EFECTO DE LA TERAPIA DE SONIDO CON GONG EN LA INFLAMACIÓN INTESTINAL INDUCIDA POR EL ESTRÉS, COMO ENFOQUE COMPLEMENTARIO PARA LA REGULACIÓN INTESTINO-CEREBRO

Autora: Sandra Ramos Alié

“La vibración es la clave de la sanación; cuando el cuerpo resuena en armonía, la enfermedad no encuentra lugar donde habitar.”
Jonathan Goldman 


1. RESUMEN

Este estudio tiene como objetivo analizar los efectos de la terapia de sonido con gong sobre la inflamación intestinal inducida por el estrés, considerando su posible papel como enfoque complementario para la regulación del eje intestino-cerebro. Participaron tres mujeres adultas que experimentan síntomas digestivos funcionales persistentes, especialmente inflamación intestinal, asociados a altos niveles de estrés crónico. Se llevaron a cabo seis sesiones grupales de terapia de sonido con gong, con una frecuencia de una sesión semanal durante seis semanas consecutivas. Antes y después de cada sesión, las participantes completaron un cuestionario de elaboración propia, inspirado en la escala tipo Likert de Vikrampal, diseñado para evaluar el estado físico, emocional y digestivo. El cuestionario estaba dividido en tres bloques: Físicoenergético (nivel de energía, dolor, me siento enfermo), Mental-emocional (estrés, ansiedad, tristeza, preocupación, irritabilidad ira, saturación mental) y Digestivo-intestinal (me siento con inflamación intestinal, tengo gases, estreñimiento). También se recogieron comentarios cualitativos por escrito, donde las participantes describieron su experiencia personal y sensaciones antes y después de cada sesión. Los resultados cuantitativos muestran una mejora inmediata tras cada sesión en la mayoría de las variables medidas, con especial énfasis en la reducción de la inflamación intestinal, el estrés y la saturación mental, así como una mayor sensación de bienestar físico, emocional y energético. Además, se observó una relación consistente entre los picos de estrés emocional y el empeoramiento de los síntomas intestinales, lo que apoya la hipótesis de una conexión funcional entre el estado emocional y el aparato digestivo, coherente con el modelo del eje intestino-cerebro. Los datos cualitativos enriquecen la comprensión de los efectos subjetivos de la terapia, revelando experiencias profundas de relajación, liberación emocional, conexión interna, toma de conciencia corporal y percepción de sanación y paz interior. En conjunto, los resultados sugieren que la terapia de sonido con gong podría constituir una herramienta terapéutica complementaria efectiva en el manejo de síntomas digestivos relacionados con el estrés, como la inflamación intestinal. No obstante, al ser una muestra de solo 3 participantes y la ausencia de mediciones fisiológicas representan limitaciones del estudio, que deberían abordarse en futuras investigaciones.

Descriptores (palabras clave): Terapia de sonido, Gong, Inflamación intestinal, Eje intestino-cerebro, Estrés crónico, Terapias complementarias

 

1.1. ABSTRACT

This study aims to analyze the effects of gong sound therapy on stress-induced intestinal inflammation, considering its potential role as a complementary approach for the regulation of the gut-brain axis. Three adult women participated in the study, all of whom experience persistent functional digestive symptoms—particularly intestinal inflammation—associated with high levels of chronic stress. Six group gong sound therapy sessions were conducted, held once a week over six consecutive weeks. Before and after each session, participants completed a custom-designed questionnaire inspired by Vikrampal’s Likert-type scale, aimed at evaluating physical, emotional, and digestive states. The questionnaire was divided into three sections: PhysicalEnergetic (energy level, pain, feeling sick), Mental-Emotional (stress, anxiety, sadness, worry, irritability/anger, mental overload), and Digestive-Intestinal (feeling of intestinal inflammation, gas, constipation). Qualitative written feedback was also collected, in which participants described their personal experiences and sensations before and after each session. Quantitative results show immediate improvement after each session in most of the measured variables, especially in the reduction of intestinal inflammation, stress, and mental overload, as well as increased physical, emotional, and energetic wellbeing. A consistent relationship was observed between emotional stress peaks and the worsening of intestinal symptoms, supporting the hypothesis of a functional connection between emotional states and the digestive system, aligned with the gut-brain axis model. Qualitative data enriched the understanding of the therapy’s subjective effects, revealing deep experiences of relaxation, emotional release, inner connection, increased body awareness, and a perceived sense of healing and inner peace. Taken together, the results suggest that gong sound therapy may serve as an effective complementary therapeutic tool in managing stress-related digestive symptoms such as intestinal inflammation. However, the small sample size (n=3) and the absence of physiological measurements represent limitations of the study that should be addressed in future research.

Keywords: Sound Therapy, Gong, Intestinal inflammation, Gut brain-axis, Chronic stress, Complementary medicine

 

2. INTRODUCCIÓN

En la actualidad, se observa un incremento sostenido en el número de personas que experimentan síntomas digestivos funcionales, tales como hinchazón, gases, digestiones lentas y molestias abdominales recurrentes. Estos síntomas, aunque no siempre asociados a una patología orgánica detectable, generan un impacto significativo en la calidad de vida. Una de las causas subyacentes más frecuentes en estos casos es el estrés crónico de origen psicosocial, entendido como una respuesta fisiológica y emocional frente a demandas percibidas como amenazantes, sostenidas en el tiempo.

El estilo de vida moderno, marcado por la sobreexigencia, la velocidad, la presión laboral y la constante estimulación digital, contribuye a una desconexión progresiva de las señales corporales básicas y de la autorregulación emocional. En este contexto, se ha documentado ampliamente la asociación entre estrés crónico y disfunciones del sistema digestivo, incluso en ausencia de enfermedades gastrointestinales estructurales. A esta condición se suma un fenómeno emergente: la inflamación intestinal de bajo grado, una respuesta inmunitaria sostenida y leve que compromete la integridad de la mucosa intestinal, muchas veces sin manifestaciones clínicas graves, pero con efectos acumulativos sobre el bienestar general.
Una de las vías que explica esta relación es el eje intestino-cerebro (EIC), un sistema de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central, el sistema nervioso entérico, el sistema inmunológico y el microbioma intestinal. Alteraciones en este eje, producidas por la exposición prolongada al estrés, pueden afectar la motilidad intestinal, la sensibilidad visceral, la composición microbiana y la permeabilidad de la mucosa. Además, la activación crónica del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) y el consiguiente aumento de cortisol tienen un efecto negativo sobre el sistema digestivo y sobre el estado emocional de la persona.

En muchas personas con inflamación intestinal de bajo grado, se observa un patrón repetitivo: comienzan el día sin molestias, pero tras la ingesta de alimentos que previamente toleraban sin dificultad, aparecen síntomas como distensión, gases o digestiones pesadas. Este fenómeno sugiere que, bajo un entorno intestinal inflamado o sensibilizado por el estrés, ciertos alimentos pueden generar respuestas inmunológicas leves, convirtiéndose en intolerancias adquiridas. La inflamación se activa progresivamente a lo largo del día, especialmente después de las comidas, y contribuye a una sensación constante de malestar. Este malestar, además, no depende únicamente del tipo de alimento ingerido, sino también del estado mental y emocional en el que se encuentre la persona ese día, lo que demuestra la influencia directa de la esfera psicoemocional sobre la función digestiva y la inflamación intestinal.

Desde una perspectiva integradora, abordar estas alteraciones requiere intervenciones que no se limiten únicamente a lo farmacológico o nutricional, sino que consideren también las dimensiones emocionales, relacionales y neurofisiológicas. En este sentido, las terapias complementarias, especialmente aquellas que intervienen sobre el sistema nervioso autónomo, han cobrado creciente interés. Dentro de este grupo, la terapia de sonido con gong emerge como una propuesta basada en la resonancia vibracional y la modulación de las ondas cerebrales.
El gong tiene raíces ancestrales, se utilizaba en el sudeste asiático para la sanación. Es un instrumento terapéutico, que actualmente se utiliza en sesiones grupales o individuales, en las que se busca inducir un estado de relajación profunda mediante la emisión de frecuencias armónicas y sostenidas. Estas frecuencias promueven un fenómeno de “arrastre”
(sincronización de las ondas cerebrales) que facilita el paso a ondas alfa, theta y delta, favoreciendo una transición hacia estados de mayor activación parasimpática. Esto se traduce en disminución del ritmo cardíaco, relajación muscular, mejora de la digestión y percepción de calma. Se produce una notable disminución de los niveles de cortisol (Goldsby et al., 2017; Vikrampal, 2022).

Investigaciones previas, como las del Instituto Internacional de Terapia del Sonido, han demostrado efectos positivos del gong en la reducción del estrés crónico, la ansiedad y los trastornos del sueño, así como una mayor percepción de bienestar general tras sesiones regulares de terapia de sonido con gong. Sin embargo todavía no se ha evaluado su impacto específico en la sintomatología intestinal asociada al estrés. Por ello, este estudio se propone analizar los efectos de la terapia de sonido con gong en la inflamación intestinal inducida por el estrés, valorando su papel como enfoque complementario para la regulación del eje intestino-cerebro. Para ello, tres mujeres adultas con inflamación intestinal persistente y elevados niveles de estrés participaron en seis sesiones grupales semanales de terapia de sonido con gong.

El estudio se enmarca dentro de una perspectiva integradora de salud —que reconoce la interacción continua entre los diferentes sistemas del cuerpo, así como de la mente y el entorno—, el trabajo se apoya en el creciente reconocimiento de las terapias mente-cuerpo en entornos sanitarios y sociales como el español, y concretamente, el canario. Aquí, donde el bienestar emocional y los enfoques preventivos empiezan a cobrar cada vez más relevancia, comprender cómo una terapia vibracional puede influir en la autorregulación del sistema nervioso autónomo y, a su vez, en los procesos digestivos abre nuevas vías para el acompañamiento de personas con este tipo de síntomas crónicos.

Primero se presenta un marco teórico que contextualiza los fundamentos fisiológicos del eje intestino-cerebro, la relación entre estrés e inflamación intestinal, y las bases neurofisiológicas de la terapia con gong como posible herramienta reguladora del sistema nervioso autónomo.

Se utilizaron evaluaciones cuantitativas mediante un cuestionario tipo Likert de elaboración propia (ampliando el de Vikrampal), dividiéndolo en 3 bloques: físico-energético, mental-emocional e intestinal, junto con registros cualitativos de las sensaciones descritas por las participantes antes y después de cada sesión. Mediante esta combinación de datos cuantitativos y cualitativos, buscamos aportar evidencia sobre el potencial del gong como terapia complementaria en la regulación del eje intestino-cerebro y el alivio de la inflamación intestinal relacionada con el estrés crónico

La relevancia de este estudio radica en que aborda una problemática frecuente pero poco visibilizada: el impacto del estrés crónico en la función digestiva de personas sin patologías clínicas diagnosticadas. La inflamación intestinal de bajo grado, en muchos casos, permanece sin tratamiento o mal interpretada, generando un malestar persistente que reduce el bienestar y calidad de vida. Estudios como los de Alonso-Domínguez et al. (2024) o Rieder et al. (2017) han puesto en evidencia cómo los procesos inflamatorios intestinales, incluso leves, pueden influir negativamente en el estado de ánimo y la función cognitiva. Por su parte, investigaciones recientes sobre la terapia de sonido con gong, como las desarrolladas por Vikrampal (2022) y Goldsby et al. (2017) sobre la terapia de sonido con cuencos tibetanos, sugieren su eficacia para reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional. Con este estudio, sentamos las bases para para diseñar futuras intervenciones, complementarias, integrales y preventivas.

 

3. OBJETIVOS
3.1. Objetivo General
El objetivo de este estudio es analizar los efectos de la terapia de sonido con gong en la inflamación intestinal inducida por el estrés, en personas que tienen este trastorno digestivo asociado al estrés

3.2. Objetivos Específicos
Los objetivos específicos son:

  • Evaluar los cambios en los síntomas digestivos, niveles de estrés y percepción de bienestar físico, energético y emocional antes y después de cada sesión de terapia de sonido con gong
  • Explorar la relación entre el estrés percibido y la presencia de síntomas digestivos como la inflamación intestinal
  • Analizar la evolución general de los síntomas digestivos a lo largo del proceso
  • Explorar la experiencia subjetiva de las participantes durante todo el proceso, incluyendo cambios emocionales, sensaciones corporales y toma de conciencia personal
  • Valorar el potencial de la terapia de sonido con gong como terapia complementaria para la regulación del eje intestino-cerebro

 

4. MARCO TEÓRICO
En las últimas décadas, se ha consolidado el reconocimiento del impacto que tienen el estrés crónico de tipo psicosocial y el estilo de vida sobre la salud digestiva. El estrés psicosocial es aquel que surge de la interacción entre las demandas del entorno social (familia, trabajo, estudios, relaciones) y la capacidad de la persona para afrontarlas. Diversos estudios confirman la fuerte interrelación entre factores psicosociales (como ansiedad, estrés crónico y baja calidad de vida) y alteraciones del funcionamiento intestinal, incluso sin un diagnóstico médico formal (Santos, J., & Vicario, M., 2022). Esta relación está mediada, en gran parte, por el eje intestino-cerebro, que integra señales neuronales, inmunológicas y hormonales.

Conceptos clave: el estrés y la inflamación intestinal
El estrés
El estrés es una respuesta fisiológica y psicológica del organismo frente a una demanda externa o interna percibida como desafiante o amenazante.

El estrés psicosocial es aquel que surge de la interacción entre las demandas del entorno social (familia, trabajo, estudios, relaciones) y la capacidad de la persona para afrontarlas. Se caracteriza por:

  1. Origen relacional y situacional
    – Exigencias laborales excesivas o inestables (plazos apretados, falta deapoyo).
    – Conflictos familiares o de pareja.
    – Presiones económicas y de estatus social.
    – Aislamiento o carencia de redes de soporte.
  2. Percepción subjetiva
    – No basta con que exista una situación difícil: el estrés psicosocial se basa en cómo la persona percibe esas demandas, es decir, como amenazas o desafíos que superan sus recursos de afrontamiento.
  3. Respuesta fisiológica y emocional
    – Activación del sistema nervioso simpático y del eje HHA (hipotalámico-hipofisario-adrenal) lo que conlleva la liberación de cortisol, adrenalina y otras sustancias relacionadas con la alerta y la adaptación.
    – Síntomas como tensión muscular, taquicardia, insomnio, irritabilidad.
  4. Impacto integral
    – Afecta la esfera emocional (ansiedad, tristeza), la cognitiva (dificultad
    para concentrarse) y la física, especialmente a través de la somatización (dolores, malestares digestivos, cefaleas).

En resumen, hablamos de estrés psicosocial cuando las presiones derivadas de las relaciones y el contexto social (laboral, familiar, económico) se perciben como abrumadoras y desencadenan una respuesta de estrés sostenida en el tiempo, con consecuencias tanto emocionales como fisiológicas.

Aunque es un mecanismo necesario para la supervivencia, cuando el estrés se mantiene de forma crónica puede generar efectos perjudiciales sobre la salud. Se ha vinculado con trastornos del estado de ánimo, alteraciones del sueño, debilitamiento inmunológico y problemas gastrointestinales, entre otros (Selye, 1956; Dhabhar, 2014). Su impacto en la salud digestiva se relaciona especialmente con su capacidad para alterar la motilidad intestinal, la sensibilidad visceral, la microbiota y la permeabilidad de la mucosa intestinal.

La inflamación intestinal
La inflamación intestinal es una respuesta del sistema inmune del tracto digestivo ante estímulos potencialmente nocivos, como bacterias, alimentos mal tolerados, toxinas o estrés prolongado. Puede manifestarse de forma aguda o crónica, y no siempre implica una enfermedad diagnosticable. De hecho, se reconoce actualmente la existencia de una inflamación de bajo grado o subclínica, que afecta a personas sin enfermedad inflamatoria intestinal específica, pero que presentan síntomas persistentes como hinchazón, gases, digestiones lentas o dolor abdominal leve y que están sometidas a altos niveles de estrés y/o que mantienen malos hábitos (Chin et al., 2021) (Bischoff et al., 2014).

En estas situaciones, muchos pacientes describen un patrón característico: al levantarse, se sienten relativamente bien, pero a medida que avanza el día y tras cada ingesta, la sensación de inflamación y pesadez abdominal se incrementa. Este empeoramiento diurno varía según el estado emocional del momento —un pico de estrés o ansiedad puede agravar notablemente los síntomas— y según los alimentos ingeridos. Con el tiempo y la repetición de estas reacciones, pueden desarrollarse intolerancias a determinados componentes de la dieta, especialmente a azúcares de fruta y vegetales (fructosa, sorbitol), ciertas hortalizas, verduras, frutas, granos y semillas, así como a los lácteos. Asimismo, la proliferación excesiva de bacterias en el intestino delgado (SIBO, por sus siglas en inglés) contribuye a mantener un estado inflamatorio crónico de leve a moderado.

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) se caracteriza por la presencia de una densidad bacteriana anómala en una región del intestino destinada a ser relativamente estéril, lo que favorece procesos inflamatorios y síntomas como hinchazón, dolor y alteración del tránsito intestinal (Rincón & Prieto, 2022; Quigley, 2017).
Las intolerancias alimentarias funcionales, en cambio, responden a la incapacidad de digerir o absorber ciertos compuestos sin que exista una reacción inmunitaria. Entre las más frecuentes se encuentran la intolerancia a la lactosa, debida a déficit de lactasa (Vega López, M. D., & Vitoria Miñana, J. C., 2021), y la malabsorción de FODMAPs (fructosa, sorbitol, manitol), carbohidratos de cadena corta que, al no absorberse completamente, aumentan la fermentación y la osmolaridad intestinal generando síntomas como gases y distensión (Menéndez & Díaz, 2021). Tanto SIBO como estas intolerancias alimentarias adquiridas contribuyen a perpetuar un estado de inflamación intestinal de bajo grado.

Este tipo de inflamación puede estar asociada a alteraciones del microbioma intestinal, a la disfunción de la barrera epitelial y a la activación de vías inmunológicas que aumentan la producción de citoquinas proinflamatorias. Se desencadena una mayor permeabilidad intestinal, lo que permite la entrada de fragmentos alimentarios, bacterias o toxinas al torrente sanguíneo.

Eje intestino-cerebro: funcionamiento, importancia en la salud mental y digestiva
El eje intestino-cerebro (EIC) es un sistema de comunicación bidireccional que conecta el sistema nervioso central (SNC) con el sistema nervioso entérico (SNE), integrando también el sistema inmunológico, el sistema endocrino y el microbioma intestinal. Este eje regula una amplia variedad de funciones digestivas, inmunológicas y emocionales, actuando como una red de retroalimentación que permite que el estado intestinal afecte el cerebro y viceversa (Carabotti et al., 2015).

Uno de los principales mecanismos de comunicación en el EIC es el nervio vago, que transmite señales desde el intestino hacia regiones cerebrales relacionadas con la regulación del estrés y las emociones, como el hipotálamo y la amígdala. Además, el EIC se ve influenciado por moléculas señalizadoras como las citoquinas proinflamatorias, neurotransmisores como la serotonina y hormonas como el cortisol (Bustos-Fernández, L. M. & Hanna-Jairala, I., 2022).

Un componente clave del EIC es el microbioma intestinal, que desempeña funciones inmunomoduladoras fundamentales. Las bacterias comensales pueden influir en la maduración del sistema inmunitario y en la producción de neurotransmisores como el GABA, la dopamina y la serotonina, esta última sintetizada en un 90% en el tracto gastrointestinal. Cuando la microbiota se ve alterada —por ejemplo, debido al estrés crónico, mala alimentación o consumo de antibióticos—, se puede producir un estado de disbiosis, que favorece procesos inflamatorios y la permeabilidad intestinal (Barcia Jijón, A. A., et al., 2024)

En este contexto, la inflamación intestinal adquiere una importancia central. Esta no se limita a enfermedades inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, sino que puede manifestarse de forma subclínica o leve, afectando la función intestinal sin producir síntomas graves. Estudios recientes han demostrado que una inflamación intestinal persistente, aunque sea de bajo grado, puede alterar la comunicación del EIC a través de citoquinas como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), los cuales pueden llegar al cerebro y modular negativamente la función sináptica y el estado de ánimo (Alonso-Domínguez et al., 2024)

Este fenómeno, conocido como neuroinflamación secundaria, ha sido relacionado con síntomas como fatiga, irritabilidad, ansiedad y trastornos del sueño. Así, la inflamación intestinal no solo compromete la digestión, sino que también tiene efectos directos sobre el bienestar psicológico (Rieder et al., 2017).
Además, la activación continua del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA), asociada al estrés, aumentaría la liberación de cortisol, lo que altera la permeabilidad intestinal y promueve aún más la inflamación. Este ciclo de retroalimentación entre estrés, inflamación intestinal y disfunción del EIC contribuye a un deterioro progresivo tanto de la salud digestiva como mental si no se interviene adecuadamente (Gómez San Juan, 2024).

Por tanto, comprender la dinámica del EIC es clave para abordar integralmente problemas digestivos asociados a la inflamación. Este enfoque ha abierto nuevas vías para intervenciones terapéuticas no farmacológicas, como la nutrición antiinflamatoria, la eliminación de ciertos alimentos de la dieta, el uso de probióticos y prebióticos y técnicas mente-cuerpo, que buscan modular el eje desde múltiples frentes.

Mecanismos fisiológicos y relación causal entre estrés crónico e inflamación intestinal
Una de sus causas frecuentes de la inflamación intestinal es el estrés crónico, (Martínez & González, 2022), que altera el equilibrio del eje intestino-cerebro. Esto facilita la aparición de intolerancias alimentarias adquiridas, ya que el sistema inmune puede comenzar a reaccionar frente a alimentos previamente inocuos. El consumo continuado de estos alimentos, en un entorno intestinal sensibilizado, mantiene e incluso agrava la inflamación, generando síntomas digestivos como hinchazón, malestar abdominal y gases, incluso estreñimiento.

Así, se configura un círculo fisiológico donde el estrés, la alteración inmunitaria y la exposición alimentaria repetida se retroalimentan, afectando tanto al bienestar digestivo como emocional de la persona.

En el contexto de este trabajo, se entiende que la inflamación intestinal, aunque leve, puede generar un impacto considerable en la calidad de vida, el bienestar emocional y la autonomía personal, especialmente cuando se asocia con altos niveles de estrés.

A nivel fisiológico, la activación del eje HHA por el estrés, conduce a la liberación de glucocorticoides como el cortisol. A corto plazo, esta respuesta permite al organismo adaptarse a desafíos ambientales, pero cuando el estrés se mantiene en el tiempo, los niveles elevados de cortisol afectan negativamente la función inmunitaria, reducen la producción de mucus protector intestinal y aumentan la permeabilidad epitelial, fenómeno conocido como “intestino permeable” o leaky gut (Martínez, M. P., & González, E., 2023).

Esta hiperpermeabilidad intestinal permite el paso de antígenos y endotoxinas (como el lipopolisacárido o LPS) hacia la circulación sistémica, lo que estimula la liberación de citoquinas proinflamatorias como la interleucina-1 beta (IL-1β), el TNF-α y la IL-6. Estas moléculas no solo promueven la inflamación intestinal local, sino que también pueden cruzar la barrera hematoencefálica o activar rutas neuroinflamatorias a través del nervio vago, afectando el estado de ánimo y la cognición (Barber, C., et al.2023).

Por otro lado, se ha comprobado que el estrés puede modificar la composición del microbioma, reduciendo la diversidad bacteriana y favoreciendo el crecimiento de especies patógenas, lo cual a su vez perpetúa la inflamación intestinal. Por ejemplo, se ha observado una disminución de bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium en individuos sometidos a estrés crónico.

La neuroinflamación inducida por estrés tiene implicaciones directas en la aparición de trastornos como ansiedad, trastornos del sueño, fatiga y estados depresivos. Esta conexión explica por qué muchas personas con inflamación intestinal presentan síntomas psicoemocionales, aunque no tengan un diagnóstico clínico psiquiátrico formal (Gómez San Juan, C. 2024).
En definitiva, la evidencia científica señala que el estrés es tanto un factor desencadenante como perpetuador de la inflamación intestinal, y su manejo adecuado puede contribuir a restaurar el equilibrio inmunológico, mejorar la función de la barrera intestinal y favorecer el bienestar general de las personas afectadas. Se recomienda incluir estrategias de regulación emocional y manejo del estrés en el abordaje de pacientes con inflamación intestinal persistente, incluso en ausencia de enfermedades digestivas mayores (Holtmann et al., 2017).

Terapias complementarias en salud digestiva
Intervenciones mente-cuerpo como la meditación, el yoga, la respiración consciente y la musicoterapia han mostrado beneficios en la regulación del estrés y la mejora de síntomas digestivos incluyendo la inflamación intestinal leve. Estas terapias actúan modulando el sistema nervioso autónomo, disminuyendo la respuesta simpática y potenciando la actividad parasimpática, favoreciendo la relajación (Kuo et al., 2021; NCCIH, 2021).

La evidencia sugiere que estas prácticas disminuyen niveles de cortisol y citoquinas proinflamatorias (como la IL-6), mejoran la variabilidad de la frecuencia cardíaca y reducen la percepción del malestar gastrointestinal (Chin et al., 2021; Ruiz, A., & Pérez, M., 2023). Además, potencian la conciencia corporal y el autocuidado, aspectos clave en personas con sintomatología digestiva.

Terapia de sonido: definición y distinción
La terapia de sonido forma parte de las terapias vibracionales. Se diferencia de la musicoterapia en que no se utiliza la música estructurada como lenguaje comunicativo, sino que se emplean frecuencias, tonos, vibraciones y ritmos con fines terapéuticos. Puede incluir instrumentos como cuencos tibetanos, cuencos de cuarzo, diapasones, campanas, gongs etc . Su objetivo principal es inducir estados de relajación profunda, reducir el estrés y restablecer el equilibrio psicofisiológico del organismo a través de la resonancia y la vibración.

Bases de la terapia de sonido con Gong
El gong es un instrumento ancestral utilizado con fines ceremoniales y curativos en culturas asiáticas como la china o la tibetana. Fue Yogi Bhajan quien trajo el gong junto con el Kundalini yoga a Estados Unidos en los años 70 (Bhajan, 1991) y Don Conreaux quien difundió el gong y toda su tecnología (Conreaux, 2002) . En la terapia moderna, su uso se fundamenta en su capacidad para generar sonidos ricos en armónicos y frecuencias capaces de influir en el cuerpo y la mente a través de los fenómenos de resonancia y de arrastre.

El fenómeno de resonancia es un proceso físico mediante el cual un objeto o sistema vibra con mayor amplitud cuando es expuesto a una frecuencia específica que coincide con su frecuencia natural de vibración. En la terapia de sonido con gong, las vibraciones sonoras generadas por este instrumento producen ondas que resuenan con las células, tejidos y órganos del cuerpo, amplificando ciertas frecuencias que pueden influir en el equilibrio energético y fisiológico.

Mediante el fenómeno de arrastre, los ritmos internos del cuerpo —ondas cerebrales, ritmo cardíaco o respiración— tienden a sincronizarse con estímulos sonoros externos, favoreciendo la transición a estados de relajación y meditación profunda. (Goldman, J. 1998)

La terapia grupal con gong se llama “Baño de gong”, donde las personas están tumbadas en un entorno relajado y son expuestas a la vibración sonora del gong y otros instrumentos terapéuticos durante 45 minutos para inducir estados de relajación profunda, meditación y sanación. (Beaulieu, 2002).

Efectos del gong sobre las ondas cerebrales
El gong actúa directamente sobre las ondas cerebrales, que son patrones eléctricos generados por la actividad neuronal. Se clasifican según su frecuencia y se asocian a distintos estados de conciencia y actividad mental: Existen cinco tipos principales de ondas:

  • Ondas Beta (13–30 Hz): Dominan en la vigilia activa y centrada, durante el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la actividad cognitiva intensa. Se asocian a la alerta, el enfoque y, en exceso, al estrés o la ansiedad.
  • Ondas Alfa (8–13 Hz): Se observan al estar con los ojos cerrados en vigilia relajada, en estados de relajación consciente. Favorecen la disminución del estrés, el incremento de la atención interna y la retirada de los sentidos.
  • Ondas Theta (4–8 Hz): Aparecen en fases de sueño ligero o estar semidormido, en la meditación profunda y en estados de hipnosis o visualización guiada. Se vinculan con la creatividad, la memoria emocional y el procesamiento del subconsciente
  • Ondas Delta (0,5–4 Hz): Predominan durante el sueño profundo, el cuerpo está dormido y paralizado. Se asocian a procesos de regeneración física, al bienestar y a la paz interior.
  • Ondas Gamma (30–100 Hz): Relacionadas con procesos de alta integración neuronal, el cerebro está excitado y superconsciente. El mundo interno se percibe más real que el externo.

La exposición de las personas a las vibraciones emitidas por el gong facilita una transición desde las ondas beta hacia alfa y theta, lo que permite un estado de relajación fisiológica profunda y una desconexión del pensamiento analítico. Este efecto es clave para activar el sistema nervioso parasimpático, responsable de funciones como la digestión, la reducción del ritmo cardíaco y la sensación de calma (Goldsby et al., 2017).

Posibles mecanismos que vinculan el sonido con la función intestinal
Existen varios mecanismos propuestos para explicar cómo el sonido puede influir en el sistema digestivo:

  1. Modulación del nervio vago: el tono vagal, crucial en la regulación del eje intestino-cerebro, puede ser estimulado por sonidos graves y rítmicos como los del gong, activando el sistema nervioso parasimpático, que promueve el “descanso y la digestión” lo cual mejora la motilidad, la secreción gástrica y la inmunidad local (Santos et al., 2022).
  2. Reducción del cortisol: al disminuir la sensación de estrés mediante el sonido, se reduce la producción sostenida de cortisol, que está implicado en la inflamación intestinal y la alteración de la barrera epitelial (Martínez, E., & González, L., 2022).
  3. Sincronización de ritmos fisiológicos: el sonido puede generar un efecto de “arrastre” sobre el ritmo cardíaco y respiratorio, facilitando la coherencia cardíaca, que está asociada a una mejora del estado digestivo general (Lehrer et al., 2020).

Estos mecanismos explican la utilidad de la terapia de sonido con gong como terapia complementaria en contextos de inflamación intestinal asociada al estrés crónico, ya que ayudan a modular la respuesta al estrés y mejorar la función intestinal (Martínez, E., & González, L. 2022; Instituto Internacional de Terapia del Sonido, 2022).

Evidencia preliminar sobre reducción del estrés y bienestar
Los resultados de un estudio sobre los efectos de la meditación con cuencos tibetanos sobre el estado de ánimo, la tensión y el bienestar en 62 participantes, mostraron una reducción significativa del estrés, la ansiedad y la tensión física tras la sesión, especialmente en personas nuevas en este tipo de terapia. También se registró un aumento en la sensación de bienestar. Los autores concluyen que la terapia con sonido vibracional puede ser una intervención eficaz de bajo costo para mejorar el estado emocional. (Goldsby et al., 2017).

Diversos estudios recientes han comenzado a documentar los efectos positivos de la terapia de sonido con gong en la reducción del estrés y la ansiedad. El Instituto Internacional de Terapia de Sonido, bajo la dirección de Vikrampal, ha impulsado múltiples investigaciones aplicadas que refuerzan el valor de esta técnica como herramienta complementaria de regulación emocional.

Uno de los trabajos más destacados es el estudio titulado “Impacto del gong para tratar el estrés en empresarios” (Martín Ruiz, 2022), donde se aplicaron seis sesiones individuales de gong a un empresario con altos niveles de estrés y ansiedad, en tratamiento farmacológico. Los resultados mostraron una reducción significativa de los niveles de estrés y ansiedad, evidenciada tanto en cuestionarios como en la percepción subjetiva del participante.

Otro estudio relevante, dirigido también por Vikrampal, evaluó los efectos de baños de gong grupales en más de 40 centros de España y Latinoamérica, con una muestra de 363 participantes. Antes de la sesión, solo el 10,5 % reportaba no tener estrés, mientras que tras la sesión esta cifra aumentó al 69,7 %. En cuanto a la ansiedad, el porcentaje de personas sin ansiedad pasó del 16,5 % al 72,7 % después del baño de gong.

En este estudio Cascón, J. (2022) analizó el impacto de 12 baños de gong realizados durante tres semanas en empleados del entorno de FUNDAE. Se observó una reducción significativa del estrés y la ansiedad, así como un aumento en el bienestar emocional, tras comparar medidas pre y post intervención. Los resultados sugieren que el gong puede ser una intervención eficaz en entornos laborales para la gestión del estrés y el impulso del bienestar general.

Otro estudio documenta los efectos de sesiones de gong y otros instrumentos energéticos en tres mujeres de 36 a 66 años con síntomas de estrés (ansiedad, dolores físicos, insomnio). Realizadas en formato de evaluación pre-post y seguimiento tras tres semanas, las sesiones mostraron mejoras sostenidas en los estados físico, emocional y mental, con reducciones de tensión corporal y ansiedad, mejor claridad mental y calma persistente. (Instituto Internacional de Terapia del Sonido, 2023). Terapia con gong para estrés en mujeres

Estos resultados respaldan la hipótesis de que el gong actúa como un modulador del sistema nervioso autónomo, facilitando el paso del estado simpático (alerta) al parasimpático (relajación), lo cual es especialmente relevante en el contexto del eje intestino-cerebro, donde el estrés crónico puede desencadenar procesos inflamatorios intestinales.

Marco legal
En España, las terapias complementarias y no farmacológicas, como la terapia de sonido, no están reguladas oficialmente por el sistema de salud pública, aunque su práctica es legal siempre que no se sustituyan tratamientos médicos convencionales. La Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias establece que solo profesionales con titulación oficial pueden ejercer actos sanitarios. Por tanto, estas terapias deben ofrecerse como complemento y no como sustitución terapéutica.

En el ámbito autonómico, Canarias reconoce la incorporación de terapias complementarias en proyectos de bienestar y promoción de la salud, especialmente en programas comunitarios, sociales y de envejecimiento activo (Gobierno de Canarias, 2023). Además, el Plan de Salud de Canarias 20222026 impulsa estrategias centradas en el bienestar emocional y el autocuidado, dentro de las cuales se pueden integrar técnicas como la terapia de sonido.

Marco social
La sociedad actual enfrenta una presión constante hacia la productividad, la autoexigencia y la rapidez, lo que conlleva una desconexión progresiva del cuerpo, la gestión emocional y la autorregulación, y el aumento de patologías vinculadas al estrés, como trastornos digestivos funcionales. Diversos estudios confirman la fuerte interrelación entre factores psicosociales (como ansiedad, estrés crónico y baja calidad de vida) y alteraciones del funcionamiento intestinal, incluso sin un diagnóstico médico formal (Santos, J., & Vicario, M. 2022). Por todo ello, se observa un creciente interés por enfoques integrativos que contemplan la salud desde una perspectiva complementaria.

Por ello, proyectos que promuevan herramientas para el cuidado digestivo, emocional y del estrés desde un enfoque integrador resultan especialmente pertinentes.

 

5. METODOLOGÍA
5.1. Diseño
Este es un estudio cuantitativo, descriptivo y de tipo longitudinal, cuyo objetivo es analizar las percepciones de las participantes antes y después de cada sesión de sonido con el gong y a lo largo del tiempo.

Se empleó un cuestionario de elaboración propia, ampliando la escala tipo Likert diseñada por Vikrampal (CUESTIONARIO BENEFICIOS GONG VIKRAMPAL V22-01), para registrar los cambios percibidos en el estado emocional y físico de las participantes, y así analizar la evolución de percepciones de las participantes a lo largo del tiempo.

Se utilizaron los siguientes instrumentos:

  1. Gong Maitreya de 22” Sol2 97,3Hz
  2. Maza tipo M6-M7 (venía con el Gong Maitreya)
  3. Ollihess Maza PGM Move Line 50
  4. Paiste M11 Maza para Gong
  5. Ollihess. Flumie Lava Edition 30
  6. Ollihess. Flumie Lava Edition 40
  7. Ollihess Crazy Egg Flumi
  8. Cuencos tibetanos: Re3 146,4Hz, Sol#3 211,3Hz, Re4 29Hz, La3 218,8Hz, Mi4 328Hz, Sol4 384,8Hz
  9. Pirámide de Cuarzo de 9”
  10. Campana Koshi (fuego)
  • Las sesiones tuvieron una duración aproximada total de una hora y 10minutos, todas ellas siguieron una estructura común:
  • Una primera fase de relajación guiada con mi voz, una intención y el uso de la pirámide de cuarzo.
  • Unos 5 minutos de sonido con los Cuencos Tibetanos.
  • Aproximadamente 45 minutos de sonido de Gong,
  • Finalización de la sesión con el uso de la uso de la campana Koshi y la introducción de un pensamiento semilla.
  • Finalmente, una fase de silencio de unos 10 minutos, para integrar la experiencia.

5.2. Sujeto(s) del estudio
La muestra estuvo compuesta por tres mujeres, con edades comprendidas entre los 36 y los 59 años, todas ellas trabajadoras activas de diferentes ámbitos profesionales. Un criterio común entre las participantes fue la presencia de síntomas persistentes de inflamación intestinal y una condición reconocida de estrés crónico. Esta información resulta especialmente relevante para valorar el posible impacto de las sesiones de sonido con gong en su bienestar físico y emocional.

5.3. Ámbito y periodo del estudio
Las sesiones de terapia de sonido con gong se realizaron en un espacio cerrado y tranquilo ubicado en el municipio de Adeje (Tenerife), adaptado para favorecer un ambiente relajante. Se llevaron a cabo seis sesiones, una por semana, entre el 25 de abril y el 28 de mayo de 2025.

La intervención se desarrolló a lo largo de seis semanas consecutivas, con un total de seis sesiones, realizadas en horario de tarde los días:
– Viernes 25 de abril de 2025
– Viernes 2 de mayo de 2025
– Viernes 9 de mayo de 2025
– Viernes 16 de mayo de 2025
– Viernes 23 de mayo de 2025
– Miércoles 28 de mayo de 2025

Todas las sesiones se desarrollaron bajo condiciones similares, en un ambiente íntimo y sin interferencias externas.

Cabe señalar que, en la segunda sesión el día 2 de mayo de 2025, una de las participantes no pudo asistir, por lo que los datos de esa sesión corresponden únicamente a las otras dos participantes.

5.4. Recogida de información
Para la obtención de datos se utilizó un cuestionario tipo Likert de elaboración propia basado en el Cuestionario de Vikrampal. Se amplió el número de ítems respecto al cuestionario original; este está compuesto por 12 ítems distribuidos en tres dimensiones:

  • Estado físico-energético (Nivel de energía, Dolor, Sensación de estar enfermo)
  • Estado emocional-mental (Tristeza, estrés, ansiedad, irritabilidad Ira, saturación mental, preocupación)
  • Estado digestivo-intestinal (Me siento con inflamación intestinal, tengo gases, estreñimiento)

Cada ítem se valoró en una escala de 0 a 4 puntos, donde las opciones de respuesta eran:
0 (“nada”), 1 (“un poco”), 2 (“algo”), 3 (“mucho”) y 4 (“muchísimo”), antes y después de cada sesión.

Además de la escala cuantitativa, se incluyeron preguntas abiertas en cada sesión para explorar, desde una perspectiva cualitativa, cómo se sentían las participantes antes y después de cada sesión, así como cómo vivieron la experiencia sonora con el gong.

En la primera sesión se aplicó un cuestionario base, orientado a recoger información contextual relacionada con los síntomas de inflamación intestinal. Se preguntó desde cuándo experimentaban estos síntomas y qué acontecimientos personales relevantes habían ocurrido en sus vidas en ese periodo, con el fin de comprender posibles desencadenantes o relaciones psicoemocionales asociadas.

5.5. Procedimiento de recogida de la información
La recogida de datos se realizó de forma estructurada, por escrito y presencial. Las participantes completaron los cuestionarios por escrito antes y después de cada sesión de terapia de sonido con gong, en el mismo espacio donde se realizaban las sesiones. Esto permitió registrar de manera inmediata sus percepciones subjetivas antes y después de cada intervención.

De forma adicional, en la primera sesión se aplicó el cuestionario base, también de forma escrita, el cual fue completado únicamente antes de iniciar la primera experiencia sonora. Este instrumento tenía como objetivo contextualizar el estado de salud digestiva y emocional de cada participante en relación con el inicio de sus síntomas.

Se garantizó la confidencialidad de todos los datos durante todo el periodo del estudio y en cualquier posible publicación posterior (Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales).

5.6. Aplicación de cuestionarios en el tiempo
Los cuestionarios fueron aplicados de manera sistemática antes y después de cada una de las sesiones de intervención. Esto permitió comparar los efectos inmediatos del baño de gong en las variables medidas, identificando posibles cambios a corto plazo asociados a cada sesión.

Las fechas de aplicación fueron las siguientes:

5.7. Análisis de los datos
El análisis de los datos se realizó utilizando Microsoft Excel.
Análisis individual
Dado que la muestra era pequeña (tres participantes), se optó por un enfoque combinado cualitativo-cuantitativo, con un análisis detallado de cada caso individual.

En una primera etapa, se generaron tres gráficas por persona que permitieron observar los cambios subjetivos experimentados a lo largo de las sesiones en tres dimensiones clave:

  • Valoración física-energética: incluyendo niveles de energía, dolor y sensación de enfermedad.
  • Valoración mental-emocional: que contempló variables como estrés, saturación mental, ansiedad, tristeza, irritabilidad, preocupación.
  • Valoración digestiva: evaluando inflamación intestinal percibida, gases y sensación de estreñimiento.

Estas gráficas permitieron visualizar, de forma personalizada, la evolución de cada participante antes y después de cada una de las seis sesiones de intervención, facilitando la detección de patrones de mejora o estancamiento en cada área.

Análisis Grupal
En una segunda fase del análisis, se seleccionaron cuatro variables clave que se consideraron particularmente relevantes para los objetivos del estudio y que mostraron mayor variabilidad entre sesiones:

  • Nivel de energía percibido
  • Nivel de estrés
  • Nivel de saturación mental
  • Nivel de inflamación intestinal percibida

Para evaluar la evolución grupal de estas variables, se calcularon los promedios de los valores obtenidos por las tres participantes antes y después de cada sesión. Con estos datos se generaron dos representaciones gráficas:

1. Una gráfica de líneas (por variable), que mostraba la evolución temporal de cada una de las cuatro variables a lo largo de las seis sesiones (de T1 a T6) antes y después de las sesiones. Esta representación permitía visualizar las tendencias de mejora o fluctuación en cada dimensión a lo largo del proceso.

2. Una gráfica de barras, que ilustraba el impacto promedio de la intervención en cada una de las cuatro variables, es decir, la diferencia media entre los valores previos y posteriores a la sesión para cada ítem, calculados en las seis sesiones. Esta gráfica permitió identificar de forma visual cuál fue el parámetro que mostró mayor grado de cambio percibido.

 

6. RESULTADOS
Descripción general de la muestra
La muestra estuvo formada por 3 mujeres de 36, 52 y 59 años de edad.

A continuación, se presentan los resultados individuales de cada participante. Para cada una de ellas se han elaborado tres tablas que agrupan y analizan distintos ítems de acuerdo con tres dimensiones clave: estado físicoenergético, estado mental-emocional y estado digestivo-intestinal.

Cada tabla compara los valores registrados antes y después de cada sesión, permitiendo observar la evolución y los cambios experimentados a lo largo del proceso.

Además, se incluye un análisis cualitativo basado en los comentarios recogidos en los cuestionarios abiertos, donde las participantes describieron en sus propias palabras cómo se sentían antes y después de cada sesión. Este enfoque complementa la información cuantitativa y ofrece una visión más profunda y personalizada de los efectos percibidos durante la intervención.

Participante 1
La participante 1 es una mujer de 36 años que presenta síntomas de inflamación intestinal persistente y estrés crónico. Relaciona el inicio de sus síntomas con una crisis vital ocurrida hace dos años.

Actualmente, refiere una mejoría general en los síntomas digestivos, aunque su salud se ve afectada por una sobrecarga psicoemocional derivada principalmente de un trabajo altamente demandante. Entre los síntomas físicos que persisten menciona brotes de inflamación intestinal, erupciones cutáneas (ronchas), tic nervioso en un ojo y sensación de falta de aire.


Se observa que la participante 1 mantuvo niveles de energía relativamente estables a lo largo de las sesiones, con ligeras caídas que podrían interpretarse como resultado de un profundo estado de relajación. El dolor físico mostró una leve mejoría, pasando de un nivel 2 a 1, mientras que no se reportó sensación de enfermedad.

Los niveles de estrés, ansiedad, preocupación y saturación mental disminuyeron notablemente tras las sesiones, especialmente en las fechas del 25 de abril, 9 y 16 de mayo. Síntomas como tristeza e irritabilidad fueron más estables. En general, se observa una clara mejora emocional tras cada intervención, lo que sugiere un impacto directo del sonido sobre la regulación emocional y el estado cognitivo.

La participante 1 mostró una mejora sostenida en síntomas digestivos: la inflamación intestinal percibida bajó progresivamente hasta estabilizarse en niveles bajos, los gases disminuyeron tras varias sesiones y la sensación de estreñimiento desapareció tras un único episodio leve. Estos cambios podrían estar vinculados con la reducción del estrés y la activación del sistema nervioso parasimpático promovida por las sesiones sonoras.

A partir de los comentarios cualitativos de la participante 1 antes y después de las sesiones podemos decir que a lo largo de las sesiones, mostró una evolución progresiva tanto en su estado físico como emocional. Antes de las sesiones, sus comentarios suelen reflejar estrés acumulado, leve inflamación abdominal y un estado emocional mixto, con preocupación, irritación o ansiedad coexistiendo con momentos de calma o alegría. También menciona síntomas físicos menores como dolor de cabeza, un tick en el ojo, cansancio o malestar digestivo leve, generalmente atribuidos a las exigencias laborales y personales.

Tras cada sesión, se observa una mejora significativa en su estado emocional: mayor relajación, tranquilidad, paz interior y sensación de armonía. La terapia sonora parece facilitar procesos de descarga emocional y conexión con estados más serenos, lo que se manifiesta en descripciones de sensaciones positivas como calma, serenidad, amor y bienestar. Además, expresa en varias ocasiones un sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento hacia la terapia, el sonido, el gong y la facilitadora, indicando un impacto emocional positivo duradero.

Durante y tras las sesiones de terapia sonora, la participante 1 percibe una mejora palpable en la relajación abdominal, evidenciada en varias sesiones donde reporta sentir el abdomen más relajado y una reducción significativa de la hinchazón. También señala una mayor fluidez corporal y alivio del dolor localizado, aunque en algunas sesiones ciertos sonidos intensos pueden provocar molestias momentáneas, posiblemente indicativas de procesos somáticos de desbloqueo. En general, la terapia parece contribuir a una disminución inmediata de los síntomas físicos relacionados con la inflamación y la tensión corporal.

Participante 2
La participante 2 es una mujer de 52 años. Ella refiere que su problema de inflamación se vio especialmente agravado después de su separación hace 5 años. Destaca que el ritmo acelerado de su trabajo es una fuente significativa de estrés. Además, en este momento presenta síntomas de insomnio y ansiedad. En cuanto a cómo se siente actualmente, menciona que a nivel físico experimenta bajadas de energía y a nivel mental de vez en cuando sufre episodios de niebla mental.

A lo largo de las sesiones se observó una tendencia positiva: Los niveles de energía se mantuvieron estable en niveles medios-altos, con una recuperación clara en la última sesión. El dolor mostró una reducción progresiva, especialmente después de la segunda sesión, donde pasó de un pico alto a desaparecer completamente. La Sensación de enfermedad solo apareció una vez al inicio de la segunda sesión y luego desapareció totalmente. Las sesiones tuvieron un efecto beneficioso sobre el estado físico, especialmente en la reducción del dolor. También se observó una tendencia a estabilizar y recuperar la energía, lo que sugiere un impacto positivo sobre el bienestar físico general.
La participante 2 mostró una respuesta emocional muy positiva tras las sesiones de sonido. La tristeza, la irritabilidad y la saturación mental, solo aparecieron en la segunda sesión y desaparecieron después de la sesión. El estrés fue más frecuente, pero en todos los casos se redujo completamente tras la intervención, lo que sugiere un efecto claro de relajación. Lo mismo ocurrió con la ansiedad que también desapareció después de cada sesión.

La preocupación fue una emoción más persistente, aunque leve, y en una sesión no se redujo del todo, lo que podría relacionarse con circunstancias personales externas.

En conjunto, los resultados indican que el sonido tuvo un efecto calmante inmediato en esta participante, ayudando a liberar tensiones emocionales y restaurar el equilibrio interno, especialmente en lo relacionado con el estrés y la sobrecarga mental.

La participante 2 mostró una mejora general en sus síntomas digestivos tras las sesiones de sonido. La sensación de inflamación intestinal, que aparecía con cierta frecuencia antes de las sesiones, tendía a desaparecer o reducirse notablemente después, con la excepción de una sesión en la que la mejoría fue más leve. Los gases también fluctuaban, llegando a niveles altos en algún momento, pero casi siempre desaparecían tras las intervenciones, salvo en algunos casos en los que persistían ligeramente. En cuanto a la sensación de estreñimiento, fue un síntoma menos común y leve, pero también mostró una tendencia a desaparecer tras las sesiones.

En conjunto, los datos sugieren que las sesiones de sonido tuvieron un efecto beneficioso claro en el estado intestinal de la participante, reduciendo síntomas como inflamación y gases de forma rápida. Solo en una ocasión los síntomas no mejoraron significativamente, lo que podría deberse a factores externos que afectaron su respuesta física en ese momento.

En cuanto a los comentarios cualitativos recogidos antes y después de cada sesión reflejan una mejora progresiva y consistente en la sensación de bienestar general. Antes de las sesiones, la participante 2 describía malestares abdominales, con sensaciones de pesadez, gases e incluso dolor en alguna ocasión, así como estados emocionales dominados por ansiedad o estrés. Después de las sesiones, recurrentemente reportaba una sensación de abdomen más relajado y una reducción de los síntomas físicos relacionados con su problema intestinal.

Sobre su estado emocional, en casi todas las sesiones la participante 2 manifestó sentirse más relajada, más en paz, somnolienta y con mayor claridad mental. En algunas sesiones, destacó una desconexión temporal de emociones negativas como la ansiedad, que incluso desaparecía tras la sesión, favoreciendo un estado más calmado y en paz.

Participante 3
La participante 3 es una mujer de 59 años. Sus problemas intestinales comenzaron hace aproximadamente un año, atribuibles a múltiples conflictos familiares y algunos cambios en su alimentación. Actualmente, sus síntomas principales son inflamación intestinal, flatulencias y un dolor leve en la parte baja del abdomen.

La participante 3 mostró una evolución física positiva a lo largo del ciclo de sesiones. Inició con niveles de energía medios o bajos, pero tras las intervenciones fue experimentando un aumento sostenido, alcanzando niveles altos en varias sesiones consecutivas. Este patrón sugiere que las sesiones de sonido con gong contribuyeron a mejorar su vitalidad general. El dolor, presente en varias ocasiones antes de las sesiones, desapareció completamente después de cada una, lo que indica un efecto inmediato de alivio físico. La sensación de enfermedad prácticamente no se presentó, salvo en la última sesión, donde fue leve y también remitió tras la intervención. En conjunto, los datos apuntan a una mejora significativa del estado físico-energético, salvo en la última sesión, donde la respuesta fue más moderada, quizás por factores externos o fatiga acumulada.

En cuanto al estado mental y emocional, la participante 3 comenzó el proceso con una carga emocional notable. En las primeras sesiones, manifestaba tristeza leve, estrés elevado, ansiedad intensa y una fuerte saturación mental, junto con preocupación constante. Este cuadro emocional reflejaba probablemente una sobrecarga acumulada, tal vez relacionada con exigencias laborales o personales. La saturación mental, en particular, aparece como uno de los síntomas más destacados, con niveles máximos (4) en las tres primeras sesiones, lo que sugiere una mente agotada y en constante actividad.

Sin embargo, el impacto de las sesiones fue claro: tras cada intervención, la mayoría de estos indicadores disminuyeron drásticamente. La tristeza, la irritabilidad y la preocupación desaparecen casi por completo tras las primeras dos sesiones y no vuelven a aparecer. La ansiedad y el estrés, aunque más persistentes, también muestran un descenso paulatino a lo largo de las semanas, especialmente en la tercera sesión, donde la ansiedad baja a 0 después de la sesión.

La saturación mental, tan presente al inicio, cede con el tiempo, reflejando posiblemente un descanso cognitivo real proporcionado por la terapia sonora. Hacia el final del proceso, la estabilidad emocional es más evidente: los niveles emocionales antes de las sesiones ya son más bajos, y después se estabilizan cerca de cero, lo cual indica no solo un efecto inmediato de las sesiones, sino también una evolución emocional sostenida.
A nivel intestinal, la participante 3 comenzó con síntomas moderados de inflamación, gases y estreñimiento. Estos síntomas fueron más intensos en las sesiones tercera y cuarta, con niveles altos en los tres ítems. Aun así, tras cada intervención se observaron mejoras consistentes: la sensación de inflamación y los gases disminuyeron notablemente (en algunos casos hasta desaparecer), y el estreñimiento dejó de sentirse por completo después de todas las sesiones. Incluso cuando los síntomas eran más intensos, la tendencia general era hacia una regulación progresiva. La quinta sesión destaca por la total ausencia de molestias digestivas, lo que puede interpretarse como una señal de reequilibrio más profundo. La última sesión mostró un nuevo repunte, aunque también fue seguida por una sensación de desinflamación después de la sesión.

Los comentarios cualitativos a lo largo de las seis sesiones aportan una dimensión importante al análisis: la participante no solo experimenta mejoras físicas, sino que también percibe cambios emocionales profundos. Antes de las sesiones, manifiesta ansiedad, nerviosismo, estrés y malestar intestinal, mientras que después expresa sensaciones de paz, tranquilidad, relajación y bienestar general. Dice sentirse emocionalmente armonizada. La sensación de que “algo se desbloquea” a nivel emocional y corporal sugiere que las sesiones no solo alivian síntomas físicos, sino que también promueven un proceso de sanación integral. También reportaba mejoras inmediatas en la sensación abdominal, sintiendo el abdomen más relajado tras las sesiones, con menor inflamación y más confort intestinal.

Destaca especialmente la conexión entre su bienestar emocional y su estado físico: a medida que experimentaba calma y serenidad tras las sesiones, sus síntomas intestinales también mejoraban. Incluso en la última sesión, en la que comenzó con malestar más marcado, refirió sentirse mejor después de la sesión.

Evolución grupal
A continuación, se procede a evaluar la evolución grupal calculando promedios de los valores obtenidos de las 3 participantes antes y después de cada sesión. Se presentan 4 gráficas, una para cada una de las 4 variables seleccionadas por considerarse particularmente relevantes para los objetivos del estudio y que mostraron mayor variabilidad entre sesiones:

  • Nivel de energía percibido
  • Nivel de estrés
  • Nivel de saturación mental
  •  Nivel de inflamación intestinal percibida

Se observa una tendencia a mantenerse o mejorar ligeramente el nivel de energía tras cada sesión, especialmente notoria en las primeras sesiones. Y aunque siempre hay una mayor percepción de energía después de la sesión no se observa un resultado acumulativo ascendente.

Se observa un descenso claro y sostenido del nivel de estrés después de cada sesión, lo que indica un efecto relajante inmediato. Pero no hay una correlación de mejora en el tiempo.

Se observa también una reducción significativa post-sesión en casi todas las sesiones, especialmente fuerte en sesiones 1 a 3 pero no se observa un resultado acumulativo de una sesión a la siguiente.

Se observa una mejora marcada de la inflamación intestinal percibida tras las sesiones, especialmente en las sesiones 1, 3 y 4.

Se puede observar una tendencia general de mejora en todas las 4 variables tras cada sesión, especialmente en la inflamación intestinal y la saturación mental, lo que sugiere un efecto beneficioso de la terapia. Sin embargo, no se evidencia una mejora acumulativa sostenida de una sesión a la siguiente.

Para finalizar, se presenta una gráfica de barras del impacto promedio por variable de estas mismas 4 variables Gráfica 14 – Impacto promedio

Podemos identificar de forma clara cuáles fueron los beneficios más consistentes del tratamiento: La saturación mental y la inflamación intestinal son las variables con mayor reducción promedio. El estrés también se reduce. El nivel de energía aumentó ligeramente, lo cual es positivo (está invertido para que todas las mejoras se representen como aumentos en la gráfica).

 

7. DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos a lo largo de las seis sesiones de terapia sonora con gong sugieren una evolución favorable en múltiples dimensiones del bienestar de las tres participantes, tanto a nivel físico, emocional como digestivointestinal. Al analizar las variables clave —nivel de energía, estrés, saturación mental e inflamación intestinal— se observa una tendencia consistente hacia la mejora tras cada sesión.

No obstante, no se observó un efecto acumulativo sostenido de sesión a sesión en todas las variables; más bien, cada encuentro generó un alivio puntual que, aunque potente, no siempre se mantuvo hasta la siguiente sesión. Esto coincide con la literatura sobre intervenciones mente-cuerpo breves, que requieren continuidad o complementos terapéuticos para consolidar ganancias a largo plazo (Rieder et al., 2017). Creo que las sesiones semanales eran demasiado espaciadas para poder observar una evolución mas sostenida de sesión a sesión.

Reducción de síntomas psicoemocionales y mentales:
En todas las participantes se observó una reducción sistemática del estrés y de la saturación mental tras cada sesión, esto coincide con estudios previos que documentan la capacidad del sonido para inducir un estado parasimpático de relajación profunda (Goldsby et al., 2017)

Este descenso no solo se refleja en los datos numéricos, sino que fue corroborado por las participantes, las cuales describieron sentirse “más tranquilas”, “en paz” y “en armonía” después de las sesiones. La repetida aparición de expresiones como “algo se movió” o “me siento más conectada conmigo misma” apunta a un proceso subjetivo de integración emocional y autoobservación facilitado por el trabajo con el gong.

Mejoras físicas y energéticas:
El nivel de energía mostró una recuperación progresiva especialmente en las participantes que iniciaron con valores más bajos. Esto contrasta con la típica fatiga asociada al estrés crónico (Selye, 1956), sugiriendo que la terapia sonora no solo relaja, sino que puede restaurar niveles de vitalidad, probablemente ligado a una mejor autorregulación del sistema nervioso autónomo.

Evolución digestiva positiva:
En el plano digestivo, la disminución casi total de la sensación de inflamación intestinal y de los gases –especialmente tras las primeras tres sesiones– respalda la hipótesis de que la modulación autonómica influye de forma bidireccional en el eje intestino-erebro (Carabotti et al., 2015).

Esta evolución coincide con los comentarios sobre una “digestión más relajada” o una “sensación de desinflamación” al finalizar cada una de las sesiones y para todas las participantes fue así. Considerando la conocida relación entre el estrés y la función digestiva, se evidencia que la regulación emocional haya tenido un impacto indirecto beneficioso sobre la sintomatología intestinal.

Persistencia de ciertos síntomas:
Si bien el impacto general fue positivo, algunas variables —como el dolor físico o la irritabilidad— mostraron disminuciones más leves. Esto puede deberse a que estos síntomas no están tan relacionados con el estrés y la inflamación intestinal, pues el dolor que sentían las participantes normalmente no se refería a la zona intestinal.

Comparación entre participantes:
A pesar de que cada participante llegó con condiciones particulares, todas ellas se referían a sí mismas con inflamación intestinal y con estrés. El patrón de respuesta fue sorprendentemente similar: relajación inmediata post-sesión, mayor conciencia emocional, y progresiva mejoría en los síntomas físicos y intestinales relacionados con el estrés. Esto sugiere que, más allá de las diferencias individuales, el tratamiento podría tener un efecto estructural en la regulación del eje mente-cuerpo.

7.1. Limitaciones
Las limitaciones encontradas a lo largo del desarrollo de este estudio fueron:

– El tamaño reducido de la muestra, compuesto únicamente por tres participantes. si bien este enfoque permitió un seguimiento cualitativo y personalizado, no permite generalizar los resultados obtenidos.
– La ausencia de un grupo control, esto impide atribuir con certeza los cambios observados exclusivamente a la terapia de sonido con el gong, ya que pueden haberse visto influenciados por otros factores externos como la alimentación, el descanso o el contexto emocional de las participantes.
– La duración limitada del tratamiento y el tiempo entre sesiones. Seis sesiones no demasiado seguidas (una semanal) repartidas en poco más de un mes, también restringe la posibilidad de valorar la persistencia de los efectos en el tiempo y los efectos sostenidos de una sesión a la siguiente.
– La falta de medidas fisiológicas objetivas, impiden generalizar estos resultados. Aunque se combinaron mediciones cuantitativas con comentarios cualitativos que enriquecen el análisis y refuerzan su validez, todos fueron datos subjetivos.

 

8. CONCLUSIONES
Evaluar los cambios en los síntomas digestivos, niveles de estrés y percepción de bienestar físico, energético y emocional antes y después de cada sesión de terapia de sonido con gong.

Los resultados muestran una mejora inmediata tras cada sesión en la mayoría de los casos, especialmente en la reducción de la inflamación intestinal, el estrés, la saturación mental y en el aumento de la sensación de relajación y bienestar emocional. Tanto los datos cuantitativos como los relatos cualitativos reflejan un efecto positivo del gong en la autorregulación física y emocional.

Explorar la relación entre el estrés percibido y la presencia de síntomas digestivos como la inflamación intestinal.

Se observa la relación entre los picos de estrés emocional (ansiedad, saturación mental, irritabilidad) con un aumento en la percepción de síntomas digestivos, particularmente la inflamación y los gases. Esto respalda la hipótesis de una relación entre el estado emocional y la expresión de síntomas intestinales, coherente con el modelo del eje intestino-cerebro, y que plantea una bidireccionalidad entre el estado emocional y la función gastrointestinal.

Analizar la evolución general de los síntomas digestivos a lo largo del proceso.

A lo largo de las seis sesiones, se observó una tendencia general de mejoría sostenida en los síntomas digestivos. Aunque hubo altibajos, posiblemente vinculados a factores externos como el estrés laboral o emocional, los datos indican una progresiva reducción de la inflamación intestinal así como menor presencia de gases.

Explorar la experiencia subjetiva de las participantes durante todo el proceso, incluyendo cambios emocionales, sensaciones corporales y toma de conciencia personal.

Los comentarios recogidos revelan una vivencia rica, profunda y transformadora. Las participantes expresaron gratitud por el proceso, sensaciones de conexión interna, toma de conciencia corporal y emocional, y apertura a la autoexploración. Algunas mencionaron efectos prolongados de relajación y sensación de sanación interna. Esto confirma que la experiencia no solo fue terapéutica, sino también significativa a nivel vivencial. Los datos cualitativos aportan profundidad al estudio.

Valorar el potencial de la terapia de sonido con gong como terapia complementaria para la regulación del eje intestino-cerebro.

A partir de los cuestionarios y resultados obtenidos, se observa que la terapia de sonido con gong podría constituir una herramienta complementaria prometedora en la regulación del eje intestino-cerebro. Aunque estos resultados se basan en percepciones personales, sugieren que la terapia con gong tiene un efecto beneficioso en la modulación de la relación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo, especialmente en contextos de estrés crónico con inflamación intestinal.

Sin embargo, al ser un estudio exploratorio con muestra reducida, se requieren investigaciones adicionales para confirmar su eficacia.

8.1. Futuras líneas de investigación
Para investigaciones futuras, sería interesante y recomendable ampliar la muestra e incluir un grupo control para comparar los efectos del tratamiento con un grupo control. También sería valioso extender la duración del tratamiento, añadir más sesiones y más seguidas, y asimismo extender el seguimiento en el tiempo para observar la duración de los beneficios. Sería ideal incorporar mediciones fisiológicas (como marcadores de inflamación, frecuencia cardíaca, cortisol, etc) que respalden los hallazgos subjetivos con evidencia objetiva. Por último, el uso de instrumentos validados para evaluar el estado emocional y digestivo permitiría reforzar la objetividad de los resultados.

También estas investigaciones futuras podrían explorar combinaciones con dieta baja en FODMAPs o con el uso de probióticos, evaluando su sinergia con el sonido para modular de manera más duradera el eje intestino-cerebro.

 

9. REFERENCIAS

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