Autora: Sonia Sahagún Prado
“La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y
con ella todo es hermoso.” Franz Liszt
RESUMEN
La hipertensión arterial (HTA) es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares a nivel mundial. Este trabajo tiene como objetivo investigar el efecto que la terapia de sonido pueda generar en tres personas diagnosticadas con hipertensión, tras seis sesiones de baños de gong. Se ha llevado a cabo siguiendo un esquema de tipo cuantitativo, descriptivo y longitudinal. Como resultado se observa un incremento general tanto en la tensión sistólica como en la diastólica después de las sesiones, salvo algunas excepciones. Por el contrario, el ritmo cardíaco experimenta un descenso tras los baños de gong en todos los casos. En conclusión, y atendiendo a las limitaciones de este estudio, no podemos determinar que la terapia de sonido traiga consigo una mejora en las mediciones de la tensión arterial.
Palabras clave: hipertensión arterial, ritmo cardíaco, terapia de sonido, gong, cuencos.
ABSTRACT
Arterial hypertension (HTN) is one of the main risk factors for cardiovascular diseases worldwide. This study aims to investigate the effect that sound therapy may have on three individuals diagnosed with hypertension, following six sessions of gong baths. It was conducted using a quantitative, descriptive, and longitudinal design. The results show a general increase in both systolic and diastolic blood pressure after the sessions, with some exceptions. In contrast, heart rate decreased after the gong baths in all cases. In conclusion, given the limitations of this study, we cannot determine that sound therapy leads to an improvement in blood pressure measurements.
Keywords: arterial hypertension, heart rate, sound therapy, gong, singing bowls.
INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial (HTA) es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta afección afecta aproximadamente a uno de cada tres adultos y es responsable de más de 9 millones de muertes anuales, debido a complicaciones como infartos, accidentes cerebrovasculares y fallos renales.
Con respecto a sus causas, la HTA es una enfermedad multifactorial que puede surgir tanto por predisposición genética como por la influencia de factores ambientales y conductuales. En más del 90% de los casos, se trata de hipertensión primaria o esencial, en la que no se identifica una causa directa, pero sí una combinación de elementos que alteran el equilibrio hemodinámico del organismo. El resto de los casos corresponde a hipertensión secundaria, originada por enfermedades subyacentes o uso de determinados medicamentos.
Entre los factores más determinantes se encuentran:
- La herencia genética, que predispone a ciertas personas a desarrollar hipertensión a lo largo de su vida, especialmente si existen antecedentes familiares de la enfermedad (Mills et al., 2020).
- El envejecimiento, ya que con la edad los vasos sanguíneos pierden elasticidad, lo que incrementa la resistencia vascular y con ello la presión arterial.
- El sobrepeso y la obesidad, que generan una mayor carga sobre el sistema cardiovascular, promueven inflamación crónica y alteraciones metabólicas que contribuyen al aumento de la presión arterial (Whelton et al., 2018).
- El consumo elevado de sodio, asociado a una mayor retención de líquidos y un aumento del volumen circulante. La OMS recomienda no superar los 5 gramos de sal al día para reducir este riesgo (OMS, 2023).
- El sedentarismo, que favorece el aumento de peso y disminuye la eficiencia cardiovascular.
- El estrés crónico, que mantiene activado el sistema nervioso simpático, generando vasoconstricción y aumento sostenido de la presión arterial (Ortiz, 2014).
- El consumo de tabaco y alcohol, ambos vinculados con alteraciones en la vasodilatación, rigidez arterial y daño endotelial.
- Finalmente, algunas patologías como las enfermedades renales, los trastornos hormonales o la apnea del sueño, así como ciertos fármacos (corticoides, anticonceptivos orales, AINES), pueden causar hipertensión secundaria.
A pesar de la disponibilidad de tratamientos farmacológicos eficaces, existe un creciente interés en terapias complementarias que ayuden a reducir el estrés, que, como vemos, es uno de los factores que más inciden en la presión arterial elevada (Herrera-Covarrubias et al., 2017).
Entre estas terapias emergentes destaca la terapia de sonido, especialmente el uso del gong como instrumento de sanación. Este enfoque se fundamenta en la aplicación consciente de frecuencias sonoras con fines terapéuticos. Pesek y Bratina (2016) señalan que el uso de gongs y cuencos tibetanos puede inducir estados de relajación profunda y ayudar a regular funciones fisiológicas alteradas por el estrés, como el ritmo cardíaco o la presión arterial.
La motivación personal para la elección de este tema surge del interés por explorar alternativas a los medicamentos y sus efectos secundarios, que puedan contribuir al bienestar integral, particularmente en adultos mayores diagnosticados con hipertensión. En mi experiencia profesional y personal, he observado cómo las prácticas que inducen a la relajación profunda, como los baños de sonido, tienen efectos inmediatos sobre la calma emocional y el ritmo fisiológico de quienes las experimentan. Este trabajo busca aportar evidencias cuantificables sobre ese fenómeno, evaluando cómo varían los niveles de tensión arterial y ritmo cardíaco antes y después de sesiones de terapia con gong.
En este sentido, el presente estudio pretende contribuir al corpus de investigaciones que abordan la relación entre salud, estrés y prácticas sonoras, ampliando el campo de la terapia de sonido hacia horizontes con gran potencial terapéutico.
OBJETIVOS
1. General:
Investigar el efecto que la terapia de sonido pueda generar en tres personas diagnosticadas con hipertensión, tras seis sesiones de baños de gong.
2. Objetivos específicos:
2.1 Evaluar los cambios en las mediciones de la tensión arterial de las participantes antes y después del proceso terapéutico con Gong y otros instrumentos.
2.2 Cuantificar los cambios en las mediciones del ritmo cardíaco de las participantes antes y después de cada sesión.
2.3 Registrar posibles mejoras en los niveles de relajación, ansiedad o bienestar general a consecuencia de los baños de gong.
MARCO TEÓRICO
1. Definición de hipertensión
Según la OMS, Se habla de hipertensión cuando la presión de la sangre en nuestros vasos sanguíneos es demasiado alta (de 140/90 mmHg o más). Es un problema frecuente que puede ser grave si no se trata. A veces no causa síntomas y la única forma de detectarla es tomarse la tensión arterial.
De la tensión arterial se dan dos valores: el primero es la tensión sistólica y corresponde al momento en que el corazón se contrae o late, mientras que el segundo, la tensión diastólica, representa la presión ejercida sobre los vasos cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.
Para establecer el diagnóstico de hipertensión se han de tomar mediciones en dos días distintos. En ambas lecturas, la tensión sistólica ha de ser superior o igual a 140 mmHg y la diastólica, superior o igual a 90 mmHg.
Entre otras complicaciones, la hipertensión puede producir daños cardiacos graves. El exceso de presión puede endurecer las arterias, con lo que se reduce el flujo de sangre y oxígeno que llega al corazón. El aumento de la presión y la reducción del flujo sanguíneo pueden causar:
- Dolor torácico (angina de pecho).
- Infarto de miocardio, que se produce cuando se obstruye el flujo de sangre que llega al corazón y las células del músculo cardiaco mueren debido a la falta de oxígeno. Cuanto mayor sea la duración de la obstrucción, más importantes serán los daños en el corazón.
- Insuficiencia cardiaca, que se produce cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre y oxígeno a otros órganos vitales.
- Ritmo cardiaco irregular, que puede conllevar la muerte súbita.
La hipertensión puede también causar la obstrucción o la rotura de las arterias que llevan la sangre y el oxígeno al cerebro, lo que provocaría un accidente cerebrovascular.
Asimismo, puede causar daños renales que generen una insuficiencia renal.
2. Ritmo cardíaco:
La frecuencia cardíaca normal en adultos en reposo suele considerarse entre 60 y 100 latidos por minuto, según guías clínicas ampliamente aceptadas externas a la OMS (por ejemplo, American Heart Association).
3. Cómo el estrés afecta a la presión arterial y al ritmo cardíaco.
La OMS, en su listado de consejos para reducir el riesgo de hipertensión, además de medir periódicamente la tensión y tratar la tensión arterial elevada, hace hincapié en reducir y gestionar el estrés.
Herrera-Covarrubias et al., (2017) considera que entre las enfermedades vinculadas al estrés se encuentran las enfermedades cardiovasculares. Cuando una persona se encuentra estresada se incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que origina una mayor demanda de oxígeno para el corazón, el sistema nervioso libera catecolaminas, como es la adrenalina, que incrementa la respiración, el ritmo cardíaco y la resistencia vascular, por lo que aumenta nuestra presión arterial, que a su vez es considerada un factor de riesgo en el grupo de enfermedades cardiovasculares o accidentes cerebrovasculares.
Entre los efectos físicos que se producen de situaciones de estrés, especialmente en casos crónicos, está el cambio en la tensión arterial y la respuesta inmune que aumenta el riesgo de contraer enfermedades (Niño, 2019). Estos efectos no se presentan de forma instantánea, debido a la mencionada relación con el tiempo de exposición a la situación de estrés. Las reacciones más rápidas se pueden observar en el ritmo cardiaco, respiratorio y la respuesta galvánica de la piel, seguidos por las reacciones en la tensión arterial.
Según Ortiz (2014), el vínculo entre estrés psicológico y enfermedad cardiovascular ha sido extensamente estudiado. El efecto del estrés agudo en desenlaces cardiovasculares ha sido evaluado en estudios observacionales (efecto de catástrofes naturales) y modelos experimentales de exposición controlada a estresores psicológicos. En los primeros se han comunicado cambios en el ritmo cardiaco, aumento en la presión arterial, viscosidad sanguínea, hematocrito y marcadores de actividad procoagulante (fibrinógeno, factor von Willebrand y dímero-D).
El ritmo cardíaco y su variabilidad son indicadores bien establecidos de la respuesta emocional y el estrés (Vega et al., 2025). Esto es importante, ya que un aumento sostenido en el ritmo cardíaco puede tener implicaciones para la salud a largo plazo.
4. El papel de la terapia de sonido en la regulación del estrés y los síntomas asociados.
No es fácil encontrar estudios realizados sobre la relación entre la terapia de sonido propiamente dicha y sus efectos sobre la tensión arterial o el ritmo cardíaco. En la mayoría de los casos, los estudios se centran en la relación entre la música o la musicoterapia y estos valores. Sí es más fácil encontrar referencias a algunos estudios que valoran la relación entre la música y el estrés, que incluimos aquí al entender que, al ser este un elemento que puede alterar tanto la tensión arterial como el ritmo cardíaco, están en sintonía con el objeto de estudio de este trabajo.
Según Niño (2019), la activación fisiológica asociada al estrés se puede observar a través del ritmo cardiaco, más específicamente con su variabilidad, la cual también está asociada a algunas variables externas controlables, como la tonalidad e intensidad de la luz ambiental y la velocidad y el volumen de la música.
Corporán (2014), en su estudio sobre si existe relación entre la música, el estrés, y el rendimiento académico, realizado sobre estudiantes, llega a la conclusión de la importancia que la música tiene para relajarse y liberarse del estrés, lo que corrobora la hipótesis propuesta.
La música tiene un efecto positivo sobre el control del estrés y permite mejorar el rendimiento físico (Becerra et al., 2017). Los resultados tienen implicaciones positivas para la evaluación diagnóstica y el diseño de programas de actividad física para escolares entre 9 y 17 años.
Pulgarín (2018) estudia la relación entre musicoterapia y el control de la ansiedad perioperatoria, así como entre aquella y la respuesta al estrés. Se ha demostrado que la música puede modificar las frecuencias cardíaca y respiratoria, la sudoración y otras respuestas del sistema nervioso autónomo. Las neuroimágenes han permitido a los investigadores estudiar las correlaciones neurológicas del procesamiento y percepción de la música en el cerebro. La de carácter suave puede reducir el estrés, hecho tangible por la medición de marcadores tales como beta-endorfinas y cortisol, y las respuestas afectivas asociadas al mismo, incluyendo el dolor en sujetos no anestesiados.
En el estudio que Castellanos (2004) lleva a cabo con pacientes odontológicos, la terapia con música provocó que los pacientes se relajaran a tal grado que casi la mitad de la muestra se durmió y el resto refirió haberse sentido completamente relajado hasta el punto de no sentir ninguna molestia durante el tratamiento al que estaban sometidos. Con base a estos resultados se puede decir que la utilización de música como método para relajar al paciente es válido y de gran ayuda al odontólogo practicante.
El trabajo de Thoma (2013) indica que escuchar música tiene un impacto en el sistema de estrés psicobiológico. Escuchar música antes de un estresor estandarizado afectó predominantemente al sistema nervioso autónomo (en términos de una recuperación más rápida), y en menor medida a la respuesta endocrina y psicológica al estrés. Estos hallazgos pueden ayudar a comprender mejor los efectos beneficiosos de la música en el cuerpo humano.
Mona y Levitin (2013) se propusieron analizar las pruebas disponibles sobre cómo la música impacta la salud y el bienestar a través de cambios en cuatro sistemas neuroquímicos: recompensa, motivación y placer (dopamina y opioides), estrés y activación (cortisol, CRH, ACTH), inmunidad (serotonina y derivados de POMC) y afiliación social (oxitocina), llegando a la conclusión de que la música también modula el sistema hipotálamo–hipófisis–adrenal (HPA), afectando niveles de cortisol y ACTH, e influye en el sistema de estrés al disminuir la activación de CRH.
Zúñiga (2019) comprobó cómo la música intensifica o provoca un descenso en los latidos, dependiendo del género al que ésta pertenezca. El objetivo de su investigación consistió en determinar los efectos de la música en las pulsaciones cardiacas en cincuenta personas entre los 18 y 74 años de edad; a partir dos canciones de diferente género, uno más fuerte y otro más suave, utilizando un tensiómetro digital. Concluyó que ciertos ritmos aceleran el corazón aumentando sus pulsaciones y pueden generar pérdida de concentración, mientras que otros no alteran al corazón y favorecen condiciones para aumentar la concentración.
Como estudios llevados a cabo con instrumentos propios de la terapia de sonido, en relación con el estrés y las enfermedades cardiovasculares, cabe destacar los siguientes:
Díaz, S., y Vador, P. (2021) confirmaron que la terapia de gongs aumenta significativamente la relajación del sujeto de estudio, generándose con ello cambios notables en su carácter y conducta.
Según Matiasevich, R. (2025), los resultados de su trabajo mostraron una disminución clara y consistente del estrés laboral en adultos expuestos a entornos laborales de alta presión, evidenciando la efectividad de la intervención sonora.
Pesek y Bratina (2016) consideran que la terapia de sonido es la aplicación terapéutica consciente de frecuencias sonoras con fines de sanación, y con la intención de devolver al individuo al estado de armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Este trabajo incluye una referencia al estudio llevado a cabo por Peter Hess (2002), que “explicaba el efecto del sonido con 266 terapeutas que brindan relajación y sanación a través del sonido. Los resultados demostraron que el método terapéutico de Peter Hess no solo era útil para la relajación, sino también para superar el estrés, manifestado, por ejemplo, en dolores de cabeza, dolores de espalda y hombros, insomnio e inquietud interior. Tocar cuencos tibetanos, gongs y otros instrumentos musicales —ya sea de forma individual o en grupo—resultó ser eficaz en el trabajo con personas con necesidades especiales, así como en rehabilitaciones tras un accidente cerebrovascular, accidentes automovilísticos u otras circunstancias adversas. Los estudios también dan testimonio de efectos positivos en trastornos neurológicos, en la regulación de la variabilidad del ritmo cardíaco, en los procesos cognitivos de memorización y en el fomento de la creatividad.”
Goldsby y Goldsby (2022) consideran que el estrés psicosocial ha sido vinculado a problemas de salud fisiológica como enfermedades cardiovasculares, problemas cognitivos e inmunológicos, y diabetes, así como a problemas de salud mental, incluidos la ansiedad y la depresión, y a problemas de salud conductual como las adicciones. En su trabajo llegan a la conclusión de que la terapia con gongs, cuencos y otros instrumentos sanadores ha demostrado un notable potencial para reducir significativamente reacciones emocionales no deseadas, así como para aumentar de manera sustancial la variable potencialmente deseable del bienestar espiritual, la cual está asociada con un aumento en las sensaciones de paz interior.
El objetivo del estudio de Soto Lopetegui (2019) fue investigar el efecto de la vibroacústica sobre el nivel de estrés psicofisiológico, para lo cual se contó con la participación voluntaria de 15 adultos jóvenes, quienes accedieron a vivenciar una experiencia vibroacústica, midiendo el nivel de estrés antes y después de la actividad musical.
5. La variación en las mediciones de la tensión arterial.
Se hace necesario abordar la cuestión relativa al hecho de que las mediciones de la tensión arterial caseras no son todo lo fiables que debieran ser, sobre todo si los aparatos no están avalados por las instituciones pertinentes.
Según el estudio de Mora et al. (2006) para valorar si existen diferencias de lectura de tensión arterial (TA) medidas entre los distintos profesionales de enfermería, se concluye que la medida de la TA debe ser realizada con una sistemática correcta y con unos aparatos de medida que garantice la fiabilidad de los resultados obtenidos y su reproducibilidad.
Es verdad que, según el estudio comparativo de Martínez Ramos (2008) entre la medición de la presión arterial obtenida de manera manual con esfigmomanómetro aneroide y la
obtenida mediante monitor automático, se observó mediante el método de correlación bivariada de Pearson que no existen diferencias estadísticamente significativas entre las presiones tomadas por ambos aparatos, determinando así la fiabilidad del aparato automático utilizado para el registro de la tensión arterial (OMRON M6 CONFORT).
Pero es cierto que, según expone Bonet Plà (2003), es necesario que los dispositivos empleados para la medición casera de la TA hayan pasado los criterios de la BHS y de la AAMI.
En ello incide el documento de Bertomeu et al., (2006), pues más de la mitad de los aparatos utilizados en España para la medición de la TA no han sido clínicamente validados.
6. Marco legal
El Real Decreto 1971/1999 establece el procedimiento para reconocer el grado de discapacidad, incluyendo la hipertensión, pero no define baremos específicos para esta patología. La valoración de la discapacidad por hipertensión se realiza según los criterios generales del Real Decreto y los baremos específicos para cada aparato o sistema, incluyendo el cardiovascular, establecidos en el anexo I. Se considera discapacidad cuando la limitación en la actividad, causada por la hipertensión, alcanza un 33% o más.
La Ley General de la Seguridad Social (art. 115) permite considerar un episodio de hipertensión como accidente laboral si ocurre en el puesto de trabajo y se demuestra su relación causal.
7. Marco social
En España, el 33% de los adultos de 30-79 años (10 millones) eran hipertensos en 2019: el 68% estaba diagnosticado y el 57% recibía tratamiento farmacológico, y la cobertura terapéutica efectiva alcanzaba al 33%, con disparidades geográficas y sociales en ambos parámetros. Aproximadamente 46.000 muertes cardiovasculares al año son atribuibles a la hipertensión. En las últimas décadas, el control de la hipertensión ha aumentado gracias a las mejoras higienico-dietéticas y a un mayor uso de politerapia, coincidiendo con la reducción de la mortalidad por ictus.
El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, con la finalidad de promover la concienciación y los esfuerzos para prevenir, diagnosticar y controlar la hipertensión arterial, condición que constituye el principal factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares
METODOLOGÍA
Diseño
Este trabajo se ha llevado a cabo siguiendo un esquema de tipo cuantitativo, descriptivo y longitudinal.
El objetivo con el que nació este estudio era el de cuantificar, de forma numérica, el impacto que el baño de gong tiene en la tensión arterial y en el ritmo cardíaco de las participantes.
Busca ser descriptivo porque se trata de documentar estos datos, sin manipular variables.
Es longitudinal porque las sesiones se han programado a lo largo del tiempo, con intención de estudiar la posible evolución de las mediciones.
Instrumentos utilizados
Los instrumentos con los que se llevaron a cabo las seis sesiones del estudio son los siguientes:
hipertensión arterial, ritmo cardíaco, terapia de sonido, gong, cuencos
- Gong Tam Tam 28” (C2/C#2 – 67,1/69 Hz)
- Gong Maitreya 24” (A1 – 53,5 Hz)
- Cuenco tibetano (E3 – 169 Hz)
- Campana de viento Koshi Aqua. Afinación: A D F G A D F A
- Tambor oceánico (40 cm)
- Shaker de semillas
Estructura de la sesión
Las cuatro primeras sesiones se llevaron a cabo siguiendo la siguiente estructura:
- Preparación: consistente en una meditación inicial, para inducir a las participantes a una relajación profunda. Acompañada del sonido del cuenco, se les guiaba a través de la voz para que se concentrasen en la respiración, intentando que cada vez el ritmo respiratorio se hiciera más lento. A continuación, un escáner corporal buscaba situar su mente en “el aquí y el ahora” así como en la conciencia de las sensaciones corporales.
- Baño de sonido: durante 45 min. se alternaron los dos gongs utilizados, en tres bloques de 15 min., empleando secuencias que buscaban bajar la frecuencia vibratoria de las ondas cerebrales, con un crescendo como punto culminante al final de cada bloque. Entre el primero y el segundo se empleó la campana de viento como transición, y entre los otros dos, el tambor oceánico.
- Cierre: después del golpe final de gong, se dejaba un espacio de silencio de alrededor de dos minutos, tras los cuales se recitaba un pensamiento semilla. A continuación, con intención de que las participantes integrasen la experiencia, se propiciaba un tiempo de silencio mayor, del que se salía con la campana de viento.
Durante las dos últimas sesiones se mantuvo la estructura general, pero en el espacio del baño de gong se modificaron tanto los volúmenes como la alternancia de los gongs dentro de un mismo bloque, habida cuenta que los registros de la tensión arterial, lejos de mejorarse tras el baño de gong, empeoraban. Se atendió también a las sensaciones de las participantes, que manifestaban relajarse mucho cuando el volumen era bajo, pero se sentían alteradas cuando escuchaban los crescendos.
Sujetos de estudio
Las participantes fueron tres mujeres, de 68, 71 y 73 años de edad.
El criterio de inclusión que se tuvo en cuenta fue el de que se tratase de personas diagnosticadas con hipertensión.
Como criterio de exclusión, por lógica, se estableció el de que no sufriesen esta patología.
Ámbito y período de estudio
Las prácticas para el estudio se llevaron a cabo en el domicilio de la autora, en un cuarto habilitado para este tipo de sesiones.
Inicialmente se planteó llevar a cabo una sesión semanal, pero por cuestiones personales de varias de las participantes así como de la autora de este estudio hubo de hacerse una pausa de un mes entre la cuarta y la quinta sesión.
Cronograma de las sesiones, durante 2025:

Recogida de información
Cada paciente fue evaluada a lo largo de seis sesiones en tres parámetros fisiológicos: tensión sistólica, tensión diastólica y ritmo cardíaco, tanto antes como después de cada intervención.
Las mediciones se llevaron a cabo con los propios aparatos de medición que cada participante traía a las sesiones (adjunto fotos en anexo).
Procedimiento de recogida de información
Los datos obtenidos de las mediciones se registraban de forma manual en fichas personales, con la fecha y la firma.
La confidencialidad de los datos personales ha sido respetada en todo momento, en conformidad con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) 2016/679 de la UE y la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).
Análisis de los datos
Los datos fueron analizados utilizando estadística descriptiva.
Se calcularon medias mediante el programa Excel versión 2108.
RESULTADOS
Descripción general de la muestra
Para este estudio participaron 3 mujeres, de 68, 71 y 73 años de edad, con diagnóstico de hipertensión.
En las siguientes gráficas se pueden ver los resultados de las mediciones antes y después del baño de gong en cada una de las seis sesiones.

Según las mediciones registradas en estas tablas, en las que se representan los valores absolutos, se observa un incremento general tanto en la tensión sistólica como en la diastólica después de las sesiones, salvo algunas excepciones. Por el contrario, el ritmo cardíaco experimenta un descenso tras los baños de gong en todos los casos.
Que la tensión arterial suba después de un baño de gong puede parecer contradictorio, ya que precisamente lo que se busca, entre otras cuestiones, es relajación y reducción del estrés, lo que normalmente trae consigo un descenso de la tensión arterial. Sin embargo, se pueden esbozar varias explicaciones posibles dependiendo del contexto y del estado de la persona:
1. Activación emocional o sensorial intensa:
- Aunque el objetivo es relajar, algunas personas pueden reaccionar emocionalmente al sonido del gong.
- Esto puede activar el sistema simpático (el de lucha o huida) si el estímulo es interpretado como intenso o invasivo, incluso a nivel subconsciente, lo que conllevaría un aumento de la presión arterial.
2. Cambio postural:
- Si el baño de gong termina con una incorporación rápida desde posición tumbada, puede haber una respuesta cardiovascular transitoria.
- Aunque lo típico sería hipotensión ortostática, en algunas personas esto puede generar una respuesta simpática compensatoria con subida de presión.
A pesar de que, en general, las participantes manifestaban relajarse durante el baño de gong, tenían tendencia a no permitirse el rato de silencio posterior y a levantarse con demasiada celeridad, como si sintieran que ese tiempo en ese espacio no les pertenecía.
3. Estímulo auditivo vibracional fuerte:
- Las vibraciones pueden estimular el sistema nervioso de forma no lineal: en algunos casos pueden relajar, pero en otros generar una estimulación sensorial que aumenta el tono simpático (como con ciertos tipos de música o ruidos).
Según manifestaron las participantes, cuando escuchaban un toque un poco más fuerte se sentían alteradas. Es por ello que durante las dos últimas sesiones no se llevó a cabo ningún tipo de crescendo, manteniendo un sonido envolvente de intensidad baja de forma constante. A pesar de ello, siguieron experimentando una subida tensional tras el baño de gong.
Con respecto al descenso en el ritmo cardíaco, esto se puede achacar a la estimulación del nervio vago (o actividad vagal aumentada), la cual tiene efectos directos sobre varios órganos, ya que el nervio vago forma parte del sistema nervioso parasimpático. Su activación tiende a «frenar» funciones corporales que se activan durante el estrés, a consecuencia del cual se activa el sistema simpático.
En las siguientes gráficas se recogen las medias para cada ítem, tras las seis sesiones:

En el caso de la primera participante, la media de la subida de la tensión sistólica es de 8’3 mmHg, mientras que la diastólica permanece en valor 0.
Para el ritmo cardíaco, la media de la variación es de -5’8 latidos por minuto.

Esta participante experimentó una media de subida de la tensión sistólica de 18’5 mmHg, y de 11’8 mmHg en cuanto a la tensión diastólica.
El ritmo cardíaco experimentó un descenso de 5’6 lpm.
En este caso, la tensión sistólica varió de media en 8’5 mmHg, y la diastólica en -0’5 mmHg.
El ritmo cardíaco descendió 1’5 lpm de media.
DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos entre la relación de las mediciones de la tensión arterial realizadas antes y después de los baños de gong no coinciden con la literatura consultada al respecto. Cabía suponer que, al ser la hipertensión una dolencia que puede venir asociada al estrés, aquella se vería afectada positivamente en la medida en que tratáramos dicho estrés. Y en efecto, las participantes aducen, de forma subjetiva, una relajación profunda tras cada sesión, llegando incluso a conectar con su cuerpo de forma novedosa para ellas hasta ahora, o desbloqueando tanto recuerdos subconscientes como tensiones físicas, con el bienestar psicoemocional que eso trae consigo. Además, las mediciones referidas al ritmo cardíaco, en las que sí se observa un descenso de los latidos por minutos, nos llevan a comprobar que esa relajación ha tenido un efecto físico real en las participantes.
Pero, en cuanto a los resultados numéricos referidos a la tensión arterial, lo que se observa es que hay un incremento, especialmente en el caso de la tensión sistólica.
Buscando posibles causas nos podemos plantear el hecho de, como respuesta a ciertos sonidos de mayor intensidad, se active el Sistema Nervioso Simpático (SNS). Cuando esto sucede aumenta la frecuencia cardíaca, se contraen los vasos sanguíneos y se eleva la presión arterial para preparar al cuerpo para la acción, y esto se da en situaciones de estrés o peligro («respuesta de lucha o huida») (Malliani y Montano, 2003). Sin embargo, como decimos, tanto el ritmo cardíaco como la percepción subjetiva del estrés apuntan a que este no es el caso. Además, tras recoger las sensaciones de las participantes sobre la incomodidad que les generaban estas subidas de intensidad, y a instancias del tutor de este trabajo, se llevaron a cabo dos sesiones (las dos últimas) en las que no se varió dicha intensidad, manteniendo un volumen que propiciaba una atmósfera muy beneficiosa para el relax. A pesar de esto, los números volvieron a dar un ascenso de la tensión tras estas sesiones.
Ciertamente, los aparatos de medida no son los más adecuados para llevar a cabo un estudio de esta índole, puesto que, aunque hoy en día se considera que las mediciones caseras son igual de válidas que las mediciones en el ámbito médico, estas deben ser realizadas con aparatos homologados para que se dé esta validación. Y los aparatos que las tres participantes facilitaron amablemente para acometer este trabajo no figuran, en ningún caso, en el listado de aparatos de medición de la tensión avalados por el protocolo ISO 810602:2018.
Desde una perspectiva crítica, asumimos que no podemos dar respuesta a los resultados obtenidos.
Limitaciones.
Como ya hemos mencionado, el soporte técnico no es el idóneo para llevar a cabo este tipo de trabajo.
Asimismo, otra limitación que condicionó el desarrollo de las prácticas y, por tanto, la del desarrollo de este estudio, es la dificultad, por cuestiones personales, de hacer coincidir las agendas de la autora del mismo y de las tres participantes, lo que supuso que el proceso se alargase en el tiempo más de lo deseado.
Además, la muestra incidental es demasiado pequeña como para sacar conclusiones fehacientes. Esto ha venido motivado por el espacio del que se disponía para llevar a cabo las prácticas, lo que limitaba el tamaño de la muestra.
CONCLUSIONES
Evaluar los cambios en las mediciones de la tensión arterial de las participantes antes y después del proceso terapéutico con Gong y otros instrumentos.
Las mediciones de la tensión arterial después de cada una de las seis sesiones de baños de gong experimentan un ascenso con respecto a las mediciones realizadas con anterioridad a dichas sesiones.
Cuantificar los cambios en las mediciones del ritmo cardíaco de las participantes antes y después de cada sesión.
Con respecto al ritmo cardíaco, se cuantifica, de forma genera, un descenso en el número de latidos por minuto.
Registrar posibles mejoras en los niveles de relajación, ansiedad o bienestar general a consecuencia de los baños de gong.
Las participantes refieren, de forma subjetiva, una mayor relajación y un estado de bienestar muy positivo después de cada sesión.
Futuras líneas de investigación.
Como ya hemos expresado con anterioridad, se haría necesario contar con una muestra más amplia, para vencer la limitación que supone realizar el estudio solo con tres personas.
Asimismo, se hace imprescindible contar con aparatos de medición validados por el protocolo oficial.
Si además de esto se consigue alargar el estudio en el tiempo durante un mayor número de sesiones, se podrían valorar los efectos que las sensaciones de relajación y bienestar tendrían sobre la tensión arterial, siempre que esta estuviera generada por el estrés.
También sería aconsejable realizar mediciones entre sesiones para ver la posible evolución, comenzando en una fase temporal anterior al tratamiento con terapia de sonido, para confirmar si los datos resultantes estarían propiciados por dicho tratamiento.
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