Autora: Irene Domínguez Coronilla
«La música da alma al universo, alas a la mente,
vuelo a la imaginación y vida a todo»
Platón (427-347 a. C.)
2. RESUMEN
Introducción: El diagnóstico de un proceso oncológico suele vivirse como un acontecimiento de gran impacto, que altera la vida cotidiana y pone a prueba el equilibrio físico y emocional de la persona. Ante esta realidad, surge el interés por intervenciones complementarias que contribuyan a mejorar el bienestar y apoyar el afrontamiento de la enfermedad. La terapia de sonido con gong se presenta como un recurso no invasivo que favorece la relajación y el alivio del distrés. Objetivos: Examinar la relación entre la aplicación de la terapia de sonido con gong y las dimensiones física, emocional y mental del bienestar en pacientes oncológicos que se encuentran en tratamiento o en fase de recuperación en Sevilla, en el marco de un abordaje integral de la atención en salud. Metodología: se basó en un estudio descriptivo realizado en un contexto real de práctica clínica. La intervención consistió en una sesión grupal de baño de gong de aproximadamente una hora, en la que las participantes permanecieron recostadas mientras recibían estímulos vibratorios y sonoros de gongs y otros instrumentos armónicos. Se administró un cuestionario antes y después de la sesión, recogiendo variables subjetivas relacionadas con dolor percibido, energía, ansiedad, tristeza, sensación de enfermedad y bienestar general. Resultados: mostraron que, tras la intervención, la mayoría de las participantes informó una disminución del dolor, la tensión y la ansiedad, junto con una reducción de la tristeza y la sensación de enfermedad. Paralelamente, se observó un aumento de la calma, la energía y el bienestar percibido. Estos hallazgos coinciden con estudios previos que indican que las intervenciones sonoras pueden favorecer estados de relajación profunda y apoyar el afrontamiento emocional en personas con enfermedades crónicas. Discusión: Los cambios observados en el bienestar físico y emocional tras el baño de gong fueron coherentes con los descritos en la literatura sobre musicoterapia e intervenciones sonoras en oncología. No obstante, al tratarse de un estudio descriptivo y exploratorio, los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la posible influencia de factores contextuales, expectativas y el propio entorno terapéutico. Conclusiones: La terapia de sonido con gong puede considerarse una herramienta complementaria dentro de los programas de apoyo psicoemocional en oncología, siempre que se integre de forma coordinada con los equipos sanitarios y sin sustituir los tratamientos médicos. No obstante, el carácter descriptivo del estudio, la ausencia de grupo control y el tamaño reducido de la muestra obligan a interpretar los resultados con cautela. Para reforzar su validez, será necesario continuar investigando mediante diseños más rigurosos y con seguimiento temporal que permita valorar la duración de los efectos observados.
Descriptores (palabras clave): terapias complementarias, musicoterapia, baño de gong, bienestar emocional, pacientes oncológicos.
ABSTRACT
Introduction: The diagnosis of an oncological process is often experienced as a highly impactful event that disrupts daily life and challenges the person’s physical and emotional balance. In this context, interest has emerged in complementary interventions that aim to improve well-being and support coping with the disease. Gong sound therapy is presented as a non-invasive resource that promotes relaxation and relief from distress. Objectives: To examine the relationship between the application of Gong Sound Therapy and the physical, emotional, and mental dimensions of well-being in oncology patients who are undergoing treatment or are in the recovery phase in Seville, within the framework of an integral approach to health care. Methodology: This study was based on a descriptive design conducted in a real clinical practice setting. The intervention consisted of a group gong bath session lasting approximately one hour, during which participants remained lying down while receiving vibratory and auditory stimuli from gongs and other harmonic instruments. A questionnaire was administered before and after the session to collect subjective variables related to perceived pain, energy, anxiety, sadness, feeling of illness, and overall wellbeing. Results: After the intervention, most participants reported a decrease in pain, tension, and anxiety, together with a reduction in sadness and the feeling of being ill. At the same time, an increase in calmness, energy, and perceived wellbeing was observed. These findings are consistent with previous studies indicating that sound-based interventions can promote deep states of relaxation and support emotional coping in people with chronic illnesses. Discussion: The changes observed in physical and emotional well-being after the gong bath were consistent with those described in the literature on music therapy and soundbased interventions in oncology. However, as this was a descriptive and exploratory study, the results should be interpreted taking into account the possible influence of contextual factors, expectations, and the therapeutic setting itself. Conclusions: Gong sound therapy can be considered a complementary tool within psycho-emotional support programs in oncology, provided that it is integrated in a coordinated manner with health care teams and does not replace medical treatments. Nevertheless, the descriptive nature of the study, the absence of a control group, and the small sample size require cautious interpretation of the findings. To strengthen their validity, further research using more rigorous designs and follow-up measures will be necessary to assess the duration of the observed effects.
Keywords: complementary therapies; music therapy; gong bath; emotional wellbeing; oncology patients
3. INTRODUCCIÓN
El cáncer constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, tanto por su elevada incidencia como por el profundo impacto físico, emocional y social que genera en las personas que lo padecen. El envejecimiento poblacional, los cambios en los estilos de vida y la mejora de los programas de cribado han contribuido al aumento de diagnósticos. Al mismo tiempo, el cáncer continúa situándose entre las primeras causas de morbilidad y mortalidad y supone una carga significativa para los sistemas sanitarios y para las familias (World Health Organization, 2024).
Más allá de la dimensión biológica, el diagnóstico de cáncer suele vivirse como un acontecimiento vital altamente estresante, asociado a experiencias de vulnerabilidad, miedo, incertidumbre y pérdida de control. A pesar de los avances terapéuticos, los tratamientos oncológicos continúan generando un impacto significativo en el bienestar físico y emocional de las personas, influyendo en su calidad de vida y en la forma de afrontar la enfermedad (Bradt et al., 2016; National Cancer Institute, 2024; Rodwin et al., 2022).
En los últimos años, los modelos de atención oncológica han evolucionado hacia un enfoque integral y centrado en la persona, que no se limita al control de la enfermedad, sino que aspira a aliviar el sufrimiento global y promover el bienestar físico, psicológico, social y espiritual. Este enfoque reconoce la necesidad de intervenciones que acompañen el proceso, favorezcan la adaptación y contribuyan a mejorar la experiencia de los pacientes y sus familias.
En este contexto, diversas intervenciones no farmacológicas han sido incorporadas como complemento a los tratamientos médicos convencionales en oncología. Entre ellas, la musicoterapia y otras intervenciones basadas en el sonido se han asociado con mejoras en el bienestar emocional y la experiencia subjetiva del proceso oncológico, siempre que se integren de forma segura y coordinada con los equipos sanitarios (Bradt et al., 2016; Goldsby et al., 2017). Este tipo de prácticas, caracterizadas por ser no invasivas y de bajo riesgo, pueden integrarse en diferentes niveles asistenciales y en distintos momentos del proceso oncológico.
La terapia de sonido con gong, conocida también como baño de gong, se sitúa dentro de estas intervenciones. Se basa en la exposición a vibraciones sonoras armónicas que envuelven al participante y favorecen estados de relajación profunda, generando una experiencia que puede resultar especialmente significativa en personas que atraviesan procesos de enfermedad.
La presente investigación se inscribe en este marco y tiene como propósito analizar la influencia del baño de gong en el estado físico y emocional de un grupo de pacientes que atraviesan un proceso oncológico, comparando las percepciones obtenidas antes y después de la intervención. No pretende sustituir los tratamientos convencionales, sino contribuir al desarrollo de un modelo de atención más integral, humanizado y sensible a las necesidades reales de las personas que conviven con el cáncer. Asimismo, aspira a generar bases para futuros estudios que permitan profundizar en el papel del sonido como herramienta terapéutica complementaria.
3.1. Relevancia del proyecto escogido
Este proyecto resulta especialmente relevante porque aborda un problema de salud de gran magnitud: el impacto físico, emocional y social que genera el cáncer y las consecuencias derivadas de sus tratamientos. Se sitúa en un punto de encuentro entre dos necesidades claras: por un lado, el control clínico de la enfermedad y sus síntomas, y por otro, la demanda creciente de cuidados que atiendan también la dimensión humana de la experiencia oncológica. Analizar cómo viven los pacientes las intervenciones de apoyo permite avanzar hacia modelos asistenciales que cuiden de la persona en su conjunto y no únicamente de la patología.
El estudio propone evaluar de manera sistemática la terapia de sonido con gong como intervención complementaria. Aunque se trata de una práctica todavía poco investigada en el ámbito oncológico, los resultados preliminares describen mejoras en el bienestar percibido y en la vivencia emocional del proceso cuando se incorpora de forma supervisada y complementaria al tratamiento médico (Fernández-Company et al., 2024). Generar evidencia en este campo es fundamental para valorar con mayor rigor su utilidad clínica y sus posibles indicaciones.
Desde la perspectiva de la gestión sanitaria, la terapia de sonido con gong presenta características que la hacen potencialmente viable: es una intervención no invasiva, de bajo coste y adaptable a distintos contextos asistenciales. Conocer cómo la aceptan los pacientes, qué efectos refieren y de qué manera influye en su bienestar puede ser de ayuda a la hora de diseñar programas de apoyo y estrategias de humanización del cuidado.
Este trabajo también contribuye a organizar y sistematizar el conocimiento existente sobre el gong dentro del marco de las terapias complementarias. Al integrar experiencias clínicas previas con un análisis descriptivo propio, sienta las bases para futuras investigaciones con diseños más rigurosos, que permitan profundizar en los mecanismos de acción, la seguridad y la eficacia de la intervención.
En definitiva, la relevancia de este proyecto reside en su capacidad para unir ciencia, práctica clínica y sensibilidad humana. Explorar el uso del gong no implica sustituir los tratamientos convencionales, sino ampliar el abanico de recursos disponibles, promover un abordaje más integral y reflexionar sobre cómo queremos acompañar a las personas que atraviesan un proceso de enfermedad como el abordado en este estudio, con evidencia, prudencia y respeto por su experiencia.
4. OBJETIVOS
4.1. Objetivo General
Examinar la relación entre la aplicación de la terapia de sonido con gong y las dimensiones física, emocional y mental del bienestar en pacientes oncológicos que se encuentran en tratamiento o en fase de recuperación en Sevilla, en el marco de un abordaje integral de la atención en salud.
4.2. Objetivos Específicos
- Relatar qué es el cáncer, los principales tipos y tratamientos oncológicos.
- Describir el estado físico, mental y emocional en personas de Sevilla que atraviesan un diagnóstico y tratamiento oncológico.
- Analizar la terapia de sonido con gong como recurso complementario para el cuidado del bienestar emocional, físico y mental en el ámbito de la oncología en Sevilla.
- Describir la contribución de la terapia de sonido con gong como intervención de acompañamiento en el ámbito oncológico en Sevilla.
5. MARCO TEÓRICO
5.1. El cáncer como problema de salud integral
Desde una perspectiva biopsicosocial, el cáncer se comprende como un proceso complejo que implica la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Esta visión permite analizar no solo la evolución clínica de la enfermedad, sino también el impacto emocional, cognitivo y social que acompaña al proceso oncológico, y se asocia con alteraciones en la calidad de vida y en la capacidad de afrontamiento. A nivel mundial continúa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad, con un impacto creciente tanto en los sistemas sanitarios como en las familias y comunidades (World Health Organization, 2023; Corovic et al., 2023).
Desde este enfoque integrador, el abordaje del cáncer requiere considerar no sólo la evolución clínica y la eficacia de los tratamientos, sino también el sufrimiento emocional, psicológico y social que acompaña al proceso oncológico. Diversos estudios han mostrado que la ansiedad y la depresión son frecuentes en esta población y afectan significativamente la calidad de vida y la capacidad de afrontamiento (Naser et al., 2021).
En consonancia con esta visión integral, los sistemas sanitarios avanzan hacia modelos de atención centrados en la persona, que integran apoyo psicosocial y emocional junto al tratamiento médico, reconociendo que el bienestar emocional constituye un componente esencial del proceso terapéutico (Bradt et al., 2016).
5.2. Dolor y estado emocional en pacientes oncológicos
El dolor es uno de los síntomas más frecuentes y temidos en el cáncer. Puede estar relacionado con el tumor, con la progresión de la enfermedad o con los tratamientos aplicados, como cirugía, quimioterapia o radioterapia. Además del dolor físico, muchas personas experimentan un profundo sufrimiento emocional caracterizado por tristeza, angustia, desesperanza y pérdida de sentido (Landry et al., 2014).
La evidencia científica indica que el dolor oncológico no debe comprenderse únicamente como una experiencia sensorial, sino como un fenómeno de carácter multidimensional en el que intervienen factores emocionales, cognitivos y sociales. La ansiedad y el estrés pueden intensificar la percepción del dolor, mientras que los estados de relajación y calma contribuyen a su alivio subjetivo (Archie et al., 2013).
De forma paralela, el estado emocional de los pacientes se ve profundamente afectado a lo largo del proceso de enfermedad. La prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión es mayor que en la población general, y estas alteraciones influyen negativamente en la calidad de vida y en el afrontamiento. Por ello, se reconoce la necesidad de incorporar estrategias de manejo del dolor y del malestar emocional que complementen el tratamiento farmacológico, especialmente cuando este resulta insuficiente o genera efectos secundarios relevantes (Trigueros-Murillo et al., 2023).
Desde la perspectiva de la salud pública, esta línea de trabajo resulta especialmente relevante. Se estima que alrededor de un tercio de los pacientes oncológicos presenta niveles clínicamente significativos de ansiedad o depresión en algún momento del proceso, y que síntomas como el dolor o la fatiga pueden persistir incluso tras finalizar los tratamientos (National Comprehensive Cancer Network, 2023). Estas alteraciones impactan en el bienestar personal y en el uso de recursos sanitarios, lo que refuerza la necesidad de estrategias complementarias que contribuyan a mejorar la calidad de vida.
5.3. Terapias complementarias en el ámbito oncológico
Las terapias complementarias han experimentado un creciente interés en el ámbito oncológico durante las últimas décadas. Estas intervenciones no pretenden sustituir los tratamientos médicos convencionales, sino integrarse como apoyo, con el objetivo de aliviar síntomas, mejorar el bienestar y ofrecer recursos adicionales de afrontamiento. Entre las más empleadas se encuentran la musicoterapia, la meditación, el mindfulness, la relajación guiada, el yoga y diversas intervenciones basadas en el sonido.
Diversas revisiones han mostrado que, cuando se aplican de manera supervisada y coordinada con los equipos de salud, este tipo de prácticas pueden contribuir a reducir la ansiedad, el distrés emocional y la percepción de dolor, además de favorecer una vivencia más positiva del proceso oncológico (Bradt et al., 2016).
El enfoque de la integrative oncology propone precisamente combinar tratamientos basados en la evidencia con intervenciones de apoyo que atiendan de manera integral las dimensiones físicas, emocionales y espirituales del cuidado (American Society of Clinical Oncology, 2023). Evaluar de forma rigurosa prácticas como la terapia de sonido con gong resulta fundamental para integrarlas de manera ética y responsable, evitando expectativas irreales y asegurando su adecuada coordinación con los tratamientos médicos.
La creciente aceptación de estas intervenciones responde en parte a la demanda de los propios pacientes, que buscan un abordaje más humanizado y holístico de la atención. Al mismo tiempo, su carácter no invasivo y su bajo perfil de riesgo facilitan su implementación en hospitales, unidades de cuidados paliativos y programas psicosociales (Sun et al., 2023).
En este contexto, resulta necesario evaluar con rigor científico qué intervenciones complementarias aportan beneficios reales, en qué condiciones son más útiles y cómo integrarlas de forma segura en los programas asistenciales.
5.4. El sonido como herramienta terapéutica
El uso del sonido con fines terapéuticos posee una larga tradición en diversas culturas. Desde la perspectiva actual, la investigación ha mostrado que determinadas cualidades sonoras pueden influir en el sistema nervioso autónomo, favoreciendo estados de relajación y disminuyendo la respuesta al estrés. Desde una perspectiva fisiológica, se plantea que las frecuencias graves y sostenidas podrían estimular la respuesta parasimpática, disminuir la activación del estrés y modular la percepción del dolor (Pesek & Bratina, 2016). En el plano psicológico, la experiencia sonora puede generar calma, introspección y sensación de acompañamiento, aspectos especialmente valiosos en personas que atraviesan procesos de enfermedad complejos.
La investigación en neurociencia ha mostrado que la música activa áreas cerebrales relacionadas con la emoción, el control del estrés y la regulación del ánimo, lo que puede contribuir a explicar los efectos calmantes de las intervenciones sonoras (Koelsch, 2015).
Intervenciones basadas en el sonido se han asociado con cambios fisiológicos compatibles con la relajación, tales como descensos en la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular. Asimismo, varios estudios describen mejoras en el estado de ánimo y en el bienestar subjetivo tras exposiciones controladas a estímulos sonoros armoniosos (Goldsby et al., 2017).
La estimulación sonora también puede influir en la actividad cerebral, promoviendo la aparición de ondas alfa y theta, vinculadas a estados de calma, introspección y procesamiento emocional. En personas con enfermedades crónicas, estas respuestas pueden contribuir a reducir el malestar emocional y a generar una sensación de mayor control (Koelsch, 2015; Trigueros-Murillo et al., 2023).
En conjunto, estos hallazgos sugieren que el sonido puede actuar como un recurso terapéutico complementario, especialmente cuando se utiliza dentro de programas estructurados y bajo supervisión profesional.
5.5. Terapia de Sonido con gong: fundamentos y mecanismos de acción
La terapia de sonido con gong, también denominada baño de gong, consiste en la exposición a sonidos armónicos y vibraciones prolongadas producidas por uno o varios gongs. Estas vibraciones generan una experiencia envolvente que puede percibirse tanto a nivel auditivo como a nivel corporal.
Pesek y Bratina (2016) describen el gong como un instrumento capaz de producir una amplia gama de frecuencias simultáneas, lo que permite una estimulación profunda del organismo. Desde una perspectiva terapéutica, se considera que estas vibraciones favorecen la desactivación progresiva de la respuesta de alerta y facilitan estados de descanso físico y mental.
Estudios que analizan intervenciones basadas en sonido, incluyendo gongs y cuencos, han observado mejoras en el estado de ánimo, reducción de la tensión y aumento de la sensación de bienestar (Goldsby et al., 2017). Aunque la mayoría de estas investigaciones se han realizado en población general, proporcionan una base conceptual relevante para explorar su aplicación en contextos clínicos.
Si bien la evidencia específica sobre el gong en oncología todavía es limitada, investigaciones preliminares señalan que esta práctica puede contribuir al alivio del estrés y al apoyo emocional cuando se integra como intervención complementaria, siempre bajo supervisión y coordinación con los profesionales sanitarios (Bradt et al., 2016; Trigueros-Murillo et al., 2023).
En este sentido, la intervención sonora basada en el gong se configura como una práctica prometedora que requiere seguir acumulando estudios con metodologías más sistemáticas, con el fin de valorar su eficacia, seguridad y posibles indicaciones clínicas.
5.6. Evidencia previa sobre Terapia de Sonido y procesos oncológicos
La investigación específica sobre la aplicación de la terapia de sonido con gong en pacientes oncológicos todavía es limitada; sin embargo, forma parte de un cuerpo más amplio de estudios sobre musicoterapia e intervenciones sonoras en contextos de enfermedad crónica. Las revisiones sistemáticas indican que la música y el sonido pueden contribuir a disminuir la ansiedad, mejorar el estado emocional y aumentar la sensación de control durante el proceso de tratamiento (Rodwin et al., 2022).
En paralelo a este cuerpo de evidencia, comienzan a aparecer estudios exploratorios y experiencias clínicas que aportan información relevante. Investigaciones desarrolladas en el ámbito de la terapia de sonido describen mejoras subjetivas en el estado emocional, disminución del dolor percibido, aumento de la sensación de calma y una vivencia más positiva del tratamiento cuando el gong se incorpora como recurso complementario. De manera particular, el estudio realizado por Vikrampal Singh y colaboradores en mujeres con cáncer de mama sometidas a tratamiento hormonal mostró mejoras significativas en distintos componentes del bienestar percibido tras varias sesiones de gong (Fernández-Company, Quintela-Fandino, Singh, & GarcíaRodríguez, 2024).
Paralelamente, revisiones centradas en musicoterapia e intervenciones sonoras en oncología señalan que estas terapias pueden influir tanto en variables fisiológicas, como la presión arterial o la frecuencia cardíaca, así como indicadores emocionales, ansiedad, depresión o distrés, sugiriendo beneficios potenciales en la calidad de vida y en la experiencia global del tratamiento (Bradt et al., 2016). Los autores coinciden, no obstante, en la necesidad de continuar investigando y de disponer de protocolos más sistemáticos que permitan evaluar su eficacia con mayor rigor.
En el ámbito concreto de la terapia de sonido, se han publicado estudios descriptivos y experiencias clínicas que recogen mejoras subjetivas tras la participación en sesiones basadas en vibraciones y resonancias armónicas. Los participantes reportan, con frecuencia, reducción del dolor percibido, mejora del descanso nocturno y aumento de sensaciones de calma y bienestar general. Aunque muchos de estos trabajos presentan muestras pequeñas o diseños no experimentales, aportan información valiosa sobre la aceptabilidad y viabilidad de estas intervenciones en entornos clínicos reales.
La aplicación de intervenciones sonoras en oncología se ha analizado también dentro de revisiones más amplias sobre terapias complementarias. En ellas se señala que estas intervenciones pueden incidir positivamente en indicadores de ansiedad, dolor y distrés, además de favorecer una mayor percepción de calidad de vida (Sun et al., 2023; Bradt et al., 2016). No obstante, los autores coinciden en la necesidad de seguir acumulando evidencia mediante estudios con mayor control metodológico.
En conjunto, los resultados disponibles sugieren que el sonido y, de manera particular, el gong, pueden constituir un recurso de apoyo para el bienestar físico y emocional cuando se integra dentro de un programa terapéutico global, siempre sin sustituir los tratamientos médicos y bajo supervisión profesional.
5.7. Aportes del Instituto Internacional de Terapia de Sonido
El Instituto Internacional de Terapia de Sonido ha desarrollado diferentes experiencias aplicadas orientadas a explorar los efectos del sonido en diversos colectivos y situaciones de vulnerabilidad. Sus estudios descriptivos, realizados en contextos reales de intervención, señalan mejoras subjetivas en variables como dolor percibido, estrés, ansiedad, calidad del sueño y bienestar emocional tras sesiones de terapia de sonido (Fernández-Company et al., 2025; Pérez, 2025; Singh, 2024; Sosa, 2025).
En relación con procesos de enfermedad, estos trabajos destacan el valor del sonido como recurso de apoyo emocional, capaz de generar un espacio de calma, introspección y acompañamiento. En el ámbito oncológico, los resultados apuntan a la importancia de ofrecer intervenciones respetuosas con los ritmos personales, que contribuyan a humanizar el cuidado y a disminuir el sufrimiento subjetivo (Fernández-Company et al., 2025; Singh, 2024).
Aunque se trata en muchos casos de diseños exploratorios, sus aportaciones resultan relevantes al proporcionar indicios sobre la viabilidad, la aceptación y el sentido que estas intervenciones tienen para las personas que las reciben. Asimismo, constituyen un punto de partida para el desarrollo de investigaciones más sistemáticas que permitan profundizar en sus posibles beneficios (Pérez, 2025; Sosa, 2025).
5.8. Justificación del enfoque descriptivo del estudio
Dada la escasez de estudios con mayor grado de sistematización metodológica sobre la terapia de sonido con gong en población oncológica, un enfoque descriptivo constituye un primer paso adecuado para explorar este fenómeno, ya que permite observar y registrar los cambios percibidos por los participantes, así como describir la experiencia subjetiva asociada a la intervención.
Los resultados obtenidos pueden ayudar a generar hipótesis y orientar futuras investigaciones con diseños experimentales o cuasi-experimentales, que permitan establecer relaciones causales con mayor precisión. De este modo, el presente estudio se sitúa dentro de una estrategia progresiva de producción de conocimiento, coherente con la necesidad de avanzar de forma gradual y rigurosa en el campo de las terapias complementarias (Bradt et al., 2016).
En consecuencia, el enfoque elegido no pretende demostrar eficacia en términos clínicos, sino ofrecer una primera aproximación sistemática a los posibles efectos del baño de gong sobre el bienestar físico y emocional de pacientes oncológicos, contribuyendo a fundamentar nuevas líneas de investigación.
5.9. Marco legal
El proyecto se desarrolla dentro del marco normativo español y andaluz que promueve una atención integral, humanizada y respetuosa con los derechos de los pacientes. A nivel estatal, la legislación reconoce que la atención sanitaria debe contemplar no solo la dimensión biológica de la enfermedad, sino también el bienestar físico, emocional y social de las personas.
La Ley General de Sanidad establece la obligación del sistema sanitario de desarrollar actuaciones destinadas a la promoción, prevención y recuperación de la salud, considerando a la persona desde una perspectiva global (Ley 14/1986).
De forma complementaria, la Ley de Autonomía del Paciente reconoce el derecho de los usuarios a recibir información comprensible, a consentir libremente las intervenciones y a participar en la toma de decisiones relacionadas con su proceso asistencial (Ley 41/2002). Este marco favorece la incorporación de intervenciones complementarias que se ofrezcan de manera voluntaria, informada y segura.
Asimismo, la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud impulsa modelos de atención centrados en la persona y coordinados entre distintos niveles asistenciales, promoviendo estrategias que contribuyan a mejorar la calidad de vida y el apoyo psicoemocional (Ley 16/2003).
En la misma línea, la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud destaca la importancia de considerar el impacto emocional y la calidad de vida a lo largo de todo el proceso oncológico, incorporando medidas de apoyo psicosocial (Ministerio de Sanidad, 2021).
Por su parte, la Ley General de Salud Pública refuerza la promoción de intervenciones seguras y basadas en evidencia científica, orientadas a mejorar el bienestar de la población (Ley 33/2011).
En el ámbito autonómico andaluz, tanto la Ley de Salud de Andalucía como la Ley de Salud Pública de Andalucía establecen como objetivo prioritario la promoción del bienestar físico, mental y social (Ley 2/1998; Ley 16/2011).
Del mismo modo, la Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte impulsa una atención humanizada, poniendo especial énfasis en el alivio del sufrimiento y el acompañamiento emocional (Ley 2/2010).
Finalmente, documentos estratégicos como el III Plan Andaluz de Oncología y el Plan Integral de Humanización de la Asistencia Sanitaria de Andalucía fomentan intervenciones que favorezcan el confort, la comunicación terapéutica y el apoyo emocional a pacientes y familias (Consejería de Salud y Familias, 2018, 2021).
En conjunto, este marco normativo respalda la incorporación de intervenciones complementarias, como la terapia de sonido con gong, siempre que se lleven a cabo bajo supervisión profesional, respeten la autonomía del paciente y se articulen con los equipos sanitarios responsables, contribuyendo así a una atención integral y humanizada.
5.10. Marco social
El impacto del cáncer no se limita al ámbito biológico, sino que afecta de manera profunda a la vida social de las personas que lo padecen. La literatura científica ha demostrado que los factores sociales, incluyendo las redes de apoyo, la integración comunitaria y la calidad de las relaciones interpersonales, influyen de forma decisiva en la adaptación a la enfermedad y en la calidad de vida (Corovic et al., 2023; Cui et al., 2024).
El apoyo social percibido se define como la percepción de disponibilidad y suficiencia de recursos emocionales, informativos y prácticos procedentes de la familia, amistades y comunidad. Estudios longitudinales han mostrado que los pacientes que perciben mayor apoyo social presentan mejores indicadores de calidad de vida, mayor resiliencia y mejor ajuste psicosocial durante el proceso oncológico (Corovic et al., 2023; Rahayuwati, 2022; Cui et al., 2024).
Asimismo, se ha observado que el apoyo social actúa como un factor protector frente al distrés psicológico, contribuyendo a disminuir síntomas de ansiedad y depresión. Estas asociaciones se han encontrado tanto en estudios observacionales como en investigaciones que emplean escalas validadas para medir la calidad de vida y el apoyo social (Rahayuwati, 2022; Cui et al., 2024).
Las revisiones recientes señalan que las intervenciones orientadas a fortalecer las redes de apoyo, incluyendo grupos terapéuticos, programas de acompañamiento y espacios comunitarios, pueden mejorar la calidad de vida y el afrontamiento de la enfermedad. Se ha descrito que el apoyo social media la relación entre factores resilientes y resultados de salud, reduciendo el riesgo de deterioro emocional (Cui et al., 2024).
Los mecanismos explicativos incluyen el apoyo emocional, que facilita la expresión de sentimientos y ofrece consuelo; el apoyo informativo, que ayuda a comprender mejor la enfermedad y el tratamiento; y el apoyo instrumental, que reduce la carga de tareas cotidianas y el aislamiento social (National Cancer Institute, 2009).
A pesar de los avances, todavía existen barreras que limitan el acceso a redes de apoyo adecuadas, como la soledad, la estigmatización o la falta de recursos comunitarios. En este sentido, organizaciones como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) o la Asociación Proyecto Mariposa, desarrollan programas de acompañamiento, asesoramiento y apoyo psicosocial que contribuyen a reducir el aislamiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias (Asociación Española Contra el Cáncer, s. f.).
En síntesis, el marco social del cáncer pone de manifiesto la importancia de considerar los determinantes sociales del bienestar y el papel central del apoyo social en la experiencia oncológica. Atender estas dimensiones resulta esencial para avanzar hacia modelos de atención más integrales, participativos y centrados en la persona.
6. METODOLOGÍA
Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de corte transversal, basado en la aplicación de una escala tipo Likert, se utilizó el Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01 para analizar las percepciones de un conjunto de pacientes oncológicos que se encuentran en proceso de tratamiento o en fase de recuperación.
6.1. Diseño
Durante la intervención se utilizó un conjunto de instrumentos sonoros que incluyó gongs, cuencos cantores, cuencos de cuarzo alquímicos y otros instrumentos armónicos, con el fin de generar un entorno acústico y vibratorio orientado a favorecer la relajación y el bienestar. Las diferentes fuentes sonoras se integraron de forma progresiva a lo largo de la sesión, combinando sonidos graves, medios y agudos para facilitar estados de relajación, regulación emocional y percepción corporal, en coherencia con los objetivos terapéuticos del baño de gong.
En este apartado se describen los instrumentos empleados y su
integración en el desarrollo de la sesión para la recogida y el análisis de los datos. La intervención incluyó los siguientes instrumentos:
| CATEGORÍA INSTRUMENTOS | NOTA | FRECUENCIA | |
| GONGS Planetario Sol | Si₁ | 63.3 Hz | |
| Planetario Tierra (Año Platónico) | Fa₂ | 86.4 Hz | |
| Planetario Nibiru | Mi₂ | 80.2 Hz | |
|
|
Wind Meinl | Si₁ | 63.1 Hz |
| CUENCOS CANTORES | Jambati | Fa♯₂ | 94.1 Hz |
| Peter Hess | Sol♯₂ | 101.0 Hz | |
| Jambati | Si₂ | 122.6 Hz | |
| Full Moon | Fa♯₃ | 182.0 Hz | |
| Goalbati Delfín | Sol♯₄ | 403.5 Hz | |
| Binaural Koprepatti | Do♯₃ / Do♯₃ | 144.2 141.3 Hz | |
| CUENCOS ALQUÍMICOS | Amatista | La₃ | 219.1 Hz |
| Laughing Buddha | Si₄ | 484.6 Hz | |
| Mother of Platinum | Mi₄ | 326.8 Hz | |
| Aqua Aura Gold | La₄ | 430.5 Hz | |
Tambor oceánico; Tambor y
OTROS Maraca; flauta (Re); Silbatos, —
Ocarinas y Viento; Carrillón; Shruti box
MAZAS Paiste M4–M6; Chalklin TT2; —
Chalklin (hilo); Ollihess; Flumis
A continuación, se describe cómo fue el procedimiento de la sesión de baño de gong, que se desarrolló en un entorno grupal y estructurado, siguiendo una secuencia previamente planificada:
Al inicio, se dio la bienvenida a las participantes, se agradeció la colaboración de estas, de la asociación y de la persona responsable de la cesión del espacio. Acto seguido, se explicó el propósito del estudio, el desarrollo de la intervención y el procedimiento de cumplimentación de los cuestionarios, así como una serie de recomendaciones previas para facilitar la experiencia.
Tras esta introducción, se realizó una breve práctica de activación corporal y focalización de la atención mediante el uso de la voz, consistente en la entonación del sonido Om acompañada por un instrumento llamado Shruti Box, con el objetivo de favorecer la presencia corporal y la disposición a la experiencia.
Una vez completada esta fase preparatoria, las participantes se recostaron para dar inicio al baño de gong. La intervención incluyó periodos de silencio entre los diferentes bloques sonoros. En primer lugar, se utilizó un tambor oceánico acompañado de una meditación guiada orientada a inducir la relajación. Más adelante, se incorporaron sonidos de la naturaleza mediante ocarinas, instrumentos de viento y otros recursos sonoros, generando un paisaje acústico progresivo.
En una fase posterior, se introdujeron los cuencos cantores, que fueron percutidos y batidos para crear una secuencia armónica continua. A partir de ese momento, se inició el bloque principal de gongs, con una duración de 45 minutos, estructurado en tres fases de 15 minutos cada una. En cada fase, el sonido comenzó de manera suave, aumentando progresivamente en intensidad hasta generar un punto de tensión, seguido de una fase de resolución. Durante el primer bloque, además, se utilizó un gong de mano que fue desplazado por encima de las participantes. En el segundo bloque, tras el desarrollo sonoro con gongs, se incorporaron instrumentos flumis, generando sonidos de cetáceos y de carácter etéreo. El tercer bloque concluyó con una secuencia final de cierre sonoro.
Una vez finalizado el trabajo con los gongs, se mantuvo un periodo de silencio absoluto de aproximadamente 12 minutos. Posteriormente, se introdujeron de forma delicada los cuencos de cuarzo alquímicos, acompañados de una breve verbalización en voz suave (pensamiento semilla). Tras ello, se realizó un nuevo periodo de silencio.
En la fase final de la sesión se incorporaron instrumentos de percusión y viento, incluyendo tambor chamánico, flauta nativa americana doble y maraca, siguiendo ritmos asociados al latido cardíaco y cantos medicina. Como cierre, se utilizó un carrillón para facilitar el retorno progresivo al estado de alerta, seguido de indicaciones verbales para favorecer la reintegración al momento presente.
La sesión concluyó con la cumplimentación del cuestionario posterior y la apertura de un breve espacio grupal para el intercambio de experiencias, finalizando con un cierre de agradecimiento.
La descripción detallada de los instrumentos utilizados y del protocolo completo de la sesión se presenta en los Anexos 2 y 3.
6.2. Sujetos del estudio
La investigación estuvo compuesta por un conjunto de 25 mujeres, con edades comprendidas entre 35 y 65 años, todas ellas pacientes, pertenecientes a una asociación sin ánimo de lucro dedicada al apoyo y acompañamiento de personas con cáncer, con el objetivo de favorecer su bienestar a lo largo de su proceso de enfermedad (Asociación Proyecto Mariposa). Esta asociación imparte reuniones semanales y proponen gran diversidad de talleres, se basan en cuatro pilares fundamentales: la ayuda mutua, el apoyo psicológico, la nutrición y el acceso a la información.
La muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico por conveniencia. Las participantes cumplimentaron un cuestionario antes y después del baño de gong, debiendo cumplir el requisito de que fuesen pacientes oncológicos en tratamiento o en fase de recuperación y aceptar participar de forma voluntaria en el estudio. Todas las participantes eran mayores de 18 años.
No se establecieron criterios de exclusión específicos.
6.3. Ámbito y periodo del estudio
El estudio se llevó a cabo el día 15 de diciembre de 2025, en el municipio de Dos Hermanas (Sevilla). La intervención se desarrolló en una sala de yoga de dimensiones amplias, acondicionada previamente para garantizar un entorno confortable, tranquilo y adecuado para la realización de la sesión. Se realizó en una única sesión grupal, donde participaron 25 mujeres que se encontraban en tratamiento.
6.4. Recogida de información
El proceso de obtención de datos se llevó a cabo mediante la administración de un cuestionario estructurado basado en una escala tipo Likert de 0 a 4 puntos, compuesto por seis ítems, destinado a evaluar la influencia de la terapia de sonido con gong sobre la autopercepción del estado físico y emocional de las participantes.
Con el propósito de recopilar datos cuantitativos relativos al bienestar físico y emocional, se empleó el Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01.
El cuestionario fue administrado en dos momentos temporales diferenciados. En primer lugar, las participantes lo cumplimentaron al inicio de la sesión, antes de comenzar el baño de gong, tras recibir una explicación clara sobre cómo responder a cada ítem. Este primer registro permitió recoger el estado físico y emocional previo a la intervención.
Una vez finalizada la sesión de baño de gong, las participantes volvieron a completar el mismo cuestionario, utilizando la misma hoja, para indicar cómo se encontraban tras la experiencia sonora. De este modo, se obtuvo una medida posterior a la intervención que permitió comparar las percepciones antes y después de la sesión.
Las opciones de respuesta oscilaron entre 0 (“nada”) y 4 (“muchísimo”), pasando por los niveles intermedios de “un poco”, “algo” y “mucho”.
El análisis se estructuró en torno a dos ámbitos principales del bienestar:
el estado físico general y el estado emocional.
Estado físico general:
Este ámbito se evaluó a partir de tres indicadores específicos: el nivel de energía, la presencia de dolor y la sensación general de enfermedad. Cada uno de estos aspectos fue medido mediante una escala tipo Likert de cinco categorías, con valores comprendidos entre 0 y 4, donde 0 correspondía a “nada” y 4 a “muchísimo”, pasando por los niveles intermedios de “un poco”, “algo” y “mucho”.
Estado emocional:
En cuanto al bienestar emocional, se analizaron tres variables: tristeza, estrés y ansiedad. Estas dimensiones fueron registradas utilizando la misma escala de cinco puntos (0–4).
6.5. Procedimiento de recogida de la información
Las personas incluidas en el estudio completaron el cuestionario de manera presencial el día de la sesión, en formato papel. Dieron su consentimiento en el que se garantizaba la confidencialidad de los datos y su participación voluntaria.
Se garantizó la confidencialidad de todos los datos durante todo el periodo del estudio y en cualquier posible publicación posterior (PLey Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales)
La cumplimentación del cuestionario tuvo una duración aproximada de cinco minutos. Dicho instrumento fue administrado al inicio y al cierre de la sesión, con el objetivo de recoger información sobre las percepciones de las participantes.
6.6. Análisis de los datos
Los datos obtenidos a partir de los cuestionarios fueron recogidos inicialmente mediante Google Forms y posteriormente exportados a una hoja de cálculo para su procesamiento. El análisis se realizó utilizando Microsoft Excel (versión Professional Plus 2024), aplicando técnica estadística descriptiva.
Se calcularon medias, desviaciones estándar y frecuencias relativas para describir la distribución de las variables y comparar los resultados obtenidos antes y después del baño de gong.
7. RESULTADOS
Los datos descriptivos fueron calculados a partir de las respuestas individuales de edad y sexo proporcionadas por las participantes. La muestra estuvo compuesta por 25 participantes de sexo femenino, con edades comprendidas entre 37 y 64 años. La edad media fue de 55,32 años (DT = 7,10), la mediana fue de 57 años y la moda correspondió a 61 años, lo que indica una muestra mayoritariamente compuesta por mujeres de mediana y avanzada edad.
A continuación, se presentan los principales resultados de la comparación entre el antes y el después del baño de gong, derivados del análisis de los ítems de la escala Likert y presentados mediante tablas elaboradas en Microsoft Excel:
Seguidamente, se muestran las gráficas que contienen los resultados extraídos al analizar los ítems de la escala Likert a través de una tabla en Excel:
Figura 1: Resultados sobre el estado físico general antes y después del baño de gong.
El estado físico general de las participantes fue evaluado mediante un cuestionario tipo Likert aplicado antes y después del baño de gong, con cinco niveles de respuesta (0 = nada, 1 = un poco, 2 = algo, 3 = mucho, 4 = muchísimo). En la Figura 1 se presentan los porcentajes de respuesta en cada momento de medición.
En relación con la percepción de energía, se observó un desplazamiento claro hacia puntuaciones más altas tras la intervención. Antes del baño de gong, las respuestas se concentraron principalmente en las categorías bajas (nada = 12% y un poco = 20%). Después de la intervención, aumentaron marcadamente las categorías superiores, destacando “muchísimo” (56%) y “algo” (52%), mientras que las respuestas más bajas disminuyeron (nada = 8%; un poco = 8%). Estos resultados sugieren un incremento generalizado en la percepción de energía inmediatamente posterior al baño de gong.
Con respecto a la variable dolor, se evidenció una reducción en los niveles percibidos. Antes de la intervención, el 32% informó “un poco” de dolor y el 28% “mucho”, mientras que solo el 40% indicó no sentir dolor. Tras el baño de gong, el porcentaje de participantes que reportaron “nada” de dolor aumentó a 64%, y las categorías de mayor intensidad disminuyeron notablemente (un poco = 16%; mucho = 4%). En conjunto, estos datos muestran una disminución relevante en la percepción de dolor tras la sesión.
Por último, la percepción de sentirse enferma/o también mostró cambios favorables. Antes del baño de gong, el 44% indicó sentirse “un poco” enferma/o y el 24% reportó “nada”. Después de la intervención, la categoría “nada” aumentó a 62,5%, mientras que las respuestas en niveles más altos se redujeron progresivamente (un poco = 20%; algo = 8%; mucho y muchísimo = 0%).
En síntesis, los resultados evidencian un patrón consistente: tras el baño de gong, las participantes informaron mayor energía, así como menores niveles de dolor y malestar físico. Estos cambios se reflejan visualmente en el desplazamiento de las distribuciones hacia valores más favorables en la medición posterior a la intervención.
Nota. La figura 1 representa los porcentajes de respuesta antes y después del baño de gong en las tres dimensiones evaluadas: “tengo energía”, “tengo dolor” y “me siento enfermo/a”.
Figura 2: Resultados sobre el estado emocional antes y después del baño de gong. 
El estado emocional de las participantes se evaluó mediante el Cuestionario Beneficios del Gong Vikrampal V22-01, administrado inmediatamente antes y después del baño de gong. Se analizaron las dimensiones “me siento triste”, “nivel de estrés” y “nivel de ansiedad”, utilizando una escala Likert de cinco puntos (0 = nada, 1 = un poco, 2 = algo, 3 = mucho, 4 = muchísimo). En la Figura 2 se presentan los porcentajes de respuesta correspondientes a ambos momentos de evaluación.
En relación con “me siento triste”, se observó una disminución de la tristeza percibida tras la intervención. Antes del baño de gong, el 28,6% indicó no sentirse triste y el 36% refirió sentirse “un poco”. Después de la sesión, la categoría “nada” aumentó al 76%, mientras que las respuestas en niveles superiores disminuyeron (un poco = 20%; algo = 4%; mucho y muchísimo = 0%). En la dimensión “nivel de estrés”, también se registró un cambio favorable. En la medición previa, el 12% señaló no sentir estrés y el 60% informó “un poco”. Tras la intervención, el porcentaje que reportó ausencia de estrés aumentó al 32%, y se redujo el peso de las categorías más altas (un poco = 32%; algo = 20%; mucho = 12%; muchísimo = 0%).
Respecto al “nivel de ansiedad” se evidenció una reducción clara tras la sesión. Antes del baño de gong, el 16% indicó no sentir ansiedad y el 28% reportó “un poco”. Tras la sesión, la categoría “nada” ascendió al 68%, mientras que las respuestas de mayor intensidad descendieron progresivamente (un poco = 20%; algo = 8%; mucho = 4%; muchísimo = 0%).
De forma global, los resultados muestran un patrón consistente de mejora emocional, reflejado en el aumento de las categorías asociadas a menor tristeza, estrés y ansiedad, junto con la disminución de aquellas vinculadas a mayor malestar psicológico.
Nota. Los porcentajes se calcularon sobre el total de participantes en cada momento de evaluación.
Figura 3: Resultados sobre el estado físico y emocional antes y después del baño de gong en los participantes agrupados por variable
7.1. Síntesis breve del cambio físico y emocional
Los resultados globales muestran un patrón consistente de mejora tras el baño de gong. En el ámbito físico, aumentaron las puntuaciones asociadas a mayor energía; por ejemplo, el porcentaje de participantes que informó niveles altos de energía pasó del 32 % al 68 %. Asimismo, disminuyeron las categorías relacionadas con el dolor y el malestar, destacando que la proporción de mujeres que indicó no sentir dolor aumentó del 40 % al 64 %.
En el plano emocional, se observó un descenso notable del malestar emocional, reflejado en la reducción de tristeza, estrés y ansiedad. En particular, la categoría “nada” en tristeza y ansiedad alcanzó el 76% y el 68%, respectivamente, tras la intervención, mientras que las respuestas en niveles más elevados prácticamente desaparecieron.
En conjunto, estos resultados sugieren que el baño de gong se asoció con una mejora general del bienestar físico y emocional en las participantes evaluadas.
Nota. Los porcentajes se calcularon sobre el total de participantes en cada momento de evaluación.
8. DISCUSIÓN
Los resultados del presente estudio descriptivo deben interpretarse dentro del contexto de un diseño exploratorio, sin grupo control y con una muestra limitada, lo que no permite establecer relaciones causales, pero sí describir tendencias relevantes en la percepción del bienestar físico y emocional de las participantes.
En este marco, los hallazgos de este estudio muestran que, tras una sesión de baño de gong, las asistentes refirieron mejoras inmediatas tanto en el estado físico (aumento de energía y disminución de dolor y sensación de enfermedad) como en el estado emocional (reducción de tristeza, estrés y ansiedad). Estos resultados se sitúan en consonancia con investigaciones previas que describen el potencial de las intervenciones sonoras y de la musicoterapia para disminuir el distrés emocional y favorecer el bienestar en personas con cáncer (Bradt et al., 2016; Rodwin et al., 2022).
Estos resultados son coherentes con la evidencia previa que indica que la música y las intervenciones sonoras pueden favorecer estados de relajación y disminuir la activación fisiológica asociada al estrés (Pelletier, 2004; Zhang & Chen, 2020).
8.1. Evidencia científica
Diversos autores han señalado que el sonido puede inducir estados de relajación profunda, disminuir la activación fisiológica asociada al estrés y mejorar la percepción subjetiva del bienestar. Goldsby et al. (2017) observaron reducciones significativas en tensión, ansiedad y dolor tras sesiones de terapia basada en vibraciones sonoras. De manera similar, revisiones centradas en contextos oncológicos han mostrado que la musicoterapia contribuye a disminuir ansiedad y distrés, además de mejora la experiencia del tratamiento (Bradt et al., 2016).
En relación con la terapia de sonido con gong en población oncológica, aunque la evidencia es todavía limitada, comienzan a publicarse estudios exploratorios que informan beneficios en bienestar emocional y percepción del dolor cuando el gong se incorpora como intervención complementaria (Fernández-Company et al., 2024). De forma específica, el estudio desarrollado por Vikrampal Singh con mujeres con cáncer de mama en periodo postoperatorio describe reducciones en ansiedad, tensión corporal y distrés emocional tras varias sesiones de baño de gong (Singh, 2024). Del mismo modo, otros trabajos realizados en el Instituto Internacional de Terapia de Sonido, centrados en pacientes con dolor crónico o fatiga relacionada con el cáncer, señalan mejoras en bienestar percibido y afrontamiento emocional tras la intervención. En conjunto, estas evidencias aportan un marco clínico relevante para interpretar los resultados del estudio realizado.
8.2. Comparación con los resultados del estudio
En el presente estudio, los cambios observados tras el baño de gong coinciden con la tendencia descrita en la literatura: disminución del malestar emocional y mejora del bienestar percibido. Las participantes informaron sentirse más tranquilas, con menor ansiedad y menor dolor.
Uno de los factores implicados podría estar relacionado con la capacidad del sonido para favorecer estados de relajación y una desconexión temporal de las preocupaciones vinculadas a la enfermedad. Además, la naturaleza grupal de la intervención pudo haber generado un clima de apoyo y acompañamiento emocional, aspecto señalado también en otras investigaciones sobre terapias complementarias en pacientes oncológicos. En comparación con el estudio de Vikrampal Singh y con los trabajos del Instituto Internacional de Terapia de Sonido, los resultados obtenidos se sitúan en la misma línea, aunque deben interpretarse con prudencia por tratarse de diseños exploratorios.
8.3. Interpretación y valoración crítica
Desde una perspectiva interpretativa, los resultados sugieren que el baño de gong puede constituir un recurso útil dentro de los programas de apoyo psicoemocional para personas con cáncer. Es posible que la intervención actúe sobre el sistema nervioso autónomo favoreciendo una respuesta de relajación, lo que podría explicar la reducción de dolor percibido y la mejora del estado emocional.
Sin embargo, es importante reconocer que parte de los cambios observados podría estar influida por otros factores: la expectativa de beneficio, el contexto tranquilo de la sesión, el efecto del descanso o la propia experiencia de participar en una actividad grupal significativa. Por tanto, aunque los resultados se encuentran en consonancia con lo descrito por otros autores, deben interpretarse dentro del marco exploratorio del estudio.
8.4. Limitaciones del estudio
Las principales limitaciones identificadas fueron:
- Diseño sin grupo control, que impide atribuir los cambios exclusivamente a la intervención;
- Tamaño muestral reducido, que limita la generalización de los resultados;
- Evaluación únicamente inmediata, sin seguimiento posterior para valorar la duración de los efectos;
- Uso de un cuestionario específico centrado en percepciones subjetivas, sin medidas fisiológicas complementarias;
- Muestra compuesta exclusivamente por mujeres, lo que restringe la extrapolación a otros perfiles.
A pesar de ello, el estudio aporta información relevante sobre la experiencia de las participantes y constituye un punto de partida para investigaciones posteriores.
8.5. Implicaciones
Los hallazgos sugieren que la terapia de sonido con gong puede integrarse como intervención complementaria, siempre de forma supervisada y coordinada con los equipos sanitarios. Futuras investigaciones deberían incluir muestras mayores, grupos control, diseños longitudinales y combinación de medidas subjetivas y objetivas, con el fin de avanzar hacia una evaluación más sólida de su eficacia y mecanismos de acción.
9. CONCLUSIONES
El estudio tuvo como objetivo examinar la relación entre la aplicación de una sesión de terapia de sonido con gong y las dimensiones física, emocional y mental del bienestar en un grupo de mujeres con proceso oncológico en Sevilla. A partir de los datos obtenidos, es posible extraer varias conclusiones relevantes en relación con este propósito.
En primer término, se observaron cambios favorables en el estado físico tras la intervención, reflejados en un aumento de la energía percibida y en una disminución del dolor y de la sensación de enfermedad. Estos hallazgos describen una relación positiva entre la experiencia del baño de gong y la percepción subjetiva del bienestar físico inmediatamente posterior a la sesión.
En segundo lugar, se evidenció una reducción del malestar emocional, con descensos en tristeza, estrés y ansiedad. Las mujeres incluidas en el estudio refirieron sentirse más calmadas y equilibradas después de la intervención, lo que indica una asociación entre la experiencia sonora y una mejora en la regulación emocional durante el proceso de enfermedad.
En conjunto, los datos obtenidos apoyan la consideración de la terapia de sonido con gong como una intervención complementaria que puede integrarse dentro de programas de apoyo psicosocial dirigidos a personas con cáncer. En coherencia con los objetivos planteados, no se trata de sustituir los tratamientos convencionales, sino de acompañarlos mediante recursos que favorezcan el bienestar físico, emocional y mental.
Del mismo modo, los resultados permiten describir la contribución del baño de gong como una intervención de acompañamiento en el ámbito oncológico en Sevilla, aportando un espacio de relajación, contención y vivencia positiva dentro del proceso terapéutico.
No obstante, las conclusiones deben interpretarse con prudencia. El diseño descriptivo, la ausencia de grupo control, el tamaño reducido de la muestra y la evaluación exclusivamente inmediata limitan la posibilidad de generalizar los hallazgos o de establecer relaciones causales firmes. Aun así, el estudio aporta información valiosa sobre la experiencia de las participantes y sobre la viabilidad de la terapia de sonido con gong en un contexto real de intervención.
Por todo ello, se considera conveniente continuar profundizando en esta línea mediante estudios con muestras más amplias, diseños controlados y seguimiento longitudinal, que permitan analizar la duración de los efectos y comprender mejor los mecanismos por los que el sonido puede influir en el bienestar físico y emocional.
En definitiva, los resultados obtenidos indican que el baño de gong, aplicado de forma segura y supervisada, puede constituir una herramienta prometedora dentro de un enfoque de atención integral y humanizada a pacientes oncológicos, contribuyendo a enriquecer su experiencia de cuidado y su vivencia del proceso terapéutico.
9.1. Futuras líneas de investigación
A partir de los resultados obtenidos, se considera pertinente continuar profundizando en el estudio de la terapia de sonido con gong en población oncológica. En primer lugar, sería interesante replicar este trabajo con muestras más amplias y diversificadas, incorporando hombres y personas con diferentes tipos de cáncer, con el fin de aumentar la generalización de las evidencias obtenidas.
Asimismo, sería conveniente desarrollar diseños controlados que permitan comparar el baño de gong con otras intervenciones o con grupos sin exposición, de manera que resulte posible valorar con mayor precisión el efecto específico de la terapia. Del mismo modo, la realización de seguimientos longitudinales permitiría analizar la duración de los cambios observados y comprobar si se mantienen a medio y largo plazo.
Otra línea relevante consistiría en integrar medidas objetivas (como indicadores fisiológicos de estrés o parámetros de sueño) junto con cuestionarios subjetivos, lo que facilitaría una comprensión más completa de los mecanismos implicados. También podría explorarse la combinación del gong con otras intervenciones no farmacológicas, como mindfulness, respiración consciente o apoyo grupal, para evaluar posibles efectos sinérgicos.
Finalmente, resultaría de interés investigar el impacto del baño de gong en diferentes contextos asistenciales (hospitales, unidades de oncología, asociaciones de pacientes o cuidados paliativos), valorando su viabilidad, aceptación y posibles aportes dentro de programas de atención integral.
Estas propuestas no pretenden establecer conclusiones definitivas, sino señalar caminos posibles que pueden contribuir a desarrollar una evidencia más sólida sobre el papel de la terapia de sonido con gong como intervención complementaria en el ámbito oncológico
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