Efectos de la terapia de sonido con gong en la regulación del sistema nervioso en mujeres adultas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

Autora: Miriam Rodrigues Correia

“No eres una gota en el océano. Eres el océano entero en una gota”
Rumi (1.223)


RESUMEN

Introducción: El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en la edad adulta, especialmente en mujeres con diagnóstico tardío, se asocia frecuentemente a dificultades persistentes de autorregulación emocional y fisiológica, que tienden a intensificarse en contextos urbanos caracterizados por sobreestimulación, ritmos acelerados y alta demanda ambiental. En este escenario, surge la necesidad de explorar intervenciones complementarias que favorezcan la regulación del sistema nervioso y el acceso a estados de calma y descanso. Objetivos: Explorar el papel de la terapia de sonido con gong en la regulación del sistema nervioso a través de cambios inmediatos en el estado físico y emocional en mujeres adultas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) residentes en Londres. Metodología: Se llevó a cabo un estudio cuantitativo, descriptivo y longitudinal con una muestra de seis mujeres adultas diagnosticadas con TDAH. Cada participante realizó cuatro sesiones de terapia de sonido con gong durante siete semanas. La evaluación de los estados físicos y emocionales se realizó antes y después de cada sesión mediante el Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido – Gong Vikrampal V22-01, y, de forma complementaria, se utilizaron la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) y el Cuestionario de Ansiedad Generalizada (GAD-2). Resultados: Los resultados mostraron mejoras inmediatas y persistentes en los estados físicos y emocionales tras las sesiones de terapia de sonido con gong, especialmente en las sensaciones de calma, la relajación corporal y la regulación interna. Estos cambios se observaron de forma consistente a corto plazo a lo largo del proceso, sin evidenciar transformaciones permanentes. Las medidas generales de estrés percibido y de ansiedad se mantuvieron estables durante el periodo de intervención. Conclusiones: El presente estudio identificó cambios inmediatos y consistentes en los estados físicos y emocionales de las participantes tras las sesiones de terapia de sonido con gong, lo que sugiere una mejora en los procesos de regulación del sistema nervioso. Estos resultados indican que la terapia de sonido con gong puede utilizarse como una intervención complementaria eficaz para apoyar la regulación del sistema nervioso en mujeres adultas con TDAH, facilitando el acceso a estados de reposo y equilibrio que suelen resultar difíciles de alcanzar en su vida cotidiana. Esto refuerza el valor del gong como una herramienta no invasiva y accesible en un enfoque terapéutico integrador.

Descriptores (palabras clave): TDAH en adultos, mujeres adultas, regulación del sistema nervioso, terapia de sonido, gong, entorno urbano

2.1.      ABSTRACT

Introduction:Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) is a neurodevelopmental condition that persists into adulthood and is frequently underdiagnosed in women, particularly those who receive a diagnosis later in life. In urban environments such as London, constant sensory stimulation, high work demands and accelerated lifestyles may intensify difficulties related to emotional regulation and nervous system balance, highlighting the need for complementary approaches to support well-being. Objectives: To explore the role of gong sound therapy in the regulation of the nervous system through immediate changes in physical and emotional states in adult women with Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) living in London. Methodology: A quantitative, descriptive and longitudinal design was used, based on a repeated-measures approach. Six adult women diagnosed with ADHD participated in four gong sound therapy sessions over a seven-week period. Data were collected before and after each session using the Gong Sound Therapy Benefits Questionnaire (Vikrampal V22-01), together with complementary measures of perceived stress (PSS-4) and anxiety (GAD-2). Descriptive analysis and pre–post comparisons were conducted. Results: The findings showed consistent, positive immediate improvements in physical well-being across all sessions, along with reductions in emotional discomfort in most sessions. In contrast, perceived stress and anxiety levels remained relatively stable over time, suggesting that the intervention primarily supported short-term regulation of physical and emotional states rather than sustained changes in global stress or anxiety. Conclusions: In this study, immediate and consistent changes in participants’ physical and emotional states were observed following gong-based sound therapy sessions, suggesting improved nervous system regulation. These results suggest that gong sound therapy can serve as an effective complementary intervention to support nervous system regulation in adult women with ADHD. The therapy facilitates access to states of rest and balance, which are often challenging to attain in daily life. This finding reinforces the value of the gong as a non-invasive and accessible tool within integrative therapeutic frameworks.

Keywords: ADHD in Adults; sound therapy; gong, nervous system regulation; adult women; urban stress

 

3.          INTRODUCCIÓN

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por dificultades persistentes en la atención, la autorregulación y la impulsividad, con o sin hiperactividad. Tradicionalmente, se ha asociado principalmente con la infancia; sin embargo, investigaciones demuestran que el TDAH persiste en una proporción significativa de personas a lo largo de la vida adulta (Barkley, 1997).

En la edad adulta, el TDAH se manifiesta de manera diferente en comparación con la presentación infantil. La hiperactividad motora suele disminuir, mientras que adquieren mayor relevancia las dificultades en la atención sostenida, la organización, la gestión del tiempo, la regulación emocional y la sensación persistente de sobrecarga mental. Estas dificultades pueden interferir significativamente en la vida cotidiana, afectando los ámbitos laboral, académico y relacional, así como el bienestar general (Katzman et al., 2017; Hinshaw et al., 2022).

La comprensión del TDAH ha evolucionado hacia modelos que lo consideran no sólo como un conjunto de síntomas conductuales, sino también como una condición estrechamente vinculada a los procesos de regulación del sistema nervioso. Muchas de las dificultades asociadas al TDAH se relacionan con una capacidad reducida para modular los niveles de activación, tanto a nivel cognitivo como fisiológico, y para acceder de manera flexible a estados de calma y reposo (Arnsten, 2009; Rubia, 2018).

Este enfoque es especialmente relevante en la edad adulta, etapa caracterizada por demandas laborales, sociales y personales más intensas y sostenidas. La exposición prolongada a estas exigencias puede intensificar los desafíos de autorregulación, favoreciendo estados de activación mantenida, fatiga mental y dificultades de recuperación. El TDAH en adultos se asocia con una mayor vulnerabilidad al estrés, la ansiedad y la sensación de saturación, incluso en ausencia de factores estresantes claramente identificables (Katzman et al., 2017; Hinshaw et al., 2022).

Durante décadas, el TDAH ha sido caracterizado principalmente a partir de investigaciones centradas en la población infantil masculina. Esta orientación ha generado una representación femenina limitada en la investigación científica y clínica, lo que ha derivado en una comprensión parcial de las manifestaciones del trastorno a lo largo del ciclo vital (Hinshaw et al., 2022).

En mujeres, el TDAH suele manifestarse de manera menos visible y más internalizada, predominando síntomas como la inatención, la sobrecarga mental, la desregulación emocional, la rumiación persistente y la dificultad para gestionar el estrés cotidiano. Debido a que estas manifestaciones no se ajustan al estereotipo clásico de hiperactividad disruptiva, muchas mujeres no son identificadas ni diagnosticadas durante la infancia o la adolescencia (Katzman et al., 2017).

El diagnóstico tardío de TDAH no se restringe al ámbito psicológico, sino que también afecta el funcionamiento corporal y la capacidad del organismo para regular la activación y el descanso. Numerosas mujeres adultas con TDAH reportan una sensación persistente de estar “en alerta”, dificultades para desconectarse y una activación constante, incluso en ausencia de estresores evidentes. Esta activación sostenida puede interpretarse como el resultado de años de adaptación forzada a entornos y demandas que no consideraban su modo particular de procesar la información ni de estimularse (Arnsten, 2009).

El sistema nervioso desempeña un papel fundamental en la respuesta, la adaptación y la recuperación de los individuos ante las demandas del entorno. Mediante la interacción entre los sistemas simpático y parasimpático, el organismo regula los estados de activación, descanso, alerta y calma. En el caso del TDAH en la edad adulta, y especialmente en mujeres diagnosticadas en etapas tardías, se identifica una mayor dificultad para regular la activación y alcanzar el reposo. Esta dificultad se asocia con una menor flexibilidad del sistema nervioso y con la presencia de estados prolongados de tensión y sobrecarga.

El sonido constituye un elemento constante de la experiencia humana y ejerce una influencia directa sobre el sistema nervioso. Más allá de su dimensión cultural o estética, tanto la música como el sonido han sido objeto de extensos estudios en neurociencia debido a su capacidad para influir en la atención, la emoción, el estado de alerta y la regulación fisiológica. La percepción sonora activa múltiples redes cerebrales, incluidas áreas asociadas con la audición, la emoción, la memoria y la respuesta autonómica, lo que explica su impacto profundo y generalizado en el organismo. (Guatusmal, 2019; Sánchez, s. f.).

Desde esta perspectiva, la música y el sonido no solo se procesan a nivel cognitivo, sino que también generan respuestas corporales objetivamente medibles, como variaciones en la frecuencia cardíaca, la respiración, el tono muscular y el nivel general de activación. La neurociencia ha demostrado que ciertos estímulos sonoros pueden inducir estados de calma, concentración o activación, según sus características y el contexto en el que se presentan. (Zaccaro et al., 2018; Kim et al., 2023).

La terapia de sonido con gong emplea el sonido y la vibración como medios directos de intervención sobre el cuerpo y el sistema nervioso. El gong produce un campo sonoro continuo, envolvente y rico en armónicos, que actúa principalmente a nivel sensorial y genera una experiencia corporal profunda en lugar de un proceso de escucha analítica. Según la perspectiva desarrollada por Vikrampal, esta práctica facilita estados de relajación profunda y la reorganización interna mediante la experiencia directa del sonido (Vikrampal, 2025). La acción del gong se manifiesta principalmente en el plano corporal, promoviendo una disminución progresiva de la actividad mental y permitiendo que el sistema nervioso alcance estados de mayor calma sin requerir un esfuerzo consciente. Este enfoque adquiere particular relevancia en contextos de sobreestimulación y activación sostenida, ya que proporciona una forma de regulación independiente del control cognitivo o de la voluntad, basada en la experiencia sensorial.

3.1. Relevancia del proyecto escogido

En los últimos años, la salud mental ha cobrado mayor relevancia en los ámbitos clínico y social, particularmente en contextos urbanos marcados por ritmos acelerados, exigencias laborales elevadas y una estimulación continua. Según la Organización Mundial de la Salud, factores inherentes a la vida urbana, como el ruido, la densidad poblacional, la presión social y la falta de espacios de recuperación, afectan significativamente el bienestar mental y la capacidad de regulación emocional en la población adulta (World Health Organization, 2025).

Paralelamente, el TDAH en adultos ha recibido mayor atención, tanto por el aumento de los diagnósticos como por la visibilización de personas que han convivido durante años con el trastorno sin un reconocimiento clínico adecuado. En el Reino Unido, datos de NHS England evidencian una creciente demanda de evaluaciones para TDAH en adultos, así como listas de espera prolongadas para el diagnóstico y el acceso al tratamiento, lo que indica una necesidad asistencial aún no cubierta (NHS England, 2025). Muchas de ellas describen dificultades persistentes para regular la activación, el descanso y los estados emocionales, que se ven intensificadas por la sobreestimulación y el ritmo de vida propios del contexto urbano. Desde esta perspectiva, la regulación del sistema nervioso como eje central del bienestar físico y emocional en mujeres adultas con TDAH que residen en entornos urbanos exigentes es muy relevante.

4. OBJETIVOS

4.1. Objetivo General

Explorar el papel de la terapia de sonido con el gong en la regulación del sistema nervioso, a través de cambios en el estado físico y emocional inmediatos, en mujeres adultas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) residentes en Londres.

4.2. Objetivos Específicos

  • Definir el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y sus bases neurofisiológicas en mujeres adultas de Londres con diagnóstico tardío.
  • Describir el funcionamiento del sistema nervioso y los procesos de estrés emocional asociados al TDAH en mujeres adultas con diagnóstico tardío.
  • Relatar la relación entre la desregulación del sistema nervioso y la sintomatología emocional en mujeres adultas con TDAH.
  • Examinar el papel de la terapia de sonido con gong como intervención sensorial basada en el sonido y la vibración en mujeres adultas con TDAH participantes en la investigación.

MARCO TEÓRICO

1.Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en mujeres adultas con diagnóstico tardío. Conceptualización y criterios diagnósticos.

El trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por patrones persistentes de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfieren con el funcionamiento diario y el desarrollo. Los criterios diagnósticos del TDAH se encuentran descritos en los principales sistemas internacionales de clasificación clínica, el Diagnostic and Statistical Manual of Mental

Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR) de la American Psychiatric Association y la International Classification of Diseases, 11th Revision (CIE-11) publicada por la Organización Mundial de la Salud. Ambos sistemas señalan que los síntomas suelen aparecer en la infancia y pueden persistir en la edad adulta, afectando el funcionamiento académico, laboral, social y emocional (American Psychiatric Association, 2022; World Health Organization, 2019).

En el ámbito clínico, el TDAH se comprende como una dificultad en la regulación de la atención, el control de los impulsos y el nivel de actividad, más que como una simple incapacidad para concentrarse. Muchas personas con TDAH pueden concentrarse intensamente en tareas que les resultan altamente estimulantes o significativas, un fenómeno conocido como hiperfoco. Sin embargo, pueden experimentar grandes dificultades para activar y sostener la atención cuando las tareas carecen de interés personal o de motivación interna, lo que refleja desafíos en los sistemas cerebrales de motivación y autorregulación (Maté, 2019).

La disfunción ejecutiva, que afecta a la planificación, la priorización, la memoria de trabajo y la autorregulación, es cada vez más reconocida como un componente central del TDAH en adultos. Desde el enfoque del neurodesarrollo, el TDAH se asocia con una maduración retrasada o alterada de las redes neuronales implicadas en la autorregulación, incluyendo el control de la atención, la inhibición de impulsos, la estabilidad emocional y la toma de decisiones orientada al futuro. Esto puede dar lugar a un predominio de los impulsos inmediatos sobre las consideraciones a largo plazo, lo que contribuye a dificultades en la constancia, la previsión y la regulación del comportamiento a lo largo de la vida (Maté, 2019).

Aunque los factores genéticos desempeñan un papel importante en el TDAH, la investigación contemporánea y las perspectivas clínicas destacan que los genes interactúan de manera dinámica con los factores ambientales. Entornos estresantes tempranos, inseguridad relacional y una exposición prolongada al estrés pueden influir en la expresión de las vulnerabilidades genéticas, modelando el desarrollo del sistema nervioso y las capacidades de regulación. Desde esta visión, el TDAH se comprende mejor no solo como un trastorno genético fijo, sino también como una condición del neurodesarrollo que emerge de la interacción entre la predisposición biológica y el entorno (Maté, 2019; NHS, 2025).

1.1. Particularidades del TDAH en mujeres

Durante muchos años, el conocimiento sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad se basó principalmente en estudios realizados en niños varones. Los primeros criterios diagnósticos enfatizaban conductas observables, como la hiperactividad y la impulsividad, más frecuentes en el sexo masculino. En consecuencia, las manifestaciones del TDAH en niñas, caracterizadas por inatención, desregulación emocional y dificultades internas, quedaron en gran medida excluidas del marco clínico. Este sesgo histórico provocó que numerosas niñas y mujeres no fueran identificadas ni comprendidas adecuadamente, lo que generó vacíos significativos en la investigación y la práctica clínica (Hinshaw et al., 2021; CHADD, 2023).

En lugar de conductas externas llamativas, predominan problemas como la ansiedad, la tristeza, la baja autoestima y la sensación persistente de esfuerzo por “funcionar como se espera”. Asimismo, las normas sociales asociadas al comportamiento femenino propician que muchas niñas intenten compensar o disimular sus dificultades, lo que incrementa el desgaste emocional y cognitivo a lo largo del tiempo (Hinshaw et al., 2022; Chronis-Tuscano, 2022). Una vez comprendido el contexto histórico, los estudios más recientes se han centrado en explorar si existen diferencias de género en la forma en que el TDAH se manifiesta y se regula en la edad adulta. Sin embargo, cuando el funcionamiento atencional y ejecutivo se evalúa mediante tareas cognitivas objetivas, pueden observarse diferencias relevantes en la regulación de la atención y en el control ejecutivo.

Los resultados de estas investigaciones muestran que las mujeres adultas con TDAH presentan respuestas más lentas y menos estables en tareas de memoria de trabajo y control inhibitorio, especialmente bajo condiciones exigentes o estresantes y estas diferencias no se atribuyen a un menor nivel de inteligencia, motivación o estado de alerta, sino a una mayor dificultad para mantener de manera consistente la regulación cognitiva a lo largo del tiempo (Rucklidge et al., 2020).

1.2.  Diagnóstico tardío en la edad adulta

Como resultado, muchas mujeres reciben el diagnóstico de TDAH de forma tardía, a menudo en la edad adulta, cuando las exigencias académicas, laborales o familiares superan sus estrategias de adaptación. En este momento vital, el TDAH suele ir acompañado de otros problemas, como la ansiedad, la depresión o experiencias traumáticas, lo que dificulta identificar el trastorno de base. El hecho de que, en la edad adulta, la diferencia de prevalencia entre hombres y mujeres se reduzca significativamente sugiere que una parte importante de las mujeres no fue diagnosticada durante la infancia (Kessler et al., 2006).

Los estudios disponibles indican que este retraso en el diagnóstico no es neutro. Las mujeres con TDAH no reconocido presentan un mayor riesgo de dificultades académicas, problemas en las relaciones, baja autopercepción y sufrimiento emocional sostenido. Algunas investigaciones también han encontrado una mayor vulnerabilidad a conductas de autolesión y a pensamientos suicidas, relacionados con factores como la desregulación emocional, el rechazo social y la exposición a experiencias adversas. Estos resultados refuerzan la importancia de una detección temprana y de enfoques clínicos que tengan en cuenta las particularidades del TDAH en mujeres (Hinshaw et al., 2012; Guendelman et al., 2016; Meza et al., 2021). La alta prevalencia de síntomas internalizados y dificultades emocionales en niñas y mujeres con TDAH contribuye a explicar la elevada frecuencia de condiciones comórbidas en la edad adulta, especialmente trastornos de ansiedad y depresión. Estos factores forman parte del contexto clínico complejo en el que muchas mujeres reciben el diagnóstico en etapas tardías de la vida.

1.3  Bases neurofisiológicas del TDAH

Los datos neurocientíficos indican que las redes cerebrales que conectan la corteza prefrontal, los ganglios basales y el cerebelo presentan un desarrollo distinto en las personas con TDAH, lo que influye en la capacidad de organizar el comportamiento de forma estable y sostenida en el tiempo (Curatolo et al., 2010; Rubia, 2018).

La corteza prefrontal desempeña un papel central en las funciones ejecutivas, como la atención sostenida, el control de los impulsos, la regulación emocional y la memoria de trabajo. Estas funciones dependen en gran medida del equilibrio químico del cerebro, especialmente de dos neurotransmisores clave: la dopamina y la noradrenalina, que facilitan un estado óptimo para la concentración, la toma de decisiones y la regulación emocional (Arnsten, 2009).

Se ha observado que el funcionamiento de la corteza prefrontal sigue un patrón de equilibrio: tanto niveles demasiado bajos como excesivos de dopamina y noradrenalina dificultan la autorregulación, mientras que niveles intermedios favorecen una atención más estable y flexible. En el TDAH, este equilibrio suele ser inestable, lo que explica la variabilidad en la capacidad de concentración y de control según la situación (Arnsten, 2009).

La dopamina está estrechamente relacionada con la motivación, el procesamiento de la recompensa, la atención sostenida y el control ejecutivo. Por ello, muchas de las dificultades características del TDAH no se explican únicamente como un “problema de atención”, sino como una dificultad para regular el comportamiento de forma consistente, especialmente en lo relativo a la inhibición de impulsos y a la organización de la conducta (Hosenbocus & Chahal, 2012; Barkley, 1997; Brocki & Bohlin, 2004).

Los tratamientos farmacológicos empleados en el TDAH regulan la dopamina y la noradrenalina, lo que mejora la función prefrontal y el estado fisiológico general. Diversos estudios han demostrado que estos tratamientos afectan indicadores corporales como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la conductancia de la piel y las respuestas pupilares, lo que respalda la hipótesis de que el TDAH implica una desregulación integrada entre el cerebro y el cuerpo (Arnsten, 2009; Hosenbocus & Chahal, 2012).

 2.Sistema nervioso, estrés emocional y desregulación en mujeres adultas con TDAH. Organización y funcionamiento del sistema nervioso.

El sistema nervioso es uno de los sistemas más complejos y fundamentales del cuerpo humano, responsable de recibir, procesar e integrar la información procedente tanto del interior del organismo como del entorno. A partir de esta información, regula y coordina el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas, lo que permite que el individuo se adapte a las demandas internas y externas. Desde el punto de vista celular, el sistema nervioso está compuesto principalmente por neuronas y células gliales. Las neuronas son células especializadas en la transmisión y el procesamiento de la información mediante señales eléctricas y químicas, mientras que las células gliales desempeñan funciones esenciales de soporte, protección y regulación del entorno neuronal. El correcto funcionamiento del sistema nervioso depende de la interacción constante entre ambos tipos celulares. (Bear, Connors, & Paradiso, 2020).

Entre sus funciones principales se encuentran la recepción de estímulos sensoriales, la integración y el procesamiento de la información, la generación de respuestas conscientes e inconscientes, la coordinación de funciones corporales y el mantenimiento de la homeostasis. Asimismo, constituye la base biológica de procesos superiores como el pensamiento, la memoria, el aprendizaje, la emoción y la conciencia. Desde una perspectiva estructural, el sistema nervioso se divide en dos grandes componentes: el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. El sistema nervioso central está formado por el cerebro y la médula espinal y actúa como el principal centro de integración y control de la información. El cerebro coordina funciones cognitivas, emocionales y motoras, mientras que la médula espinal constituye la principal vía de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo y participa en la regulación de reflejos automáticos (Ulrich-Lai & Herman, 2009).

El sistema nervioso periférico conecta el sistema nervioso central con los tejidos y órganos del cuerpo, permitiendo la transmisión de información sensorial y motora. Este se subdivide en el sistema nervioso somático, encargado del control voluntario de los músculos esqueléticos y de la percepción sensorial consciente, y en el sistema nervioso autónomo, responsable de la regulación de funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca, la respiración, la digestión y la temperatura corporal (De la Torre Gutiérrez, 2023).

El sistema nervioso autónomo se compone de dos ramas principales: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El sistema nervioso simpático participa en la preparación del organismo para responder ante situaciones de demanda o amenaza, produciendo cambios fisiológicos como el aumento de la frecuencia cardíaca, el incremento del estado de alerta y la movilización de energía. En contraste, el sistema nervioso parasimpático se asocia con estados de descanso, recuperación y digestión, promoviendo la relajación, la conservación de energía y el restablecimiento del equilibrio interno (Thomas, 2018).

El equilibrio dinámico entre ambas ramas contribuye al mantenimiento de la homeostasis, entendida como la capacidad del organismo para mantener la estabilidad de su medio interno frente a los cambios del entorno. Este proceso implica mecanismos continuos de autorregulación fisiológica mediante los cuales distintos sistemas corporales ajustan su actividad para conservar un equilibrio funcional que permita la adaptación y la supervivencia del organismo (Bear, Connors, & Paradiso, 2020).   

2.2 Respuesta fisiológica al estrés

Cuando el organismo percibe una situación de amenaza o una demanda elevada, los mecanismos de autorregulación pueden activarse de forma más intensa, desencadenando una serie de respuestas fisiológicas orientadas a la adaptación y la supervivencia. Este proceso se conoce como respuesta fisiológica al estrés y está estrechamente mediado por la activación del sistema nervioso autónomo, por ello, la respuesta fisiológica al estrés implica la activación del sistema nervioso simpático, responsable de preparar al organismo para responder ante situaciones de amenaza o demanda elevada mediante cambios fisiológicos orientados a la acción y la adaptación. (Thomas, 2018).

La respuesta fisiológica al estrés no solo implica la activación del sistema nervioso autónomo, sino también la participación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), uno de los principales sistemas neuroendocrinos implicados en la regulación de la respuesta al estrés. En este proceso, el hipotálamo libera la hormona liberadora de corticotropina (CRH), que estimula la hipófisis para secretar la hormona adrenocorticotropa (ACTH). Esta hormona, a su vez, activa las glándulas suprarrenales para liberar cortisol, una hormona clave en la movilización de energía y en la adaptación del organismo a situaciones estresantes. En condiciones normales, esta respuesta constituye un mecanismo adaptativo de estrés agudo, que permite al organismo responder de manera eficaz ante demandas puntuales del entorno. Sin embargo, cuando la activación del eje HHA y del sistema nervioso simpático se mantiene de forma prolongada, puede contribuir al desarrollo de estrés crónico, asociado a alteraciones en la regulación fisiológica y emocional (McEwen, 2007; Ulrich-Lai & Herman, 2009).

2.3 Desregulación del sistema nervioso en el TDAH

Más allá de los procesos cerebrales implicados en el TDAH, diversas investigaciones señalan que el trastorno también se asocia con diferencias en la regulación del sistema nervioso autónomo, responsable de modular el nivel de activación fisiológica y la capacidad del organismo para adaptarse a las demandas del entorno. En muchas personas con TDAH se ha observado un funcionamiento autonómico distinto, caracterizado por un estado fisiológico basal más bajo y una menor flexibilidad para adaptarse a tareas poco estimulantes o repetitivas (Kuntsi et al., 2012; Van der Meere, 2005).

Este perfil fisiológico ayuda a comprender por qué mantener la atención y el autocontrol puede resultar especialmente difícil en situaciones monótonas o de baja estimulación. En estos contextos, el nivel de activación del organismo puede ser insuficiente para sostener la concentración, mientras que el rendimiento puede mejorar cuando aumenta el nivel de estimulación mediante el movimiento, la novedad, los estímulos sensoriales, las recompensas o la medicación.

Diversas investigaciones sugieren que las personas con TDAH pueden presentar una mayor sensibilidad a los estímulos estresantes y una menor estabilidad en los niveles de activación fisiológica. Este patrón se ha relacionado con una tendencia a la sobreactivación del sistema nervioso simpático y con dificultades en los mecanismos reguladores asociados al sistema parasimpático, lo que puede influir tanto en la respuesta al estrés como en la regulación emocional. Como resultado, esta desregulación fisiológica puede contribuir a una mayor impulsividad, reactividad emocional y dificultades en el control conductual, características que se describen con frecuencia en el TDAH (Arnsten, 2009; Thayer & Lane, 2000; Rubia, 2018).

En conjunto, la evidencia sugiere que el TDAH implica no solo alteraciones en los procesos atencionales y ejecutivos, sino también diferencias en los mecanismos de regulación fisiológica que modulan el nivel de activación del organismo. Esta perspectiva contribuye a comprender el TDAH como una condición que involucra tanto procesos cognitivos como dinámicas de regulación fisiológica relacionadas con el funcionamiento del sistema nervioso autónomo.

3. Sonido, vibración y sistema nervioso

Desde una perspectiva física, el sonido puede definirse como una vibración mecánica que se propaga a través de un medio material en forma de ondas. Estas vibraciones pueden ser percibidas por el sistema auditivo y, en determinadas condiciones, también pueden sentirse a nivel corporal a través de la piel y de otros mecanismos de percepción vibrotáctil. En el contexto de la neurociencia y de la fisiología sensorial, el sonido puede entenderse como un estímulo sensorial capaz de influir en múltiples procesos fisiológicos y neurológicos. En estudios experimentales se ha observado que los estímulos sensoriales influyen en el ajuste del sistema nervioso autónomo, incluidos los procesos vinculados a la actividad parasimpática. En particular, la estimulación auditiva ha mostrado producir cambios en marcadores fisiológicos de la regulación autonómica, como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que indica modificaciones en el equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático (Kim et al., 2023). Desde una perspectiva neurocientífica, la música se considera una de las experiencias más complejas para el cerebro, ya que implica la activación coordinada de estructuras encargadas del procesamiento acústico, del ritmo, de la métrica, de la emoción, de la memoria y del movimiento. Lejos de un procesamiento lateralizado exclusivo, la investigación actual muestra que la experiencia musical involucra una organización distribuida y jerárquica de redes cerebrales que interactúan entre sí (Quintero, 2025).

Esta activación cerebral amplia y coordinada ayuda a comprender por qué la música puede influir tanto en los estados emocionales como en la regulación fisiológica. Diversos estudios señalan que la experiencia musical puede modular la respuesta al estrés y favorecer estados de relajación y bienestar. Estos efectos también se han asociado con cambios en los patrones de actividad cerebral, particularmente con un aumento de ondas alfa y theta, frecuentemente relacionadas con estados de calma y atención interna en contextos meditativos (Lomas et al., 2015). En la literatura pedagógica sobre el uso del gong en contextos meditativos también se ha señalado que la experiencia sonora prolongada puede facilitar estados de conciencia relajados y de atención interna (Vikrampal, 2025).

Las funciones fisiológicas básicas del organismo se regulan automáticamente a través del sistema nervioso autónomo. Sin embargo, la evidencia científica indica que ciertas experiencias sensoriales pueden modular indirectamente este equilibrio y favorecer una mejor regulación emocional. Se ha observado que las intervenciones basadas en la estimulación rítmica y sostenida favorecen la activación parasimpática y los procesos de recuperación fisiológica, reforzando la capacidad del organismo para adaptarse y restablecer su equilibrio interno ante situaciones de estrés o sobrecarga (Zaccaro et al., 2018; Magnon et al., 2021). Asimismo, algunos estudios han observado cambios en marcadores hormonales asociados al estrés, como el cortisol, lo que refuerza la comprensión del sonido como modulador de la respuesta fisiológica global. Aunque los mecanismos específicos continúan en investigación, este conjunto de resultados ofrece una base teórica sólida para considerar las intervenciones basadas en el sonido como herramientas potenciales de apoyo en la regulación del sistema nervioso en situaciones de desregulación autonómica (Kim et al., 2023).

4. Terapia de sonido con gong como intervención sensorial. Conceptualización de la terapia de sonido con gong

La terapia de sonido se define como el uso intencional del sonido y de la vibración con fines terapéuticos para regular estados físicos, emocionales y mentales. Desde finales de la década de 1960, el término describe prácticas que emplean la voz humana, instrumentos musicales y dispositivos generadores de frecuencias para favorecer la relajación y el bienestar. En este ámbito, la terapia de sonido se considera una intervención complementaria orientada a la modulación de la experiencia corporal y emocional (Vikrampal, s. f.).

Un principio fundamental de la terapia de sonido es la resonancia, entendida como la interacción entre los sonidos externos y los procesos internos del cuerpo. Desde esta perspectiva, el organismo responde al sonido de manera global, más allá del sistema auditivo. Enfoques prácticos y estudios contemporáneos reconocen que los procesos biológicos operan mediante señales eléctricas y vibratorias, lo que permite considerar el sonido como un estímulo capaz de influir en la organización y el funcionamiento corporales (Pesek & Bratina, 2016).

La literatura sobre la terapia de sonido indica que el uso del sonido con fines terapéuticos se ha documentado en diversas tradiciones culturales mediante instrumentos como tambores, cuencos, flautas, campanas, gongs y la voz humana, lo que evidencia su presencia constante en prácticas orientadas al cuidado y al bienestar (Pesek & Bratina, 2016).

A lo largo de la historia, la música ha desempeñado un papel relevante en la vida de las sociedades humanas, no sólo como expresión cultural, sino también como medio capaz de influir en los estados emocionales y fisiológicos de las personas. Diversas fuentes históricas documentan su uso en contextos rituales, religiosos y comunitarios, donde la música se empleaba para favorecer procesos de cohesión social, la regulación emocional y, en algunos casos, prácticas de cuidado y sanación.

En civilizaciones antiguas como el Antiguo Egipto y la Grecia clásica, la música formaba parte tanto de la vida espiritual como de las prácticas relacionadas con la salud. Filósofos griegos como Pitágoras reflexionaron sobre la relación entre la música, las proporciones matemáticas y el orden del universo, desarrollando el concepto de la “armonía de las esferas”. Desde esta perspectiva, la música se entendía como un reflejo del orden cósmico, con capacidad de influir en el equilibrio del cuerpo y del alma. Posteriormente, pensadores como Platón y Aristóteles también destacaron su papel en la regulación emocional y en la formación del carácter, reconociendo que distintos tipos de música podían inducir estados emocionales específicos.

Estas concepciones históricas reflejan una comprensión temprana del vínculo entre música, emoción y regulación interna, aspectos que continúan siendo relevantes en los enfoques contemporáneos que investigan la relación entre sonido, cerebro y procesos fisiológicos. A lo largo de los siglos, la música siguió utilizándose en contextos de cuidado, especialmente en entornos religiosos y hospitalarios, donde servía como recurso para favorecer el bienestar emocional.

El desarrollo de la musicoterapia como disciplina comenzó a consolidarse a partir del siglo XX, especialmente tras la Primera y la Segunda Guerra Mundial, cuando la música empezó a emplearse en hospitales para acompañar a soldados con secuelas físicas y emocionales. Estas experiencias contribuyeron al desarrollo progresivo de la musicoterapia como disciplina profesional. En el Reino Unido, su institucionalización se consolidó en 1958 con la creación de la Society for Music Therapy and Remedial Music, fundada por Juliette Alvin y sus colaboradores. En la actualidad, la musicoterapia forma parte de diversos contextos sanitarios y sociales y se encuentra regulada mediante estándares profesionales y formativos específicos (British Association for Music Therapy [BAMT], s. f.; Tobin, 2024).

En este contexto, el gong se considera un instrumento sonoro no melódico capaz de generar un campo acústico amplio y sostenido. Aunque los orígenes exactos del gong permanecen inciertos, este instrumento es ampliamente reconocido como uno de los más antiguos entre los instrumentos sonoros de metal, con raíces en el sudeste asiático, así como en partes del este y del centro de Asia. Referencias históricas y hallazgos arqueológicos vinculan las primeras formas del gong con culturas localizadas en territorios correspondientes a la actual China, Birmania, Java y regiones tradicionalmente asociadas con Oriente Medio. El surgimiento de estos instrumentos coincidió con el desarrollo de técnicas metalúrgicas, lo que permitió la fabricación de objetos sonoros capaces de producir una resonancia prolongada.

En sus orígenes, el gong no fue concebido principalmente como un instrumento musical en el sentido melódico contemporáneo, sino que desempeñó funciones ceremoniales, simbólicas y utilitarias en la vida comunitaria. Su uso era común en contextos rituales y espirituales, como prácticas meditativas, ritos de paso, ceremonias funerarias y otros eventos sociales o religiosos de relevancia. El sonido del gong marcaba transiciones, estructuraba experiencias colectivas y creaba un entorno auditivo compartido, a menudo descrito como inmersivo y envolvente.

Con el tiempo, el gong fue valorado por sus propiedades acústicas distintivas, especialmente por su capacidad para generar un amplio espectro de armónicos y por su prolongada resonancia. A diferencia de los instrumentos melódicos, que enfatizan el tono y la estructura, el gong produce un campo sonoro denso y dinámico que sumerge al oyente en una experiencia auditiva no lineal. Estas cualidades han asegurado su presencia continua en prácticas contemplativas y ceremoniales y, más recientemente, en contextos terapéuticos, donde su potencial para influir en los estados de conciencia y en la percepción corporal es especialmente apreciado (Whittaker, 2010; Vikrampal, 2025).

4.2 Mecanismos de acción propuestos

La estimulación sonora generada por instrumentos como el gong produce un campo vibracional amplio y sostenido que puede ser percibido tanto a nivel auditivo como corporal. Desde esta perspectiva, la vibración sonora actúa como un estímulo capaz de influir en la experiencia perceptiva y en los procesos de regulación interna. En el contexto terapéutico, el uso del gong se fundamenta en sus propiedades acústicas y en la experiencia perceptiva que produce en el receptor. La experiencia clínica y pedagógica documentada asocia el sonido continuo y envolvente del gong con la inducción de estados de relajación profunda, caracterizados por una disminución de la actividad mental rumiativa y una mayor sensación de calma corporal y emocional, lo que favorece procesos de autorregulación y reorganización interna. También, se plantea que la estimulación sonora del gong puede contribuir a la modulación del sistema nervioso autónomo, favoreciendo una regulación del nivel de activación fisiológica y

una mayor disposición a la relajación. Los efectos físicos y emocionales reportados tras una sesión de gong se interpretan como resultado de una respuesta global del sistema nervioso ante un estímulo sonoro complejo y sostenido. Desde esta perspectiva, la terapia de sonido con gong puede entenderse como una intervención sensorial orientada a favorecer procesos de regulación fisiológica y emocional mediante la interacción entre estimulación acústica, percepción corporal y actividad del sistema nervioso (Vikrampal, 2025).

5. Marco social

5.1 Entorno social y ambiental de los adultos con TDAH

Los estudios sobre adultos con TDAH muestran que el TDAH afecta múltiples áreas de la vida cotidiana, más allá de la atención, especialmente cuando la comprensión es limitada o el apoyo social es insuficiente. Los adultos con TDAH presentan mayores dificultades en el ámbito educativo, laboral, en las relaciones interpersonales y en la satisfacción general con la vida, en comparación con adultos sin este diagnóstico. Diversos estudios han reportado tasas más altas de dificultades escolares, como la necesidad de apoyo académico adicional, la repetición de cursos, las suspensiones, el abandono escolar, un menor rendimiento académico y menores tasas de graduación universitaria (Katzman et al., 2017; Kessler et al., 2006).

En la edad adulta, los desafíos continuos relacionados con la organización, la gestión del tiempo, la estabilidad emocional y el manejo del estrés pueden dar lugar a trayectorias laborales inestables, dificultades financieras y menores ingresos. A nivel social y relacional, los adultos con TDAH suelen informar una menor satisfacción en sus relaciones personales y profesionales, así como tasas más elevadas de rupturas de pareja. La investigación también ha mostrado que los adultos con TDAH están expuestos a mayores riesgos para la salud y la seguridad, incluyendo una mayor incidencia de accidentes de tráfico, visitas a servicios de urgencias y lesiones accidentales, frecuentemente relacionadas con la impulsividad y conductas de riesgo (Katzman et al., 2017).

Informes adicionales de NHS England sugieren que el aumento de la demanda está relacionado principalmente con un mayor reconocimiento y concienciación sobre el TDAH en adultos, incluidas las mujeres, junto con una capacidad limitada de los servicios y largos retrasos en los procesos de evaluación. Aunque las redes sociales pueden contribuir a aumentar la concienciación y ayudar a las personas a identificar síntomas, esto no implica que causen el TDAH. Más bien, el aumento de las necesidades registradas parece reflejar una combinación de mayor reconocimiento y presión sistémica, en lugar de un único factor causal (NHS England, 2025).

En conjunto, esta evidencia sugiere que las dificultades asociadas al TDAH no son únicamente desafíos individuales, sino que también reflejan un contexto social y ambiental más amplio que, con frecuencia, no logra apoyar adecuadamente la regulación, la estabilidad y el bienestar a largo plazo.

5.2 Estrés urbano y contexto ambiental en mujeres adultas con TDAH

Considerando este escenario, vivir en grandes ciudades como Londres puede ser una carga adicional para las mujeres adultas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Las dificultades para regular la atención, la activación fisiológica y los estados emocionales pueden empeorar en entornos muy estimulantes. Investigaciones del King’s College London muestran que la exposición prolongada a entornos urbanos se relaciona con un mayor riesgo de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental, lo que destaca la importancia de los factores ambientales en la regulación emocional y del sistema nervioso (Mechelli, 2019). Desde este punto de vista, el estrés urbano no es solo una experiencia aislada, sino un contexto constante que puede provocar una activación fisiológica prolongada. En mujeres adultas con TDAH, este ambiente puede dificultar el regreso de forma natural a estados de calma y autorregulación, lo que favorece que se mantengan niveles elevados de activación basal.

6. Marco legal

6.1 Contexto legal del TDAH en el Reino Unido

En el Reino Unido, el TDAH puede ser reconocido legalmente como una discapacidad en virtud de la Equality Act 2010 cuando tiene un impacto sustancial y a largo plazo en la capacidad de una persona para llevar a cabo actividades cotidianas normales.

La ley define la discapacidad como una alteración física o mental que afecta de manera significativa al funcionamiento diario a lo largo del tiempo, y las condiciones del neurodesarrollo, como el TDAH, pueden incluirse en la categoría de alteración mental cuando se cumplen estos criterios (UK Government, 2010).

En virtud de esta legislación, las personas con TDAH están protegidas frente a la discriminación en ámbitos clave como el empleo, la educación y el acceso a servicios y tienen derecho a ajustes razonables destinados a reducir situaciones de desventaja.

4.         METODOLOGÍA

5.1. Diseño

Este trabajo siguió un diseño cuantitativo, descriptivo y longitudinal, basado en la recogida de datos numéricos autoinformados mediante cuestionarios tipo Likert. El objetivo fue observar y documentar los cambios en los estados físicos y emocionales de las participantes, sin manipular variables ni introducir un grupo de control.

En este contexto, las mismas participantes fueron evaluadas en distintos momentos. Las mediciones se realizaron inmediatamente antes y después de cada sesión de terapia de sonido con gong.

Para evaluar los cambios en el estudio se utilizó principalmente el Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido, Gong Vikrampal V22-01, un cuestionario tipo Likert empleado para evaluar el estado físico y emocional antes y después de cada sesión. En el cuestionario, la dimensión emocional se interpreta como malestar emocional, de modo que los puntajes más bajos reflejan menor malestar. Por otro lado, la dimensión física se interpreta como bienestar físico, por lo que los puntajes más altos corresponden a una mayor percepción de bienestar.

De forma complementaria, se administraron la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) y la Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada (GAD-2) antes del inicio de la intervención, con el fin de obtener una visión descriptiva de los niveles recientes de estrés y ansiedad, referidos a las semanas previas. Estos instrumentos no se utilizaron para evaluar los cambios asociados a las sesiones.

El estudio se centró en mujeres adultas con TDAH, en consonancia con la composición de la muestra final.

5.2. Sujeto(s) del estudio

Población objetivo: La población de estudio estuvo compuesta por mujeres adultas mayores de 18 años con TDAH residentes en Londres al momento de la investigación. La condición de TDAH se definió como contar con un diagnóstico clínico previo o haberse identificado como persona con TDAH mediante herramientas de autoevaluación en línea, utilizadas como orientación ante la dificultad de acceso al diagnóstico clínico formal. El enfoque en mujeres se debe a la composición de la muestra final analizada.

Información previa y consentimiento: Todas las personas interesadas recibieron información detallada sobre los objetivos, los procedimientos y la duración del estudio antes de aceptar participar. Tras recibir esta información, las participantes otorgaron su consentimiento informado.

Criterios de inclusión: Se incluyeron mujeres mayores de 18 años, residentes en Londres, con diagnóstico clínico de TDAH o autoidentificación basada en autoevaluación, que aceptaron participar de forma voluntaria, proporcionaron su consentimiento informado y confirmaron su disponibilidad para completar todas las sesiones previstas y los cuestionarios requeridos.

Criterios de exclusión: Se excluyeron del análisis a las personas que no completaron todas las sesiones previstas, presentaron datos incompletos en los cuestionarios o retiraron su consentimiento en cualquier momento del estudio.

Tamaño de la muestra: Inicialmente se reclutó un total de ocho participantes. De ellas, seis participantes completaron todas las sesiones previstas y fueron incluidas en el análisis final. Dos participantes (una mujer y un hombre) asistieron únicamente a dos sesiones cada uno y fueron excluidos del análisis por asistencia incompleta y falta de datos suficientes para el seguimiento.

Reclutamiento: Las participantes fueron reclutadas a través de Instagram, mediante publicaciones y stories compartidos en la cuenta personal de la investigadora, y difundidos posteriormente entre contactos. La participación fue voluntaria y las personas interesadas manifestaron su interés respondiendo directamente a las publicaciones y completando un formulario inicial en línea (Google Forms).

Muestra final analizada: La muestra final estuvo compuesta por seis mujeres adultas con TDAH que completaron las cuatro sesiones y todos los cuestionarios requeridos.

5.3. Ámbito y periodo del estudio

El estudio se llevó a cabo en Londres, en un espacio privado y no clínico acondicionado específicamente para la realización de sesiones de terapia de sonido. El entorno fue preparado para ofrecer condiciones de tranquilidad y comodidad adecuadas para este tipo de intervención.

El periodo de realización del estudio comprendió aproximadamente siete semanas, desde el 02/11/2025 hasta el 21/12/2025.

5.4. Recogida de información

Los datos se recogieron mediante cuestionarios de autoinforme, seleccionados como instrumentos de medición acordes con el diseño cuantitativo del estudio.

Instrumento tipo escala Likert

Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido – Gong Vikrampal V22-01

El Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido – Gong Vikrampal V22-01 se utilizó como instrumento principal para la recogida de datos. Se trata de un cuestionario tipo Likert diseñado para evaluar cambios en el estado físico y emocional asociados a las sesiones de terapia de sonido con gong.

El cuestionario consta de 6 ítems, organizados en dos dominios:

  • Estado físico: nivel de energía, dolor físico y sensación de malestar.
  • Estado emocional: estrés, tristeza y ansiedad.

Las respuestas se registran en una escala Likert de 0 a 4, donde 0 indica “nada” y 4, “mucho”. Dos ítems fueron invertidos y las respuestas se codificaron en consecuencia para el análisis de los datos.

Este instrumento se administró inmediatamente antes y después de cada sesión, lo que permitió comparar los estados físicos y emocionales en ambos momentos. Constituyó la principal medida de resultado del estudio.

En el cuestionario, la dimensión emocional se interpreta como malestar emocional, de modo que los puntajes más bajos reflejan menor malestar. Por otro lado, la dimensión física se interpreta como bienestar físico, por lo que los puntajes más altos corresponden a una mayor percepción de bienestar.

Las representaciones gráficas completas de las respuestas obtenidas en el cuestionario posterior a las sesiones se presentan en el Anexo 3 como material complementario.

Para contextualizar la experiencia de las participantes, también se incluyeron ítems breves sobre la duración del sueño, el consumo de cafeína y la medicación actual, factores que pueden influir en el bienestar general y el estado emocional. Esta información se recogió únicamente con fines descriptivos.

Por último, el formulario posterior a la sesión incluyó una pregunta abierta opcional “Te gustaría compartir alguna sensación, pensamiento o emoción que hayas experimentado durante o después de la sesión?” en la que las participantes podían expresar libremente sus experiencias. Esta información se recogió como material complementario y no formó parte del análisis cuantitativo del estudio.

El tiempo de cumplimentación del cuestionario fue de aproximadamente 2 a 3 minutos y no superó los 5 minutos, con el objetivo de garantizar un proceso de recogida de datos breve y manejable para las participantes.

Instrumentos adicionales

Además del cuestionario principal, se utilizaron los siguientes instrumentos estandarizados con fines descriptivos:

  • La Escala de Estrés Percibido (PSS-4), compuesta por 4 ítems, para evaluar el estrés percibido en un periodo reciente, referido a experiencias de los días o semanas previos.
  • La Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada (GAD-2), compuesta por 2 ítems, para evaluar los síntomas de ansiedad experimentados durante las dos semanas previas.

Estos instrumentos se administraron antes de la participación y se utilizaron para describir los niveles generales de estrés y ansiedad a lo largo del periodo de estudio, y no como medidas principales de cambio asociadas a las sesiones.

5.5. Procedimiento de recogida de la información

La recogida de datos se realizó de forma presencial mediante un formato en línea. Las participantes completaron los cuestionarios utilizando sus propios dispositivos móviles, a través de un formulario de Google Forms accesible mediante un código QR. La investigadora estuvo presente durante todo el proceso; no obstante, las participantes respondieron a los cuestionarios de manera independiente y en silencio.

Antes de iniciar su participación, todas las participantes recibieron información detallada sobre los objetivos, los procedimientos y la duración del estudio y otorgaron su consentimiento informado. Los cuestionarios se administraron al inicio y al final de cada sesión, lo que permitió recoger información sobre las percepciones de las participantes antes y después de la intervención de terapia de sonido con gong.

La intervención consistió en una sesión de gong en directo, facilitada por la investigadora, con un gong sinfónico Paiste (32”, nota D♯2). El instrumento se tocó con distintas mazas para generar una variedad de tonos graves, medios y agudos. De manera consistente en todas las sesiones, se emplearon instrumentos adicionales para favorecer la relajación y facilitar el cierre de la experiencia. La confidencialidad de los datos de las participantes se garantizó durante todo el periodo del estudio y en cualquier posible publicación de los resultados, de acuerdo con el Reglamento General de Protección de Datos del Reino Unido (UK GDPR) y la Data Protection Act 2018.

5.6. Aplicación de cuestionarios en el tiempo

Los cuestionarios se aplicaron en distintos momentos del estudio con el objetivo de observar posibles variaciones en las percepciones de las participantes a lo largo del proceso.

La recogida de datos siguió un diseño de medidas repetidas con evaluación pre y post en cada una de las cuatro sesiones. En cada sesión, los cuestionarios se administraron inmediatamente antes del inicio de la sesión (pre-sesión) y justo al finalizarla (post-sesión).

Este procedimiento dio lugar a un total de ocho puntos de medición por participante (cuatro evaluaciones pre-sesión y cuatro post-sesión), lo que permitió observar cambios a corto plazo asociados a cada sesión de terapia de sonido con gong durante el periodo del estudio.

5.7. Análisis de los datos: Los datos se analizaron para identificar los cambios observados en los estados físicos y emocionales de las participantes durante las cuatro sesiones de terapia de sonido con gong. Las respuestas de los cuestionarios se organizaron y realizaron inicialmente en Microsoft Excel antes de proceder al análisis.

Se llevó a cabo un análisis estadístico básico, de carácter descriptivo y comparativo pre–post, acorde con el diseño del estudio y el tamaño de la muestra. Se utilizaron estadísticos descriptivos, incluidos medias, medianas, modas, frecuencias y porcentajes, para describir las tendencias centrales y la distribución de las respuestas en los distintos momentos de medición.

En el caso del Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido, Gong Vikrampal V22-01, se calcularon las puntuaciones correspondientes a los estados físico y emocional antes y después de cada sesión. Posteriormente, se obtuvieron puntuaciones de cambio mediante la resta de las puntuaciones pre-sesión de las puntuaciones post-sesión, lo que facilitó la observación de la dirección y la magnitud de los cambios asociados a cada sesión. Además, se exploró la frecuencia de cambios positivos a lo largo de las sesiones.

Para la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) y la Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada (GAD-2), se calcularon las puntuaciones totales y se examinaron a lo largo de las sesiones para describir patrones generales de estrés percibido y ansiedad durante el periodo del estudio.

Teniendo en cuenta el carácter exploratorio y descriptivo del estudio, así como el tamaño reducido de la muestra, el análisis se centró en comparaciones pre–post y en la observación de cambios a lo largo del tiempo, sin recurrir a pruebas estadísticas inferenciales más complejas. Este enfoque permitió mantener la coherencia metodológica con el diseño del trabajo y con los criterios generales establecidos para estudios de este tipo.

Todos los análisis se realizaron utilizando Microsoft Excel para Mac, versión 16.104, como herramienta para organizar los datos, calcular estadísticas descriptivas y elaborar tablas y representaciones gráficas de los resultados.

6.         RESULTADOS

6.1 Características de los Participantes

La muestra final analizada consistió en seis mujeres adultas con TDAH que completaron el protocolo del estudio. En un inicio, se reclutaron ocho personas; sin embargo, dos participantes (un hombre y una mujer) asistieron únicamente a dos sesiones y fueron excluidos del análisis debido a la asistencia incompleta y a la falta de suficientes medidas repetidas.

Las edades de las participantes estuvieron comprendidas entre 28 y 38 años, con 35 años como la más frecuente (26,7%). Respecto al estado diagnóstico de TDAH, más de la mitad de las participantes reportó un diagnóstico clínico confirmado, mientras que otras habían realizado previamente procesos de autoevaluación en línea como primer paso para la identificación del TDAH.

Como información contextual previa a las sesiones, la mayoría de las participantes refirió haber dormido entre 6 y 8 horas antes de cada intervención. Este dato se recogió con el objetivo de caracterizar el estado general de las participantes al inicio de las sesiones, sin considerarlo una variable de análisis principal.

Figura 1. Distribución de la edad de las personas participantes en el estudio.

 

Figura 2. Distribución por género de las personas participantes.

 

Figura 3. Estado de diagnóstico de TDAH de las personas participantes (diagnóstico clínico confirmado vs. autodiagnóstico).

6.2 Bienestar Físico

Los resultados del bienestar físico se evaluaron mediante el componente físico de la escala Vikrampal V22-01. Los puntajes físicos totales se calcularon para cada sesión, antes y después de la intervención con gong, con un rango de puntuación de 0 a 12. Los valores más altos indicaron un mayor bienestar físico percibido.

Durante las sesiones, se observó una mejora constante del bienestar físico tras la intervención con gong. Como se muestra en la Figura 4, los puntajes promedio de bienestar físico aumentaron significativamente del pre al post intervención. El cambio promedio en los puntajes fue de +4,83, lo que indica un incremento general del bienestar físico. La mediana del cambio fue de +5, lo que sugiere que un participante típico experimentó una mejora de 5 puntos en la escala. El valor más frecuente (moda) del cambio fue de +4. Las sesiones mostraron un cambio positivo en los puntajes de bienestar físico, lo que resultó en una prevalencia de mejora del bienestar físico del 100% en el conjunto de los datos analizados.

Figura 4. Bienestar físico medio antes y después de las sesiones de gong.

6.3 Estado Emocional

El estado emocional se evaluó mediante el componente emocional de la escala de bienestar Vikrampal V22-01. Se calcularon los puntajes emocionales totales para cada sesión antes y después de la intervención con gong, en un rango de 0 a 12, donde los valores más altos indican mayores niveles de malestar emocional.

Tras las sesiones, se observó una reducción general del malestar emocional. La Figura 5 muestra una disminución clara de los puntajes medios de pre a post sesión. El cambio promedio fue de −2,63 puntos, con una mediana y una moda de −3, lo que indica que una sesión típica se asoció con una disminución de tres puntos en el malestar emocional.

La reducción del malestar emocional se observó en el 88% de las sesiones analizadas.

Figura 5. Malestar emocional medio antes y después de las sesiones de gong.

 

6.4 Distribución del Estado Emocional Posterior a la Sesión

La distribución del estado emocional posterior a las sesiones se examinó utilizando los puntajes emocionales totales registrados después de cada sesión de gong, en un rango de 0 a 12. En este rango, los valores más bajos corresponden a un menor malestar emocional.

Los resultados indican que, tras las sesiones, predominan los puntajes bajos de malestar emocional. Como se observa en la Figura 6, 54% de las sesiones registró un puntaje total de 0, lo que refleja ausencia de malestar emocional reportado. El 13% de las sesiones presentó un puntaje de 1, el 21% un puntaje de 2 y el 13% un puntaje de 3. No se observaron sesiones con puntajes iguales o superiores a 4.

En conjunto, el 88% de las sesiones finalizó con puntajes emocionales iguales o inferiores a 2, lo que sugiere un perfil emocional posterior caracterizado por bajos niveles de malestar.

Figura 6. Distrubuicion de puntages del estado emocional posterior a la sesion.

6.5 Distribución del Bienestar Físico Posterior a la Sesión

Los puntajes de bienestar físico posteriores a cada sesión se analizaron utilizando los valores físicos totales registrados tras las sesiones de gong, en un rango de 0 a 12. En este rango, los valores más altos reflejan una mayor percepción de bienestar físico. La distribución de los puntajes evidenció un predominio de valores elevados. Como se observa en la Figura 7, el 46% de las sesiones alcanzó un puntaje físico total de 8 y el 42% obtuvo un puntaje de 9. En menor medida, se registraron puntajes de 10 (8%) y de 7 (4%). No se observaron sesiones con puntajes inferiores a 7 ni superiores a 10. En conjunto, el 88% de las sesiones presentó puntajes de bienestar físico iguales o superiores a 8, lo que indica un perfil posterior caracterizado por niveles elevados de bienestar físico.

Figura 7. Distribución de puntajes del estado físico posterior a la sesión.

6.6 Cambios en Estrés y Ansiedad a lo Largo de las Sesiones

La evolución del estrés percibido y la ansiedad se evaluó mediante la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) y la Escala de Ansiedad Generalizada (GAD-2), administradas antes de cada una de las cuatro sesiones.

Como se observa en la Figura 8, los puntajes medios de la PSS-4 fueron de 7,50 en la Sesión 1 y de 7,83 en la Sesión 4. Por su parte, los puntajes medios de la GAD-2 aumentaron de 2,67 a 2,83 entre la primera y la última sesión. Estos resultados sugieren que los niveles de estrés percibido y de ansiedad permanecieron estables durante el período de intervención.

No se observaron cambios acumulados ni incrementos significativos en estas variables a lo largo de las semanas, lo que respalda la estabilidad de los niveles de estrés

y ansiedad durante el desarrollo del estudio.

Figura 8. Distribución de puntajes en Estrés y Ansiedad a lo Largo de las Sesiones

7. DISCUSIÓN

Los resultados evidencian cambios consistentes y positivos en el bienestar físico y el estado emocional de las participantes después de las sesiones de terapia de sonido con gong. El análisis de los datos obtenidos a través del Cuestionario de Beneficios de la Terapia de Sonido, Gong Vikrampal V22-01 reveló una mejora generalizada en los ámbitos físico y emocional a lo largo de las 24 sesiones evaluadas.

Respecto al bienestar físico, todas las sesiones registraron un cambio positivo tras la intervención, con una mejora media de +4,83 puntos entre los momentos pre y post sesión, una mediana de +5 y una prevalencia de mejora del 100%. Estos resultados indican que, independientemente del estado físico inicial, las participantes experimentaron una percepción corporal más favorable tras cada sesión de gong. La ausencia de valores negativos o neutros en este aspecto refuerza la consistencia del efecto observado.

De manera similar, el estado emocional presentó cambios significativos tras las sesiones. Aunque la mejora emocional no se registró en todas las sesiones, se observó una reducción del malestar emocional en el 88% de los casos, con una disminución media de −2,63 puntos y una mediana de −3. Este patrón sugiere que la mayoría de las participantes experimentaron una reducción clara e inmediata del malestar emocional tras la intervención, aunque con mayor variabilidad que en el ámbito físico.

Desde una perspectiva más amplia, los resultados relacionados con el bienestar físico y emocional pueden interpretarse como manifestaciones de un proceso subyacente de regulación del organismo. Según lo expuesto en el marco teórico, los estados corporales y emocionales están estrechamente vinculados a través del sistema nervioso, y las experiencias de relajación profunda suelen presentarse de manera simultánea en ambos niveles. Por lo tanto, las mejoras observadas no se consideran transformaciones permanentes, sino modulaciones de estado, coherentes con mecanismos de autorregulación fisiológica y emocional mediados por el sistema nervioso autónomo (Arnsten, 2009; Zaccaro et al., 2018).

Los comentarios recogidos en las preguntas abiertas del cuestionario refuerzan esta interpretación. Muchas participantes describieron de manera espontánea sensaciones físicas como hormigueo, pesadez corporal, flotación o liberación de tensiones, junto con una disminución gradual del ruido mental y de la actividad rumiativa. Estas experiencias sugieren que la intervención facilitó un cambio en el estado fisiológico, más que una modificación consciente o voluntaria del estado emocional, lo que coincide con modelos de regulación “de abajo hacia arriba” centrados en el cuerpo y en la modulación del sistema nervioso autónomo a través de la experiencia sensorial (Zaccaro et al., 2018; Magnon et al., 2021).

En el contexto del TDAH en mujeres adultas, frecuentemente asociado a una desregulación emocional internalizada, a niveles elevados de activación basal y a dificultades para acceder de forma espontánea a estados de reposo, estos resultados adquieren una relevancia particular. La literatura indica que muchas mujeres con TDAH viven con una carga emocional y fisiológica sostenida, así como dificultades para “volver a la calma” tras la estimulación cotidiana, incluso cuando no existe un factor estresante concreto o fácilmente identificable en ese momento (Hinshaw et al., 2021; Katzman et al., 2017). En este sentido, la mejora observada en el bienestar físico y emocional inmediato sugiere que la terapia de sonido con gong puede facilitar el acceso a estados de regulación que, para esta población, no siempre resultan fácilmente disponibles.

Terapia de sonido con gong y regulación del sistema nervioso en mujeres adultas con TDAH

Para entender los cambios en el bienestar físico y emocional, es importante analizarlos desde la perspectiva de la regulación del sistema nervioso, que es el enfoque principal de este trabajo. Los resultados muestran no solo una mejora percibida, sino también una respuesta del sistema nervioso que ayuda a lograr mayor calma y regulación corporal (Thomas, 2018; Zaccaro et al., 2018).

En la edad adulta, el TDAH suele estar relacionado con problemas de autorregulación tanto cognitivos como fisiológicos. Esto incluye mayor vulnerabilidad a la hiperactividad, la sobrecarga sensorial y la desregulación emocional. Estas dificultades se relacionan con el funcionamiento del sistema nervioso autónomo y con una menor flexibilidad para transitar entre estados de activación y descanso, especialmente en mujeres con síntomas predominantemente internalizados y diagnóstico tardío (Katzman et al., 2017; Hinshaw et al., 2021; Rubia, 2018).

La terapia de sonido con gong forma parte de las intervenciones que actúan de forma bottom-up, es decir, a través de estímulos sensoriales directos que influyen en el cuerpo y el sistema nervioso sin requerir un procesamiento cognitivo consciente. El sonido continuo, envolvente y rico en armónicos del gong constituye un estímulo multisensorial que puede facilitar la activación de estados asociados a la relajación profunda y a una mayor dominancia parasimpática, tal como se describe en los enfoques somáticos y vibracionales de la terapia de sonido (Vikrampal, s. f.; Pesek & Bratina, 2016). Esto sugiere que las mejoras físicas y emocionales observadas tras las sesiones pueden interpretarse como indicadores de una regulación autonómica transitoria, caracterizada por una reducción de la hiperactividad fisiológica y una sensación interna de calma y estabilidad. Esta lectura es coherente con la literatura que describe cómo las experiencias de relajación profunda y de estimulación sensorial sostenida favorecen estados de descanso, recuperación y reorganización interna del sistema nervioso, asociados a una mayor activación parasimpática (Zaccaro et al., 2018; Magnon et al., 2021). En mujeres adultas con TDAH, este tipo de regulación de estado requiere especial atención, ya que la dificultad no suele residir en la ausencia de capacidad reguladora, sino en la posibilidad de acceder a ella de manera estable en el día a día.

Diversos autores señalan que esta población presenta una activación basal elevada y una mayor dificultad para “volver a la calma” tras la estimulación diaria, incluso en ausencia de estresores agudos identificables (Hinshaw et al., 2021; Attoe & Climie, 2023). En este sentido, la terapia de sonido con gong no se plantea como una intervención destinada a eliminar síntomas o a producir cambios permanentes, sino como un apoyo a la capacidad de autorregulación del sistema nervioso, facilitando el acceso a estados de calma corporal y emocional. Los resultados del presente estudio apoyan esta interpretación, mostrando que, tras cada sesión, las participantes lograron un retorno a estados físicos y emocionales más regulados, incluso cuando otras variables más globales, como el estrés percibido o la ansiedad general, permanecieron estables a lo largo del tiempo.

Estrés percibido y ansiedad (PSS-4 y GAD-2)

Las puntuaciones de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4) y del Cuestionario de Ansiedad Generalizada (GAD-2) permanecieron estables a lo largo de las cuatro sesiones, sin mostrar una tendencia clara de cambio. Este patrón contrasta con los cambios positivos y consistentes observados en los estados físicos y emocionales inmediatamente después de las sesiones de gong, evaluados con la escala de Vikrampal. Este contraste sugiere que la intervención favoreció principalmente una regulación inmediata del sistema nervioso, reflejada en las mejoras físicas y emocionales tras cada sesión, en lugar de producir cambios duraderos en la percepción del estrés y la ansiedad.

(Thomas, 2018; Zaccaro et al., 2018; Hinshaw et al., 2021).

Por otro lado, la estabilidad de las medidas de estrés y ansiedad puede explicarse por factores contextuales y ambientales. La vida en un entorno urbano altamente demandante, como Londres, implica una exposición constante a estresores externos que pueden mantener elevados los niveles basales de estrés, independientemente de los efectos beneficiosos de las intervenciones puntuales. Organismos internacionales y estudios sobre salud mental urbana han señalado que la vida en grandes ciudades se asocia con un mayor riesgo de estrés crónico, ansiedad y otros problemas de salud mental, especialmente en mujeres adultas (World Health Organization, 2016; Mechelli, 2019). Estos periodos de regulación inmediata se evidencian en los cambios observados en los estados físicos y emocionales después de cada sesión. Este efecto es consistente con lo descrito en los modelos de intervención somática y sensorial, donde el impacto principal ocurre a nivel del estado fisiológico inmediato, sin que ello implique necesariamente modificaciones duraderas en la valoración cognitiva del estrés o de la ansiedad (Zaccaro et al., 2018; Magnon et al., 2021).

 7.1.      Limitaciones

En primer lugar, el tamaño de la muestra fue reducido, ya que el estudio contó con seis participantes. Esta característica limita la posibilidad de generalizar los resultados a una población más amplia. La duración del estudio fue otro aspecto a considerar al interpretar los resultados. El periodo de siete semanas, con un total de cuatro sesiones por participante, puede resultar limitado para observar posibles efectos a largo plazo, especialmente en variables más globales como el estrés percibido y la ansiedad, evaluadas mediante la PSS-4 y la GAD-2. El diseño del estudio no incluyó un grupo de control ni un grupo de comparación, lo que limita la posibilidad de establecer comparaciones directas con otras condiciones o intervenciones.

Durante las primeras sesiones del estudio, se detectaron pequeñas incidencias en la administración inicial del cuestionario online, que fueron corregidas a lo largo del proceso de recogida de datos. Como los ítems afectados tenían un carácter principalmente descriptivo y contextual, su impacto en los resultados principales del estudio se considera limitado. Este trabajo se inscribe en un ámbito todavía poco explorado en la investigación científica. Son escasos los estudios que analizan específicamente los efectos de las frecuencias sonoras y las vibraciones aplicadas directamente al cuerpo humano, así como el desarrollo de la terapia del sonido como campo de estudio propio. La falta de literatura específica dificulta la comparación directa de los resultados obtenidos con los de estudios previos y evidencia la necesidad de seguir profundizando en este ámbito. En este sentido, el presente trabajo se sitúa en un área todavía poco desarrollada y aporta una aproximación exploratoria a un campo que requiere mayor atención y desarrollo en futuras investigaciones.

 

8.  CONCLUSIONES

  1. El análisis del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en mujeres adultas con diagnóstico tardío permitió comprender el trastorno desde una perspectiva más amplia que la simple dificultad para concentrarse. En muchas mujeres, el TDAH se manifiesta de forma más internalizada y menos visible que en los perfiles clásicos descritos en la infancia. Estas manifestaciones se relacionan con diferencias en procesos de autorregulación vinculados a funciones ejecutivas, la atención sostenida, el control de los impulsos y la estabilidad emocional. Además, el diagnóstico tardío no parece responder a una menor presencia del trastorno, sino a una comprensión históricamente limitada de cómo se presenta en mujeres.
  2. El estudio del funcionamiento del sistema nervioso y de los procesos de estrés emocional asociados al TDAH permitió comprender mejor algunas de las dificultades que muchas mujeres adultas describen en su vida cotidiana. La regulación del nivel de activación fisiológica parece desempeñar un papel importante en esta experiencia. En contextos de alta demanda y sobreestimulación, mantener el equilibrio entre activación y descanso puede resultar especialmente difícil, lo que contribuye a sensaciones frecuentes de saturación, cansancio mental y dificultad para desconectar.
  3. Así, se pudo observar cómo la desregulación del sistema nervioso se relaciona con muchos de los síntomas emocionales que acompañan al TDAH en la edad adulta. La ansiedad persistente, la inquietud interna, la sensación de sobrecarga o la dificultad para recuperar estados de calma no pueden explicarse únicamente desde procesos cognitivos o conductuales, sino también desde estados prolongados de activación fisiológica. Estos patrones ayudan a comprender por qué muchas mujeres adultas con TDAH describen dificultades constantes para regular su estado interno y acceder a estados de reposo en su vida cotidiana.
  4. El estudio permitió examinar la terapia de sonido con gong como una intervención sensorial basada en el sonido y la vibración en mujeres adultas con TDAH participantes en la investigación. La observación de las sesiones y los resultados obtenidos mostraron que la experiencia sonora del gong facilita el acceso a estados de calma y relajación sin requerir un esfuerzo cognitivo consciente por parte de las participantes.

De forma recurrente, se observó que muchas mujeres llegaban a las sesiones con signos claros de activación elevada, es decir, de tensión, y salían mostrando cambios visibles en su estado corporal y emocional, como una respiración más lenta, una musculatura relajada, una menor inquietud corporal y, en numerosos casos, un deseo espontáneo de permanecer en reposo. Varias participantes también describieron sensaciones de descanso profundo y una disminución del ruido mental.

Cierre crítico final

Este estudio se sitúa en un contexto urbano caracterizado por una estimulación constante, ritmos acelerados y una elevada carga sensorial y emocional. En ciudades como Londres, donde las demandas laborales, sociales y ambientales son constantes, muchas mujeres adultas con TDAH viven en un estado de activación prolongada que dificulta el acceso espontáneo a la calma y al descanso profundo. Esta realidad se agrava en aquellas mujeres que han recibido un diagnóstico tardío, tras años de adaptación forzada, de autoexigencia y de escasa comprensión de sus propias dificultades. A partir de los resultados obtenidos, la terapia de sonido con gong se considera una herramienta complementaria para apoyar la regulación del sistema nervioso en mujeres adultas con TDAH, facilitando estados físicos y emocionales más equilibrados y accesibles tras la intervención. Esta función reguladora es coherente con los mecanismos teóricos descritos en la literatura y con los datos empíricos obtenidos en este estudio. Desde una posición situada, como mujer adulta con TDAH diagnosticada tardíamente y como facilitadora de las sesiones, la observación reiterada del proceso terapéutico permitió apreciar con claridad el contraste entre el estado en que las participantes llegaban a las sesiones y el en que se marchaban. Muchas acudían después de la jornada laboral con signos evidentes de ansiedad, tensión corporal y saturación mental, y salían con una expresión distinta: más calma, más presencia, más recogimiento, en ocasiones con una necesidad clara de reposo y silencio.

En una población históricamente poco atendida y frecuentemente sobrecargada, la posibilidad de contar con herramientas holísticas, no invasivas y orientadas a la regulación del sistema nervioso adquiere un valor significativo. La terapia de sonido con gong no elimina las dificultades asociadas al TDAH, pero puede acompañar de forma respetuosa el proceso de volver al cuerpo, al centro y a la calma, incluso en medio de un entorno urbano altamente demandante. Desde esta perspectiva, el gong no se presenta como una solución única, sino como un recurso complementario con potencial para apoyar el bienestar físico y emocional de mujeres adultas con TDAH, contribuyendo a ampliar las formas de cuidado disponibles en contextos donde la sobreestimulación y el estrés forman parte del día a día.

Futuras líneas de investigación

Las futuras líneas de investigación sugieren la necesidad de ampliar el tamaño muestral y desarrollar estudios longitudinales más prolongados para evaluar los efectos de la terapia de sonido con gong a medio y largo plazo. Asimismo, se recomienda incluir medidas más específicas del TDAH, así como variables relacionadas con estrés y ansiedad, para detectar posibles cambios más sutiles en estos dominios.

Además, se propone incorporar indicadores fisiológicos objetivos como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la conductancia de la piel y la respiración, con el fin de complementar los datos de autoinforme y comprender mejor los mecanismos neurofisiológicos implicados. Finalmente, se destaca la importancia de la colaboración interdisciplinar entre psicología y neurociencia para profundizar en el papel del sonido y la vibración en la regulación del sistema nervioso, especialmente en poblaciones con TDAH.

 

9.REFERENCIAS

Instituto Internacional Terapia de Sonido
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