Autora: María Martínez Gordillo
» El respeto hacia la mujer es la base de toda verdadera civilización.»
— Mustafa Kemal Atatürk (1881–1938), fundador de la República de Turquía.
2. RESUMEN
Introducción: La violencia de género constituye un fenómeno complejo, multidimensional y estructural, arraigado en desigualdades históricas de poder y género. Sus manifestaciones (físicas, psicológicas, sexuales, económicas, vicarias, simbólicas y digitales) generan impactos profundos y persistentes en la salud física y emocional de las mujeres, afectando su autonomía, identidad, relaciones sociales y proyectos vitales. Además, la vulnerabilidad puede verse agravada por factores sociales, económicos y relacionales que dificultan los procesos de recuperación y aumentan el riesgo de daño sostenido. En este contexto, surge la necesidad de incorporar intervenciones complementarias que favorezcan el bienestar y la recuperación integral de las mujeres supervivientes. Objetivo: Analizar la eficacia de la Terapia de Sonido con Gong como intervención complementaria para mejorar el bienestar físico y emocional en mujeres supervivientes de violencia de género. Metodología: Se llevó a cabo un estudio longitudinal, cuantitativo y descriptivo con la participación voluntaria de cinco mujeres pertenecientes a la Asociación Gallega Mirabal. Las participantes asistieron a cuatro sesiones de Terapia de Sonido con Gong. Para la recogida de datos se utilizó el cuestionario tipo Likert “Beneficios Gong Vikrampal V22-01”, aplicado de forma repetida para evaluar cambios en el bienestar físico y emocional. Los datos obtenidos se analizaron mediante estadística descriptiva con el fin de identificar tendencias individuales y grupales a lo largo del proceso de intervención. Resultados: Los resultados evidenciaron mejoras significativas en todas las áreas evaluadas, destacando un incremento en los niveles de energía, una disminución del malestar corporal y una reducción de los niveles de estrés, ansiedad y tristeza. Asimismo, se observó un fortalecimiento del bienestar general de las participantes. Los testimonios recogidos señalaron experiencias de profunda relajación, liberación emocional, mejora del sueño, así como un aumento de la resiliencia y la autonomía personal. Discusión: Los hallazgos sugieren que la Terapia de Sonido con Gong puede constituir un recurso complementario relevante dentro de los procesos de acompañamiento a mujeres supervivientes de violencia de género. Los resultados obtenidos coinciden con enfoques terapéuticos integrales e informados por el trauma que promueven la regulación emocional, la reconexión corporal y el fortalecimiento personal. No obstante, es importante considerar el tamaño reducido de la muestra y la necesidad de continuar investigando para consolidar la evidencia científica en este ámbito. Conclusión: La Terapia de Sonido con Gong se presenta como una intervención segura, no invasiva y potencialmente eficaz para mejorar el bienestar físico y emocional de mujeres supervivientes de violencia de género. Su incorporación en programas de acompañamiento puede contribuir a ampliar los modelos de atención hacia enfoques más holísticos y humanistas, favoreciendo la recuperación integral y la reconstrucción del sentido vital. Además, se recomienda desarrollar futuras investigaciones con muestras más amplias que permitan profundizar en sus efectos y beneficios.
Palabras clave: Terapia de sonido, Gong, Mujeres, Víctimas de Violencia de Género, Violencia de género, Autoestima, Empoderamiento, Servicio de acompañamiento a pacientes, Terapia Complementaria.
2.1 ABSTRACT
Introduction: Gender-based violence is a complex, multidimensional, and structural phenomenon rooted in historical inequalities of power and gender. Its manifestations (physical, psychological, sexual, economic, vicarious, symbolic, and digital) generate profound and persistent impacts on women’s physical and emotional health, affecting their autonomy, identity, social relationships, and life plans. Furthermore, vulnerability can be exacerbated by social, economic, and relational factors that hinder recovery processes and increase the risk of sustained harm. In this context, the need arises to incorporate complementary interventions that promote the well-being and comprehensive recovery of women survivors. Objective: To analyze the effectiveness of Gong Sound Therapy as a complementary intervention to improve the physical and emotional well-being of women survivors of gender-based violence. Methodology: A longitudinal, quantitative, and descriptive study was conducted with the voluntary participation of five women belonging to the Galician Mirabal
Association. The participants attended four Gong Sound Therapy sessions. The Likert-type questionnaire “Benefits of Vikrampal Gong V22-01” was used for data collection and administered repeatedly to assess changes in physical and emotional well-being. The data obtained were analyzed using descriptive statistics to identify individual and group trends throughout the intervention process. Results: The results showed significant improvements in all areas assessed, notably an increase in energy levels, a decrease in bodily discomfort, and a reduction in stress, anxiety, and sadness. An improvement in the participants’ overall well-being was also observed. The testimonials collected indicated experiences of deep relaxation, emotional release, improved sleep, as well as increased resilience and personal autonomy.
Discussion: The findings suggest that Gong Sound Therapy can be a relevant complementary resource within the support processes for women survivors of gender-based violence. The results obtained are consistent with holistic, traumainformed therapeutic approaches that promote emotional regulation, body reconnection, and personal empowerment. However, it is important to consider the small sample size and the need for further research to consolidate the scientific evidence in this area. Conclusion: Gong Sound Therapy appears to be a safe, noninvasive, and potentially effective intervention for improving the physical and emotional well-being of women survivors of gender-based violence. Its incorporation into support programs can contribute to expanding care models toward more holistic and humanistic approaches, promoting comprehensive recovery and the reconstruction of a sense of purpose. Furthermore, it is recommended that future research with larger samples be conducted to further explore its effects and benefits.
Keywords: Sound therapy, Gong, Women, Victims of Gender Violence, Gender violence, Self-esteem, Empowerment, Patient support service, Complementary therapy.
3. INTRODUCCIÓN
La violencia ejercida contra las mujeres constituye una problemática estructural, global y persistente, estrechamente vinculada a las desigualdades de género que históricamente han situado a las mujeres en una posición de subordinación social, económica y simbólica. En la actualidad, este fenómeno es reconocido como una grave vulneración de los derechos humanos y como un problema prioritario de salud pública, debido a su elevada prevalencia y a las profundas consecuencias físicas, psicológicas y sociales que genera en las víctimas (Campbell & Anderson, 2022; World Health Organization [WHO], 2021).
Desde finales del siglo XX, especialmente a partir del impulso de los movimientos feministas, se ha producido una transformación significativa en la comprensión social de la violencia de género, pasando de ser considerada un asunto privado a ser reconocida como un problema político y social que requiere respuestas institucionales integrales. Este cambio de paradigma ha favorecido una mayor implicación de los sistemas judicial, sanitario, educativo y social en la prevención, detección e intervención frente a la violencia contra las mujeres (Cuevas-Toro et al., 2021; WHO, 2023).
La evidencia científica reciente muestra que la violencia de género se asocia de manera consistente con un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud mental, como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y consumo de sustancias, así como con un deterioro significativo del bienestar emocional y de la calidad de vida de las mujeres afectadas (Campbell & Anderson, 2022). Estas consecuencias refuerzan la necesidad de abordajes terapéuticos integrales, sensibles al trauma y con perspectiva de género, que no se limiten exclusivamente a la intervención psicológica tradicional.
En este sentido, algunos estudios han señalado la utilidad de intervenciones complementarias de carácter psicocorporal y mente–cuerpo como parte del acompañamiento terapéutico a mujeres supervivientes de violencia. Intervenciones basadas en mindfulness, yoga, técnicas somáticas y otras prácticas integrativas han demostrado efectos positivos en la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas traumáticos, así como en el fortalecimiento de la regulación emocional y la resiliencia. (Pizzoli et al., 2024; Sharma & Rush, 2022).
Dentro de este marco, la musicoterapia y las intervenciones sonoras han despertado un creciente interés en el ámbito de la salud mental. La literatura científica sugiere que el sonido y la música pueden influir en los sistemas neurofisiológicos implicados en la respuesta al estrés, favoreciendo estados de relajación, seguridad y conexión corporal, aspectos especialmente relevantes en mujeres que han vivido experiencias de violencia (Gold et al., 2022; Koelsch, 2020). Asimismo, revisiones recientes destacan el potencial de las terapias artísticas y sonoras como recursos complementarios para mejorar el bienestar psicológico y emocional en poblaciones vulnerables (Fancourt et al., 2020).
Aunque la investigación específica sobre la Terapia de Sonido con Gong es limitada, aunque cada vez más presente, los estudios existentes sobre intervenciones sonoras y musicoterapia permiten plantear su posible utilidad como herramienta complementaria dentro de un acompañamiento terapéutico integral, siempre que se aplique desde un enfoque informado por el trauma y con perspectiva de género. (Karakas & Yildirim, 2023).
En el contexto español, la implementación de marcos normativos como la Ley Orgánica 1/2004 ha supuesto un avance significativo en el reconocimiento de los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género y en el desarrollo de medidas de protección, atención y recuperación. No obstante, la literatura señala la necesidad de seguir ampliando y diversificando las estrategias de intervención, incorporando recursos que atiendan de forma más holística las necesidades emocionales, corporales y psicológicas de las mujeres (WHO, 2023).
A partir de este análisis, el presente trabajo propone explorar la Terapia de Sonido con Gong como una intervención complementaria en el acompañamiento a mujeres víctimas de violencia de género, integrada dentro de un marco terapéutico multidisciplinar y con perspectiva de género. Esta propuesta no pretende sustituir las intervenciones psicológicas basadas en la evidencia, sino complementarlas, favoreciendo el bienestar integral, la reconexión corporal y el fortalecimiento de los procesos de recuperación y empoderamiento de las mujeres víctimas de violencia de género, sin perder de vista la importancia fundamental de la prevención y la educación en igualdad.
4. OBJETIVOS
4.1. Objetivo General
Analizar la violencia de género y su relación con la situación de vulnerabilidad social, considerando su salud física, emocional y social así como las intervenciones de acompañamiento, incluida la Terapia de Sonido con Gong como intervención complementaria.
4.2. Objetivos Específicos
1.Describir la violencia de género, sus tipologías y dinámicas, así como sus efectos en la salud física, emocional y social de las mujeres que la experimentan.
2.Analizar la situación de vulnerabilidad social asociada a la violencia de género, considerando factores personales, económicos, sociales e institucionales que inciden en las mujeres víctimas.
3.Examinar las consecuencias emocionales y psicológicas de la violencia de género y de los procesos judiciales en mujeres en situación de vulnerabilidad.
4.Proponer como intervenciones de acompañamiento complementaria la Terapia de Sonido con Gong en relación con el bienestar físico y emocional de mujeres víctimas de violencia de género.
5. MARCO TEÓRICO
5.1. Marco legal y conceptualización de la violencia de género
Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como todo acto de violencia basado en el género que pueda producir daño físico, sexual o psicológico, incluyendo amenazas, coacción o privación de libertad, tanto en el ámbito público como privado (Naciones Unidas, 1993).
En el contexto español, la Ley Orgánica 1/2004 establece que la violencia de género es aquella ejercida por los hombres sobre las mujeres en el marco de relaciones afectivas, como manifestación de la desigualdad estructural y de las relaciones de poder. Esta incluye violencia física, psicológica y sexual, así como amenazas, coacciones y privación de libertad.
Esta ley introduce un enfoque integral orientado a la prevención, sanción y erradicación de la violencia, así como a la protección y asistencia de las víctimas. En esta línea, la Ley Orgánica 3/2007 refuerza el marco normativo al promover la igualdad efectiva entre mujeres y hombres e integrar la perspectiva de género en las políticas públicas.
A nivel internacional, el Convenio de Estambul (2011) consolida un marco jurídico orientado a la prevención, protección y persecución de la violencia contra las mujeres. En el ámbito estatal, iniciativas como el Pacto de Estado contra la Violencia de Género (2017) y la Estrategia Estatal 2022–2025 refuerzan un modelo de intervención integral basado en la coordinación institucional y la ampliación de recursos.
Desde el punto de vista conceptual, resulta fundamental diferenciar entre violencia de género, violencia doméstica y violencia contra la mujer. Mientras que la violencia de género se refiere específicamente a la ejercida por hombres contra mujeres en el marco de relaciones afectivas y responde a una lógica estructural de dominación, la violencia doméstica engloba distintas formas de violencia en el ámbito familiar. Por su parte, la violencia contra la mujer constituye una categoría más amplia que incluye todas las formas de violencia dirigidas hacia las mujeres por razón de sexo.
La violencia de género se manifiesta en diversas formas interrelacionadas, entre ellas la violencia física, psicológica, sexual, económica, vicaria y simbólica, configurando un fenómeno complejo que afecta de manera integral a las víctimas.
Asimismo, el ciclo de la violencia (Walker) describe un patrón repetitivo de acumulación de tensión, agresión y reconciliación, que contribuye a la consolidación de dinámicas de control y dependencia emocional, dificultando la ruptura de la relación violenta.
5.2. Mujeres víctimas de violencia de género
La violencia de género constituye un fenómeno psicosocial complejo en el que intervienen factores emocionales, sociales y económicos. La permanencia en relaciones violentas no responde a una única causa, sino a la interacción de múltiples variables.
Diversos estudios evidencian que las barreras para abandonar una relación violenta varían según el contexto social. En situaciones de exclusión, predominan factores materiales como la dependencia económica o la falta de recursos, mientras que en contextos de mayor integración adquieren mayor peso variables emocionales como la dependencia afectiva, el miedo o la vergüenza (Damonti y Amigot Leache, 2021).
Asimismo, las mujeres víctimas presentan mayores niveles de dependencia emocional, asociados a baja autoestima, ansiedad y depresión, lo que dificulta la ruptura del vínculo (Amor et al., 2022).
Se trata de un fenómeno global que afecta a mujeres de todas las edades y contextos sociales, con importantes repercusiones en su salud y calidad de vida (Heise, 1998). Los datos actuales evidencian la persistencia de esta problemática, así como la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, atención y protección.
La violencia de género se fundamenta en una estructura social desigual, siendo el principal factor de riesgo el hecho de ser mujer en un contexto de desigualdad. Por el contrario, el apoyo social, la autonomía económica y el acceso a recursos especializados actúan como factores protectores.
5.3. Vulnerabilidad social
La violencia de género debe entenderse como un fenómeno estructural que genera y se ve reforzado por situaciones de vulnerabilidad social. Esta se define como la exposición a riesgos junto con la falta de recursos para afrontarlos (Mercadal, 2021).
En este contexto, la vulnerabilidad no depende únicamente de características individuales, sino de factores estructurales como la desigualdad, la pobreza o la exclusión social, que limitan la capacidad de respuesta de las víctimas.
El enfoque interseccional permite comprender cómo la superposición de diferentes ejes de desigualdad intensifica estas situaciones, configurando trayectorias de mayor riesgo (Guzmán Ordaz y Jiménez Rodrigo, 2015).
Asimismo, la vulnerabilidad debe entenderse como un proceso dinámico y multidimensional que evoluciona a lo largo del tiempo, pudiendo intensificarse como consecuencia de la propia violencia. Este proceso afecta de manera simultánea a dimensiones sociales, económicas, sanitarias y psicológicas, dificultando la salida de la situación de violencia.
5.4. Impacto en la salud física y emocional
La violencia de género tiene un impacto significativo en la salud integral de las mujeres, afectando a dimensiones físicas, psicológicas, sexuales y sociales.
A nivel neurobiológico, la exposición continuada al estrés activa de forma crónica el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, generando alteraciones en diversos sistemas del organismo y afectando a estructuras cerebrales implicadas en la regulación emocional (Tourné et al., 2014).
Las consecuencias físicas incluyen dolor crónico, trastornos gastrointestinales, alteraciones neurológicas y problemas cardiovasculares. En el ámbito sexual y reproductivo, se asocia a infecciones, embarazos no deseados y complicaciones obstétricas.
En el plano psicológico, las víctimas pueden desarrollar depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y otras alteraciones emocionales, frecuentemente coexistentes. Estas respuestas deben entenderse como mecanismos de adaptación a la violencia, que pueden cronificarse si no se interviene adecuadamente.
Además, la violencia genera consecuencias sociales como aislamiento, pérdida de redes de apoyo y deterioro económico, afectando también al entorno familiar y a los profesionales que intervienen.
El apoyo social y la intervención especializada constituyen factores clave en la reducción del impacto del trauma y en la promoción de la resiliencia.
5.5. Estrategias de afrontamiento y recuperación
Las estrategias de afrontamiento hacen referencia a los recursos utilizados para gestionar el estrés. En este contexto, pueden ser adaptativas, orientadas al manejo activo del problema, o desadaptativas, centradas en la evitación o la negación (Echeburúa y Amor, 2019).
En los procesos de recuperación resulta fundamental favorecer la transición desde una identidad centrada en la victimización hacia una identidad de supervivencia, entendiendo la victimización como una fase transitoria (Baca-Baldomero, 2014).
El proceso de salida de la violencia, descrito como “ruta crítica” (Sagot, 2000), es dinámico y no lineal, condicionado por factores inhibidores como el miedo o la dependencia, y facilitadores como el apoyo social o la toma de conciencia.
El acompañamiento profesional desempeña un papel esencial en la reconstrucción de la autonomía y el proyecto vital de las mujeres.
5.6. Intervenciones de acompañamiento
El acompañamiento profesional debe basarse en un enfoque integral, multidisciplinar y centrado en la seguridad, el respeto y la validación de la experiencia de la víctima.
La intervención social se estructura en diagnóstico, intervención y seguimiento, garantizando un apoyo continuo y coordinado. Asimismo, el trabajo en red y la intervención comunitaria resultan fundamentales para una respuesta eficaz.
Además de las intervenciones tradicionales, se hace necesaria la incorporación de enfoques complementarios orientados al bienestar integral. El modelo de bienestar eudaimónico (Ryff, 1989) enfatiza el crecimiento personal y la reconstrucción del sentido vital, aspectos clave en la recuperación.
5.7. Terapia de Sonido con Gong como intervención complementaria
La terapia de sonido con gong se inscribe dentro de las terapias sonoras orientadas al bienestar integral. Se basa en la concepción del sonido como vibración capaz de influir en procesos fisiológicos, emocionales y cognitivos.
Desde la neurociencia, se ha demostrado que la experiencia sonora activa redes implicadas en la regulación emocional, y que determinados patrones acústicos pueden influir en estados de relajación (Koelsch, 2014; Thaut et al., 2015).
Asimismo, la musicoterapia ha evidenciado efectos positivos en la reducción del estrés y la ansiedad (Bradt et al., 2013).
La terapia con gong sitúa en el centro la experiencia consciente del sonido, facilitando la relajación profunda, la regulación emocional y la conexión corporal.
Diversos estudios sugieren su potencial para reducir el estrés y mejorar el bienestar, incluso en contextos de trauma (Leo del Puerto, 2025).
En este sentido, se plantea como una herramienta complementaria que puede acompañar procesos terapéuticos, especialmente en mujeres víctimas de violencia de género, al favorecer la integración emocional y la recuperación del equilibrio psicofisiológico.
En conjunto, el marco teórico permite comprender la violencia de género como un fenómeno estructural y multidimensional, cuyas consecuencias afectan a todas las áreas de la vida de las mujeres. Esta complejidad evidencia la necesidad de intervenciones integrales que, además de abordar el daño, promuevan la autonomía, el bienestar y la reconstrucción del sentido vital. En este contexto, la terapia de sonido con gong se presenta como una propuesta innovadora que amplía las posibilidades de acompañamiento en los procesos de recuperación.
6. METODOLOGÍA
En este apartado se describen los principios metodológicos que guían el desarrollo del estudio longitudinal, detallando su diseño, participantes, instrumentos y procedimientos utilizados para garantizar una recogida de datos sistemática a lo largo del tiempo.
6.1. Diseño
Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y longitudinal, basado en la aplicación repetida de una escala tipo Likert (Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01) con el objetivo de analizar la evolución de las percepciones de las participantes víctimas de violencia de género, a lo largo de cuatro sesiones de terapia de sonido con gong, documentando los datos de forma cuantitativa y descriptiva, sin manipular variables.
En las sesiones se utilizaron los siguientes instrumentos:
Campanas tibetanas, para abrir la sesión.
Shruti Box, para acompañar canto de mantra Om Mani Padme Hum y ayudar a la conexión con la energía universal, al principio de la sesión.
Set de siete Cuencos de Cuarzo que cubre una escala completa con las 7 notas (Do4-Si4) en frecuencia 432Hz.
Gong Tam Tam Maitreya 24” Nota Do3 Frecuencia 129.1Hz
Gong Sinfónico de mano Real Gong 22″ Dance Gong Santosha con nota principal
Re#3 y Frecuencia 148.9Hz
Sonajero de semillas con 70-80 nueces.
Tambor oceánico XL
Shanti Bell Polaris 432Hz E F G C E F A C
Shanti Bell Mira 432Hz E G B C E A B C
6.2. Sujetos del estudio
La población estaba compuesta por mujeres víctimas de violencia de género, pertenecientes a la Asociación gallega Mirabal. La muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, incluyendo 5 participantes mayores de 18 años que aceptaron participar voluntariamente en todas las fases del estudio.
6.3. Ámbito y periodo del estudio
El estudio se realizó en una sala destinada a actividades holísticas, para el bienestar y el desarrollo personal, en la ciudad de Betanzos, A Coruña.
El seguimiento se llevó a cabo desde el 16 de octubre hasta el 6 de noviembre de 2025.
6.4. Recogida de información
Para la recolección de datos se utilizó un cuestionario original, Beneficios Gong
Vikrampal V22-01, tipo Likert de 0 a 4 puntos, compuesto por 6 ítems que evalúan el
Estado Físico General y el Estado Emocional. Las opciones de respuesta iban desde 0 («nada») hasta 4 («muchísimo»). El cuestionario cuenta con validación previa para población similar.
6.5. Procedimiento de recogida de la información
Los participantes completaron el cuestionario en formato electrónico antes y después de cada una de las cuatro sesiones. Previamente a la primera aplicación, firmaron un consentimiento informado. Se garantizó la confidencialidad de todos los datos durante todo el periodo del estudio y en cualquier posible publicación posterior (Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales).
6.6. Aplicación de cuestionarios en el tiempo
Los cuestionarios se aplicaron en diferentes fases del proyecto para observar cambios en percepciones, expectativas o resultados. La temporalidad de las aplicaciones fue:
T1: antes y después de la primera sesión.
T2: antes y después de la segunda sesión.
T3: antes y después de la tercera sesión.
T4: antes y después de la cuarta sesión.
6.7. Análisis de los datos
Los datos recolectados fueron ingresados y analizados con el apoyo del programa Microsoft Excel (versión 16.104.25121423), el cual facilitó el cálculo de estadísticas descriptivas, comparación de medias para muestras relacionadas y la elaboración de gráficos.
Los datos obtenidos fueron procesados y analizados mediante el programa Microsoft
Excel (versión 16.104.25121423), utilizando estadísticas descriptivas como la media, mediana, moda y prevalencia. Asimismo, se elaboraron tablas y gráficos para facilitar la interpretación de los resultados.
7. RESULTADOS
Participaron en el estudio un total de cinco mujeres, víctimas de violencia de género.
La edad media de las participantes fue de 56,6 años.
Resultados de la escala de hábitos de estudio.
A continuación, se presentan los principales resultados obtenidos a partir del análisis de los ítems de la escala Likert:
Datos de la escala LIKERT en EXCEL recogidos antes de las sesiones.
Datos de la escala LIKERT en EXCEL recogidos después de las sesiones.
La Figura 1A muestra la distribución de la variable ‘’Tengo energía’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,25, la mediana es 1 y la moda corresponde al valor 1, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 15% no tiene nada de energía, el 40% tiene algo de energía y el 45% de la muestra afirma tener un poco de energía, lo que indica una presencia moderada en la población analizada. Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 1B muestra la distribución de la variable ‘’Tengo energía’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 2,4, la mediana es 2 y la moda corresponde al valor 2, que es la más frecuente. La ligera variación hacia el alta de la mediana respecto a la media, indica una distribución relativamente heterogénea.
En relación a la prevalencia, tan solo el 5% de las participantes manifiesta no tener nada de energía, el 5% de la muestra afirma tener un poco de energía, el 50% indica tener un poco de energía y como novedad, el 25% presenta mucha energía, y el 15% afirma tener muchísima energía.
Podemos destacar cambios relevantes y positivos de mejora en la tenencia de energía después de las cuatro sesiones de Terapia de Sonido con Gong.
La Figura 2A muestra la distribución de la variable ‘’Tengo dolor’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 2,4, la mediana es 3 y la moda corresponde al valor 3, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 25% indica tener muchísimo dolor, el 35% tiene mucho dolor, el 10% de la muestra afirma tener algo de dolor, el 15% indica tener un poco de dolor y otro 15% afirma no tener nada de dolor. Esto indica una presencia elevada de dolor en la población analizada. Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 2B muestra la distribución de la variable ‘’Tengo dolor’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,65, la mediana es 2 y la moda corresponde al valor 3, que es el más frecuente. Hay una ligera heterogeneidad entre la media y la mediana, indicando una media que tiende a la disminución de dolor.
En relación a la prevalencia, no se contempla ningún porcentaje de ‘’muchísimo dolor’’, el 35% indica tener mucho dolor, el 25% afirma tener algo de dolor, el 10% presenta un poco de dolor, y el 30% afirma no tener nada de dolor.
Observamos una mejora considerable en la variable del dolor, puesto que después de las sesiones ha desaparecido por completo el valor ‘’muchísimo’’ y el valor ‘’nada de dolor’’ ha aumentado del 15% al 30% del total de las participantes.
La Figura 3A muestra la distribución de la variable ‘’Me siento enferma’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,55, la mediana es 1,5 y la moda corresponde al valor 2, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 25% indica sentirse nada enferma, el 25% indica sentirse un poco enferma, un 25% afirma sentirse algo enferma, el 20% de la muestra afirma sentirse muy enferma y el 5% siente muchísimo estar enferma. Esto indica una presencia elevada de sentimiento de enfermedad. Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 3B muestra la distribución de la variable ‘’Me siento enferma’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 0,85, la mediana es 1 y la moda corresponde al valor 1, que es el más frecuente. Hay una ligera heterogeneidad entre la media y la mediana, indicando una media que tiende a la disminución del sentimiento de enfermedad.
En relación a la prevalencia, el 40% indica sentirse nada enferma, el 40% indica tener un poco de sentimiento de enfermedad, el 15% afirma sentirse algo enferma, el 5% afirma sentirse muy enferma, no se contempla porcentaje de afirmación ‘’muchísimo’ ante la variable me siento enferma, después de las cuatro sesiones.
Contemplamos una mejora considerable en la variable del sentimiento de enfermedad, puesto que después de las cuatro sesiones ha desaparecido por completo el valor ‘’muchísimo’’, el valor ‘’mucho’’ ha disminuido del 20% al 5% y el valor ‘’nada’’ ha aumentado del 25% al 40%.
La Figura 4A muestra la distribución de la variable ‘’Me siento triste’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 2,5, la mediana es 3 y la moda corresponde al valor 3, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 5% indica sentirse nada triste, el 15% indica sentirse un poco triste, un 25% afirma sentirse algo triste, el 35% de la muestra afirma sentirse muy triste y el 20% siente muchísimo sentirse triste. Esto indica una presencia elevada de sentimiento de tristeza. Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 4B muestra la distribución de la variable ‘’Me siento triste’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,3, la mediana es 1 y la moda corresponde al valor 0, que es el más frecuente. Hay una ligera heterogeneidad entre la media, la mediana y la moda, indicando una media que tiende a aumentar ligeramente el sentimiento de tristeza, frente a la respuesta más repetida que es ‘’nada’’.
En relación a la prevalencia, el 40% indica sentirse nada triste, el 15% indica tener un poco de sentimiento de tristeza, el 20% afirma sentirse algo triste, el 25% afirma sentirse muy triste, no se contempla porcentaje de afirmación ‘’muchísimo’ ante la variable me siento triste, después de las cuatro sesiones.
Podemos afirmar una mejora considerable en la variable del sentimiento de tristeza, puesto que después de las cuatro sesiones ha desaparecido por completo el valor ‘’muchísimo’’, el valor ‘’mucho’’ ha disminuido del 35% al 25% y el valor ‘’algo’’ ha disminuido del 25% al 20% y el valor de sentimiento de tristeza ‘’nada’’ ha aumentado del 5% al 40%.
La Figura 5A muestra la distribución de la variable ‘’Nivel de estrés’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 3,3, la mediana es 3,5 y la moda corresponde al valor 4, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 20% afirma tener ‘’algo’’ de estrés, el 30% indica tener mucho estrés y el 50% afirma tener muchísimo estrés. Esto indica una presencia elevada de estrés en las participantes. Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 5B muestra la distribución de la variable ‘’Nivel de estrés’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,6, la mediana es 2 y la moda corresponde al valor 2, que es el más frecuente. La similitud entre la media, la mediana y la moda indica una distribución relativamente homogénea.
En relación a la prevalencia, el 25% indica no tener nada de estrés, el 20% afirma tener un poco de estrés, el 30% afirma tener ‘’algo’’ de estrés, el 25% indica tener mucho estrés, no se contempla porcentaje de afirmación ‘’muchísimo’’ ante la variable ‘’Nivel de estrés’’, después de las cuatro sesiones.
Se observa una mejora considerable en la variable del nivel de estrés, puesto que después de las cuatro sesiones ha desaparecido por completo el valor ‘’muchísimo’’, el valor ‘’mucho’’ ha disminuido del 35% al 25%, el valor ‘’algo’’ ha aumentado del 20% al 30%, hay un 20% que indica tener ‘’un poco’’ de estrés y como mejora destacable, el 25% no siente nada de estrés.
La Figura 6A muestra la distribución de la variable ‘’Nivel de ansiedad’’ en la muestra estudiada, antes de las cuatro sesiones grupales. La media es de 3,2, la mediana es 3 y la moda corresponde al valor 4, que es el más frecuente. La similitud entre la media y la mediana indica una distribución relativamente homogénea.
En relación con la prevalencia, el 5% afirma tener ‘’un poco’’ de ansiedad, el 15% indica tener algo de ansiedad y el 35% afirma tener mucha ansiedad y el 45% afirma tener muchísima ansiedad. Esto indica una presencia elevada de nivel de ansiedad en las participantes antes de las cuatro sesiones de Terapia de Sonido con Gong.
Estos resultados se observan claramente en la gráfica.
La Figura 6B muestra la distribución de la variable ‘’Nivel de ansiedad’’ en la muestra estudiada, después de las cuatro sesiones grupales. La media es de 1,7, la mediana es 1,5 y la moda corresponde al valor 3, que es el más frecuente. Se observa similitud y por tanto, heterogeneidad entre la media y la mediana.
En relación a la prevalencia, el 20% indica no tener nada de ansiedad, el 30% afirma tener un poco de ansiedad, el 10% confirma tener algo de ansiedad, el 40% indica tener mucha ansiedad, no se contempla porcentaje de afirmación ‘’muchísimo’’ ante la variable ‘’Nivel de ansiedad’’, después de las cuatro sesiones.
Apreciamos mejora en la variable del ‘’nivel de ansiedad’’, puesto que después de las cuatro sesiones ha desaparecido por completo el valor ‘’muchísimo’’, el valor ‘’algo’’ ha disminuido del 15% al 10%, hay un aumento de ‘’un poco’’ del 5% al 30% y como mejora destacable y novedosa, el 20% no siente nada de ansiedad.
8. DISCUSIÓN
Se han podido comparar los resultados del presente estudio con otros que, aunque no estudian concretamente el efecto de la Terapia de Sonido con Gong en víctimas de violencia de género, lo hacen con pacientes con estrés postraumático y pacientes con estrés, depresión y síntomas disociativos tras vivir relaciones de pareja insanas, pudiendo constatar una relación de los resultados de los estudios previos y los propios obtenidos dada la similitud de los síntomas.
Leo del Puerto, A., (2025) en su estudio Efectos de la Terapia de Sonido con Gong en el Trastorno de estrés postraumático complejo, comprueba que la mejoría más relevante es la reducción relevante del estrés y la ansiedad, siendo estos los síntomas asociados propiamente al Trauma Post Traumático.
Rodríguez Pendás, S. (2023) analiza resultados en su estudio sobre Tratamiento en mujeres tras vivir relaciones de pareja insanas, con síntomas disociativos, depresión y ansiedad. Constata resultados muy positivos, que rozan el 50% en cuanto a reducción de estrés, ansiedad, tristeza. Además, constata una mejora cualitativa en cuanto a mejora de la sensación de paz y del sueño.
Estos resultados coinciden considerablemente con los resultados de este estudio que presento, sobre todo en cuanto a niveles de estrés y ansiedad. Constato a modo de resumen las mejorías en todas las áreas analizadas, reafirmando así los beneficios de la Terapia de Sonido en el caso que nos ocupa: De manera global, los resultados estadísticos del estudio evidencian una evolución positiva del estado físico y emocional de las participantes tras las cuatro sesiones de Terapia de Sonido con Gong. Se observa un aumento relevante en la percepción de energía, con una concentración de respuestas en valores medios y altos y la aparición de categorías de “mucha” y “muchísima” energía, lo que sugiere un fortalecimiento del bienestar físico. Paralelamente, las variables relacionadas con el malestar corporal, dolor y sentimiento de enfermedad, muestran una disminución clara de las intensidades más elevadas, con la desaparición de los valores máximos y un incremento significativo de las respuestas que indican ausencia de dolor o enfermedad. En el plano emocional, los resultados reflejan una reducción del sentimiento de tristeza, con un aumento notable del valor “nada” y la eliminación de las categorías más extremas. El nivel de estrés presenta una mejora sustancial, destacando la desaparición del nivel “muchísimo” y la presencia de un porcentaje relevante de mujeres que no refieren estrés tras las sesiones. Especialmente significativa es la reducción del nivel de ansiedad, que pasa de una distribución inicial concentrada en valores altos y muy altos a un perfil más moderado, sin presencia de ansiedad extrema. En conjunto, estos hallazgos apuntan a que la Terapia de Sonido con Gong puede contribuir de manera favorable a la regulación física y emocional, reforzando su valor como intervención complementaria en el acompañamiento de mujeres víctimas de violencia de género.
Como expone López,L. (2011) La incorporación de terapias complementarias que favorecen la activación de dimensiones emocionales, corporales y relacionales, mitigan síntomas, resignifican el cuerpo como un espacio de seguridad y permiten consolidar la identidad personal y el florecimiento humano. Asimismo, resultan especialmente adecuadas para mujeres que han perdido la confianza en los modelos clínicos tradicionales. Este enfoque se ve respaldado por planteamientos como los desarrollados por Van der Kolk,B. (2014), quien subraya que las vivencias traumáticas no sólo se inscriben en la memoria narrativa, sino también en el cuerpo, como el yoga, contribuyen a recuperar una sensación de seguridad corporal y de bienestar integral.
Promover intervenciones integrales complementarias orientadas al bienestar para la construcción de una vida autónoma, plena y con sentido, en el acompañamiento a mujeres víctimas de violencia de género representa un cambio de paradigma necesario hacia una psicología más humanista, contextualizada y transformadora y, en definitiva, a la mejora de las estrategias sociales para la erradicación de la violencia contra la mujer.
8.1 Limitaciones
Las limitaciones encontradas a lo largo del desarrollo de este estudio fueron:
- Tiempo limitado para la realización de sesiones con más asiduidad.
- Limitaciones para la coordinación grupal con las participantes voluntarias.
- Limitación de acceso a información personal de las participantes, se evitó indagar y presionar para obtener información sobre su historia personal y situación actual, por respeto a su situación de vulnerabilidad y secreto procesal y en algunos casos, judicial.
- Limitaciones en la calidad de la recogida de datos y respuestas, pudiendo verse influenciada por la situación de cada participante, (proceso de recuperación, judicial, tratamientos médicos, psicológicos, enfermedades o dolencias no causadas por la condición objeto de estudio…)
- Limitaciones en cuanto al uso de una misma partitura y/o intensidad y/o uso de instrumentos en los intervalos, tras detectar reacciones en algunas participantes, debido a la alta sensibilidad y alerta a ciertos estímulos, consecuencia de la situación de estrés postraumático.
- Limitaciones de espacio. Dada la situación de vulnerabilidad de las participantes, entiendo que la sala elegida para las intervenciones pudo influir en la sensación de inseguridad en algunas de las participantes, por tratarse de una localización desconocida, en el centro de la ciudad. Considero que sería más adecuado realizarlas en los propios centros sociales de información a la mujer, siendo espacios que conocen y en el que, probablemente se encuentren más integradas.
9. CONCLUSIONES
1.Describir la violencia de género, sus tipologías y dinámicas, así como sus efectos en la salud física, emocional y social de las mujeres que la experimentan.
El desarrollo de este trabajo ha permitido cumplir el objetivo propuesto de describir la violencia de género como un fenómeno complejo, estructural y multidimensional, profundamente arraigado en las desigualdades de género y en las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres. A lo largo del marco teórico se han identificado y analizado sus principales tipologías, física, psicológica, sexual, económica, vicaria, simbólica y digital, así como las dinámicas que las sostienen, especialmente el ciclo de la violencia y los mecanismos de control, dependencia y silenciamiento. Asimismo, se ha evidenciado que la violencia de género genera consecuencias graves y persistentes en la salud física, emocional y social de las mujeres, afectando no solo a su bienestar individual, sino también a su autonomía, identidad, redes de apoyo y proyecto vital. Estas repercusiones, lejos de ser aisladas, se interrelacionan y se ven agravadas por situaciones de vulnerabilidad social, económica y relacional. Comprender la violencia de género desde esta perspectiva integral resulta imprescindible para fundamentar intervenciones de acompañamiento que atiendan tanto el daño sufrido como los procesos de reparación, recuperación y fortalecimiento de las mujeres supervivientes.
2. Analizar la situación de vulnerabilidad social asociada a la violencia de género, considerando factores personales, económicos, sociales e institucionales que inciden en las mujeres víctimas.
El análisis realizado permite comprender que la vulnerabilidad social asociada a la violencia de género es el resultado de la interacción entre factores personales, económicos, sociales e institucionales que limitan de forma significativa la capacidad de respuesta y recuperación de las mujeres víctimas. Esta vulnerabilidad no puede explicarse únicamente desde lo individual, sino que se inscribe en procesos estructurales de desigualdad, exclusión y discriminación que incrementan la exposición al daño y refuerzan la dependencia. La precariedad económica, la escasez de redes de apoyo, las barreras de acceso a los recursos sanitarios y sociales, así como el impacto psicológico del trauma, configuran trayectorias de especial riesgo. Asimismo, la vulnerabilidad se presenta como un proceso dinámico y multidimensional, que no solo antecede a la violencia, sino que se intensifica como consecuencia de esta, profundizando el aislamiento y la pérdida de autonomía. Reconocer esta complejidad resulta esencial para el diseño de intervenciones integrales que aborden simultáneamente el daño sufrido y las condiciones estructurales que perpetúan la violencia de género.
3.Examinar las consecuencias emocionales y psicológicas de la violencia de género y de los procesos judiciales en mujeres en situación de vulnerabilidad.
Tras un extenso estudio, podemos evidenciar que la violencia de género genera profundas y persistentes consecuencias emocionales y psicológicas en las mujeres, especialmente en aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. La exposición continuada al miedo, la amenaza y el control activa respuestas neurobiológicas de estrés crónico que impactan de manera significativa en el funcionamiento cognitivo, afectivo y relacional, dando lugar a cuadros complejos de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático, frecuentemente coexistentes. Estas consecuencias no pueden comprenderse al margen del contexto en el que se producen, ya que las respuestas psicológicas observadas constituyen estrategias adaptativas de supervivencia frente a la violencia prolongada. Asimismo, los procesos judiciales derivados de la denuncia pueden actuar como factores estresores adicionales, incrementando la ansiedad, la sensación de indefensión y el riesgo de revictimización. Incluso tras el cese de la relación violenta, persisten secuelas emocionales como la hipervigilancia, la desconfianza y el deterioro del autoconcepto, que comprometen la autonomía y la calidad de vida. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de abordajes terapéuticos integrales y sensibles al trauma que contemplen tanto el impacto de la violencia como el de los procesos institucionales en la salud mental de las mujeres.
4.Proponer como intervenciones de acompañamiento complementaria la Terapia de Sonido con Gong en relación con el bienestar físico y emocional de mujeres víctimas de violencia de género.
La teoría y los resultados analíticos de este trabajo sostienen la pertinencia de proponer la Terapia de Sonido con Gong como una intervención de acompañamiento complementaria orientada al bienestar físico y emocional de mujeres víctimas de violencia de género. En coherencia con un enfoque integral y multidisciplinar, esta propuesta responde a la necesidad de ampliar las estrategias de intervención más allá del abordaje sintomático, incorporando prácticas que favorezcan la regulación emocional, la reducción del estrés y la reconexión corporal. La Terapia de Sonido con Gong se presenta como un recurso respetuoso y no invasivo, especialmente adecuado para mujeres en procesos de recuperación, al facilitar experiencias de seguridad, descanso profundo y autocuidado. Los resultados obtenidos, tanto desde la revisión de estudios previos como desde el análisis empírico desarrollado en esta tesis, evidencian mejoras en el bienestar general y en la percepción subjetiva de alivio emocional. Cabe mencionar, por lo emocionante y significativo de los hechos, que tras cada sesión, algunas mujeres verbalizaron algunas frases muy significativas: haber podido dormir profundamente y de una tirada, haber perdido volumen corporal, haber afrontado gestiones sobre sus procesos sin nervios, sentir paz, haberse abierto una nueva perspectiva vital, haber sentido un desbloqueo que no se consiguió desbloquear en dos años de terapia psicológica, deseo de que esta Terapia de Sonido se implemente en los Centros de Salud de la Seguridad Social y en los Centros de Información a la mujer. En conclusión, su integración en los procesos de acompañamiento contribuye al fortalecimiento de la autonomía, la autorregulación y la reconstrucción del sentido vital. En este sentido, la incorporación de esta terapia complementaria en el marco del acompañamiento social a mujeres víctimas de violencia de género, supone un avance hacia modelos de intervención más holísticos, sensibles al trauma y centrados en la recuperación integral de las mujeres supervivientes.
Futuras líneas de investigación
Sería interesante replicar este estudio en distintos centros de información a la mujer, con grupos de mujeres víctimas de violencia de género conjuntamente con una representación de profesionales que actualmente trabajan en el acompañamiento de las mismas, (psicólogos/as, trabajadores/as sociales, abogados/as), con el fin de realizar un seguimiento longitudinal para analizar la evolución de los hábitos de estudio y para que, tras la experiencia, los/as participantes puedan disponer de una valoración personal sobre la dimensión y posibilidades que ofrece la Terapia de Sonido como intervención complementaria en el acompañamiento de mujeres víctimas de violencia de género, pudiendo dar lugar a la validación empírica de esta herramienta holística, orientada al bienestar integral de las personas, así como a su divulgación y propuesta de implementación en los Servicios Públicos.
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