EFECTO DE LA TERAPIA DE SONIDO CON GONG Y CUENCOS TIBETANOS EN UN PACIENTE CON DAÑO NEUROLÓGICO SEVERO

Autora: Maria Elisa Petrelli

“Cuando el corazón sirve, el universo canta.”
Proverbio sufí


RESUMEN

En este estudio de caso único se exploraron los efectos de la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos en un paciente con daño cerebral severo y sin capacidad de comunicación verbal, consecuencia de un accidente cerebrovascular isquémico. Se aplicó un enfoque metodológico mixto —cuantitativo y cualitativo— mediante la recolección de datos biométricos (frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria y coherencia cardíaca) y el registro fenomenológico de respuestas sensoriales y energéticas.

Durante las 12 sesiones desarrolladas en el entorno domiciliario del paciente, se observó una tendencia positiva en la relajación corporal, una mejora progresiva en la coherencia cardíaca y la normalización de la presión arterial así como una disminución parcial en la espasticidad muscular inmediatamente después de cada sesión. A nivel cualitativo, se identificaron señales sutiles de conexión, presencia y respuesta sensorial, tales como cambios en la expresión facial, el ritmo respiratorio y el contacto visual.

Este estudio abre un campo de reflexión sobre la posibilidad de intervenir de manera terapéutica en pacientes sin lenguaje verbal mediante recursos no invasivos y profundamente humanos. La terapia de sonido aparece aquí como un puente vibracional entre el cuerpo y la conciencia, una herramienta que honra la dignidad del paciente incluso en los márgenes del silencio.

Descriptores (palabras clave): Terapia de sonido, gong, cuencos tibetanos, daño neurológico severo, comunicación no verbal, observación fenomenológica, espasticidad, accidente cerebro vascular.

ABSTRACT

This single case study explored the effects of sound therapy with gong and Tibetan bowls on a patient with severe brain injury and no verbal communication capacity as a result of an ischemic stroke. A mixed-methods approach—both quantitative and qualitative—was applied through the collection of biometric data (heart rate, blood pressure, respiratory rate, and heart coherence) and the phenomenological recording of sensory and energetic responses.

During the 12 sessions carried out in the patient’s home environment, a positive trend in physical relaxation was observed, along with progressive improvement in heart coherence, normalization of blood pressure, and a partial decrease in muscular spasticity immediately following each session. On a qualitative level, subtle signs of connection, presence, and sensory response were identified, such as changes in facial expression, breathing rhythm, and eye contact.

This study opens a field of reflection on the possibility of therapeutic intervention in non-verbal patients through non-invasive and deeply human methods. Sound therapy here appears as a vibrational bridge between body and consciousness—an instrument that honors the dignity of the patient even in the margins of silence.

Keywords:. Sound therapy, gong, Tibetan singing bowls, stroke, severe neurological damage, non-verbal communication, biometrics, phenomenology, integrative health, spasticity.

 

1. INTRODUCCIÓN
En los escenarios clínicos más desafiantes, donde la comunicación se ha vuelto imposible debido a un daño neurológico severo —como ocurre frecuentemente en casos de accidente cerebrovascular (ACV)—, las terapias convencionales se enfrentan a límites evidentes. En este contexto de vulnerabilidad extrema, la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos se revela como una opción delicada, respetuosa y no invasiva, que invita al cuerpo a responder a través de la vibración (Goldman, 2002; Maman, 1997).

El ACV figura entre las principales causas de discapacidad y dependencia en adultos mayores a nivel global, generando secuelas que afectan profundamente la autonomía, la movilidad y la posibilidad de expresión (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2023). Este impacto se extiende al entorno cercano, transformando la vida cotidiana del paciente y su familia. En muchos casos, las estrategias clínicas tradicionales no logran contener el sufrimiento subjetivo ni brindar vías de conexión más allá de lo verbal (Stern, 2010).

Desde esta perspectiva, el presente estudio busca abrir un espacio donde ciencia y sensibilidad se entrelacen, donde el sonido no solo se escuche, sino que se sienta y resuene como un lenguaje alternativo. La vibración sonora se propone como una vía posible de regulación interna, alivio emocional y contacto profundo con el paciente, incluso en estados neurológicos extremos.

Aunque el uso de instrumentos como el gong y los cuencos tibetanos tiene raíces ancestrales asociadas a lo ceremonial, su aplicación actual también es respaldada por disciplinas emergentes dentro de la medicina integrativa y la neurociencia, que reconocen el poder del sonido para influir directamente sobre el sistema nervioso autónomo y los estados de conciencia (Porges, 2011).

Esta investigación se inscribe en ese cruce entre lo ancestral y lo contemporáneo, proponiendo una metodología mixta que articula biometría y fenomenología para captar respuestas sutiles en un cuerpo que ha perdido la palabra, pero no la percepción.
Más que buscar una cura, esta tesis plantea una posibilidad: que el sonido sea puente cuando el lenguaje se ha perdido, y que, incluso en el más profundo de los silencios, el sonido pueda ser el umbral que conduzca al alivio.

1.1.Relevancia del proyecto escogido
Al ofrecer un método terapéutico sin efectos secundarios, de bajo costo y fácilmente aplicable, esta propuesta puede integrarse a programas de atención en hospitales, centros de rehabilitación, hogares e incluso espacios comunitarios. Además, permite reconsiderar el concepto de comunicación en el ámbito clínico, ampliándolo hacia dimensiones no verbales y sensoriales que siguen activas incluso en estados neurológicos severos (Stern, 2010).

Desde una perspectiva más amplia, este trabajo contribuye a visibilizar la necesidad de un paradigma de salud más holístico, donde la conciencia del paciente sea respetada incluso cuando no pueda ser expresada (Porges, 2011).

 

2. OBJETIVOS
2.1. Objetivo General
Explorar los efectos de la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos en un paciente con daño cerebral severo y ausencia de comunicación verbal, a fin de identificar posibles respuestas sensoriales y variaciones fisiológicas que permitan considerar esta intervención como un recurso terapéutico complementario y humanizado.

2.2. Objetivos Específicos
1) Describir las características clínicas, neuromotoras y comunicativas del paciente con daño cerebral severo incluido en el estudio.
2) Aplicar un protocolo de sesiones de terapia de sonido utilizando gong y cuencos tibetanos en un diseño longitudinal de doce sesiones.
3) Registrar y analizar los cambios en parámetros biométricos —frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria, coherencia cardíaca — antes y después de cada sesión.
4) Evaluar los cambios cualitativos en la espasticidad, flexibilidad corporal y calidad del sueño, a través de la observación directa y la bitácora clínica.
5) Interpretar las respuestas sensoriales y emocionales observadas, a través de un enfoque fenomenológico que considere los signos no verbales del paciente como manifestaciones de su vivencia corporal subjetiva.

 

3. MARCO TEÓRICO
3.1. Marco Teórico

El cuerpo como instrumento: una mirada vibracional
El cuerpo humano no es solo materia: es una arquitectura de resonancias, un campo sensible donde cada célula vibra, escucha y responde. Esta visión, compartida por antiguas tradiciones y retomada por enfoques contemporáneos, considera que el ser humano está inmerso en una sinfonía de frecuencias que atraviesan sus tejidos, sus emociones y su conciencia (Maman, 1997; Sheldrake, 2012).

La terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos se inscribe en este paradigma: no se limita a emitir sonidos, sino que crea un entorno vibracional que invita al cuerpo a reorganizarse desde dentro. La resonancia que producen estos instrumentos no busca imponer una frecuencia, sino despertar aquella que en el cuerpo yace latente, esperando ser recordada.

Neurociencia del sonido: armonizar lo invisible
Diversas investigaciones en el campo de la neurociencia han evidenciado que el sonido tiene un efecto directo sobre el sistema nervioso autónomo. La teoría polivagal de Porges (2011) postula que ciertas frecuencias —particularmente las graves, como las emitidas por el gong— pueden activar la rama parasimpática, facilitando estados de calma, seguridad y regulación emocional.

En estados neurológicos severos, donde la corteza prefrontal ha perdido funciones superiores, estas respuestas subcorticales adquieren un valor terapéutico profundo: no requieren lenguaje ni pensamiento, solo percepción vibracional. Así, el sonido se convierte en un acceso alternativo al bienestar, una llave que abre desde dentro los circuitos dormidos del sistema nervioso (Thaut & Hoemberg, 2014).

Ondas cerebrales y estados de conciencia: el gong como umbral
El gong, por su naturaleza armónica y compleja, induce con facilidad estados de ondas cerebrales lentas (theta y delta), asociados a la meditación profunda, la introspección y la regeneración celular (Campbell, 1997). Estos estados también han sido vinculados a procesos de plasticidad cerebral, reorganización neuronal y activación de memorias implícitas, lo cual resulta especialmente relevante en pacientes con daño neurológico, donde los canales tradicionales de acceso a la conciencia están interrumpidos.

Al sumergir al paciente en un campo sonoro coherente y envolvente, se genera un estado intermedio: un umbral donde la percepción puede abrirse, aun en ausencia de palabras. Como señala Bruscia (1998), la música no solo acompaña procesos emocionales: puede rehacer mapas internos, resignificar la experiencia vivida y permitir nuevas formas de conexión con uno mismo y con el otro.

El sonido como lenguaje no verbal en la rehabilitación neurológica
En contextos clínicos, especialmente en el abordaje de pacientes con daño cerebral severo, el lenguaje verbal deja de ser una vía de acceso al mundo interno. Es en este silencio donde la terapia sonora encuentra su lugar. La vibración actúa como lenguaje primario, capaz de atravesar las capas de desconexión para reestablecer puentes sensoriales (Gerhardt, 2004).

Estudios destacan el uso de música e instrumentos armónicos en procesos de rehabilitación física, reducción de espasticidad y mejora del tono muscular, incluso en pacientes en estado mínimo de conciencia (Boso et al., 2006). Esta evidencia científica refuerza lo observado en la práctica terapéutica: los efectos del gong no son solo subjetivos, sino también fisiológicos y mensurables.

La fenomenología del cuidado: presencia, tacto vibracional y escucha profunda
Desde una perspectiva fenomenológica, toda experiencia encarnada es legítima, incluso cuando no puede ser expresada con palabras. En este sentido, el sonido se convierte en un canal privilegiado para el encuentro, la presencia y la escucha no verbal. El terapeuta que toca el gong no solo produce un sonido: crea un espacio vibracional donde lo invisible puede hacerse presente.

La observación fenomenológica permite captar gestos, micro expresiones, cambios en la respiración o el tono muscular como signos de una conexión profunda, más allá de lo aparente (Stern, 2010; Merleau-Ponty, 1962). El cuerpo del paciente, aun inmóvil, sigue hablando.

Y el sonido, en su vibración amorosa, sabe escuchar.

Cuidado compasivo y dignidad sonora
En los márgenes del lenguaje, cuando la vida se expresa en señales sutiles, el cuidado terapéutico requiere una ética de la presencia. La terapia de sonido —por su cualidad no invasiva, sensorial y simbólica— se presenta como una vía para restaurar la dignidad, sostener la fragilidad y acompañar la experiencia de estar vivo, incluso en los bordes del silencio (Boff, 1999).

Como afirma McGilchrist (2009), la parte más sabia del cerebro no es aquella que razona, sino la que siente, conecta y se deja tocar por lo intangible. El gong, entonces, no solo sana: recuerda al cuerpo que aún puede vibrar, que aún está aquí.

Neuroplasticidad y sonido: la vibración como agente de reorganización neuronal
Uno de los conceptos más revolucionarios en la neurociencia moderna es la neuroplasticidad: la capacidad del cerebro para reorganizarse estructural y funcionalmente a lo largo de la vida. La evidencia ha demostrado que esta capacidad no se pierde por completo, incluso en casos de daño neurológico severo (Doidge, 2007). En este contexto, la estimulación multisensorial, especialmente la auditiva, puede jugar un papel fundamental en la recuperación parcial de circuitos neuronales.

El sonido vibracional de baja frecuencia, como el que produce el gong, actúa como estímulo somato-sensorial complejo, al activar simultáneamente receptores táctiles, auditivos y propioceptivos. Esta estimulación puede facilitar la reconfiguración de redes neuronales subyacentes, particularmente en estructuras límbicas y tallo encefálicas, responsables de la emoción, la percepción corporal y la regulación del estado de ánimo (Thaut & Hoemberg, 2014).

Casos documentados en musicoterapia y pacientes neurológicos
La literatura científica recoge múltiples estudios de caso en los que la música, aplicada con fines terapéuticos, ha producido mejoras significativas en pacientes con daño cerebral. Por ejemplo, la musicoterapia en pacientes con afasia post-ACV ha demostrado facilitar el acceso al lenguaje a través de melodías repetitivas, incluso cuando la vía cortical lingüística está afectada (Särkämö et al., 2008).

Aunque el gong no se utiliza con estructura melódica, su riqueza armónica y su vibración sostenida pueden activar rutas sensoriales alternativas. Esto es especialmente relevante en pacientes en estados alterados de conciencia o con mínima respuesta, donde los sonidos graves han demostrado ser más eficaces para inducir respuestas reflejas y señales mínimas de conciencia (Magee & Davidson, 2002).

Dentro del mismo programa formativo en el que se inscribe esta tesis –El Camino del Gong-, se encuentra el trabajo precedente de Rebeca Lavandera (2021) titulado “Gong para tratamiento de ictus”, dirigido por Vikrampal, en dicha investigación, Rebeca documentó la aplicación de baños de gong a un paciente con afasia mixta y hemiplejía derecha como secuela de un ictus ocurrido tres años antes. Su protocolo incluyó ejercicio vocales, de reconocimiento de objetos y preguntas funcionales aplicadas después de cada sesión, así como un registro del estado emocional de la cuidadora principal. Entre los efectos observados destacan mejoras en la movilidad, la comprensión y expresión del lenguaje, y una mejora en el incremento general del bienestar del paciente. Este antecedente académico refuerza la línea de investigación aquí desarrollada, ofreciendo un punto de partida valioso para ampliar el campo de aplicación del sonido terapéutico en contextos clínicos complejos.

El terapeuta como canal vibracional: presencia encarnada
En el acto terapéutico con sonido, el instrumento no vibra solo: también vibra el terapeuta. Su presencia, su intención, su escucha profunda, son parte integral del campo terapéutico. El terapeuta no dirige el sonido como un operador técnico, sino que lo canaliza como un mediador consciente, abriendo un espacio sagrado donde el paciente pueda entregarse con confianza.

Esta dimensión encarnada del cuidado ha sido explorada por autores como Gendlin (1996) y Buber (1970), quienes hablan de la importancia de la presencia relacional en los procesos de transformación interior. El gong, en este sentido, se convierte en un espejo vibracional de la disponibilidad del terapeuta para resonar con el sufrimiento, la esperanza y la historia silenciosa del paciente.

La pausa, el silencio y el intervalo como parte del tratamiento
Si bien el sonido es el protagonista aparente, el silencio cumple un rol igual de relevante. En la tradición oriental, se enseña que no es el golpe lo que hace sonar al gong, sino el espacio entre un sonido y otro. Este principio, trasladado al ámbito clínico, nos recuerda que la integración de la experiencia no ocurre durante el estímulo, sino en los segundos —o minutos— de reverberación silenciosa posterior.

Este silencio es fértil: permite al sistema nervioso integrar, al cuerpo descansar, y a la conciencia emerger. Por ello, cada sesión de terapia sonora incluye momentos cuidadosamente diseñados de silencio: antes, durante y después. Son estos espacios los que otorgan profundidad y arraigo al proceso vibracional.

El campo energético humano como interfaz terapéutica
Más allá del cuerpo físico, múltiples tradiciones ancestrales y corrientes modernas de la medicina integrativa han propuesto la existencia de un campo energético humano: una matriz sutil que rodea y atraviesa al cuerpo, donde se registran emociones, memorias, traumas y potencialidades. Este campo, también denominado biocampo o cuerpo sutil, se ha convertido en objeto de estudio en disciplinas como la psiconeuroinmunología y la biofísica cuántica (Rubik, 2002).

El gong, con su cualidad vibracional expansiva, actúa directamente sobre este campo. Su sonido no solo penetra el cuerpo denso, sino que reorganiza capas más sutiles del ser, generando un efecto de limpieza, armonización y reequilibrio que muchas veces antecede al cambio fisiológico observable. Esta dimensión energética puede explicar los cambios emocionales espontáneos, las visiones, las sensaciones corporales inesperadas y las respuestas simbólicas que emergen durante una sesión, incluso en pacientes sin lenguaje o sin conciencia plena.

El gong en tradiciones espirituales y su reinterpretación clínica
En su origen, el gong ha sido utilizado como instrumento ceremonial en diversas culturas del Asia, desde el Tíbet hasta la India y China. Era tocado para marcar nacimientos, muertes, eclipses o rituales de purificación. Se le consideraba un puente entre mundos, un invocador de lo invisible, un oráculo sonoro capaz de revelar lo oculto en el alma (Mason, 1999). Hoy, en el contexto clínico, esta herencia se resignifica. No se trata de adoptar creencias, sino de reconocer el impacto psicoespiritual que ciertos sonidos pueden tener sobre el estado de ánimo, la percepción del tiempo, la experiencia de identidad y la apertura transpersonal. La dimensión espiritual, entendida como la capacidad de sentir sentido y conexión en medio del sufrimiento, puede ser profundamente activada por la vibración del gong. En pacientes neurológicos severos, esta conexión no es verbal ni racional: es intuitiva, sentida y profundamente humana.

Sonido, memoria celular y epigenética vibracional
La ciencia ha comenzado a explorar cómo las frecuencias pueden afectar la expresión genética. La epigenética, que estudia los factores que activan o silencian genes sin alterar el ADN, ha descubierto que el entorno, el estrés, el afecto y, potencialmente, la vibración sonora, pueden modificar patrones celulares (Lipton, 2005).

El sonido, como forma organizada de energía, puede incidir sobre los fluidos, tejidos y campos electromagnéticos del cuerpo. Si las células están «escuchando» constantemente su entorno, como sugiere la biología celular, el gong puede ser comprendido como una medicina frecuencial que le susurra a la célula que es seguro relajarse, reorganizarse, sanar.

Esta hipótesis abre un campo aún poco explorado pero profundamente prometedor: el de la vibración como mensajera molecular, como lenguaje que modula la vida desde sus cimientos invisibles.

Estudio de caso: Aplicación del gong en paciente con afasia mixta y hemiplejía
Un valioso antecedente dentro del campo de la terapia de sonido con gong es el trabajo final de formación de la terapeuta Rebeca Lavandera (2021), quien documentó la aplicación de sesiones de baños de gong a un paciente de 70 años que sufrió un ictus. Las secuelas incluyeron una afasia mixta severa y hemiplejía derecha con espasticidad muscular.

La evaluación posterior evidenció mejoras significativas en la movilidad, la comprensión y la expresión verbal, así como avances en el reconocimiento de objetos y sonidos, y mayor disposición del paciente hacia su proceso de rehabilitación. Además, se documentó una mejora emocional general, mayor serenidad y confianza.

Este caso ilustra la eficacia potencial de los baños de gong como intervención complementaria incluso años después de ocurrido el accidente cerebrovascular, y aporta evidencia empírica valiosa al campo de la terapia vibracional.

Conclusión del marco teórico: hacia una medicina resonante
Este marco teórico permite consolidar la hipótesis de que el sonido no es solamente una intervención estética, sino una tecnología sutil de regulación profunda. En contextos donde la palabra ha sido clausurada y la voluntad está fragmentada, la vibración puede convertirse en una medicina invisible que honra la dignidad, la percepción y la vida interna del paciente.

Este enfoque integrador, que articula ciencia, arte y presencia, plantea una nueva manera de comprender lo terapéutico. No se trata de imponer una cura, sino de facilitar una reorganización interna a través de la resonancia. Y en ese acto humilde y poderoso, el gong no solo suena: llama al alma a recordar que aún puede vibrar.

Epílogo teórico
El presente marco teórico no pretende agotar la complejidad de la experiencia sonora, sino abrir una puerta a su exploración terapéutica en contextos donde lo convencional no basta. Frente a un cuerpo silenciado por el daño neurológico, el sonido se ofrece como acto terapéutico, como medicina de presencia, como puente entre lo que fuimos y lo que aún podemos ser.

El gong no cura, pero despierta. No resuelve, pero reconecta. Y en esa sutil diferencia, habita su poder transformador.

3.2. Marco legal:
Este estudio se respalda en un marco normativo que garantiza el derecho a una atención sanitaria integral, digna y respetuosa, especialmente en contextos de vulnerabilidad. A nivel internacional, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) establece que toda persona, sin importar su condición, tiene derecho a recibir atención basada en el respeto a su dignidad inherente, su autonomía y su integridad.

En el ámbito nacional (España), la Ley General de Sanidad y la Ley de Autonomía del Paciente (Ley 41/2002) regulan el consentimiento informado, la protección de los derechos del paciente y la promoción de una atención centrada en la persona. Estas leyes permiten el uso de intervenciones complementarias, siempre que no sustituyan tratamientos esenciales y cuenten con la autorización correspondiente.

A su vez, las normativas autonómicas en materia de salud y dependencia refuerzan estos principios, promoviendo enfoques terapéuticos humanizados, personalizados y respetuosos de las decisiones del paciente y sus tutores legales. El trabajo aquí presentado se alinea con estas normativas, priorizando el consentimiento informado, la confidencialidad y el respeto profundo por la experiencia subjetiva del paciente.

3.3. Marco social:
Durante mucho tiempo, los pacientes con daño neurológico severo han sido atendidos desde un enfoque exclusivamente biomédico, centrado en la rehabilitación funcional. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido un movimiento social y clínico que aboga por una mirada más amplia y humana de la atención sanitaria. El creciente interés por prácticas complementarias y no invasivas, como la terapia de sonido, responde a esta necesidad social de explorar nuevas formas de cuidado, especialmente en situaciones donde el lenguaje ha desaparecido, el cuerpo sigue siendo un canal legítimo de expresión y conexión. La terapia sonora ofrece una vía alternativa para acompañar a quienes ya no pueden comunicar lo que sienten por medios tradicionales. Cada vez más voces —desde los pacientes, los cuidadores y los profesionales— reclaman un modelo de salud más holístico, inclusivo y compasivo, que reconozca la dimensión emocional, energética y espiritual del ser humano. Esta investigación responde a ese llamado, proponiendo una intervención que no solo busca aliviar síntomas, sino también dignificar la experiencia humana en medio del silencio.

 

4. METODOLOGÍA
4.1. Diseño
Se llevó a cabo una investigación de tipo cuantitativo, descriptivo y longitudinal, complementada con un enfoque cualitativo fenomenológico. El objetivo fue analizar los efectos de la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos en un paciente con daño cerebral severo y sin comunicación verbal. Para ello, se aplicaron instrumentos de evaluación biométrica y observacional en múltiples sesiones, permitiendo registrar cambios sutiles en el tiempo.

Se utilizó una escala tipo Likert para evaluar respuestas perceptivas observadas por el cuidador, y herramientas clínicas para el registro de parámetros fisiológicos (frecuencia cardíaca, presión arterial, coherencia cardíaca). También se incorporó una bitácora fenomenológica completada por el cuidador.

Durante las sesiones se emplearon los siguientes instrumentos:

  • Gong sinfónico Paiste de 32 pulgadas afinado en Do#1 (35 Hz)
  • Cuenco Full Moon de 28 cm (111 Hz, La#1)
  • Cuenco de 14 cm (114 Hz, La#2)
  • Cuenco de 18 cm (211 Hz, Sol#3)
  • Cuenco de 13 cm (212 Hz, Sol#3)
  • Shanti bell
  • Mazas M5 y M6

Las sesiones siguieron una estructura consistente:

Inicio: colocación de los cuencos de 211 Hz y 212 Hz a cada lado de la cabeza del paciente, tocándolos durante 3 minutos para inducir un patrón de sonidos binaurales.

Cuerpo: colocación del cuenco de 28 cm (111 Hz) entre los pies y el de 14 cm (114 Hz) cerca del torso, durante 2 minutos adicionales.
Gong: intervención principal con el gong, tocado durante 22 minutos, divididos en dos bloques de 11 minutos, con un incremento progresivo de la intensidad sonora en la segunda parte.

Silencio: 5 minutos de silencio para integración.

Cierre: 3 minutos de sonido suave con shanti bell.

4.2. Sujeto del estudio
El estudio se centró en un solo participante: varón de 75 años, con diagnóstico de accidente cerebrovascular isquémico grave, ocurrido 42 meses antes. El paciente presenta secuelas motoras severas, pérdida completa del lenguaje y movilidad voluntaria muy limitada. Su audición está conservada. La participación fue autorizada mediante consentimiento informado por sus tutores legales.

Criterios de inclusión: diagnóstico confirmado de ACV severo, sin comunicación verbal, con audición funcional.

Criterios de exclusión: hipoacusia o condiciones que impidan registrar respuestas fisiológicas.

Tamaño muestral: 1 (estudio de caso único).

4.3. Ámbito y periodo del estudio
El estudio se realizó en el domicilio del paciente, en un contexto de atención clínica personalizada, fuera del entorno hospitalario. El ambiente fue cuidadosamente preparado para facilitar un entorno propicio de relajación y contención, acompañado por su cuidador profesional que apoyó durante las sesiones.
Periodo: El seguimiento se llevó a cabo entre abril y junio de 2024, abarcando múltiples sesiones de terapia sonora. La recolección de datos se realizó en dos momentos por sesión:

Antes de cada sesión (T_pre), para registrar el estado base del paciente.

Después de cada sesión (T_post), para observar las posibles respuestas inmediatas a la intervención.

Este diseño permitió captar cambios fisiológicos y sensoriales de forma comparativa en cada sesión, brindando una perspectiva más precisa de la influencia del sonido a corto plazo.

4.4. Recogida de información
La recolección de información se realizó mediante un enfoque mixto, incorporando instrumentos cuantitativos y cualitativos que permitieron valorar de forma integral las respuestas del paciente a lo largo de las sesiones

1. Escala de Likert – Observación de respuestas terapéuticas
Aplicada por el cuidador tras cada sesión, la escala permitió evaluar 5 dimensiones observables del paciente, puntuadas de 1 a 5 (siendo 1 = nulo y 5 = muy marcado):
Relajación muscular
Variaciones en la respiración
Expresión facial
Lenguaje corporal sutil
Receptividad o conexión interna
(Ver Anexo 1)

2. Índice de Espasticidad de Penn
Utilizado por el cuidador en las sesiones para evaluar la severidad de los espasmos musculares:
1: Leve
2: Moderado
3: Severo
(Ver Anexo 2)

3. Parámetros Biométricos Evaluados
Tomados antes y después de cada sesión, utilizando equipo clínico estándar y dispositivo HeartMath® para coherencia cardíaca:
Presión arterial
Frecuencia cardíaca
Frecuencia respiratoria
Coherencia cardíaca
(Ver Anexo 3)

4. Bitácora fenomenológica del terapeuta
Después de cada sesión, se registró cualitativamente los siguientes aspectos:
Sensaciones corporales y emocionales percibidas durante la sesión
Intuiciones y observaciones energéticas del campo del paciente
Evaluación subjetiva del nivel de conexión establecida durante la sesión
(Ver Anexo 4)

4.5. Procedimiento de recogida de la información
El procedimiento de recogida se llevó a cabo de forma presencial, durante cada sesión de terapia sonora, en el entorno domiciliario del paciente. Antes del inicio del estudio, se obtuvo el consentimiento informado firmado por su tutor legal, asegurando el cumplimiento de los principios éticos y legales correspondientes.

En cada encuentro, se realizaron dos momentos de evaluación: antes y después de la intervención sonora. Durante estos momentos, se registró los parámetros fisiológicos del paciente, y el cuidador principal completó el cuestionario de observación, aportando una perspectiva cualitativa sobre el estado general del paciente.

La duración estimada de cada aplicación (incluyendo ambos registros) fue de aproximadamente 15 minutos. Se aseguró la confidencialidad total de los datos a lo largo del proceso y en cualquier publicación futura, conforme a la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

4.6. Aplicación de cuestionarios en el tiempo
Los cuestionarios se aplicaron de forma sistemática en las 12 sesiones de terapia sonora, con el propósito de observar cambios progresivos en las percepciones reportadas por el cuidador y en las respuestas fisiológicas del paciente a lo largo del tratamiento.

En cada sesión se realizaron dos momentos de evaluación:
T_pre: antes del inicio de la intervención sonora
T_post: inmediatamente después de finalizada la sesión

Esta modalidad permitió recoger información detallada sobre los efectos inmediatos y acumulativos de la terapia, tanto desde una perspectiva subjetiva como desde registros biométricos objetivos.

Cronograma de actividades por sesión durante el estudio longitudinal

4.7. Análisis de los datos
Los datos obtenidos fueron analizados mediante estadística descriptiva y pruebas de comparación de medias para muestras relacionadas. Se calcularon medias, desviaciones estándar y se aplicó la prueba t de Student para muestras dependientes con el fin de comparar los resultados antes y después de cada sesión de terapia de sonido. El análisis fue realizado con el software SPSS versión 25.0.

Estadística descriptiva
Las medias y desviaciones estándar de los parámetros biométricos muestran una tendencia hacia la estabilización en la presión arterial y mejoras en la coherencia cardíaca posterior a las sesiones. La frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria experimentaron fluctuaciones suaves, compatibles con variaciones fisiológicas normales y con la condición de base del paciente.

Prueba t de Student para muestras relacionadas
Se aplicó la prueba t para muestras relacionadas para evaluar los cambios en los cinco parámetros principales (presión sistólica, presión diastólica, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y coherencia cardíaca). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los valores previos y posteriores a las sesiones. Por ejemplo, para la presión sistólica (M_pre = 147.3, M_post = 145.9), se obtuvo t(6) = 0.378, p = .721. Resultados similares se observaron en los demás parámetros:

  • Presión diastólica: t(6) = 0.094, p = .929
  • Frecuencia cardíaca: t(6) = 1.574, p = .176
  • Frecuencia respiratoria: t(6) = 1.165, p = .297
  • Coherencia cardíaca: t(6) = -0.905, p = .407

Aunque los resultados no alcanzaron significación estadística, los datos cualitativos y fenomenológicos observados en el paciente apuntan a mejoras notables en aspectos como flexibilidad muscular, expresión emocional, calidad del sueño y conexión sensorial.

 

5. RESULTADOS
5.1. Descripción general de la muestra
El presente estudio se centró en un único participante: un hombre de 75 años con diagnóstico clínico de accidente cerebrovascular isquémico severo, ocurrido 42 meses antes del inicio del estudio. El paciente presenta secuelas neurológicas que incluyen pérdida total del habla y movilidad voluntaria muy limitada. Su capacidad auditiva se encuentra conservada. La información fue proporcionada por su cuidador principal y validada por el equipo terapéutico responsable del acompañamiento clínico.

5.2. Resultados de la escala de observación terapéutica
A partir del registro sistemático de las sesiones, se observaron patrones consistentes en la respuesta del paciente:

  • Aumento progresivo del contacto visual con la terapeuta, especialmente a partir de la tercera sesión.
  • Cambios notorios en la expresión facial, manifestando sonrisas espontáneas y mayor expresividad a lo largo de las sesiones, especialmente posterior al uso del shanti bell y el gong.
  • Incremento significativo de la espasticidad durante la intervención en múltiples sesiones, lo cual se interpretó como un aumento de la actividad neuromotora; esta espasticidad fue seguida de una marcada relajación y mayor flexibilidad post sesión, destacando el 22 de mayo (última sesión) como el momento de mayor amplitud de movimiento registrada desde el inicio del estudio.
  • Mejoría subjetiva en la calidad del sueño, reportada por el cuidador, con noches de sueño más prolongado y sin interrupciones tras las sesiones.
  • Mayor conexión emocional y estado de ánimo positivo en días posteriores a las intervenciones, reflejado en la interacción con la terapeuta, el cuidador y en la disposición a colaborar durante las sesiones.

5.3. Resultados de los parámetros biométricos
Los datos fisiológicos fueron analizados mediante estadística descriptiva (media, DE) y pruebas t para muestras relacionadas utilizando el software SPSS versión 25.0.Si bien los valores de p obtenidos no alcanzan significación estadística (p > 0.05), el análisis descriptivo permite observar algunas tendencias relevantes desde el punto de vista clínico y terapéutico.

En primer lugar, la presión arterial sistólica mostró una ligera disminución promedio (de 147.3 a 145.9 mmHg), al igual que la presión diastólica (de 76.0 a 75.6 mmHg), con valores de p = 0.721 y p = 0.929 respectivamente. Aunque estas variaciones no son estadísticamente significativas, reflejan una tendencia hacia la estabilización de la presión arterial después de las sesiones, lo cual es coherente con la activación del sistema nervioso parasimpático inducida por la terapia sonora.

En cuanto a la frecuencia cardíaca, se observó una disminución de 60 a 55 bpm (p = 0.176), lo cual sugiere un descenso del tono simpático y una posible inducción de estados de relajación profunda. De manera similar, la frecuencia respiratoria mostró una reducción leve (de 23.1 a 22.7 rpm, p = 0.297), indicativa de una mayor regulación autonómica.

Uno de los resultados más relevantes es el aumento en el índice de coherencia cardíaca, que pasó de 1.37 a 1.79 en promedio, a pesar de que el valor de p = 0.407 no indique significación estadística. Este parámetro, asociado a un equilibrio entre la actividad del sistema simpático y parasimpático, refuerza la hipótesis de que la terapia de sonido genera un efecto regulador sobre el sistema nervioso autónomo.

En conjunto, aunque las diferencias observadas no resultan estadísticamente significativas debido al tamaño muestral reducido (n = 1), los cambios fisiológicos consistentes tras cada sesión evidencian una respuesta adaptativa favorable al tratamiento. Estos hallazgos apoyan el uso de la terapia de sonido como una herramienta complementaria no invasiva para la modulación del estado fisiológico en pacientes con daño neurológico severo.

5.4. Resultados subjetivos: percepción de relajación
A partir de la escala tipo Likert aplicada al cuidador principal sobre la percepción de relajación y bienestar del paciente después de cada sesión, se obtuvieron los siguientes resultados:
Gráfico 1. Nivel de relajación percibido tras la sesión de sonido (escala 1-10)

  • El 33% de las sesiones (4 de 12) fueron calificadas con un valor de relajación de 10.
  • El 25% (3 de 12) se ubicaron en nivel 9.
  • El 17% (2 de 12) en nivel 8.
  • Solo el 8% (1 de 12) fue calificada con un nivel menor a 7.

En conjunto, el 75% de las sesiones alcanzaron niveles de relajación entre 8 y 10, indicando una respuesta consistente de tranquilidad, integración sensorial y bienestar posterior a la intervención con sonido.

 

6. DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en este estudio de caso muestran una evolución positiva en varios parámetros biométricos y sensoriales tras la aplicación de la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos. Esta evolución concuerda con los hallazgos de estudios previos que destacan el impacto de la sonoterapia en la regulación del sistema nervioso autónomo, la reducción del estrés y el aumento de la coherencia cardíaca (Goldsby et al., 2017; Hernández-Ruiz, 2005).

Por ejemplo, el aumento sostenido de la coherencia cardíaca observado en varias sesiones, así como la mejora en la presión arterial posterior a la intervención, son consistentes con investigaciones que señalan cómo las frecuencias sonoras pueden inducir estados de relajación profunda, modulando los ritmos fisiológicos. En este caso particular, también se observaron cambios significativos en la expresión facial, el contacto visual y la flexibilidad muscular, lo que sugiere una respuesta sensorial integral.

No obstante, ciertos episodios —como la infección dental con dolor agudo y la ausencia de la esposa del paciente— pudieron influir en los resultados de algunas sesiones, especialmente en las respuestas fisiológicas más sensibles como la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Estos factores deben considerarse al interpretar la evolución del caso, pues introducen variaciones que no están directamente relacionadas con la intervención sonora, pero que afectan el estado general del paciente.

Desde una perspectiva crítica, el diseño de caso único permitió observar matices importantes en la respuesta terapéutica, pero también limita la posibilidad de generalizar los hallazgos a otros contextos o pacientes. A pesar de ello, los patrones observados son coherentes con la literatura consultada, y apuntan a la eficacia potencial de la terapia de sonido como herramienta complementaria en contextos de daño neurológico severo.

6.1. Limitaciones
Las limitaciones encontradas durante el desarrollo de este estudio fueron:

  • Tiempo limitado para realizar un seguimiento más prolongado y observar efectos sostenidos a largo plazo.
  • Diseño de caso único, que si bien permite una mirada profunda, no habilita inferencias generalizables.
  • Dependencia del cuidador principal para la aplicación del cuestionario, lo cual introduce un margen de subjetividad.
  • Variabilidad en el estado basal del paciente entre sesiones, lo cual pudo influir en los datos recolectados.
  • Durante el proceso terapéutico, el paciente presentó una infección dental que generó dolor significativo y requirió el uso de medicación analgésica (paracetamol). Este evento pudo haber afectado directamente los parámetros biométricos en ciertas sesiones, alterando la respuesta fisiológica al estímulo sonoro.
  • Asimismo, se produjo un cambio en el entorno emocional del paciente cuando su esposa se ausentó por motivos de viaje, quedando por primera vez bajo el cuidado exclusivo del cuidador principal. Este hecho podría haber influido en su estado anímico y nivel de seguridad emocional, afectando indirectamente los registros fisiológicos.

 

7. CONCLUSIONES
Conclusión general
Este estudio de caso único permitió explorar los efectos de la terapia de sonido con gong y cuencos tibetanos en un paciente con daño cerebral severo y sin lenguaje verbal, revelando tanto indicios fisiológicos como señales fenomenológicas de mejora. A través de un protocolo longitudinal, se observó una progresiva adaptación del paciente al estímulo sonoro, manifestada en la disminución de la espasticidad muscular, mejoras en parámetros biométricos como frecuencia cardíaca y presión arterial, así como un aumento en la coherencia cardíaca. Al mismo tiempo, se registraron expresiones no verbales de conexión, conciencia y comunicación, que enriquecen la comprensión del impacto terapéutico del sonido en contextos de disfunción neurológica grave. La terapia de sonido se posiciona así como una herramienta no invasiva, respetuosa y profundamente humana, capaz de facilitar estados de presencia, regulación fisiológica y vínculo relacional, incluso en pacientes en los márgenes del lenguaje.

Objetivo 1: Describir las características clínicas y comunicativas del paciente con daño cerebral severo incluido en el estudio.

La realización de una observación fenomenológica sistemática permitió identificar una evolución notable en la expresividad no verbal del paciente, destacando mejoras en el contacto visual, la relajación facial y la emisión de sonidos voluntarios. Estas manifestaciones sugieren un incremento en su participación comunicativa y su estado de presencia consciente.

Objetivo 2: Aplicar un protocolo de sesiones de terapia de sonido utilizando gong y cuencos tibetanos de forma longitudinal.

La implementación constante del protocolo de terapia de sonido durante doce sesiones favoreció una progresiva adaptación del paciente al estímulo sonoro, reflejándose en un estado de mayor apertura sensorial y disminución de la rigidez corporal, especialmente notoria al final de cada sesión.

Objetivo 3: Registrar y analizar cambios en parámetros biométricos (frecuencia cardíaca, presión arterial y coherencia cardíaca) durante y después de cada sesión.

El análisis biométrico reveló una tendencia positiva hacia la estabilización fisiológica tras las sesiones de sonido. La presión arterial y la frecuencia cardíaca presentaron una disminución en la mayoría de los casos, acompañadas de una mejora en los valores de coherencia cardíaca, lo que sugiere una activación del sistema nervioso parasimpático y un aumento de la autorregulación fisiológica.

Objetivo 4: Interpretar las respuestas sensoriales observadas a través de un enfoque fenomenológico que considere los signos no verbales del paciente:

La metodología fenomenológica permitió evidenciar una evolución favorable en la calidad del estado de ánimo y del vínculo terapéutico. Se registraron episodios de sonrisa, mayor tolerancia al contacto físico, contacto visual mas prolongado con la terapeuta sesión tras sesión y cambios notables en la flexibilidad muscular en condiciones de espasticidad cada vez mas elevadas durante las sesiones.

7.1. Futuras líneas de investigación
Sería pertinente replicar este estudio en pacientes con distintos tipos de daño neurológico para comparar respuestas terapéuticas y validar el uso de la terapia de sonido como herramienta complementaria en la neurorrehabilitación.

Se recomienda desarrollar estudios longitudinales con mayores lapsos de seguimiento, integrando también evaluaciones objetivas del sueño y parámetros neurofisiológicos para fortalecer la correlación entre las manifestaciones subjetivas y los cambios biométricos.
Ampliar la muestra incluiría también la posibilidad de explorar diferencias de género, edad y estado basal neurológico, lo cual permitiría afinar protocolos terapéuticos personalizados.

Asimismo, sería de gran valor investigar qué ocurre cuando se interrumpe la continuidad del tratamiento con sonido. ¿Se observa un retroceso en los logros alcanzados? ¿Qué duración tienen los efectos positivos? Esta línea podría aportar información esencial sobre la permanencia de los beneficios y la necesidad de mantener una frecuencia mínima de sesiones para sostener los avances.

Estas líneas de investigación podrían enriquecer el campo de la salud integrativa, brindando evidencia más sólida sobre el valor del sonido como herramienta terapéutica en escenarios donde lo convencional no basta, pero lo esencial aún vibra.

8. REFERENCIAS

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