Aplicación de la Terapia de Sonido con Gong en Preadolescentes: Análisis Descriptivo en Habilidades Sociales

Autora: Eva María Cornago Pérez

“Si meditas en el sonido primordial del gong, verás lo nunca visto, escucharás lo no escuchado y sentirás lo que nunca sentiste”.
octubre 21, 2022 | YogiBhajan
“La energía cósmica que sale del Gong es como una fuerza vital que elimina
la parte oscura de nuestros corazones”.
Vikrampal (Singh, 2023)


 RESUMEN

Introducción: Este trabajo de investigación explora los posibles beneficios de la terapia de sonido con gong en los preadolescentes de educación primaria y cómo incide en sus habilidades sociales y emocionales. El objetivo principal fue explorar los efectos terapéuticos de esta práctica sonora en el alumnado de 5º y 6º del colegio público Duquesa de la Victoria de Logroño, La Rioja, evaluando específicamente su impacto en variables físicas y emocionales como el estrés, la ansiedad, el dolor, el malestar físico, la tristeza y la energía. Para ello, se empleó una metodología cuantitativa, con un diseño descriptivo y corte transversal. Se realizó una única sesión de baño de gong de 60 minutos, con la participación voluntaria de 144 preadolescentes, a quienes se les aplicó el cuestionario “Beneficios Gong Vikrampal V22-01” antes y después de la intervención. Los resultados mostraron una mejora significativa en el bienestar general de los participantes: disminuyeron notablemente los niveles de estrés, ansiedad, tristeza, dolor y malestar físico. Aunque se reportó una ligera bajada en los niveles de energía tras la sesión, este efecto fue interpretado como consecuencia del profundo estado de relajación inducido por la vibración del gong. Los datos obtenidos respaldan el potencial del baño de gong como una intervención eficaz para mejorar la salud emocional y física del alumnado con dificultades en habilidades sociales y emocionales. La conclusión del estudio refuerza la idea de que esta práctica puede integrarse como complemento en programas de bienestar educativo, promoviendo una mejor experiencia académica y una mayor autorregulación emocional. A pesar de las limitaciones metodológicas, como la ausencia de un grupo de control y la subjetividad de las respuestas, los hallazgos aportan evidencia inicial valiosa y abren nuevas vías para futuras investigaciones en el campo de la terapia de sonido y el bienestar educativo.

Descriptores (palabras clave):Habilidades sociales, inteligencia emocional, preadolescencia, terapia de sonido, baño de gong, desempeño académico.

2.1.ABSTRACT

Introduction: This research study explores the potential benefits of gong sound therapy in preadolescents in primary education and its impact on their social and emotional skills. The main objective was to examine the therapeutic effects of this sound practice on students in 5th and 6th grade of primary education at the Duquesa de la Victoria public school in Logroño, La Rioja, specifically assessing its impact on physical and emotional variables such as stress, anxiety, pain, physical discomfort, sadness, and energy levels. A quantitative methodology was employed, using a descriptive, cross-sectional design. A single 60-minute gong bath session was conducted with the voluntary participation of 144 preadolescents, who completed the “Gong Benefits Vikrampal V22-01” questionnaire before and after the intervention. The results showed a significant improvement in the participants’ overall well-being, with notable reductions in levels of stress, anxiety, sadness, pain, and physical discomfort. Although a slight decrease in energy levels was reported after the session, this effect was interpreted as a consequence of the deep state of relaxation induced by the gong’s vibration. The data obtained support the potential of the gong bath as an effective intervention to improve the emotional and physical health of students with difficulties in social and emotional skills. The study’s conclusion reinforces the idea that this practice can be integrated as a complementary element in educational well-being programs, promoting a better academic experience and greater emotional self-regulation. Despite methodological limitations, such as the absence of a control group and the subjectivity of the responses, the findings provide valuable initial evidence and open new avenues for future research in the field of sound therapy and educational well-being.

Descriptors (keywords): Social skills, emotional intelligence, preadolescence, sound therapy, gong bath, academic performance.

3.INTRODUCCIÓN

En la etapa de la preadolescencia se producen profundos cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social que influyen de manera significativa en la construcción de la identidad y en la forma de relacionarse con los demás. Diversos estudios señalan que, durante este periodo, pueden manifestarse o intensificarse dificultades en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales, tales como la regulación emocional, la empatía, la comunicación asertiva o la gestión de conflictos interpersonales (Bisquerra, 2009; Garaigordobil, 2015). Estas dificultades, si no son acompañadas adecuadamente, pueden repercutir en el bienestar personal, el clima grupal y el rendimiento académico de los preadolescentes.

Somos seres sociales que necesitamos estar en contacto con los demás y tener una comunicación positiva. Las habilidades sociales son imprescindibles para la adaptación social al entorno al que pertenecemos y posteriormente esas destrezas sociales nos van a ir proporcionando herramientas adecuadas para desenvolvernos en futuras interacciones en la vida cotidiana, sentimental, escolar, laboral, etc (Ison, 1997).

La investigación apunta que con la edad no mejora la falta de competencia social de muchos niños y niñas y con el tiempo muchos de ellos desarrollan problemas de conducta, depresión y baja autoestima entre otros (Monjas, 2000).

Existen evidencias de que los niños y/o adolescentes con dificultades en las relaciones sociales o en la aceptación por sus iguales en el aula, suelen mostrar problemas a largo plazo relacionados con el abandono escolar, comportamientos violentos y alteraciones psicopatológicas en la vida adulta (Monjas, 2002).

Los estudios de Gresham en 1981 muestran que los niños y adolescentes que tienen problemas de habilidades sociales y que son poco aceptados por sus compañeros tienen una alta incidencia de mostrar inadaptación escolar, problemas de delincuencia y psicopatología infantil y de adultos, desarrollar problemas de salud mental. Además, la falta de amigos íntimos podría ser un factor que contribuye a la depresión infantil (Bierman, 2004). Por lo tanto, la importancia de la formación en habilidades sociales es importante para el ajuste del individuo (Garaigordobil, 2001).

Desde la experiencia profesional en el ámbito educativo, se observa un incremento de los problemas de convivencia en los centros escolares. Muchos preadolescentes manifiestan dificultades para expresar sus emociones, comunicarse de manera asertiva y gestionar conflictos, mostrando conductas de agresión, inhibición emocional o desconexión del grupo. Estas dificultades repercuten directamente en la convivencia escolar, así como en la participación en el aula y en el rendimiento académico. Además, se aprecia una notable dificultad para hablar en público, expresar opiniones personales y mostrarse auténticos en contextos grupales, lo que evidencia un déficit en habilidades sociales y emocionales (Zimmermann & Iwanski, 2014).

Ante esta realidad, se hace necesario buscar enfoques de intervención que promuevan el desarrollo socioemocional desde una perspectiva integradora y respetuosa con los procesos individuales. En este contexto, la terapia de sonido emerge como una herramienta complementaria que utiliza las cualidades del sonido y la vibración para favorecer la autorregulación emocional, la conciencia corporal y el bienestar general (Goldman, 2002). En particular, el gong, por su riqueza armónica y su capacidad de generar experiencias sonoras envolventes, ha sido utilizado como recurso para facilitar estados de relajación profunda, atención plena y conexión emocional (Vikrampal, 2025).

Estudios relacionados con la neuroeducación y la regulación del sistema nervioso sugieren que las experiencias sonoras profundas pueden contribuir a mejorar la gestión emocional y la interacción social, aspectos clave en el desarrollo de habilidades sociales durante la preadolescencia (Siegel, 2012; Porges, 2011). Desde esta perspectiva, la aplicación de sesiones de terapia de sonido con gong en contextos educativos o socioeducativos puede ofrecer un espacio seguro donde los preadolescentes exploren sus emociones, desarrollen la escucha interna y fortalezcan competencias como la empatía, el respeto y la conciencia del grupo.

La terapia de sonido, entendida como una práctica afín a la musicoterapia, se fundamenta en el uso intencionado de vibraciones producidas por instrumentos como el gong, los cuencos tibetanos, entre otros, con el propósito de favorecer la sanación o el restablecimiento del equilibrio espiritual y emocional (Goldsby et al., 2017). Por su parte, el Webster’s New Encyclopedic Dictionary (1993) describe la terapia de sonido como un tratamiento basado en el hallazgo de que las células sanguíneas humanas responden a ciertas frecuencias sonoras modificando su forma y color, y parte de la hipótesis de que dichas frecuencias podrían armonizar o sanar células alteradas. En consecuencia, la literatura sobre la terapia de sonido sugiere que ésta actúa en diversos niveles: físico, emocional, mental y espiritual, es decir, constituye una terapia holística y por ende, capaz de favorecer el bienestar humano de manera integral.

3.1. Relevancia del proyecto escogido

La relevancia del presente proyecto se fundamenta en la necesidad de dar respuesta a las dificultades sociales y emocionales que presentan muchos preadolescentes en el contexto educativo, las cuales influyen negativamente en su bienestar personal, la convivencia escolar y los procesos de aprendizaje (Bisquerra, 2003). Ante esta realidad, resulta imprescindible proponer intervenciones preventivas e innovadoras que favorezcan el desarrollo socioemocional desde una perspectiva integral.

En este sentido, la aplicación de la terapia de sonido con gong adquiere especial interés como herramienta complementaria, ya que ofrece una experiencia sonora no invasiva que facilita la autorregulación emocional, la atención plena y la conexión interna. Aunque la musicoterapia cuenta con un amplio reconocimiento, el uso del gong en población preadolescente sigue siendo un ámbito poco explorado, lo que otorga al proyecto un valor añadido a nivel educativo y académico.

Asimismo, la propuesta se alinea con los principios de la educación emocional, promoviendo competencias como la conciencia emocional, la empatía y las habilidades sociales, y presenta un alto potencial de adaptación a contextos escolares y socioeducativos. Por todo ello, este proyecto contribuye a ampliar las estrategias de intervención disponibles para el acompañamiento emocional del alumnado y abre nuevas vías de reflexión e investigación en el ámbito educativo.

4. OBJETIVOS

4.1.Objetivo general

Explorar a los estudiantes preadolescentes con dificultades en habilidades sociales y emocionales y su reacción con la terapia de sonido con gong.

4.2.Objetivos específicos

1-Definir a los estudiantes preadolescentes así como las habilidades sociales en el contexto educativo actual.

2-Identificar la percepción de los preadolescentes sobre la terapia de sonido con gong como herramienta terapéutica.

3-Explorar los efectos de la terapia de sonido con gong en el bienestar físico y emocional de los preadolescentes con dificultades en habilidades sociales y emocionales.

4-Incluir el baño de Gong como herramienta de prevención y mejora de las habilidades sociales y emocionales de los preadolescentes en un centro de Educación Primaria de Logroño.

5. MARCO TEÓRICO

5.1. La preadolescencia como etapa del desarrollo

5.1.1. Definición y rango de edad de la preadolescencia

La preadolescencia constituye una etapa crucial del desarrollo humano, situada entre la infancia y la adolescencia, abarcando aproximadamente el rango de edad entre los 9 y 13 años, según lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este periodo está marcado por intensos cambios físicos (pubertad), hormonales, emocionales y neurológicos, donde el cuerpo se prepara para la adultez, surge la independencia, una mayor importancia de los amigos y comportamientos contradictorios que generan confusión tanto en jóvenes como en padres, siendo fundamental la comunicación abierta para guiar este proceso (Castro et al., 2023).

5.1.2. Cambios neurobiológicos, emocionales y sociales en la preadolescencia

Esta etapa es determinante para la adquisición de hábitos  que favorecen el bienestar emocional y mental, tales como el sueño reparador, la actividad física regular, la resolución de conflictos, las habilidades sociales y la autorregulación emocional (OMS, 2024). Durante la preadolescencia aumentan las responsabilidades y presiones y combinado con la inexperiencia pueden generar sensaciones de frustración y angustia. Es importante prestar atención a la salud mental de estas personas que atraviesan esta etapa vital, teniendo en cuenta el bienestar psicológico, factores del contexto y la interacción de la persona con su entorno. De acuerdo con la OMS, una persona con salud mental es aquella consciente de sus capacidades, capaz de afrontar las presiones comunes de la vida y aportar a su comunidad (Castro et al., 2023).

  • Cambios neurobiológicos:
    Durante la preadolescencia el cerebro sigue un proceso intenso de poda sináptica y mielinización, mecanismos que refinan conexiones neuronales y mejoran la eficiencia de las redes cerebrales responsables de funciones cognitivas y sociales. Esta reorganización sustenta la transición hacia procesos más complejos de pensamiento, planificación y control de impulsos (Casey et al., 2008).

–  Corteza prefrontal → responsable del control ejecutivo, toma de decisiones y regulación emocional.

–  Redes sociales del cerebro → áreas como la corteza prefrontal medial (MPFC) y regiones temporales que subyacen a la comprensión de estados mentales ajenos y empatía (Blakemore & Mills, 2014).

  • Cambios emocionales:
    La preadolescencia se caracteriza por una mayor variabilidad emocional, con una sensibilidad más elevada ante estímulos sociales y emocionales debido a la interacción entre el sistema límbico (emociones) y la todavía inmadura corteza prefrontal (control y regulación), (Steinberg, 2014).Un estudio con preadolescentes mostró que aquellos con mayor capacidad de autorregulación presentan patrones de conectividad funcional más eficientes entre regiones cognitivo-emocionales, lo que facilita el manejo de emociones negativas (Zimmermann & Iwanski, 2014).
  • Cambios sociales:
    El desarrollo social en preadolescencia implica un progresivo avance en la teoría de la mente, empatía y comprensión de perspectivas ajenas. Esto está mediado por un crecimiento continuado de las redes cerebrales implicadas en percepción y procesamiento social (Rubin, Bukowski & Parker, 2006).Estudios en neurociencia social muestran que regiones como la corteza temporal superior y el MPFC (corteza prefrontal medial), vinculadas a la cognición social, se están refinando durante este periodo, lo que favorece la interpretación de señales sociales y la adaptación relacional. Esto se traduce en: Mayor importancia de las relaciones de pares, desarrollo de códigos sociales más complejos, incremento de habilidades prosociales y competencia social (Choudhury, S. (2006).En un estudio de neuroimagen sobre emociones sociales se observó que los jóvenes reclutan regiones frontales (MPFC) de manera más intensa que los adultos cuando procesan emociones sociales complejas, lo que indica que estas estructuras aún están en desarrollo funcional en este periodo (Burnett et al., 2009; Blakemore, 2012).

5.1.3. Vulnerabilidades emocionales y sociales en esta etapa evolutiva

La preadolescencia constituye una etapa evolutiva especialmente sensible desde el punto de vista socioemocional, ya que confluyen cambios neurobiológicos, emocionales y sociales que pueden aumentar la vulnerabilidad ante dificultades en la regulación emocional y en las relaciones interpersonales (Steinberg, 2014).

Durante la preadolescencia, la capacidad de regulación emocional aún se encuentra en proceso de consolidación, lo que puede dar lugar a respuestas emocionales intensas, fluctuantes y, en ocasiones, desproporcionadas ante estímulos cotidianos. Esta vulnerabilidad se relaciona con la inmadurez funcional de los sistemas de control cognitivo frente a la alta reactividad emocional propia de esta etapa (Casey et al., 2008).

Uno de los principales focos de vulnerabilidad en la preadolescencia es la hipersensibilidad al contexto social, especialmente en relación con la aceptación, el reconocimiento y la pertenencia al grupo de iguales (Sebastian et al., 2011). Durante esta etapa, la opinión de los pares adquiere un peso significativo en la construcción de la autoestima y del autoconcepto (Rubin et al., 2006).

La combinación de una regulación emocional aún inmadura, una elevada sensibilidad social y un autoconcepto en construcción convierte la preadolescencia en una etapa especialmente sensible y receptiva para el acompañamiento emocional (Blakemore & Mills, 2014). Intervenciones orientadas al desarrollo de la conciencia emocional, la expresión afectiva y la seguridad relacional pueden resultar especialmente relevantes en este periodo evolutivo.

Diversos autores subrayan la importancia de ofrecer espacios estructurados y seguros donde los preadolescentes puedan explorar sus emociones, desarrollar habilidades socioemocionales y fortalecer su bienestar psicológico antes de la adolescencia plena (Steinberg, 2014; López-Noguero et al., 2023).

5.2. Habilidades sociales y emocionales en preadolescentes

5.2.1. Concepto de habilidades sociales

Las habilidades sociales son necesarias para tener relaciones positivas con los demás y para tener un bienestar personal en general. Cualquier persona en mayor o menor medida, podría determinar cuando alguien se comporta socialmente de manera habilidosa o no en una situación dada. La intuición y el sentido común forman parte fundamental en este conocimiento. Pero a la hora de determinar una definición explícita, aparecen claros problemas para determinarlas, ya que no existe un consenso por parte de la comunidad científica en dar una definición universalmente aceptada.

Para la OMS (1993), las habilidades sociales son la “capacidad de una persona para enfrentarse exitosamente a las exigencias y desafíos de la vida diaria”. Las define como aptitudes que permiten mantener un comportamiento adaptativo y positivo en la interacción con los demás y con el entorno. Bajo esta perspectiva, las habilidades sociales no son meras conductas aisladas, sino capacidades psicosociales que permiten al individuo afrontar con éxito las exigencias y desafíos de su entorno cotidiano. Entre estas facultades, la comunicación asertiva, la empatía y la capacidad de establecer relaciones interpersonales saludables se establecen como pilares fundamentales para el bienestar integral (OMS, 1993).

A lo largo de los años, diferentes autores han definido la habilidad social y a continuación se exponen una serie de definiciones desarrolladas a lo largo de la historia. Se define habilidades sociales o conducta asertiva como:

«Las habilidades sociales se definen como el conjunto de conductas aprendidas que permiten a una persona interactuar de manera eficaz y apropiada con los demás, expresando sentimientos, actitudes, deseos y opiniones, respetando a los otros y resolviendo las situaciones interpersonales de forma satisfactoria» (Caballo, 2007).

«Las habilidades sociales se entienden como repertorio de comportamientos que hacen posible una interacción social competente, adecuada al contexto y a las normas sociales, y que contribuyen al bienestar personal y social» (Monjas, 2011).

Por lo tanto, entendemos que las habilidades sociales son un conjunto de comportamientos que el niño o la niña necesita para relacionarse de forma eficaz y mutuamente satisfactoria con sus iguales y adultos. Manteniendo relaciones positivas y siendo capaz de resolver los conflictos de su entorno social. Cuando hablamos de habilidades sociales nos referimos a conductas aprendidas. Algunos ejemplos pueden ser: expresar cumplidos, decir que no, decir que sí, expresar sentimientos, mostrar desacuerdo y solucionar problemas con los demás.

5.2.2. Concepto de habilidades emocionales y regulación emocional

Las habilidades emocionales hacen referencia al conjunto de capacidades que permiten a las personas percibir, comprender, expresar y gestionar adecuadamente las emociones propias y ajenas, favoreciendo una adaptación saludable al entorno social y personal (Bisquerra, 2003; Mayer, Salovey & Caruso, 2004). Estas habilidades incluyen procesos como la conciencia emocional, la comprensión emocional, la regulación emocional y la competencia social, y constituyen un pilar fundamental del desarrollo socioemocional, especialmente durante la infancia y la preadolescencia, una etapa caracterizada por importantes cambios neurobiológicos, cognitivos y relacionales (Eisenberg et al., 2010).

La regulación emocional se define como la capacidad de influir en qué emociones se experimentan, cuándo aparecen y cómo se expresan, tanto a nivel interno como conductual (Gross, 1998). Este proceso no implica la supresión de las emociones, sino su gestión flexible y consciente, permitiendo modular la intensidad emocional y responder de manera ajustada a las demandas del contexto (Thompson, 1994). Una regulación emocional adecuada se asocia con un mayor bienestar psicológico, mejores relaciones interpersonales y una reducción de conductas problemáticas, mientras que las dificultades en este ámbito suelen vincularse con problemas de adaptación social, ansiedad, impulsividad o retraimiento emocional (Eisenberg et al., 2010).

5.2.3.Importancia del desarrollo socioemocional en la infancia y preadolescencia

El desarrollo socioemocional constituye un eje fundamental del desarrollo integral durante la infancia y la preadolescencia, ya que engloba los procesos mediante los cuales los menores adquieren la capacidad de comprender y regular sus emociones, establecer relaciones interpersonales saludables y adaptarse de manera funcional a su entorno social (Bisquerra, 2003). Este desarrollo no solo influye en el bienestar emocional, sino que también se relaciona de forma directa con el rendimiento académico, la conducta prosocial y la salud mental a corto y largo plazo (Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning [CASEL], 2020).

Durante la infancia, el desarrollo socioemocional sienta las bases para la construcción del autoconcepto, la autoestima y las primeras competencias sociales. La calidad de estas primeras experiencias emocionales resulta determinante, ya que las dificultades tempranas en la regulación emocional se asocian con problemas posteriores de conducta, ansiedad o dificultades en la interacción social (Eisenberg et al., 2010).

La preadolescencia, por su parte, representa una etapa especialmente sensible, marcada por cambios fisiológicos, cognitivos y sociales que intensifican la vivencia emocional y la necesidad de pertenencia al grupo (Steinberg, 2014). En este periodo, el desarrollo socioemocional adquiere una relevancia crítica, ya que los menores comienzan a enfrentarse a relaciones sociales más complejas, a una mayor autoexigencia y a nuevas demandas emocionales. Una adecuada competencia socioemocional en esta etapa actúa como un factor protector frente a conductas de riesgo, problemas de autoestima y dificultades de ajuste social (Garaigordobil & Peña-Sarrionandia, 2015).

5.2.4. Dificultades más frecuentes en habilidades sociales y emocionales

Entre las dificultades emocionales más habituales se encuentra la escasa identificación y comprensión de las propias emociones, lo que puede derivar en confusión emocional, somatizaciones o expresiones emocionales desajustadas (Bisquerra & Pérez-Escoda, 2007). Muchos preadolescentes presentan problemas para reconocer emociones complejas o mixtas, así como para expresar verbalmente lo que sienten, recurriendo con frecuencia a respuestas impulsivas o al retraimiento emocional (Thompson, 1994). Asimismo, las dificultades en la regulación emocional suelen manifestarse en forma de baja tolerancia a la frustración, estallidos emocionales, ansiedad o inhibición excesiva, especialmente ante situaciones sociales percibidas como amenazantes (Gross, 1998).

En el ámbito de las habilidades sociales, es frecuente observar problemas relacionados con la empatía, la comunicación interpersonal y la resolución de conflictos. Algunos menores muestran dificultades para interpretar adecuadamente las señales sociales y emocionales de los demás, lo que puede generar malentendidos, rechazo por parte del grupo o aislamiento social (Garaigordobil, 2001). En otros casos, estas dificultades se expresan mediante conductas disruptivas, agresividad verbal o física, o una excesiva dependencia de la validación externa, como estrategias desadaptativas para gestionar la interacción social (Eisenberg et al., 2010).

Durante la preadolescencia, estas dificultades pueden intensificarse debido al aumento de la presión social, la necesidad de pertenencia al grupo y los cambios emocionales propios de la etapa (Steinberg, 2014). La falta de habilidades socioemocionales adecuadas en este periodo se ha relacionado con un mayor riesgo de baja autoestima, problemas de ajuste escolar, conductas de evitación social y síntomas internalizantes, como ansiedad o tristeza persistente (Garaigordobil & Peña-Sarrionandia, 2015). Además, los menores con dificultades para regular sus emociones suelen experimentar mayores niveles de estrés, lo que puede afectar negativamente a su atención, motivación y rendimiento académico (Durlak et al., 2011).

Existe evidencia de que los niños y adolescentes con dificultades en las relaciones sociales o en la aceptación por sus iguales en el aula, suelen mostrar problemas a largo plazo relacionados con el abandono escolar, comportamientos violentos y alteraciones psicopatológicas en la vida adulta (Ison, 1997 y Monjas, 2002). La literatura destaca como principal problema de las relaciones interpersonales la falta de vinculación de los sujetos con sus iguales. Manifestando comportamientos de evitación social con otros sujetos (Monjas, 2002) o bien con comportamientos más agresivos (Caballo, 2007). Estos comportamientos no asertivos son los relacionados con los estilos de relación pasivo y agresivo respectivamente.

Las investigaciones apuntan a que los niños con déficits en habilidades sociales o niños no asertivos mantienen esos problemas de habilidades sociales en la vida adulta. Kegan y Moss (1962) llevaron a cabo un estudio y encontraron que el comportamientos pasivo ante situaciones estresantes, la dependencia de la familia, la falta de respuestas coléricas, las dificultades en las habilidades intelectuales y la ansiedad en las interacciones sociales, estaba estrechamente relacionado con conductas similares en años posteriores en los escolares (p.277). Según Bierman (2004) la mayor parte de los alumnos que sufren rechazo por parte de sus iguales muestran alguna o varias de los siguientes patrones de conducta: 1) Baja tasa de conductas personales (niveles bajos de colaboración, baja tolerancia a la frustración). 2) Altas tasas de conductas agresivas y disruptivas (pegar, molestar, intimidar). 3) Altas tasas de conductas de falta de atención y/o inmaduras (se muestran como un niño más pequeño a su edad, muestran distracciones en los juegos). 4) Altas tasas de conductas de ansiedad y evitación (parece que no disfruta con los demás).

Los alumnos que son rechazados por sus iguales muestran comportamientos agresivos, aislamientos y son menos sociables de todos los tipos sociométricos (Garaigordobil, 2001), estos alumnos desde un punto de vista sociométrico aparecen con mayor riesgo en su desarrollo (Gross, 1998). Para Goldsby (2017) existe una serie de patrones relacionados con los alumnos rechazados a nivel conductual (la agresión y el aislamiento), a nivel socio-afectivo (sesgos de atribución hostil) y a nivel emocional (escasa regulación emocional).

Ser socialmente competentes refleja también la capacidad de saltear relaciones perniciosas o destructivas con los demás (Elliott y Gresham, 1991; Gresham, 2002). Además, las dificultades interpersonales se asocian con una amplia gama de problemas de los niños, como por ejemplo ansiedad, rechazo social, aislamiento, agresión y delincuencia (Thompson, 1994)) y son parte de los criterios diagnósticos de muchos trastornos de la infancia y la adolescencia que se especifican en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V; American Psychiatric Association, 2013), como por ejemplo incluye depresión infantil, déficit de atención/hiperactividad, distimia, mutismo selectivo, trastornos de conducta y autismo. El deterioro de las habilidades sociales ha sido considerado como uno de los aspectos primordiales en el trastorno de la ansiedad social, que es considerado un problema serio debido a su alta incidencia y sus limitaciones en las interacciones sociales y en el rendimiento.

Desde una perspectiva educativa y terapéutica, el fortalecimiento de las habilidades emocionales y de la regulación emocional se considera un objetivo clave para promover el bienestar integral de los preadolescentes. En este sentido, enfoques basados en experiencias corporales, sensoriales y musicales, pueden ofrecer un contexto facilitador para la autorregulación, la toma de conciencia emocional y la expresión no verbal de las emociones, especialmente en aquellos menores que presentan dificultades para verbalizar sus estados internos (Koelsch, 2015).

La identificación temprana de estas dificultades resulta fundamental para diseñar intervenciones que promuevan el desarrollo socioemocional de forma ajustada a las necesidades evolutivas de los menores. En este sentido, las propuestas que integran experiencias corporales, sensoriales y emocionales ofrecen un contexto seguro para la exploración emocional y la mejora de las habilidades sociales, especialmente en aquellos preadolescentes que presentan resistencia a enfoques exclusivamente verbales o cognitivos (Koelsch, 2015).

5.3. Intervenciones terapéuticas en el ámbito socioemocional infantil

5.3.1.Enfoques tradicionales de intervención (psicoeducativos y terapéuticos)

Los enfoques tradicionales de intervención psicoeducativa y terapéutica han constituido históricamente la base del abordaje de las dificultades emocionales y sociales en la infancia y la preadolescencia. Estos enfoques se centran principalmente en el desarrollo de habilidades cognitivas, emocionales y conductuales a través de estrategias estructuradas, con el objetivo de promover la adaptación personal, social y escolar de los menores (Bisquerra, 2003).

Desde el ámbito psicoeducativo, las intervenciones suelen orientarse al entrenamiento en habilidades socioemocionales dentro de contextos escolares o educativos. Programas de educación emocional y aprendizaje socioemocional (SEL) trabajan aspectos como el reconocimiento y expresión de emociones, la empatía, la resolución de conflictos y la toma de decisiones responsables, generalmente mediante actividades grupales, dinámicas reflexivas y enseñanza explícita de competencias emocionales (CASEL, 2020). Estos programas han mostrado resultados positivos en la mejora del clima escolar, la reducción de conductas problemáticas y el aumento del bienestar emocional del alumnado (Durlak et al., 2011).

No obstante, diversos autores señalan que estos enfoques pueden presentar limitaciones cuando se aplican a menores que muestran dificultades para verbalizar sus experiencias emocionales, baja conciencia emocional o elevada reactividad fisiológica (Malchiodi, 2015). En estos casos, el énfasis en el lenguaje y la cognición puede resultar insuficiente o incluso generar resistencia, especialmente en etapas evolutivas en las que el procesamiento emocional se encuentra aún fuertemente mediado por la experiencia corporal y sensorial (Siegel, 2012).

A pesar de estas limitaciones, los enfoques tradicionales continúan siendo un pilar fundamental en la intervención psicoeducativa y terapéutica, especialmente cuando se integran dentro de modelos más amplios e interdisciplinarios. La combinación de estrategias cognitivas, emocionales y experienciales permite atender de manera más completa las necesidades de la población infantil y preadolescente (Bisquerra & Hernández, 2017).

El reconocimiento de los aportes y límites de los enfoques tradicionales abre la puerta a la incorporación de intervenciones complementarias que amplíen las posibilidades de acompañamiento emocional, especialmente en aquellos casos en los que los métodos convencionales no logran responder plenamente a las necesidades de los menores.

5.3.2.Intervenciones complementarias y terapias alternativas

En las últimas décadas, se ha observado un creciente interés por las intervenciones complementarias y terapias alternativas como recursos de apoyo en el abordaje de dificultades emocionales y sociales en la infancia y la preadolescencia. Estas intervenciones no sustituyen a los enfoques clínicos o educativos tradicionales, sino que los complementan, ofreciendo vías de intervención más integradoras que atienden dimensiones emocionales, corporales y sensoriales del desarrollo (American Psychological Association [APA], 2017).

Las terapias complementarias se caracterizan por emplear metodologías no farmacológicas, experienciales y centradas en la persona, con el objetivo de favorecer la autorregulación emocional, reducir el estrés y mejorar el bienestar psicológico (World Health Organization [WHO], 2019). En población infantil y preadolescente, este tipo de enfoques resulta especialmente relevante, ya que muchos menores presentan dificultades para expresar verbalmente sus emociones o para participar activamente en intervenciones basadas exclusivamente en el lenguaje y la cognición (Malchiodi, 2015).

Entre las intervenciones complementarias más utilizadas en el ámbito socioemocional se encuentran la arteterapia, la musicoterapia, las prácticas de mindfulness, la relajación guiada, el yoga infantil y diversas formas de terapia corporal o sensorial. Estas propuestas han mostrado efectos positivos en la reducción de la ansiedad, la mejora de la atención, el aumento de la conciencia emocional y el fortalecimiento de las habilidades sociales, especialmente cuando se aplican de forma adaptada a la etapa evolutiva del menor (Durlak et al., 2011).

5.3.3. Importancia de las intervenciones no verbales en población infantil

En el ámbito terapéutico y educativo, las intervenciones no verbales han demostrado ser especialmente eficaces para favorecer la regulación emocional, la conciencia corporal y la sensación de seguridad, aspectos esenciales para el desarrollo socioemocional saludable (Porges, 2011). Estas intervenciones facilitan la activación de sistemas neurofisiológicos asociados a la calma y la conexión social, contribuyendo a la reducción del estrés y a una mayor disponibilidad emocional para el aprendizaje y la interacción social (van der Kolk, 2014).

Asimismo, las intervenciones no verbales ofrecen un espacio de expresión emocional libre de juicio, lo que resulta especialmente beneficioso para menores que han desarrollado mecanismos de evitación, inhibición emocional o resistencia a la comunicación verbal. A través de experiencias sensoriales compartidas, los niños pueden explorar emociones complejas, fortalecer la autoobservación y desarrollar progresivamente estrategias de autorregulación sin necesidad de recurrir inicialmente al lenguaje verbal (Malchiodi, 2015).

En la preadolescencia, etapa caracterizada por una mayor intensidad emocional y por la aparición de conflictos internos relacionados con la identidad y la pertenencia social, las intervenciones no verbales adquieren un valor añadido. Estas propuestas permiten crear contextos de contención emocional que favorecen la integración de la experiencia emocional y corporal, facilitando posteriormente procesos de reflexión y verbalización más conscientes (Siegel, 2012). De este modo, las intervenciones no verbales no sólo actúan como un recurso terapéutico, sino también como un puente hacia el desarrollo de competencias emocionales más elaboradas.

5.3.4. Beneficios de las terapias basadas en la experiencia sensorial

Las terapias basadas en la experiencia sensorial se fundamentan en la utilización consciente de estímulos sensoriales —como el sonido, el movimiento, la vibración, el tacto o la respiración— con el objetivo de favorecer la autorregulación, el bienestar emocional y la integración cuerpo-mente. En la infancia y la preadolescencia, este tipo de intervenciones resulta especialmente beneficioso, ya que el procesamiento sensorial y emocional se encuentra estrechamente interrelacionado y precede, en muchos casos, a la elaboración cognitiva y verbal de la experiencia (Siegel, 2012).

Uno de los principales beneficios de las terapias sensoriales es su impacto positivo en la regulación del sistema nervioso. La estimulación sensorial estructurada contribuye a disminuir los niveles de activación fisiológica, promoviendo estados de calma y seguridad que facilitan la regulación emocional y conductual (Porges, 2011). En población infantil con dificultades emocionales o sociales, estas experiencias pueden reducir la reactividad emocional, mejorar la tolerancia a la frustración y favorecer una mayor estabilidad emocional (van der Kolk, 2014).

En el contexto de la preadolescencia, las terapias sensoriales adquieren un valor añadido, ya que permiten canalizar emociones intensas a través de la experiencia corporal, favoreciendo la integración emocional en una etapa marcada por cambios significativos a nivel físico, emocional y social (Steinberg, 2005). Estas intervenciones pueden actuar como factores protectores frente al estrés, la ansiedad y las dificultades de adaptación social, contribuyendo al desarrollo de habilidades socioemocionales más sólidas.

Desde una perspectiva integradora, los beneficios de las terapias basadas en la experiencia sensorial se manifiestan no solo a nivel emocional, sino también en el ámbito social y educativo, al mejorar la atención, la disposición al aprendizaje y la calidad de las interacciones interpersonales. Por ello, estas terapias se presentan como un recurso complementario valioso en el acompañamiento socioemocional de la población infantil y preadolescente, especialmente en aquellos casos en los que los enfoques tradicionales resultan insuficientes.

5.4. Terapia de sonido: fundamentos teóricos

5.4.1. Definición de terapia de sonido

La terapia de sonido se define como una intervención complementaria que utiliza el sonido, la vibración y la frecuencia con fines terapéuticos, orientada a favorecer la relajación, la regulación emocional, el bienestar psicofísico y los procesos de autorregulación del individuo (Goldsby et al., 2017). A diferencia de otras intervenciones musicales estructuradas, la terapia de sonido pone el énfasis en la experiencia sensorial directa del sonido, más que en el aprendizaje musical, la interpretación o el análisis cognitivo del estímulo sonoro (Bunt & Stige, 2014).

Diversos autores señalan que la terapia de sonido se inscribe dentro de los enfoques no verbales y experienciales, ya que no requiere habilidades lingüísticas, ni cognitivas complejas por parte del receptor. El sonido es percibido de manera global por el cuerpo, a través del sistema auditivo y somatosensorial, permitiendo un acceso indirecto a los estados emocionales y facilitando procesos de regulación sin necesidad de verbalización consciente (Porges, 2011; van der Kolk, 2014). Esta característica resulta especialmente relevante en menores con dificultades para expresar sus emociones de forma verbal o para participar en intervenciones de corte cognitivo.

Asimismo, la terapia de sonido se diferencia de la musicoterapia tradicional en que no se basa necesariamente en un proceso terapéutico relacional estructurado ni en objetivos musicales específicos, sino en la creación de un entorno sonoro terapéutico que favorezca estados de calma, presencia y autorregulación (Wigram et al., 2002). Aunque ambas disciplinas comparten el uso del sonido como medio de intervención, la terapia de sonido suele emplear instrumentos de resonancia prolongada como cuencos, diapasones o gongs y experiencias de escucha receptiva, centradas en la percepción corporal y emocional del sonido.

5.4.2. Bases neurofisiológicas del sonido

El sonido constituye un estímulo físico complejo que actúa simultáneamente a nivel auditivo, somatosensorial y neurofisiológico, generando respuestas que afectan tanto al sistema nervioso central como al sistema nervioso autónomo. Desde una perspectiva neurofisiológica, la percepción sonora no se limita al procesamiento auditivo cortical, sino que implica redes neuronales vinculadas a la emoción, la regulación fisiológica y la conciencia corporal (Koelsch, 2015).

  • Vibración y sistema nervioso:

El sonido es, en su base física, una vibración mecánica que se propaga a través de un medio y que, al interactuar con el organismo humano, es transformada en señales neurofisiológicas. Estas vibraciones son captadas inicialmente por el sistema auditivo, pero también pueden ser percibidas a nivel corporal a través de receptores somatosensoriales, lo que amplía su impacto más allá de la mera audición (Thaut & Gardiner, 2014).

Desde una perspectiva neurofisiológica, la estimulación sonora influye en la actividad del sistema nervioso autónomo, modulando el equilibrio entre las ramas simpática y parasimpática. Determinadas cualidades del sonido —como frecuencias graves, sonidos continuos y dinámicas suaves— se asocian con una activación del sistema parasimpático, favoreciendo respuestas fisiológicas relacionadas con la calma, la reducción del estrés y la sensación de seguridad (Porges, 2011). Esta modulación resulta especialmente relevante en población infantil y preadolescente, cuyos sistemas de autorregulación aún se encuentran en desarrollo (Siegel, 2012).

La vibración sonora también puede influir en la percepción interna del estado corporal, facilitando procesos de regulación emocional a nivel pre-verbal. En este sentido, el sonido actúa como un estímulo regulador que conecta directamente con circuitos neuronales implicados en la emoción y la homeostasis (Koelsch, 2015).

  • Resonancia corporal

La resonancia corporal hace referencia a la respuesta vibratoria del cuerpo ante estímulos sonoros, entendiendo el organismo como un sistema capaz de vibrar y responder a diferentes frecuencias. Aunque este concepto ha sido utilizado en contextos metafóricos, desde una perspectiva científica puede abordarse en términos de percepción somatosensorial y conciencia corporal, sin atribuirle propiedades no demostradas (van der Kolk, 2014).

El cuerpo humano percibe el sonido no solo a través del oído, sino también mediante receptores táctiles y propioceptivos, especialmente en zonas con mayor sensibilidad vibratoria. Esta percepción favorece la integración sensorial, permitiendo que el sonido sea experimentado de forma global, lo que resulta especialmente significativo en intervenciones no verbales y corporales (Ogden et al., 2006).

  • Respuesta de relajación

La respuesta de relajación se define como un estado psicofisiológico caracterizado por la disminución de la activación del sistema nervioso simpático y el aumento de la actividad parasimpática, lo que se traduce en una reducción del ritmo cardíaco, la respiración y la tensión muscular (Benson & Proctor, 2010). Diversos estudios han evidenciado que determinadas experiencias sonoras pueden facilitar la activación de esta respuesta.

El uso de sonidos prolongados, envolventes y de ritmo lento se ha asociado con una disminución de los niveles de estrés percibido y una mayor sensación de bienestar subjetivo (Goldsby et al., 2017). Desde el punto de vista neurofisiológico, estos estímulos favorecen patrones de actividad cerebral vinculados a la relajación y la atención interna, como las ondas alfa y theta, lo que contribuye a estados de calma y regulación emocional (Koelsch, 2014).

En la infancia y la preadolescencia, la inducción de la respuesta de relajación mediante el sonido puede resultar especialmente beneficiosa, ya que facilita estados de seguridad interna y disponibilidad emocional, aspectos fundamentales para el desarrollo socioemocional y la interacción social positiva (Porges, 2011; Siegel, 2012).

5.4.3. Efectos del sonido en la regulación emocional y el estrés

El sonido ha demostrado tener un impacto significativo en los procesos de regulación emocional y manejo del estrés, actuando como un modulador de la activación fisiológica y de los estados emocionales. Desde una perspectiva neuropsicológica, los estímulos sonoros influyen en la actividad del sistema nervioso autónomo, en los circuitos emocionales y en los procesos de autorregulación, lo que los convierte en una herramienta relevante dentro de las intervenciones terapéuticas y psicoeducativas (Koelsch, 2015).

Uno de los principales efectos del sonido en la regulación emocional es su capacidad para modular el nivel de activación fisiológica. Determinadas características sonoras, como ritmos lentos, sonidos continuos y frecuencias graves, se asocian con una reducción de la activación del sistema nervioso simpático y un aumento de la actividad parasimpática, favoreciendo estados de calma y equilibrio emocional (Porges, 2011). Esta modulación resulta especialmente beneficiosa en menores que presentan elevados niveles de reactividad emocional o dificultades para gestionar el estrés.

Asimismo, el sonido puede influir en la percepción y expresión emocional, facilitando el acceso a estados emocionales de forma no verbal. La experiencia sonora puede evocar emociones, sensaciones corporales y recuerdos, contribuyendo a una mayor conciencia emocional sin necesidad de una elaboración cognitiva compleja (Koelsch, 2014).

En relación con el estrés, diversos estudios señalan que las intervenciones basadas en la escucha sonora pueden reducir el estrés percibido, la tensión muscular y la ansiedad, favoreciendo una respuesta de relajación sostenida en el tiempo (Benson & Proctor, 2010; Goldsby et al., 2017). Estos efectos se asocian a cambios fisiológicos observables, como la disminución del ritmo cardíaco y la mejora de la respiración, indicadores clave de una mayor regulación del sistema nervioso autónomo.

Además, el sonido contribuye a la creación de contextos de seguridad emocional, un aspecto fundamental para la regulación emocional eficaz. La percepción de seguridad facilita la inhibición de respuestas defensivas y permite una mayor apertura emocional y relacional (Porges, 2011).

5.4.4. Terapia de sonido en población infantil y juvenil

De cara a la salud integral de las y los preadolescentes la OMS (2024) reconoce la importancia de evitar la excesiva institucionalización y medicalización y sugiere optar por alternativas no farmacológicas. En esta línea, la terapia de sonido, como práctica complementaria, representa una alternativa valiosa que, combinada con métodos clínicos convencionales, puede potenciar el bienestar emocional del alumnado y contribuir a la disminución de síntomas que afectan su salud mental e integral.

Se podría considerar a la terapia de sonido como disciplina para la mejora de las relaciones sociales, encuadrándola en programas de intervención en la escuela con alumnado que se encontrase con alguna dificultad en relación a su progreso educativo o en su desarrollo social. En la mayoría de los casos, estos programas buscarían disminuir el riesgo de agresividad (factor de riesgo) y la prosocialidad (factor protector) y se materializarían a través de experiencias musicales terapéuticas (Guevara, 2009).

Dentro de los estudios relacionados con la realización de programas de musicoterapia en el ámbito educativo, nos encontramos con los primeros (Eidson, 1989; Haines, 1989) y con estudios más recientes (Gooding, 2011; Chao, Mato y López, 2015). En ellos se llevaron a cabo programas de intervención en los que se pretendía observar el efecto de las sesiones de musicoterapia sobre las conductas en el aula, relacionados con la mejora de las habilidades sociales.

Hay estudios, que señalan la importancia de la musicoterapia en el entrenamiento en autorregulación de la impulsividad y la agresividad (Rickson, 2006). Otro estudio, por ejemplo, se centró en mostrar la importancia de la estimulación musical progresiva para la mejora de la autorregulación de los niveles de activación atencional de los niños con TDAH (Windwer, 1981).

Un estudio llevado a cabo por O´Neill (2005) en el Nordoff-Robbins Music Therapy Center (Londres, Inglaterra), presenta la técnica de intervención en musicoterapia de improvisación creativa, método Nordoff-Robbins, con niños hospitalizados en edades comprendidas entre 12 meses y 9 años que han sido sometidos a trasplante de médula ósea y que experimentan dolor crónico. El resultado fue que las experiencias estéticas y creativas beneficiaban a esas situaciones de estrés y dolor.

En 2022, Vikrampal estudió la eficacia terapéutica del baño de gong analizando los resultados de 363 participantes en 42 baños de gong, en 7 países y bajo la celebración de la luna Wesak. Los resultados demostraron una eficacia terapéutica significativa, activando el sistema parasimpático para inducir una relajación profunda, reducir el estrés, la ansiedad, la tristeza y el dolor, a la vez que aumentaba el nivel de energía y vitalidad tanto a nivel físico como emocional, apoyando la salud en general y complementando tratamientos médicos (Vikrampal, 2023).

Otra investigación realizada por M. Noelle Acosta, expone la eficacia de la terapia de sonido con gong en el bienestar integral de adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial. Se concluye que la terapia de sonido con gong puede ser una herramienta eficaz y no invasiva para complementar tratamientos psicológicos, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad. Además de promover la regulación emocional y el bienestar físico, se infiere que puede catalizar procesos de apertura emocional profunda (Acosta, 2025).

La investigación de Patricia Ganados de Osma estudia el baño de gong para la reducción del estrés en músicos y docentes del conservatorio y los resultados obtenidos mostraron una mejora significativa en el bienestar general de los participantes: disminuyeron notablemente los niveles de estrés, ansiedad, tristeza, dolor y malestar físico. Aunque se reportó una ligera bajada en los niveles de energía tras la sesión, este efecto fue interpretado como consecuencia del profundo estado de relajación inducido por la vibración del gong. Los datos obtenidos respaldan el potencial del baño de gong como una intervención eficaz para mejorar la salud emocional y física de trabajadores expuestos a altos niveles de tensión (Granados, 2025).

Adriana Torres también expone la efectividad de la terapia de sonido con gong en la reducción del estrés en estudiantes universitarios. Los resultados mostraron una mejora significativa en el bienestar general de los participantes: disminuyeron notablemente los niveles de estrés, ansiedad, tristeza, dolor y malestar físico. Aunque se reportó una ligera bajada en los niveles de energía tras la sesión, este efecto fue interpretado como consecuencia del profundo estado de relajación inducido por la vibración del gong. Los datos obtenidos respaldan el potencial del baño de gong como una intervención eficaz para mejorar la salud emocional y física de trabajadores expuestos a altos niveles de tensión (Torres, 2025).

J. M. Álvarez comprobó una mejoría inmediata y sostenida en el tiempo siendo los principales un aumento en la concentración y la creatividad y una disminución de la hiperactividad de los niños de educación primaria.

Por último, mencionar a M.Rosana Matiasevich, que estudió la terapia de sonido con gong en la reducción del estrés laboral y “Los resultados evidenciaron una mejora significativa en varios indicadores. Se observó una reducción promedio del 50 % en los niveles de estrés percibido, así como una disminución del 57,5 % en los niveles de ansiedad y una caída del 38,5 % en la percepción de dolor. Asimismo, los sentimientos de tristeza y la percepción de enfermedad también mostraron mejoras leves. En el plano fisiológico, se registró una disminución promedio de la frecuencia cardíaca al finalizar cada sesión, lo que sugiere un efecto relajante sostenido a lo largo de las cuatro semanas” (Matiasevich, 2025).

Es importante señalar que la evidencia científica específica sobre terapia de sonido con instrumentos como el gong en población infantil y juvenil aún es limitada, y que muchos estudios presentan diseños exploratorios o muestras reducidas. Por ello, diversos autores subrayan la necesidad de seguir desarrollando investigaciones con metodologías rigurosas que permitan evaluar con mayor precisión la eficacia de estas intervenciones (Koelsch, 2015). A pesar de estas limitaciones, los resultados disponibles apuntan a un potencial terapéutico relevante, especialmente cuando estas intervenciones se integran de forma complementaria a otros enfoques psicoeducativos y terapéuticos.

5.5. El gong como herramienta terapéutica

5.5.1. Origen y características del gong

El gong es un instrumento de percusión de origen ancestral cuyo uso se remonta a diversas culturas de Asia, especialmente en regiones como China, el sudeste asiático, la India y el Tíbet. Históricamente, el gong ha estado vinculado a contextos rituales, ceremoniales y espirituales, así como a prácticas comunitarias relacionadas con la comunicación simbólica, la meditación y la regulación de los estados de conciencia (Blades, 2010; Collinson, 2016).

Desde el punto de vista etnomusicológico, los primeros registros del uso del gong datan de más de 3.500 años, siendo empleado tanto en ceremonias religiosas como en eventos sociales y militares. En muchas de estas culturas, el sonido del gong se asociaba a la capacidad de generar un impacto profundo a nivel corporal y emocional, debido a su potencia sonora y a la riqueza de sus armónicos (Blades, 2010).

En cuanto a sus características acústicas, el gong se distingue por producir un sonido complejo, no lineal y altamente resonante. A diferencia de otros instrumentos de percusión con afinación definida, el gong genera un amplio espectro de frecuencias simultáneas, incluyendo tonos fundamentales y múltiples armónicos que se expanden de forma progresiva en el espacio (Jourdain, 1997). Su sonido alcanza capas sonoras complejas y se desarrolla gradualmente tras su impacto, lo que le diferencia de otros sonidos abruptos o breves y le convierte en un instrumento especialmente adecuado para experiencias sonoras prolongadas y sostenidas (Collinson, 2016).

El material de fabricación del gong suele ser una aleación metálica (principalmente bronce, compuesto por cobre y estaño). La forma circular y el tamaño variable del instrumento influyen directamente en la duración, profundidad y riqueza del sonido producido, siendo los gongs de mayor diámetro los que generan frecuencias más graves y tiempos de resonancia más extensos (Rossing, 2000).

5.5.2. El sonido del gong y su impacto en el sistema nervioso

El gong es un instrumento sagrado, ancestral. Una puerta vibratoria hacia el alma. Más que un objeto físico, es una presencia viva, un puente entre el mundo material y el espiritual (Vikrampal, 2025). Sus sonidos no se limitan a ser oídos: se sienten, se habitan, se recuerdan. Con un solo toque de la maza, el gong despierta una red de frecuencias que hablan directamente al alma. Muchas de ellas se sitúan por debajo del umbral de audición humana (por debajo del los 20hz), pero no por ello pasan desapercibidas: el cuerpo y el cerebro las perciben a través de patrones sutiles, como ecos invisibles que atraviesan la materia y llegan al campo energético (Vikrampal, 2025)

Su sonido es un espectro continuo, una expansión orgánica que parte de una nota fundamental (diferente en cada gong) y que se ramifica en múltiples sobretonos y armónicos, generando una experiencia vibracional envolvente, holística y profundamente transformadora. Estos armónicos pueden crear efectos similares a los batidos binaurales, induciendo estados alterados de conciencia y sincronización cerebral (Vikrampal, 2025).

El gong tiene un impacto directo sobre el sistema nervioso central (SNC) que es el eje principal de control y coordinación de todo el cuerpo. Es como el centro de mando de la conciencia, la percepción, el movimiento y las funciones vitales. El gong puede favorecer la modulación del sistema nervioso autónomo. Diversos estudios han señalado que su sonido tiende a reducir la hiperactivación del sistema nervioso simpático y a promover la activación del sistema parasimpático, asociado a estados de calma, descanso y recuperación (Porges, 2011).

El sonido del gong también puede influir en la actividad cortical. La exposición a sonidos de baja frecuencia y a paisajes sonoros envolventes se ha asociado con cambios en los patrones de ondas cerebrales, especialmente un aumento de las ondas alfa y theta, frecuentemente vinculadas a estados de relajación profunda, atención interna y regulación emocional (Huang & Charyton, 2008).

El gong también puede promover una atención no focalizada, reduciendo la rumiación cognitiva y facilitando una experiencia de presencia corporal. Este tipo de atención se relaciona con procesos de regulación emocional más automáticos y menos dependientes del control cognitivo consciente, lo que resulta especialmente relevante en población infantil y preadolescente (Koelsch, 2015).

El gong puede percibirse no solo a través del sistema auditivo, sino también mediante la conducción ósea y la percepción corporal de las ondas sonoras. Esta estimulación multisensorial contribuye a una mayor conciencia corporal y puede facilitar procesos de autorregulación fisiológica, especialmente en menores con dificultades para identificar y expresar verbalmente sus estados internos (Van der Kolk, 2014).

El gong también se ha asociado con una reducción de indicadores fisiológicos de estrés, como la frecuencia cardíaca y la tensión muscular, favoreciendo la activación de la respuesta de relajación (Benson & Proctor, 2010).

En conjunto, el sonido del gong puede considerarse un estímulo sonoro con potencial regulador sobre el sistema nervioso, actuando a través de mecanismos auditivos, vibratorios y atencionales. No obstante, su aplicación terapéutica debe realizarse de forma progresiva y adaptada, teniendo en cuenta factores como la intensidad sonora, la duración de la exposición y las características individuales del menor.

5.5.3. Estados de conciencia, atención plena y relajación

El gong es un alquimista cósmico. Es un alquimista que lo sabe todo sobre ti. Ante un gong estamos desnudos, no podemos ocultar nada. Sus sonidos te fragmentan. Disolverán aquello que ya no necesitas y volverán a unir lo que queda, dando lugar a algo nuevo en ti. Cuando lo escuchas, revela lo que está oculto, disuelve lo que ya no necesitas y reordena lo que queda para que nazca una versión más auténtica de ti. Ante él el tiempo se detiene. El cuerpo entra en un estado de suspensión en el que el corazón se abre y la mente se silencia. En ese instante fuera del tiempo, se activa la regeneración celular. La sanación ocurre: física, emocional, mental y espiritual (Vikrampal, 2025).

El sonido y la vibración que emite el gong se introduce en el cuerpo físico. Afecta positivamente al cerebro, cambiando su patrón de onda y a la mente, facilitando la entrada en el espacio meditativo. Esto le permite desbloquear patrones del subconsciente, bloqueos físicos y emocionales, proporcionando una agradable sensación de bienestar.

Considerando que la Terapia de Sonido con Gong está demostrando tener efectos positivos tanto en el plano físico, como emocional, mental y espiritual, y su gran capacidad para:

  • reducir el estrés y la ansiedad
  • aliviar el dolor físico
  • equilibrar el sistema glandular
  • regenerar el sistema nervioso
  • aumentar la conciencia
  • aumentar la capacidad psíquica
  • mejorar el sueño
  • desbloqueo de resistencias al cambio

La terapia de sonido, al actuar sobre el sistema nervioso mediante frecuencias auditivas, tiene un sólido respaldo neurocientífico. Permite modular estados mentales, influir en la química cerebral y restablecer la homeostasis del sistema nervioso a través de la sincronización de ondas cerebrales y el acceso a estados de conciencia profunda. Las ondas cerebrales son patrones de actividad eléctrica generados por grupos de neuronas que se comunican entre sí. Estas ondas se miden en hercios (Hz) y desde la terapia de sonido se trabaja principalmente en el área de las ondas Beta (13-30 Hz) onda rápida para estar alerta y activo, Alfa (8-13 Hz) onda calmante, para estar relajado, pero presente, Theta (4-8 Hz) onda del sueño y la creatividad, para soñar y meditar y ondas Delta (0,5-4 Hz) donde el sueño es reparador y el cuerpo físico está completamente paralizado.

Respecto a los efectos que la terapia de sonido aporta sobre el sistema límbico se destacan tres estructuras cerebrales implicadas en el estrés. El sonido afecta positivamente a la amígdala, involucrada en la respuesta emocional del miedo, el estrés y la ansiedad. Al hipocampo, relacionado con los procesos de aprendizaje, la memoria y la percepción del entorno emocional. Así como al hipotálamo, que regula funciones autónomas, incluyendo la liberación de cortisol (conocido coloquialmente como la “hormona del estrés”).

Por todo ello, podemos afirmar que en el contexto de la terapia de sonido con gong, la combinación de atención plena y relajación permite crear un espacio de seguridad emocional en el que el menor puede explorar sus sensaciones internas sin exigencias cognitivas ni verbales. Este tipo de experiencia contribuye al desarrollo progresivo de estrategias de autorregulación y conciencia emocional, elementos clave para el bienestar socioemocional en la infancia y la preadolescencia (Siegel, 2010).

En síntesis, los estados de conciencia facilitados por la experiencia sonora, junto con la atención plena y la relajación, constituyen mecanismos fundamentales a través de los cuales el sonido del gong puede apoyar procesos terapéuticos orientados a la regulación emocional y la reducción del estrés en población infantil y juvenil.

5.6. Marco legal y Legislación nacional

El siguiente conjunto normativo, proporciona un respaldo legal sólido para la implementación de intervenciones innovadoras en el ámbito educativo, como la musicoterapia, en la que se puede usar la terapia de sonido con gong, siempre que se respeten los principios de calidad, seguridad y autonomía del alumnado.

La ley educativa de La Rioja se rige por la ley estatal LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020), que modifica la LOE (Ley Orgánica 2/2006) y la Comunidad Autónoma desarrolla su currículo y normativa específica a través de decretos y órdenes, como el Decreto 41/2022, que establece el currículo de Educación Primaria en La Rioja.

Existen otras leyes y decretos riojanos que regulan aspectos específicos como la Resolución 45/2025 de la Dirección General de Innovación y Ordenación Educativa, que regula la participación en el Programa PROA+ (Orientación, Avance y Enriquecimiento educativo) en centros de especial complejidad, financiado por fondos europeos (FSE+), estableciendo las bases para la solicitud y desarrollo de estos proyectos educativos de mejora.

Este proyecto de terapia de sonido con gong se podría implementar como una actividad palanca dentro del programa: Miradas emocionales y ser un medio para alumnado con necesidades educativas especiales.

5.7. Marco social

En el contexto educativo actual, los centros de Educación Primaria afrontan un aumento significativo de las necesidades socioemocionales del alumnado, especialmente en la etapa de la preadolescencia. Diversos estudios señalan un incremento de las dificultades en habilidades sociales, la regulación emocional, la gestión del estrés y la convivencia escolar, factores que influyen directamente en el bienestar del alumnado y en el clima del aula. Estas dificultades se ven acentuadas por entornos educativos cada vez más demandantes a nivel cognitivo, social y sensorial, así como la escasez de recursos específicos destinados al acompañamiento emocional dentro del sistema educativo.

Es por ello, que la musicoterapia y otras intervenciones basadas en el sonido, comienzan a adquirir mayor relevancia como herramientas complementarias dentro del ámbito escolar. Aunque la presencia de la musicoterapia en los colegios de Educación Primaria en España aún es limitada y en muchos casos depende de iniciativas puntuales o proyectos externos, existe un creciente interés por integrar enfoques que atiendan de manera holística el desarrollo emocional y social del alumnado.

La terapia de sonido con gong, en particular, se presenta como una intervención potencialmente beneficiosa para favorecer estados de relajación, mejorar la autorregulación emocional y facilitar la conexión interpersonal en contextos grupales. Esto puede suponer una respuesta innovadora y necesaria ante las demandas actuales del alumnado, complementando la labor docente y promoviendo un entorno escolar más saludables y sostenible.

6. METODOLOGÍA

6.1. Diseño

Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y de corte transversal, basado en la aplicación de una escala tipo Likert (la escala: CUESTIONARIO BENEFICIOS GONG VIKRAMPAL V22-01) para analizar las percepciones de los participantes sobre el baño de gong en preadolescentes con dificultades en habilidades sociales en un colegio público de Logroño, La Rioja.

Se debe a un estudio cuantitativo debido a que la recopilación y análisis de los datos se realizó mediante un cuestionario con escala tipo Likert. El diseño fue descriptivo, ya que permitió caracterizar las percepciones y experiencias de cada participante en relación con las habilidades sociales. El estudio se considera de carácter transversal ya que la información se recopiló en un único baño de gong.

Los ítems que evaluó el cuestionario fueron: el estado físico general desglosado en: tengo energía, tengo dolor y me siento enfermo y el estado emocional desglosado en: me siento triste, nivel de estrés y nivel de ansiedad.

  1. Estado físico general
    1. Tengo energía
    2. Tengo dolor
    3. Me siento enfermo
  2. Estado emocional
    1. Me siento triste
    2. Nivel de estrés
    3. Nivel de ansiedad

La intervención consistió en un baño de gong de 45 minutos de duración, a lo que se sumó 2 minutos con anterioridad con sonidos del tambor oceánico para ir haciendo un pequeño body scan y otros 5 minutos después con la campana de viento y silencio. Tanto al inicio como después de la sesión, se realizó un cuestionario con una duración de unos 4 minutos, alcanzando la actividad al completo un tiempo estimado de 60 minutos. Con estos dos cuestionarios se contrastó la información sobre las percepciones de los participantes antes y después del baño de gong.

Respecto a la estructura del baño de gong, se dividió en tres bloques. En el bloque A + transición a B se escuchó al tambor oceánico, al shaker, al uso de la voz para guiar al grupo a un estado de meditación y relajación profunda y al gong. En el bloque B + transición a C acompaña el flumie y las mazas M5 y M2 y en el bloque C + silencio se termina el gong con el último toque final y aparece el sonido del zaphir crystaline para dar lugar al cierre y a la integración de lo vivido. En el silencio profundo se incluyó el pensamiento semilla (plantar una intención, afirmación o propósito positivo en la mente justo cuando ésta se encuentra en un estado de calma profunda y sin ruido mental, tras haber sido “limpiada” por las vibraciones del gong) y después la vuelta a la calma.

6.2. Sujeto(s) del estudio

La población de estudio estuvo compuesta por un grupo perteneciente al alumnado de tercer ciclo de un colegio público de Logroño, La Rioja. La muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, ya que dichos alumnos y alumnas eligieron voluntariamente participar en esta experiencia. El grupo estuvo conformado por 144 chicos y chicas cuyas edades oscilaron entre los 9 y 13 años, pues es un colegio que mezcla alumnado de un ciclo entero, es decir, están en una clase niños y niñas de 5º y 6º juntos. Las sesiones se realizaron por aula, habiendo 6 clases, se hicieron durante una semana 6 baños de gong.

Se les ofreció la posibilidad de expresar con sus palabras, además de en el cuestionario, su sensación de lo vivido en la sesión.

6.3. Ámbito y periodo del estudio

El estudio se realizó la semana del 2 al 7 de Noviembre del 2025 en el CEIP Duquesa de la Victoria de Logroño, La Rioja, España. El baño de Gong se realizó en una sala perfectamente acondicionada para la actividad que al completo tuvo una duración de 60 minutos. Se realizaron 6 baños de Gong, pues había 6 clases de 3º ciclo.

6.4. Recogida de información

Instrumento de recolección de datos:

Para la recolección de datos se utilizó el “Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01”, tipo Likert de 0 a 4 puntos. Las opciones de respuesta iban desde 0 (nada) hasta 4 (muchísimo). El cuestionario cuenta con validación previa para la población similar. Un instrumento diseñado para evaluar el estado físico, emocional y la evolución del estrés de los participantes. Este cuestionario fue aplicado en formato digital a través de la plataforma google forms en dos momentos de la sesión, antes y después. El alumnado lo rellenó a través de un código Qr en sus chromebooks del colegio.

Características de los instrumentos:

El set de instrumentos sonoros empleados en el baño de gong fue el siguiente:

  • Gong Tam Tam-Chau-Bronce de 24 pulgadas afinado en Fa2 (87.8 Hz) y mazas M5 y M2.
  • Tambor oceánico de 8 pulgadas con conchas de madera.
  • Seed Shell Shaker T-SS con cáscaras de semillas naturales.
  • Campana de viento Zaphir Crystaline- Spring Chimes: G-A-B-D-A-G-B-D
  • Flumie Olli Hess Crazy Egg Gong rubber: Material: goma, diámetro del mango: 6 mm, simula al sonido de ballenas.

6.5. Procedimiento de recogida de la información

Para la realización de este estudio se garantizó la confidencialidad de todos los datos durante todo el periodo del estudio y posible publicación del mismo (Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales).

Los participantes completaron el cuestionario de manera anónima en formato electrónico. Antes de participar, sus familias firmaron un consentimiento informado en el que se garantizaba la confidencialidad de los datos y la participación voluntaria.

Como ya se ha mencionado anteriormente, este cuestionario se aplicó antes y después del baño de gong a través de google forms para recoger la información y contrastar las percepciones de los participantes, antes, durante y después de la experiencia del baño de gong.

6.6. Análisis de los datos

Los datos fueron analizados y organizados en los siguientes procedimientos:

Se llevó a cabo un análisis estadístico descriptivo básico con Google Forms, que genera automáticamente gráficos de barras. A partir de estos datos se puede hacer una descripción de lo ocurrido en este estudio. Los datos obtenidos fueron procesados y analizados mediante el programa Microsoft Excel (versión 2021), utilizando estadísticas descriptivas como la media, mediana, moda y prevalencia. Asimismo, se elaboraron tablas y gráficas para facilitar la interpretación de los resultados. El uso de google forms permitió recopilar datos de forma ágil y organizada, facilitando el análisis descriptivo de las respuestas.

Este tipo de estudio (cuantitativo, descriptivo y transversal) es ideal porque no busca intervenir, solo medir y describir percepciones, actitudes o comportamientos en un momento determinado utilizando una escala de valoración como es la escala Likert.

7. RESULTADOS

7.1 Descripción general de la muestra (participantes, edad y sexo)

Participaron en el estudio un total de 144 estudiantes de Educación Primaria, de los cuales el 45,8% fueron femenino, 50,7% masculino, 4 personas (2.8%) prefiero no decirlo y una persona (0,7 %) eligió la opción de: otro.

Después de la sesión, estos datos cambiaron, sumándose a la opción de: Otro, 3 estudiantes más. Estos datos podrían interpretarse como la confusión a estas edades de su identidad.

A continuación, se presentan los principales resultados obtenidos a partir del análisis de los ítems de la recolección de datos del cuestionario “Beneficios Gong Vikrampal V22-01” representados en los gráficos, que muestran el estado físico y emocional antes y después de la sesión del baño de gong.

7.2. Resultados sobre la percepción del estado físico general

Primeramente, vamos a comparar los resultados de la recopilación de datos del estado físico del cuestionario “Beneficios Gong Vikrampal V22-01”.

Se observan tres indicadores: energía, dolor y sensación de enfermedad, evaluados en cinco niveles de intensidad: Nada, Un poco, Algo, Mucho, Muchísimo.

Antes del Baño de Gong

La mayoría de los participantes reportó niveles altos de energía con 50 (34,7%) estudiantes en Mucho 48 (33,3%)
en Muchísimo. Algo 33 (22,9) Poco 7 (4,8%) y Nada 6 (4,1%).

Se observa una dispersión en las respuestas. Manteniéndose elevado Muchísimo 41 (28,4%),
Mucho 36 (25%), Algo 25 (17,3%), Un Poco 18 (12,5 %), Nada 21 (14,5%).

Interpretación:

Tras la sesión del Baño de Gong se observa una disminución de la energía, probablemente vinculada a la estimulación del sistema nervioso parasimpático con el sonido del Gong, que nos facilita un proceso de relajación profunda, calma y ahorro de energía.

Tengo Dolor

Se registra: Nada 81 (56,25%), Un Poco 38 (26,3%), Algo 12 (8,33%),
Mucho 5 (3,4%), Muchísimo 4 (2,7%).

Interpretación:

Se observa una tendencia hacia la reducción del dolor percibido. Esto puede explicarse por la capacidad del sonido del gong de generar estados de relajación profunda y liberar endorfinas, que actúan como analgésicos naturales. También se destaca que aumenta en algún caso la sensación de muchísimo dolor después de la sesión. Esto puede explicarse por la liberación de sentimientos atados, la estructura ósea y muscular.

● Me siento enfermo

La percepción de mejora “Nada” aumenta 112 (77,7%), Un Poco 20 (13,8%),
Algo 2 (1,3%), Mucho 3 (2,08%), Muchísimo 2 (1,3%).

Interpretación:

El baño de gong contribuyó a una leve mejora en la percepción de bienestar físico general, reduciendo la sensación de malestar.

7.3. Resultados sobre la percepción del estado emocional general

A continuación, vamos a comparar los resultados del estado emocional general.

 

● Me siento Triste

Se observa un aumento en Nada 117 (81,25%), Un Poco 14 (9,7%),
Algo 7 (4,8%), Mucho 1 (0,69%), Muchísimo 5 (3,4%).

Interpretación:

Se observa una mejora del estado de ánimo general, reduciendo la tristeza subjetiva. Este efecto puede estar vinculado a la estimulación de las ondas cerebrales alfa y theta que inducen estados de relajación profunda, así como el aumento de serotonina y dopamina, neurotransmisores asociados al estado de ánimo positivo. También se destaca el aumento de “Muchísimo” en tres personas después de la sesión. Esto podría explicarse por la liberación de sentimientos bloqueados.

● Nivel de Estrés

Se observa un aumento en Nada 82 (56,9%), Un Poco 35 (24,3%),
Algo 14 (9,7), Mucho 5 (3,4%), Muchísimo 8 (5,5%).

Interpretación:

Se puede observar cómo después de la sesión aumenta la reducción del estrés, a pesar de que en algún caso aumenta el “Muchísimo a 4 personas. La reducción marcada de estrés indica que la terapia del gong induce una respuesta de relajación fisiológica, disminuyendo la actividad del eje HHA (hipotálamo-hipófisisadrenal), que regula la producción de cortisol. Esta desactivación del estado de alerta es una respuesta común a sonidos armonizadores como los del gong.

● Nivel de ansiedad

Interpretación:

El baño de gong tuvo un impacto contundente en la regulación de la ansiedad. La baja proporción de respuestas en los niveles más altos refuerza la idea de un clima general de bienestar entre los sujetos evaluados. Ello puede deberse a que los sonidos vibracionales del gong generan un efecto de enraizamiento y seguridad emocional, estabilizando el sistema nervioso autónomo y activando el nervio vago, lo cual modula la ansiedad de forma natural.

8. DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos en este estudio muestran una mejoría en los indicadores emocionales y físicos de los estudiantes tras la sesión de baño de gong. Estos hallazgos concuerdan con la literatura previa, particularmente con las investigaciones de Vikrampal (2022) y Acosta (2025), quienes evidenciaron que la terapia de sonido con gong favorece a la reducción del estrés, la ansiedad y el dolor, así como a la mejora del bienestar emocional.

Comparación  con investigaciones previas

En el estudio de Vikrampal (2022) con 363 participantes, se observó una mejora generalizada del estado emocional y físico después de los baños de gong. En nuestra investigación, a menor escala, los resultados son similares: la percepción de ansiedad y estrés se redujo notablemente. La tristeza también mostró una disminución significativa.

Acosta (2025) reportó que una de las adolescentes evidenció mejoras significativas en todos los indicadores físicos y emocionales, mientras que la otra mostró un aumento en la tristeza y el dolor físico, interpretado como un desbloqueo emocional que facilitó la verbalización de experiencias traumáticas que antes no podía expresar. En nuestra investigación, también se pudo observar que algún preadolescente sentía más tristeza y dolor físico tras el baño de gong.

Ganados (2025) evidenció el potencial del baño de gong como herramienta eficaz para reducir el estrés en el ámbito laboral. Antes de la sesión, el 46.1% de los participantes reportaban niveles altos de estrés «mucho», mientras que solo un 7.7% afirmó no sentir estrés. Tras el baño de gong, esta proporción se invirtió drásticamente: el 69.2% indicó no experimentar estrés, y únicamente un 7.6% permaneció en niveles altos. Esta transformación demuestra un cambio significativo en la percepción subjetiva del estrés en un corto período de tiempo (en una única sesión de gong de 45 minutos).

J.M Álvarez (2025) demostró que la terapia de sonido con gong es una opción válida, no farmacológica y de mucha utilidad para mejorar la experiencia académica de los niños y niñas y que su aplicación sistemática promete mejorar diversos aspectos fundamentales para el aprovechamiento académico de los niños, la interacción entre alumnado y docentes y enriquecedor para el ambiente educativo de las instituciones.

Valoración específica sobre habilidades sociales y emocionales

Los resultados obtenidos en esta investigación reflejan de forma contundente el potencial del baño de gong como herramienta eficaz para reducir el estrés, la ansiedad y la tristeza, además de reducir la sensación de dolor y de enfermedad.

Tras la sesión del baño de gong se observó a los preadolescentes más habladores, con más ganas de expresar su opinión y más alegres. Tenían una sensación de risa permanente y se les observaba más relajados. Se les percibía con una bajada de impulso, más amables unos con otros y con ganas de tener otra segunda sesión de baño de gong.

Estos resultados son muy positivos si lo relacionamos con la habilidades sociales y emocionales, pues un preadolescente que expresa su opinión y es más amable con solo un baño de gong, podríamos imaginarnos el gran impacto de implementar un programa de sesiones de gong en un colegio de educación primaria como herramienta terapéutica no invasiva.

Valoración crítica general

De este modo, los hallazgos del presente estudio no solamente amplían la literatura existente sobre los beneficios del gong como instrumento terapéutico, sino que también refuerzan su aplicabilidad desde etapas tempranas como la preadolescencia.

Comentando el aumento de tristeza y dolor físico de algunos preadolescentes, se interpreta como que las vibraciones del gong pudieron actuar como un catalizador para acceder a emociones y sensaciones previamente reprimidas. Esta apertura emocional facilitó una mayor disposición para abordar sus heridas psicoemocionales y, en consecuencia, avanzar en su proceso terapéutico.

Dichos hallazgos guardan coherencia con estudios como el de Carrizo (2024), que destaca el potencial de la musicoterapia para favorecer el reconocimiento, la expresión emocional y su utilidad para facilitar el acceso y expresión de las emociones.

El acceso a emociones reprimidas es un aspecto aún poco explorado en la literatura especializada en terapia de sonido. Así, se refuerza la importancia de seguir investigando sobre los efectos específicos de los instrumentos utilizados en la terapia de sonido, especialmente el gong, cuyo impacto aún cuenta con escasa documentación académica pero muestra resultados prometedores en el abordaje complementario de la salud mental adolescente.

8.1. Limitaciones

A pesar de los resultados positivos obtenidos en este estudio, es importante señalar varias limitaciones que condicionan la generalización de los hallazgos:

1. Ausencia de grupo control

No se contó con un grupo de comparación (sin intervención), por lo que no es posible afirmar con certeza que los cambios observados se debieran únicamente al baño de gong, y no a factores externos como el ambiente relajado, el contexto grupal o el simple paso del tiempo.

2. Carácter transversal del estudio

La evaluación se realizó antes y después de una única sesión. No se llevó a cabo un seguimiento longitudinal que permitiera valorar la duración de los efectos observados en el tiempo. Desconocemos si la reducción del estrés se mantiene horas, días o semanas después de la intervención.

3. Subjetividad de las respuestas

El cuestionario utilizado se basó en percepciones subjetivas, lo cual puede estar influenciado por expectativas previas, deseo de agradar, o sesgos emocionales momentáneos. No se incorporaron medidas fisiológicas objetivas (como niveles de cortisol o frecuencia cardíaca) que pudieran complementar los datos.

4. Escasa literatura científica existente

Especialmente en el contexto educativo sobre la aplicación de terapia de sonido con gong en educación primaria. Si bien el interés por las terapias complementarias ha ido en aumento en los últimos años, la evidencia desde educación sigue siendo limitada, lo que dificulta la comparación directa de resultados y la validación metodológica.

9. CONCLUSIONES

9.1. Conclusiones según objetivos

Explorar a los estudiantes preadolescentes con dificultades en habilidades sociales y emocionales y su reacción con la terapia de sonido con gong.

Se observó que los preadolescentes responden de manera favorable a la estimulación sonora, manifestando una disminución de la tensión y una mayor sensación de bienestar, lo que resalta la efectividad de esta técnica dentro del contexto educativo.

Definir a los estudiantes preadolescentes así como las habilidades sociales en el contexto educativo actual.

Este conocimiento contribuye a promover intervenciones más personalizadas y efectivas, así como a visibilizar una población frecuentemente poco considerada en contextos educativos.

Identificar la percepción de los preadolescentes sobre la terapia de sonido con gong como herramienta terapéutica.

Los participantes manifestaron una experiencia favorable, destacando la sensación de relajación, conexión emocional y bienestar durante y después de la sesión. Asimismo, se reconoció la relevancia de esta terapia como un recurso que responde a sus particularidades emocionales y sensoriales.

Explorar los efectos de la terapia de sonido con gong en el bienestar físico y emocional de los preadolescentes con dificultades en habilidades sociales y emocionales.

Se sugiere que esta modalidad terapéutica contribuye a la reducción de síntomas relacionados con el estrés y la ansiedad, así como a un mayor equilibrio emocional y bienestar corporal, favoreciendo una atención más adaptada.

Incluir el baño de Gong como herramienta de prevención y mejora de las habilidades sociales y emocionales de los preadolescentes en un centro de Educación Primaria de Logroño.

La experiencia fue acogida positivamente por los participantes, quienes manifestaron una sensación generalizada de alivio, bienestar y conexión interna. La intervención fue viable en términos logísticos y bien recibida por el grupo, las familias y el equipo directivos y docentes, lo que sugiere que su incorporación en programas de bienestar corporativo es posible y beneficiosa.

9.2. Futuras líneas de investigación

  • Sería interesante replicar el estudio en otros niveles de educación primaria o con otro tipo de población académica como secundaria, preparatoria o universidad y realizar un seguimiento longitudinal para analizar la evolución de las habilidades sociales y emocionales de nuestro alumnado.
  • Realizar un seguimiento longitudinal que incluya grupo de control y número de sesiones.
  • También sería enriquecedor la incorporación de variables fisiológicas (como niveles de cortisol, frecuencia cardíaca, etc.) para obtener una visión más completa y objetiva del impacto del baño de gong.
  • Efectuar un trabajo de los efectos con una terapia incorporada al currículo de actividades de la escuela como parte estructural del organigrama de estudios dentro de un ciclo escolar completo.
  • Investigar la correlación entre las notas académicas de los alumnos y la aplicación de la terapia de sonido y vincularlo al desempeño académico general de la institución educativa.
  • Analizar los posibles beneficios en la interacción alumno-maestra y cómo impacta en el ambiente escolar.

10. REFERENCIAS

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