Terapia de Sonido con gong como herramienta de bienestar para Terapeutas y Profesionales de la Salud

Autora: Guru Mander Kaur Khalsa Palacios Garay

“No podemos dar desde una taza vacía…”
—Alex Anzalone


1. RESUMEN

Introducción: En este trabajo se explora la problemática del estrés y agotamiento laboral o burnout, que existe en los terapeutas y profesionales de la salud debido a, no solo su carga laboral, sino también a la carga emocional por la relación que existe con los pacientes. En base a ello, se expone una propuesta de bienestar a través de la Terapia de Sonido con gong para este público objetivo. Objetivo: Crear conciencia de las consecuencias extensas que puede tener la falta de autocuidado en los terapeutas y profesionales de la salud y, a la vez, ofrecer una herramienta que favorezca su bienestar físico, mental y emocional mediante la Terapia de Sonido con gong. Metodología: El estudio que se realizó, utilizando un cuestionario tipo Likert
CUESTIONARIO BENEFICIOS GONG VIKRAMPAL V22-01, evaluó las percepciones de los participantes respecto a su bienestar general y estado emocional, antes y después de cada una de las cuatro sesiones de Terapia de Sonido con gong. Resultados: Después de las sesiones de Terapia de Sonido con gong, en cuanto al estado general de los participantes, poco más de la mitad reportó no sentir dolor en absoluto, un porcentaje significativo reportó no presentar síntomas de enfermedad y se observó cierta mejoría en el nivel de energía. En cuanto al estado emocional, la mayoría de los participantes indicó no sentir tristeza al finalizar las sesiones. Así mismo, se observó una disminución significativa en los niveles de estrés percibido, así como una disminución general de la ansiedad. Conclusión: La Terapia de Sonido con gong es una herramienta significativa de bienestar para los terapeutas y profesionales de la salud, en especial para disminuir estrés, dolor físico, y mejorar la regulación emocional.
Descriptores (palabras clave): Terapeutas, profesionales de la salud, fatiga laboral, bienestar, autocuidado, terapia de sonido, gong

1.1 Abstract
Introduction: The issue of stress and occupational burnout experienced by therapists and healthcare professionals is explored in this work, stemming not only from their workload but also from the emotional burden that arises from their relationship with patients. Secondly, a wellness proposal is presented through Sound Therapy with gong for this target audience. Objective: Raise awareness of the far-reaching consequences of neglecting self-care among therapists and healthcare professionals, while also offering a tool that can support their physical, mental and emotional wellbeing through Sound Therapy with gong. Methodology: The study was conducted using a Likerttype questionnaire CUESTIONARIO BENEFICIOS GONG VIKRAMPAL V22-01 to assess participants’ perceptions of their overall well-being and emotional state, before and after each of the four sessions, using Sound Therapy with gong. Results: After the Sound Therapy sessions with gong, in terms of participants’ general state, slightly more than half reported not feeling any physical pain at all, a significant percentage indicated no symptoms of illness, and there was a certain improvement in energy levels. Regarding emotional state, most participants reported not feeling sadness at the end of the sessions. Likewise, a significant decrease in perceived stress, and a general reduction in anxiety levels. Conclusion: Gong Sound Therapy is a meaningful wellness tool for therapists and healthcare professionals, particularly for reducing stress and physical pain, as well as to improve emotional regulation.

Keywords: Therapists, healthcare professionals, occupational fatigue, wellbeing, self-care, sound therapy, gong.

2. INTRODUCCIÓN

A nivel mundial, hay una problemática de estrés agudo en todas las áreas laborales, en donde, a consecuencia de horas extensas de trabajo, presiones ejecutivas y poco tiempo de descanso, las personas cada vez más presentan síntomas negativos en su salud física y mental. Esto crea repercusiones extensas a nivel personal, familiar, social y laboral. Tan es así, que la
Organización Mundial de la Salud ha incluido al agotamiento laboral o burnout en la onceava Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11) como un fenómeno ocupacional (World Health Organization, 2019).

En México, desde hace unos años, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social habla de la importancia de fomentar “el equilibrio vida-trabajo para proporcionar entornos laborales más saludables, armónicos y productivos”. El director de Bienestar Emocional de esta secretaría (STPS) menciona que “en el mundo laboral existen diversos factores propios de las actividades productivas, que, en caso de no atenderse, generan repercusiones en la vida de los trabajadores”. Cuando los trabajadores no se toman el tiempo necesario para su bienestar, los centros de trabajo empiezan a tener efectos importantes como ausentismo, derivado de los síntomas de la enfermedad o presentismo, cuando no están al cien por cien en su trabajo atendiendo las actividades (Secretaria del Trabajo y Previsión Social, 2017).

Burnout, fatiga laboral o agotamiento profesional, se define como un estrés crónico en el ambiente laboral que no se ha manejado exitosamente (Havas Lynx Group, 2023) y está caracterizado por un progresivo agotamiento físico y mental, falta de motivación y, en especial, por importantes cambios de comportamiento en quienes lo padecen (Secretaria del Trabajo y Previsión Social, 2017). Debido al burnout hay un incremento de dolores y enfermedades médicas puesto que el sistema inmune está irritado y expuesto por la carga estresora (TobonRestrepo, 2022).

Uno de los rubros más afectados por el burnout son los profesionales de la salud. Esto incluye cualquier terapeuta o personal de la salud encargado de cuidar y atender la salud física, mental e integral de otras personas. En casos más severos del burnout, los terapeutas y profesionales de la salud pueden llegar a padecer también trauma vicario (estrés secundario) y fatiga por compasión.

Trauma vicario, estrés secundario y fatiga por compasión, son conceptos homologados para describir las alteraciones que padecen los cuidadores cuando está en juego la empatía en su trabajo cotidiano. Este fenómeno es una forma específica de burnout que emerge de las dinámicas que regulan el campo del cuidado y la relación paciente – cuidador. (TobonRestrepo, 2022)

Los proveedores no logran abastecerse y regenerarse a sí mismos y su habilidad de empatizar con otros decrece con el tiempo. Puede haber entumecimiento y ausencia emocional (Rosenthal, 2024). El agotamiento emocional de cuidar a otras personas puede tener un efecto negativo en la seguridad del paciente a través de una ausencia de habilidad física y cognitiva por parte del personal clínico para ejecutar sus deberes. Un número más alto de eventos adversos evitables está asociado con más complicaciones, que pueden conducir a una estadía más prolongada en hospitales o en casos severos, muerte (Welp, Meier, & Manser, 2014).

Hablando en términos generales, ante los desafíos de estrés laboral, existen propuestas de programas específicos para reducir el estrés. En este sentido, si se trabaja de la misma manera con los terapeutas y profesionales de la salud para disminuir las consecuencias a nivel personal, quizá también podrían disminuir los efectos negativos en su cuidado con los pacientes y mejorar el rendimiento en clínicas, hospitales y en el sistema de salud en general.

Para que esto suceda, se necesita que los terapeutas y profesionales de la salud logren un entendimiento profundo sobre la importancia del autocuidado y así tengan la iniciativa de buscar herramientas que ayuden a su bienestar. La propuesta presentada, como una de las herramientas posibles de autocuidado de los terapeutas y profesionales de la salud, es el uso de la Terapia de Sonido con gong.

La música se ha utilizado como herramienta de bienestar por muchas culturas a lo largo de los siglos. La energía sonora, tiene efectos no solamente a nivel fisiológico o corporal sino también en las dimensiones mental, emocional y espiritual (Berrocal, 2011). Se ha comprobado que la música es una herramienta efectiva para la reducción del estrés y la ansiedad (Gaynor, 2001). Por lo tanto, se podría considerar en el tratamiento complementario para la reducción del estrés y ansiedad en este público objetivo.

La Terapia de Sonido es una terapia vibracional, complementaria al tratamiento médico convencional. Está basada en el uso de la voz y de sonidos de instrumentos musicales tales como cuencos tibetanos o de cuarzo, gongs, didgeridoo, campanas, crótalos tibetanos y diapasones, entre otros. (Berrocal, 2011).

El gong, instrumento también utilizado en la Terapia de Sonido, al ser percutido, irradia un espectro amplio de frecuencias que tienen efectos positivos sobre el sistema nervioso y reduce tensión (Bhajan, 2002). La investigación acerca del uso del gong en ambientes clínicos es reducida, aunque cada vez más se comprueba sus efectos profundos en el cuerpo, como la eliminación de dolores de cabeza, condiciones menstruales, dolores y lesiones espinales (Pesek & Bratina, 2016) y también en la mente y las emociones. En un estudio realizado en mujeres con cáncer de mama y publicado en la revista American Journal of Health concluye que la musicoterapia receptiva utilizando sonidos de gong indican una mejora en aspectos relacionados con la percepción del dolor, la desmotivación, la fatiga, la relajación o la evitación de preocupaciones (Fernandez-Company, Quintela-Fandino, Sandes, & García-Rodriguez, 2024). Esto puede indicar una posibilidad en el uso del gong con terapeutas y profesionales de la salud, quienes padecen algunos de estos síntomas, como la desmotivación, fatiga, preocupación y la necesidad de relajarse.

Las investigaciones en Terapia de Sonido, y en particular la Terapia de Sonido con gong, han estado enfocadas principalmente en pacientes que presentan diversas enfermedades, padecimientos o lesiones. Estas investigaciones han evidenciado beneficios importantes a nivel físico, emocional y mental, posicionando a esta terapia como una herramienta complementaria en distintos contextos clínicos.

No obstante, resulta igualmente necesario ampliar el enfoque hacia quienes brindan atención profesional, especialmente terapeutas y profesionales de la salud. Estos trabajadores se enfrentan cotidianamente a altas exigencias, tanto físicas como emocionales. Ofrecerles espacios terapéuticos como la Terapia de Sonido con gong puede contribuir significativamente a su autocuidado, regulación emocional y bienestar general.

2.1 Relevancia del proyecto escogido.
Los terapeutas y profesionales de la salud, son una población vulnerable ante la fatiga laboral con altos índices de depresión, dependencias químicas e incluso suicidio, resultado de varios factores que impiden que tengan estrategias de afrontamiento y un autocuidado constante. La presente investigación busca explorar los posibles beneficios de la Terapia de Sonido con gong para su bienestar, considerando la importancia de que estos cuenten con herramientas efectivas para mantenerse en óptimas condiciones y así continuar con su labor de forma saludable y sostenible.

3. OBJETIVOS

3.1 Objetivo General
Ofrecer la Terapia de Sonido con gong como una herramienta de autocuidado dirigida a terapeutas y profesionales de la salud, con el fin de favorecer el desempeño efectivo de su labor profesional, al mismo tiempo que promover su bienestar físico, mental y emocional.

3.2 Objetivos Específicos
• Identificar los niveles de estrés en terapeutas y profesionales de la salud antes y después de una intervención con Terapia de Sonido con gong.
• Promover el aumento de energía, vitalidad y bienestar general, mediante un autocuidado consciente basado en Terapia de Sonido con gong.
• Fomentar la regulación emocional de los participantes para mejorar su disposición y calidad de atención hacia pacientes o clientes.

4. MARCO TEÓRICO

4.1 Fatiga laboral
Los problemas de salud mental son comunes en la población laboral y representan una inquietud creciente con impactos potenciales como la depresión y la ansiedad (LaMontagne, y otros, 2024). Se puede considerar que “el síndrome de burnout aparece en el individuo como una respuesta al estrés laboral crónico, que surge al trabajar bajo condiciones difíciles, que se caracteriza por un estado de desgaste físico, emocional y cognitivo…” (Carvajal & de Rivas Hermosilla, 2011). Este concepto se puede encontrar como fatiga o agotamiento laboral, desgaste profesional o burnout, por su origen en inglés. Burnout fue primero introducido por el psicólogo Herbert Freudenberger en 1974, basado en la falta de motivación y la sensación creciente de agotamiento emocional, cinismo y otros síntomas que observaba en voluntarios trabajando en una clínica gratuita. Algunos síntomas físicos de fatiga laboral pueden ser agotamiento, insomnio, dificultad para respirar y señales de comportamiento podrían ser irritabilidad instantánea, frustración, dificultad para contener las emociones, negatividad, cinismo y depresión (Freudenberger, 1974).

También puede haber todo tipo de dependencias con el propósito de mitigar, compensar o adormecer momentáneamente los síntomas. Se ha demostrado que la fatiga laboral está leve a moderadamente asociada al consumo de niveles elevados de alcohol, comida procesada, analgésicos y ejercicio menos frecuente (Alexandrova-Karamanova, y otros, 2016).

4.2 Terapeutas y profesionales de la salud
El profesional de la salud abarca una gama amplia de servicios relacionados a la salud del cuerpo físico, como médicos y especialistas, enfermeras, fisioterapeutas, nutriólogos y odontólogos; también relacionados a la salud mental, como psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas. El término terapeuta, que, aunque a menudo es aplicado a quienes se dedican a la salud mental, también puede incluir otras profesiones que proveen una variedad de servicios, incluyendo trabajadores sociales, coach (entrenadores) de vida, terapeutas de arte,
musicoterapeutas y quienes se enfocan en servicios que integran la salud mental y física como los terapeutas de masajes, terapeutas de yoga (Fritscher, 2024), incluso terapeutas de sonido. Este trabajo está dirigido a cualquier persona que se encargue de atender la salud física, mental e incluso la parte impalpable del ser humano.

4.3 Fatiga laboral en terapeutas y profesionales de la salud
Una de las áreas laborales con más repercusiones de burnout es el área de la salud. Estos profesionales dedican gran parte de su tiempo a traer asistencia, apoyo y guía a quienes lo necesitan, pero ¿quién cuida de ellos?

Havas Lynx, una agencia de comunicaciones de salud en Inglaterra, en su reporte Healing the Healers (Curando a los Curadores) explica que el burnout en profesionales de la salud puede ser atribuido en parte, a fechas límite imposibles, turnos largos, cambios de patrones y la carga emocional de cuidar a otros (Havas Lynx Group, 2023). Cada profesional de la salud o terapeuta tendrá distintos factores de presión, pero un común denominador es la carga emocional de cuidar a alguien más, esa relación particular que tiene con los pacientes o clientes. La interacción está basada en el problema del cliente que puede venir cargado de emociones como enojo, vergüenza, miedo y desesperación. El estrés crónico puede ser agotador emocionalmente al trabajar con personas bajo estas circunstancias (Maslach & Jackson, 1981).

En un estudio, 2,536 profesionales de la salud revelaron un promedio de casi un cuarto más de emociones negativas en el trabajo en comparación a la población general. Estas estadísticas exponen el paisaje preocupante de burnout, depresión, incluso suicidio, que hoy se ve en el sistema de salud (Havas Lynx Group, 2023). Se estima que el rango de suicidios en médicos es entre cinco y siete veces más alto que el público en general (Ventriglio, Watson, & Bhugra, 2020).

Cuando hay estrés tóxico, hay daños a nivel cerebral. Cuando se está sobrecargado de trabajo, con pocas horas de sueño y agotado emocionalmente, el córtex prefrontal no funciona adecuadamente. Se pierden las más altas habilidades cognitivas como enfoque, empatía (Rosenthal, 2024), memoria y la habilidad de toma de decisiones, con un impacto dramático en el resultado del trato con los pacientes. La persona no solo se vuelve improductiva, sino que se vuelve anti productiva. (Havas Lynx Group, 2023). Otro costo de la fatiga laboral es la despersonalización. Esto es cuando personal clínico se desprende mentalmente del entorno laboral en respuesta de una situación demandante en su trabajo, generando una actitud deshumanizada hacia los pacientes y una actitud cínica hacia su propio trabajo. Prevalece una voluntad reducida para llevar a cabo la tarea a realizar y un compromiso disminuido. Esto puede conducir a negligencia de los deberes, prestando menos atención a los detalles importantes y por lo tanto conduce a índices más altos de eventos adversos. Esta falta de motivación para ejecutar efectivamente los deberes crea menos aptitud para proveer un cuidado seguro al paciente.

Procesos de cuidado inseguros pueden llevar a un incremento en mortalidad de pacientes y en los tiempos de recuperación. Existe evidencia que el agotamiento emocional es el predictor principal de las proporciones estandarizadas de mortalidad, así como el índice de seguridad de los pacientes (Welp, Meier, & Manser, 2014).

4.4 Fatiga por Compasión
La empatía es crucial para apoyar a otros en su proceso emocional. Pero con la empatía, viene la vulnerabilidad al contagio emocional y el distrés. Rosenthal, fundador y director del Institute for Integrative Nutrition, en su libro Heal the Healer (Curar al Curador) menciona que los curadores son personas quienes guían a otros en su proceso de curación. Pasan mucho tiempo dando apoyo emocional y son testigos de dolor y sufrimiento. Esto tiene un costo emocional y puede encausar a lo que se llama fatiga por compasión: un estado de agotamiento similar al burnout pero asociado únicamente con el estrés del cuidar a otros (Rosenthal, 2024).

4.5 Estrés secundario
“El estrés traumático secundario (ETS) hace referencia a los efectos presentes en redes de apoyo, cuidadores y/o personas encargadas del cuidado de aquellas personas que experimentaron o experimentan directamente eventos con impacto emocional” (Solis Ruiz & Silva Castillo, 2022). Pudiera ser un tipo de fatiga por compasión avanzado. Comparado con el agotamiento laboral, la fatiga por compasión y el trauma vicario (estrés traumático secundario) son formas más complejas de distrés emocional y la recuperación puede ser más larga (Rosenthal, 2024).

4.6 La importancia del autocuidado
El autocuidado se define como la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover, mantener y mejorar su salud, prevenir enfermedades y hacerles frente, con o sin apoyo profesional (World Health Organization, 2024).

Uno de los resultados más comunes como respuesta al agotamiento laboral, ha sido la integración del autocuidado. Según la directora ejecutiva de Havas Lynx, apoyar la salud mental de los profesionales de la salud es un prerrequisito para un sistema de salud activo, mejoramiento en la medicina y un cuidado óptimo del paciente. (Havas Lynx Group, 2023). Se demanda que el profesional de la salud sienta la responsabilidad por su propia salud y que la vea como una responsabilidad personal que impacta positivamente en la fatiga por compasión y el burnout (Tobon-Restrepo, 2022), además estas “…conductas de autocuidado pueden mitigar el surgimiento de síntomas de ETS”. Estrés Traumático Secundario (Solis Ruiz & Silva Castillo, 2022)
Bajo la mentoría del Instituto Internacional Terapia de Sonido, dirigida por Vikrampal Singh, cada vez más se están realizado estudios en torno a los beneficios de la Terapia de Sonido. Algunos de estos estudios se han enfocado en sectores particulares de personal sanitario. Uno de ellos habla de la importancia del autocuidado en el ambiente de las emergencias sanitarias con helicópteros, concluyendo que el estrés acumulado en la cabina del helicóptero, afecta al personal, y cómo el gong y la terapia de sonido, ofrecen una pausa real, una vía de descarga y de recuperación (Ollero, 2025). También, se investigó los efectos de la Terapia de Sonido en profesionales sanitarios de una unidad de vigilancia intensiva móvil (terapia intensiva móvil), quienes están expuestos a niveles elevados de estrés y ansiedad. Igualmente, este estudio hace énfasis en la necesidad de estrategias complementarias de autocuidado dentro del ámbito sanitario, y obtuvo resultados significativos en la reducción de estrés percibido y niveles de ansiedad (Cuberos, 2025). En cada área de la salud es indispensable considerar un autocuidado que permita un descanso apropiado y tiempo de recuperación.

La cultura actual menosprecia el descanso y se alienta a la producción y ganancia masivas. Sin embargo, la ganancia puede existir y, quizá de mejor calidad, cuando hay un descanso dirigido que permita recuperar el cuerpo físico y la mente, creando una vida y trabajo sustentables. Los curadores tienden a dar a los demás sin esperar mucho a cambio y en ocasiones se resisten a ser atendidos y cuidados, negándose una parte importante de la experiencia humana. Está bien ser vulnerable y apoyarse en otros para su autocuidado (Rosenthal, 2024).

4.7 Claves para el bienestar de los terapeutas y profesionales de la salud
En base a las conclusiones de otras investigaciones, junto con síntomas y consecuencias más frecuentes de fatiga laboral, se propone el desarrollo de las siguientes características clave en la Terapia de Sonido con gong para terapeutas y profesionales de la salud que se entretejerán terapéuticamente en la sesión.

Descanso y alivio de estrés. Descanso significa darle al cuerpo, la mente y las emociones una pausa. El descanso permite reconectar con el cuerpo, recuperar la energía, la atención, el enfoque y la motivación (Rosenthal, 2024), lo que ayudará a “manejar el agotamiento y el desgaste psíquico que generan situaciones de estrés agudo y estrés crónico…” (Carvajal & de Rivas Hermosilla, 2011).

  1. Sentir seguridad y poner límites. Una de las necesidades básicas del ser humano es sentir seguridad. Sentir que, a pesar de los retos y amenazas externas, se puede arraigar a la propia fortaleza desde una autoestima auténtica y sentir valor por sí mismo y por lo que se hace. Desde la seguridad, se puede imponer límites sanos y reclamar el poder de sí mismo. Los curadores a menudo encuentran retador el hecho de establecer límites, por su naturaleza empática con otras personas, incluso cuando se sienten agotados o abrumados (Rosenthal, 2024), por lo tanto, es importante fortalecer su habilidad para establecer límites sanos desde una seguridad genuina.
  2. Resiliencia y vitalidad. Se necesita energía suficiente para tener resiliencia. Es importante que la resiliencia individual sea alentada para que así los médicos puedan tener la disposición de dar el mejor cuidado del que son capaces (Ventriglio, Watson, & Bhugra, 2020). Las personas con mucha resiliencia tienen un umbral alto para el estrés, tienen más posibilidad de adaptarse, superar y recuperarse del estrés eficientemente. Entre más resiliencia haya, más herramientas hay para afrontar los retos, así el estrés se acumula menos y hay menos probabilidad de experimentar agotamiento (Rosenthal, 2024).
  3. Compasión. La compasión comúnmente se entiende como un sentimiento de pena ante el mal de alguien más. En un contexto más profundo, la compasión emana de una experiencia universal de una humanidad compartida, que impulsa a actuar para aliviar el sufrimiento ajeno. La compasión es vital para ofrecer un cuidado de salud con calidad y provee beneficios mentales y físicos también para los que dan el cuidado (World Health Organization, 2024). La autocompasión y tratarse con amabilidad permite que todas las demás claves propuestas puedan ocurrir y mantenerse. Esto forma un ambiente de seguridad dentro de uno mismo, lo que construye la resiliencia mientras se reduce estrés y ansiedad (Rosenthal, 2024).
  4. Conexión. Cuando se está estresado, es difícil conectar con la vida, prestar atención a lo que está sucediendo en el momento presente. Lo primero que se tiene que hacer para manejar el estrés es aprender a centrarse y prestar atención, estar conectado. Para ello, se pueden usar técnicas como el control de la respiración, sentir las sensaciones corporales o notar la información que entra por alguno de los sentidos (World Health Organization, 2020). Además, la conexión puede existir con algo más grande que el ser humano mismo, considerada una actividad espiritual. Una de las conductas de autocuidado es la práctica de actividades de espiritualidad que modulan los síntomas de estrés traumático (Solis Ruiz & Silva Castillo, 2022). Esto motiva a trabajar hacia los objetivos que llenan la vida y ayuda a enfrentar los retos. (Rosenthal, 2024).

4.7 Terapia de Sonido con gong como herramienta de bienestar
Los griegos fueron los primeros en señalar de un modo científico el hecho de que la música puede influir en el ser humano, creando un determinado estado de ánimo (Poch Blasco, 1999). Con el tiempo, se ha comprobado que, al escuchar una audición adecuada para alcanzar un estado de relajación, el estado de ansiedad, la curva respiratoria y la frecuencia cardíaca descienden significativamente y varía la actividad de las ondas alfa del cerebro (Moreno, 2003), esenciales para la relajación previa al sueño. Un ejemplo de estas comprobaciones es el estudio dirigido por Vikrampal Singh, en el que se analizaron los beneficios de una estructura terapéutica específica de la terapia de sonido, creada por Don Conreaux, conocida como Baño de Gong. Los resultados obtenidos de una muestra de 363 personas en siete países mostraron una mejoría del 66% en los niveles de estrés percibido y del 67% en los niveles de ansiedad, además de otros beneficios adicionales (Vikrampal, 2022).

Aparte del impacto fisiológico y emocional, la terapia de sonido suele ir asociada también a las necesidades de crecimiento personal, de alcanzar otros estados de conciencia y de profundizar en la dimensión espiritual del individuo (Berrocal, 2011), trayendo al individuo de regreso al estado de armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Esto se logra al usar instrumentos musicales particulares (Pesek & Bratina, 2016) y factores sonoros que, al ser utilizados de manera precisa, crean efectos distintivos. Estos factores sonoros son: la frecuencia, que se refiere al número de vibraciones por segundo, medida en hercios (Hz), y que determina la altura del sonido; la intensidad, medida en decibelios (dB), se refiere a la amplitud de la onda sonora, es decir, el volumen percibido; la resonancia, producción de ondas sonoras emitidas por un sonido que imparten energía a los objetos que las rodean; la armonía, que es una frecuencia de onda que mantiene una relación especial con otra frecuencia, relación matemática específica, formando así un sonido agradable; y, por último, las escalas y octavas musicales, determinadas por la relación entre notas y armónicos (Dewhurst-Maddock, 1993).

La terapia consiste en diferentes partes consecutivas con un tema base, que es el gong, interpuesto con otros instrumentos musicales. Antes de comenzar, los participantes reciben una preparación con ejercicios de relajación o respiraciones conscientes (Pesek & Bratina, 2016), centrándolos y dando inicio a la reducción del estrés. Después, con los instrumentos musicales, los factores sonoros, el enfoque de las características clave y las fases estructuradas, se pretende promover el bienestar físico general y emocional de los terapeutas y profesionales de la salud.

5. METODOLOGÍA

5.1 Diseño

Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de tipo longitudinal. Se optó por un enfoque cuantitativo debido a que la recopilación y análisis de los datos se realizó repetidamente mediante un cuestionario con escala tipo Likert. El diseño fue descriptivo, ya que permitió caracterizar las percepciones de los participantes respecto a su bienestar general y estado emocional en la Terapia de Sonido con gong. Asimismo, el estudio fue de carácter longitudinal, ya que la información se recopiló en varios momentos del tiempo. Esto facilitó la observación de posibles cambios o tendencias evolutivas a lo largo del proceso terapéutico.

Los instrumentos empleados durante la sesión:

  • Teclado Yamaha PSRE403
  • 3 Cuencos tibetanos afinados en:
    o Sol3 – 192 Hz o Sol3 – 195 Hz o Sol4 – 393Hz
  • Tambor Nativo Americano afinado en Re2 – 75Hz
  • Didgeridoo afinado en Si1 – 63Hz
  • Flauta Doble Nativo Americana afinada en La4 – 437Hz
  • Gong Sinfónico Paiste de 24” afinado en Sib2 – 113 Hz
  • Campana Dorje Tibetana afinada en Sib5 – 930 Hz
  • Mbira de 12 notas con rango de Sol3 a Re5
  • Tingsha o crótalos tibetanos afinado en Mi6 – 1348Hz

La intervención consistió de cuatro sesiones grupales de Terapia de Sonido con gong, con duración aproximada de 60 minutos cada sesión. Las sesiones fueron estructuradas en 3 etapas.

La primera etapa, con duración de 15 minutos, consiste en una relajación guiada acompañada de sonidos binaurales, emitidos por cuencos tibetanos, con el objetivo de guiar a los oyentes a un descanso profundo (una de las propuestas como claves del bienestar) y prepararlos para la siguiente etapa. La segunda etapa, con duración de 30 minutos, constituye la parte principal de la sesión y, a su vez dividida en 3 bloques. El primero de estos bloques inicia con:tambor, didgeridoo y flauta para trabajar en el resto las propuestas (seguridad, vitalidad, compasión y conexión). Seguido de un solo de gong para reafirmar esas mismas claves de bienestar y así distribuir la energía en el organismo. La etapa principal termina con cuencos y campana tibetana que permite al oyente regresar a un estado de calma interior. La última etapa de la sesión, con duración de 15 minutos, incluye unos minutos de silencio para integrar la experiencia, seguido de sonidos suaves y ocasionales de mbira y tingsha para ayudar al oyente a regresar su atención a su cuerpo y, finalmente, algunas palabras que guían de regreso al estado de vigilia.

5.2 Sujeto(s) del estudio
La población estuvo compuesta por 5 participantes, mayores a 18 años de edad que aceptaron participar voluntariamente.

Características:

  • Edad: entre 24 y 41 años (24,34,40 y dos de 41); la edad media fue de 36 años.
  •  Sexo: 4 participantes (el 80%) se identificaron con el sexo masculino y 1 participante (el 20%) se identificó con el sexo femenino. Ninguna persona seleccionó las opciones <prefiero no decirlo> ni <otro>.
  • Formación académica: 4 con formación académica y 1 en proceso de formación profesional.

De los cinco participantes, tres asistieron a la totalidad de las sesiones, mientras que dos no completaron el total del proceso. Para reflejar esta diferencia en el seguimiento, los resultados se dividieron en dos grupos: Grupo 1 representa los participantes con asistencia completa y Grupo 2 representa los participantes con asistencia parcial. Esta división se representa en las gráficas con el fin de observar posibles variaciones en los efectos percibidos según el grado de exposición a la intervención.

5.3 Ámbito y periodo del estudio
El estudio se realizó en CENPOH, Centro de Potencial Humano. El seguimiento se llevó a cabo del 31 mayo hasta el 12 de julio del 2025, con cuatro sesiones en total.

5.4 Recogida de información
Se utilizó una escala adaptada tipo Likert llamada CUESTIONARIO BENEFICIOS
GONG VIKRAMPAL V22-01 (Privado & Sandes, 2025), presentado en Anexo A, compuesto por 6 ítems que se evalúan en dos grupos. El primer grupo evalúa el estado físico general, valorando “tengo energía”, “tengo dolor” y “me siento enfermo”. El segundo grupo evalúa el estado emocional, valorando “me siento triste”, “nivel de estrés” y “nivel de ansiedad”. El rango de respuestas va desde 0 («nada») hasta 4 («muchísimo»). El cuestionario cuenta con validación previa para población similar.

5.5 Procedimiento de recogida de la información
Los participantes completaron el cuestionario en formato digital mediante la plataforma Google Forms con una duración aproximada de 2 minutos, a través de un código QR para facilitar el acceso al mismo y cada participante completó el formulario desde sus dispositivos electrónicos. Se aplicó en 8 momentos distintos: al inicio y al final de cada sesión, con un total de 4 sesiones a lo largo de un mes y medio. Previamente a la primera aplicación, firmaron un consentimiento informado. Se garantizó la confidencialidad de todos los datos durante el periodo del estudio y en cualquier posible publicación posterior (Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados del Estado de México y Municipios).

5.6 Aplicación de cuestionarios en el tiempo
Los cuestionarios se aplicaron en diferentes fases del proyecto para observar cambios en percepciones, expectativas o resultados. La temporalidad de las aplicaciones fue:


6. RESULTADOS

Se llevó a cabo un análisis estadístico descriptivo básico, usando gráficas generadas a partir de las respuestas obtenidas en Google Forms. Estas se utilizaron como apoyo visual para el análisis narrativo desarrollado en esta sección. Las gráficas correspondientes a los resultados de cada ítem, tanto del grupo con asistencia completa como del grupo con asistencia parcial, se presentan en el Anexo B.

6.1 Grupo 1 (asistencia completa) – Antes de la sesión – T1, T3, T5, T7
El primer bloque de preguntas está orientado al estado general, en donde el primer ítem “Tengo energía” fue evaluado antes de cada sesión y se obtuvieron un total de 12 respuestas, correspondientes a tres participantes que completaron todo el proceso. El rango de respuestas va desde 0 («nada») hasta 4 («muchísimo»). De estas respuestas, 3 se ubicaron en el nivel 1 (un poco), lo que representa el 25% y 9 se ubicaron en el nivel 2 (algo), equivalente al 75% del total. Esto indica que, al inicio de cada sesión, la percepción de energía se encontraba
predominantemente en un nivel moderado (75% en nivel 2), mientras que un menor porcentaje (25%) reportó niveles más bajos de energía.

En la evaluación del ítem “Tengo dolor”, las 12 respuestas antes de la sesión, correspondientes a 3 participantes que asistieron a todas las sesiones, fueron 2 respuestas en el nivel 0 (nada), equivalentes al 16.7%, 6 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 50%, y 4 respuestas en el nivel 2 (algo), equivalentes al 33.3%. Estos datos indican que, antes de las sesiones, la mayoría de los participantes reportaron algún nivel de dolor, aunque leve o moderado. Solo una minoría (16.7%) indicó no experimentar dolor en absoluto. Esta distribución muestra una presencia constante de malestar físico previo a las sesiones.

En la evaluación del ítem “Me siento enfermo”, realizada antes de cada sesión, los 12 resultados fueron los siguientes: 3 respuestas en el nivel 0 (nada), equivalentes al 25%, 7 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 58.3%, y 2 respuestas en el nivel 2 (algo), equivalentes al 16.7%. Estos datos indican que, antes de las sesiones, la mayoría de los participantes (75%) reportaban sentirse al menos un poco enfermos, aunque sin alcanzar niveles altos. Solo el 25% indicó no sentirse enfermo. Esta tendencia refleja un malestar leve generalizado previo a la intervención.
En el segundo bloque de preguntas orientado al estado emocional, el ítem “Me siento triste”, fue evaluado antes de cada sesión y las 12 respuestas en total corresponden a 8 respuestas en el nivel 0 (nada), lo que representa el 66.7%, 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 25%, y 1 respuesta en el nivel 2 (algo), correspondiente al 8.3%. Estos resultados reflejan que, en general, los participantes no reportaron sentirse tristes antes de las sesiones. Un 66.7% indicó no experimentar tristeza, mientras que el 33.3% restante reportó niveles bajos a moderados. Esto sugiere un estado emocional relativamente estable en este grupo de asistencia completa, en lo que respecta a la tristeza al inicio de cada sesión.

En la evaluación del ítem “Nivel de estrés”, correspondiente al bloque de estado emocional, las doce respuestas de los tres participantes que asistieron a todas las sesiones, fueron: 4 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 33.3% y 8 respuestas en el nivel 2 (algo), correspondientes al 66.7%. No se registraron respuestas en los niveles 0 (nada), 3 (mucho) o 4 (muchísimo).

Estos datos indican que los participantes reportaban niveles moderados de estrés antes de las sesiones, sin presentar niveles extremos, lo que muestra un nivel constante de estrés previo a la intervención.

En la evaluación del ítem “Nivel de ansiedad”, las 12 respuestas para antes de la sesión fueron las siguientes: 2 respuestas en el nivel 0 (nada), equivalentes al 16.7%, 7 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 58.3%, y 3 respuestas en el nivel 2 (algo), correspondientes al 25%. Estos datos reflejan que la mayoría de los participantes presentaba niveles bajos a moderados de ansiedad antes de las sesiones, con solo un pequeño porcentaje que no experimentaba ansiedad.

Esto evidencia una presencia leve y constante de ansiedad previa a la intervención.

6.2 Grupo 1 (asistencia completa) – Después de la sesión – T2, T4, T6, T8
Tras la realización de cada una de las cuatro sesiones, los tres participantes con asistencia completa respondieron nuevamente al ítem “Tengo energía”, dando un total de 12 respuestas. Los valores más frecuentes fueron en el nivel 2 (algo), lo que representa el 66.7%, lo que corresponde a 8 respuestas y 4 respuestas en el nivel 3 (mucho), correspondientes al 33.3%. Estos datos muestran un aumento general en la percepción de energía tras las sesiones, con una ausencia total de respuestas en los niveles bajos (0 y 1). En comparación con los resultados previos a las sesiones, donde predominaban los niveles 1 y 2, se observa una mejora en el estado energético percibido, lo que sugiere un efecto positivo inmediato de la intervención.

En cuanto al ítem “Tengo dolor”, después de la sesión, en las 12 respuestas, la mayoría siendo el 58.3%, reportó el nivel 0 (nada), con 7 respuestas, 4 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalentes al 33.3% y 1 respuesta en el nivel 2 (algo), correspondiente al 8.3%. Estos resultados reflejan una disminución notable en la percepción de dolor posterior a las sesiones. La mayoría de los participantes reportó no sentir dolor, en contraste con la evaluación previa, donde solo el 16.7% había marcado “nada”. Esta reducción en las molestias físicas sugiere un efecto positivo inmediato de la Terapia de Sonido con gong sobre el estado físico de los participantes.

En el ítem “me siento enfermo” después de la sesión, la mayoría de los encuestados contestaron que no se sienten enfermos (nivel 0) equivalentes al 75%, de 9 respuestas y 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), correspondientes al 25%. En comparación con la evaluación previa, donde solo el 25% indicó no sentirse enfermo, estos resultados muestran una mejora notable en la percepción del estado físico general. La mayoría de los participantes reportó no presentar síntomas de enfermedad después de la intervención, lo que sugiere un impacto positivo inmediato sobre el bienestar corporal.

En el segundo bloque correspondiente al estado emocional, el ítem “Me siento triste” después de la sesión, en todos los casos, la respuesta fue en el nivel 0 (nada), equivalentes al 100%. Este resultado indica una ausencia total de tristeza posterior a las sesiones, lo que representa una mejora con respecto a la evaluación previa, donde un 33.3% reportó al menos algún nivel de tristeza. Esta uniformidad en las respuestas sugiere un efecto positivo en la reducción de sentimientos de tristeza.

En el ítem “Nivel de estrés” después de la sesión, los valores más frecuentes fueron nivel 0 (nada), equivalentes al 75%, de 9 respuestas y 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), correspondientes al 25%. En comparación con los datos previos, donde ningún participante reportó ausencia de estrés (0%) y predominaban los niveles 1 y 2, estos resultados reflejan una disminución significativa del estrés percibido. El 75% de las respuestas indicaron ausencia total de estrés, lo que sugiere un efecto inmediato y positivo.

Por último, todos los participantes reportaron que su “nivel de ansiedad” es 0 (nada), lo que representa el 100%. Este resultado indica una reducción total de la ansiedad percibida tras las sesiones, en contraste con la evaluación previa, donde el 83.3% de las respuestas reportaban algún nivel de ansiedad. La uniformidad en las respuestas sugiere un efecto consistente y significativo de la Terapia de Sonido con gong en la disminución inmediata de la ansiedad.

6.2 Grupo 2 (asistencia parcial) – Antes de la sesión – T1, T3, T5, T7
En este grupo, conformado por 2 participantes quienes no asistieron a todas las sesiones, se recopilaron 6 respuestas correspondientes a los formularios previos a las sesiones. Para el ítem
“Tengo energía”, los resultados fueron los siguientes: 1 respuesta en nivel 1 (un poco) equivalente al 16.7%, 3 respuestas en nivel 2 (algo) con el 50%, 1 respuesta en nivel 3 (mucho) correspondiente al 16.7% y 1 respuesta en nivel 4 (muchísimo), el 16.7% de las respuestas. La mayoría de los participantes reportaron niveles moderados de energía antes de la sesión, con la mitad de las respuestas en el nivel “algo”.

Los resultados de los participantes que asistieron parcialmente a la intervención, en el ítem “Tengo dolor” antes de la sesión, fueron: 1 respuesta en el nivel 0 (nada), correspondiente al 16.7% del total y 5 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 83.3%. La mayoría de los participantes reportaron experimentar algún nivel de dolor leve antes de la sesión, mientras que solo uno expresó no sentir dolor. Estos datos reflejan un malestar físico sutil, pero presente, al momento de iniciar la intervención.

En el ítem “Me Siento enfermo” antes de la sesión, se registraron 6 respuestas, con los siguientes resultados: 4 respuestas en el nivel 1 (un poco), correspondiente al 66.7% del total y 2 respuestas en el nivel 2 (algo), equivalente al 33.3%. Los datos muestran que la totalidad de los participantes percibieron algún grado de malestar físico, aunque en niveles bajos a moderados. Ninguno reportó sentirse completamente sano (nivel 0), lo cual indica que existía cierta sensación de afectación corporal antes del trabajo sonoro.

En el bloque correspondiente al estado emocional, el ítem “Me siento triste”, antes de la sesión, obtuvo los siguientes 6 resultados: 1 respuesta en el nivel 0 (nada), correspondiente al 16.7% del total, 4 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 66.7% y 1 respuesta en el nivel 2 (algo), correspondiente al 16.7%. La mayoría de los participantes manifestaron niveles bajos de tristeza, sin llegar a valores intensos, pero sí con cierta carga emocional presente. Solo una persona reportó no sentirse triste en absoluto, lo cual sugiere que el grupo presentaba un tono emocional ligeramente afectado previo a la sesión.

En la evaluación previa a la intervención, en el ítem “Nivel de estrés” se registraron 6 respuestas, donde 1 respuesta fue en el nivel 1 (un poco), correspondiente al 16.7% del total, 4 respuestas en el nivel 2 (algo), equivalente al 66.7% y 1 respuesta en el nivel 3 (mucho), correspondiente al 16.7%. La mayoría de los participantes manifestaron niveles moderados de estrés antes de la sesión, mientras que solo una persona indicó un nivel más elevado. Estos datos sugieren una presencia generalizada de estrés, aunque sin llegar, a niveles severos.

El ítem “Nivel de ansiedad” fue evaluado de la siguiente manera: 1 respuesta en el nivel 1 (un poco), correspondiente al 16.7% del total y 5 respuestas en el nivel 2 (algo), equivalente al 83.3%. La gran mayoría de los participantes reportaron niveles moderados de ansiedad previos a la intervención. Aunque no se registraron niveles elevados, el hecho de que todos hayan manifestado cierto grado de ansiedad indica un estado alterado antes de la sesión.

6.3 Grupo 2 (asistencia parcial) – Después de la sesión – T2, T4, T6, T8
En cuanto a las evaluaciones después de la sesión, en el primer bloque, correspondiente al estado general, el ítem número uno evalúa “Tengo energía” y las 6 respuestas obtenidas fueron: 2 respuestas en el nivel 1 (un poco), correspondiente al 33.3% del total, 1 respuesta en el nivel 2 (algo), equivalente al 16.7%, 1 respuesta en el nivel 3 (mucho), correspondiente también al 16.7% y 2 respuestas en el nivel 4 (muchísimo), equivalente al 33.3%. En comparación con los registros anteriores a la sesión, se observa un desplazamiento hacia niveles más altos de energía. Aunque una parte del grupo mantuvo una percepción baja, el hecho de que la mitad haya indicado niveles de “mucho” o “muchísimo” sugiere un efecto revitalizante tras la intervención.

Para el ítem “Tengo dolor”, se recopilaron 6 respuestas donde los resultados se distribuyeron así: 3 respuestas en el nivel 0 (nada), correspondiente al 50% del total y 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 50%. Estos datos indican que la mitad de los participantes no experimentaron dolor tras la sesión, mientras que la otra mitad refirió una presencia leve de dolor. En conjunto, parece haber una tendencia hacia la disminución del dolor, aunque sigue presente en niveles bajos en algunos casos.

En el último ítem del estado general “Me siento enfermo”, los participantes con asistencia parcial entregaron 6 respuestas, en donde 2 de ellas fueron en el nivel 0 (nada), correspondiente al 33.3% del total, 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 50% y 1 respuesta en el nivel 3 (mucho), correspondiente al 16.7%. La mayoría de los participantes reportaron una disminución en la sensación de malestar físico, con la mitad indicando niveles muy bajos y un tercio sin ningún síntoma. Sin embargo, un caso aislado mostró persistencia de un nivel elevado de malestar, lo cual sugiere una variabilidad dentro del grupo con asistencia parcial.

En el siguiente bloque referente al estado emocional, en el primer ítem “Me siento triste” se recopilaron 6 respuestas, en donde la mayoría respondieron en el nivel 0 (nada), con 4 respuestas, correspondientes al 66.7% del total y 2 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 33.3%. Los resultados muestran una clara tendencia hacia una reducción de la tristeza, ya que dos terceras partes de los participantes indicaron no sentirse tristes al finalizar la sesión. Aunque aún se registraron dos respuestas con niveles leves, el grupo en general reflejó un estado emocional más positivo tras la intervención sonora.

En este grupo con asistencia parcial, el ítem “Nivel de estrés” después de la sesión, obtuvo 6 respuestas, donde los resultados se distribuyeron de la siguiente manera: 2 respuestas en el nivel 0 (nada), correspondiente al 33.3% del total, 3 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 50% y 1 respuesta en el nivel 2 (algo), correspondiente al 16.7%. Los datos reflejan una mejora general en la percepción del estrés, con el 83.3% de los participantes ubicándose entre “nada” y “un poco”. Solo una persona manifestó un nivel moderado. Este patrón sugiere que, a pesar de la asistencia parcial, la intervención tuvo un efecto tranquilizante para la mayoría del grupo.

La evaluación del último ítem “Nivel de ansiedad” en el bloque emocional, obtuvo 6 respuestas después de la sesión, donde 1 respuesta fue en el nivel 0 (nada), correspondiente al 16.7% del total, 4 respuestas en el nivel 1 (un poco), equivalente al 66.7% y 1 respuesta en el nivel 2 (algo), correspondiente al 16.7%. La mayoría de los participantes indicaron haber experimentado niveles bajos de ansiedad tras la sesión, destacando el nivel “un poco” como el más común. Aunque sólo una persona manifestó no sentir ansiedad en absoluto, los resultados reflejan una disminución general del estado ansioso comparado con la medición previa.

Una observación general en este trabajo es que, al comparar ambos grupos, el Grupo 2, con asistencia parcial, tuvo ciertos niveles con menos mejoría (como tristeza, ansiedad y sensación de enfermedad) en comparación al Grupo 1, de asistencia completa.

7. DISCUSIÓN

Investigaciones indican que uno de los síntomas principales del burnout es la reducción de energía o agotamiento (Havas Lynx Group, 2023), síntomas que pudieron observarse en los terapeutas y profesionales de la salud de este estudio, antes de las sesiones, presentando un patrón de energía limitada, salvo pocos casos. En concordancia con otros reportes, se percibió cierto malestar físico y sensación de enfermedad al iniciar las sesiones. Freudenberger habla de síntomas como, no poder librarse de un resfriado persistente, sufrir frecuentes dolores de cabeza y trastornos gastrointestinales (Freudenberger, 1974). De igual manera, la tristeza tuvo cierta presencia antes de iniciar, aunque baja, pero si existente, dando una posible evidencia que los profesionales de la salud presentan más emociones negativas que la población en general (Havas Lynx Group, 2023). Y, por último, se notaron inicialmente niveles de estrés, aunque moderados, pero constantes, y con niveles bajos a moderados de ansiedad.

Determinando el promedio de los bloques del cuestionario, en el estado general y en el estado emocional si hubo, en su mayoría, significativa mejoría. Después de las sesiones, los cambios más significativos fueron: disminución de dolor (con poco más de la mitad reportando no sentir dolor en absoluto), nivel de estrés, nivel de tristeza (la mayoría indicó no sentir tristeza) y sensación de enfermedad (un porcentaje importante no presentó síntomas, aunque no fue consistente en ambos grupos). Hubo cierta mejora en el nivel de energía (pocos casos con niveles altos) y una reducción general en la ansiedad, pero menos marcada que en el caso del estrés (por diferencia de resultados en ambos grupos). La notable disminución del dolor en este estudio concuerda con la investigación sobre musicoterapia receptiva con sonidos de gong (FernandezCompany, Quintela-Fandino, Sandes, & García-Rodriguez, 2024), aunque no concuerda de la misma manera en cuanto al aumento de nivel de energía.

7.1 Limitaciones
Las limitaciones encontradas, debido al horario complejo de los profesionales de la salud de este estudio, fueron:

  • No hay un patrón de tiempo específico entre una sesión y otra. En la Tabla 1,
    Temporalidad de las sesiones, se observa cómo en ocasiones hay un lapso de una semana entre sesión y sesión, y en otro caso, un lapso de 4 semanas.
  • No todos los participantes tuvieron asistencia completa, por lo tanto, se tuvo que dividir al grupo en aquellos con asistencia completa y los que asistieron parcialmente.

8. CONCLUSIONES

  1. En base a este estudio, la Terapia de Sonido con gong se puede usar como terapia complementaria para beneficiar el estado emocional de los terapeutas y profesionales de la salud y así favorecer el desempeño efectivo de su labor profesional, al igual que promover su propio bienestar físico y mental.
  2. La realización de este estudio permitió identificar los niveles de estrés en terapeutas y profesionales de la salud como nivel moderado con una disminución significativa después del uso de la Terapia de Sonido con gong.
  3. La Terapia de Sonido con gong aumentó de manera modesta los niveles de energía en los participantes.
  4. A través de la Terapia de Sonido con gong, se puede fomentar la regulación emocional de los terapeutas y profesionales de la salud, con una especial disminución en los niveles de tristeza y estrés.

8.1 Futuras líneas de investigación
Una posible línea futura de investigación sería replicar este estudio incorporando evaluaciones realizadas en momentos intermedios entre sesiones, es decir, no inmediatamente posteriores a cada intervención. Esto permitiría explorar cómo se manifiesta la percepción de energía en la vida cotidiana de los participantes, en contraste con la percepción inmediata tras la sesión, donde suele predominar una sensación de relajación. Es posible que esa experiencia de calma momentánea o estado introspectivo oculte temporalmente los niveles generales de energía.

9. REFERENCIAS

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    Anexo A. Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01

    Anexo B. Gráficas
    A continuación, se presentan las gráficas individuales generadas por Google Forms, correspondientes a los ítems evaluados antes y después de cada sesión de Terapia de Sonido con gong. Las gráficas están organizadas por grupo de participantes: aquellos con asistencia completa y aquellos con asistencia parcial. Este material complementa el análisis narrativo incluido en el capítulo de Resultados.
    Grupo 1 (asistencia completa) – Antes de la sesión – T1, T3, T5, T7
    Gráfico 1
    Estado Físico General – Tengo energía, tengo dolor, me siento enfermo – Antes de la sesión

    Espacio intencionalmente en blanco para la correcta presentación de la tabla en la página siguiente.

    Gráfico 2
    Estado Emocional Antes de la
    sesión

    Grupo 1 – Después de la sesión – T2, T4, T6, T8
    Gráfico 3
    Estado Físico General – Tengo energía, tengo dolor, me siento enfermo – Después de la sesión

    Gráfico 4
    Estado Emocional Después de la
    sesión

    Grupo 2 (asistencia parcial) – Antes de la sesión – T1, T3, T5, T7
    Gráfico 5
    Estado Físico General – Tengo energía, tengo dolor, me siento enfermo – Antes de la sesión

    Gráfico 6
    Estado Emocional Antes de la
    sesión

    Grupo 2 – Después de la sesión – T2, T4, T6, T8
    Gráfico 7
    Estado Físico General – Tengo energía, tengo dolor, me siento enfermo – Después de la sesión.

    Gráfico 8
    Estado Emocional – Después de la
    sesión

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