Efectos del Gong en la Reducción del Dolor y el Bienestar Emocional en Personas con Poliomielitis

Autora: Sonia Barriga Jiménez

“Los seres humanos en perfecta salud también son ideófonos, como un gong plenamente resonante. Los tonos holísticos de nuestro cuerpo, emociones, mente y espíritu producen una fuerza cooperativa que da como resultado una vida abundante y feliz. Cuando resonamos plenamente, las células reproductivas del cuerpo funcionan óptimamente, nuestro ‘cerebro entero’ funciona con poder intuitivo toral y sentimos la felicidad de la paz interior.” — Don Conreaux, Magnum Opus del Gong (2014)


Resumen

Este estudio explora el efecto de la Terapia de Sonido con Gong en la percepción del dolor y el bienestar emocional en personas con antecedentes de poliomielitis. La poliomielitis, enfermedad neurológica que puede dejar secuelas motoras crónicas, se asocia frecuentemente con dolor musculoesquelético persistente. Esta investigación se propuso observar los efectos del Gong como herramienta de acompañamiento. Se llevó a cabo un estudio cuantitativo, descriptivo y longitudinal con tres mujeres diagnosticadas con poliomielitis o síndrome post-poliomielitis, con edades entre 63 y 67 años. Cada participante recibió cuatro sesiones individuales en un periodo de ocho días. La recogida de datos se realizó a través de cuestionarios estandarizados (McGill, SF-36, Goldberg) y un cuestionario subjetivo diseñado para evaluar el bienestar físico y emocional antes y después de cada sesión. Los resultados cuantitativos mostraron una reducción del dolor físico en todas las participantes, aunque con distinta intensidad. La Participante 1 experimentó una mejoría muy significativa desde la primera sesión; la Participante 2 mostró un progreso gradual y sostenido; y la Participante 3 reflejó una mejora leve, pero manifestó cambios internos sutiles. En cuanto al estrés y estado emocional, dos participantes presentaron mejoras claras, mientras que en la tercera se observó una estabilidad emocional sostenida en el tiempo. A nivel cualitativo, los testimonios reflejan sensaciones de paz, descanso profundo, ligereza, mayor conexión corporal y una vivencia emocional de orden interno. Algunas participantes manifestaron que el Gong “facilitó soltar” o que “algo dentro se recolocó”. Aunque el tamaño de muestra es reducido y se usaron instrumentos parcialmente diseñados para este estudio, la experiencia muestra que el Gong puede actuar como un apoyo valioso en el manejo del dolor crónico y el acompañamiento emocional en personas con secuelas neuromusculares. Esta investigación refuerza la necesidad de integrar enfoques complementarios en contextos donde el sufrimiento físico y emocional se entrelaza. Más allá de los datos numéricos, el Gong se revela como una experiencia que permite reconectar con el cuerpo desde la sensibilidad, favoreciendo estados de calma, presencia y regulación interna.

Abstract

This study explores the effects of Gong Sound Therapy on pain perception and emotional well-being in individuals with a history of poliomyelitis. Poliomyelitis, a neurological disease that can cause chronic motor sequelae, is often associated with persistent musculoskeletal pain. The research aimed to examine the Gong as a supportive intervention. A quantitative, descriptive, and longitudinal study was conducted with three women aged 63 to 67 diagnosed with poliomyelitis or post-polio syndrome. Each participant received four individual sessions over an eight-day period. Data were collected using standardized questionnaires (McGill Pain Questionnaire, SF-36, and Goldberg Scale), along with a custom self-report tool designed to assess physical and emotional well-being before and after each session. Quantitative results showed a reduction in physical pain in all participants, with varying degrees. Participant 1 experienced significant improvement from the first session; Participant 2 showed gradual and sustained progress; and Participant 3 reported mild changes but expressed subtle internal shifts. Regarding stress and emotional state, two participants demonstrated clear improvements, while the third maintained stable emotional well-being throughout. Qualitative feedback reflected sensations of peace, deep rest, lightness, greater body awareness, and a sense of inner order. Some participants described the Gong as helping them “release” or “reorganize something inside.” Despite the small sample size and the use of partially self-designed tools, the study suggests that Gong Sound Therapy can be a valuable aid in managing chronic pain and providing emotional support in individuals with neuromuscular sequelae. This research underscores the importance of incorporating complementary approaches in contexts where physical and emotional suffering are intertwined. Beyond measurable outcomes, the Gong emerges as a therapeutic experience that fosters sensitivity, calm, presence, and internal regulation.


INTRODUCCIÓN

La poliomelitis es una enfermedad altamente infecciosa causada por un virus. Invade el sistema nervioso y puede causar parálisis total en cuestión de horas. El virus se transmite de persona a persona, principalmente por vía fecal-oral o, con menor frecuencia, por un vehículo común (por ejemplo, agua o alimentos contaminados), y se multiplica en el intestino. Los síntomas iniciales son fiebre, fatiga, dolor de cabeza, vómitos, rigidez de cuello y dolor en las extremidades. Una de cada 200 infecciones provoca parálisis irreversible (generalmente en las piernas). Entre el 5 % y el 10 % de las personas paralizadas mueren al inmovilizarse los músculos respiratorios (OMS, 2019).

La poliomielitis afecta sobre todo a los menores de 5 años, pero cualquier persona que no esté vacunada puede contraer la enfermedad, sin importar su edad.

Aunque los casos han disminuido en más del 99 % desde 1988, pasando de aproximadamente 350 000 casos en más de 125 países endémicos a solo 6 casos reportados en 2021, la enfermedad persiste en algunos países y ha experimentado rebrotes en contextos específicos (OMS, 2024). En 2023, se registraron 541 casos de poliomielitis en todo el mundo, de los cuales el 85 % correspondía a niños que vivían en 31 países clasificados como frágiles, vulnerables y afectados por conflictos, donde los sistemas de salud son precarios y la cobertura de vacunación ha disminuido (UNICEF, 2024)

Además, muchos sobrevivientes de la poliomielitis desarrollan el síndrome post-poliomielitis (SPP) años después de la infección inicial. Este síndrome se caracteriza por la aparición de nuevos síntomas neuromusculares, como debilidad progresiva, fatiga y dolor muscular o articular, que afectan significativamente a la calidad de vida de los pacientes (Cárdenas-Cruz et al., 2023). Uno de los síntomas más agotadores es el dolor crónico musculoesquelético, que puede ser de tipo nociceptivo (daño o inflamación en tejidos corporales como músculos y articulaciones) o neuropático (lesión o disfunción en el sistema nervioso, ya sea periférico o central), y se caracteriza por su persistencia, intensidad y resistencia a tratamientos convencionales (Ávila Vinueza et al., 2025). Este tipo de dolor, asociado a la disfunción del sistema nervioso periférico o central, representa un reto, ya que muchas veces es resistente a los enfoques farmacológicos tradicionales. Por esta razón, se hace cada vez más necesario recurrir a intervenciones complementarias que aborden tanto el dolor como la funcionalidad general del paciente, incluyendo enfoques desde la fisioterapia, la electroterapia, la terapia ocupacional e incluso estrategias de tipo integrativo como la terapia de sonido (Mayo Clinic, s.f.).

En este contexto, la Terapia de Sonido con Gong ha ganado creciente atención como una herramienta terapéutica. Esta práctica milenaria, originada en culturas asiáticas, utiliza vibraciones sonoras que interactúan con el cuerpo y la mente, induciendo estados de relajación profunda y modificando la percepción del dolor. Investigaciones preliminares en el ámbito de la Terapia de Sonido han sugerido que las frecuencias emitidas por instrumentos como el Gong pueden estimular el sistema nervioso parasimpático, reducir los niveles de estrés y promover la liberación de endorfinas, todos factores clave en el manejo del dolor crónico (Collard, 2019; Vikrampal, 2022).

Los estudios de Vikrampal (2022), desarrollados en el contexto de pacientes oncológicos y personas con altos niveles de ansiedad y estrés, han evidenciado mejoras significativas en el bienestar emocional, reducción del insomnio y alivio del malestar general. Estas observaciones posicionan al Gong como una herramienta terapéutica complementaria, que puede tener un impacto relevante en los aspectos físicos y emocionales del ser humano.

Dado que hay poca evidencia sobre el Gong en personas con post-poliomielitis, este estudio busca explorar su impacto en el dolor y el bienestar emocional en este colectivo.

OBJETIVOS

1.2.1 Objetivo General
Evaluar el efecto de la Terapia de Sonido con Gong en la reducción del dolor y mejora el bienestar físico, mental y emocional en personas con antecedentes de poliomielitis.

1.2.2 Objetivos Específicos
1. Analizar la evolución del dolor físico en la vida diaria de los participantes antes y después de recibir sesiones de Terapia de Sonido con Gong.
2. Identificar los cambios en los niveles de estrés y bienestar emocional tras la aplicación de la Terapia de Sonido con Gong.
3. Explorar la percepción subjetiva de cambio en la calidad de vida y funcionalidad tras la participación en las sesiones de Terapia de Sonido con Gong

MARCO TEÓRICO

Este marco teórico contextualiza la investigación desde el dolor crónico en la poliomielitis hasta el potencial terapéutico del Gong.

2.1 Poliomielitis y sus Secuelas Neuromusculares: Implicaciones para el Dolor y la Calidad de Vida
La poliomielitis es una enfermedad viral que puede afectar los nervios de la médula espinal o del tronco cerebral, provocando parálisis y otras secuelas neuromusculares. La poliomielitis es una enfermedad que, probablemente se remonta a la fecha de 1600 A.C., de acuerdo con un hallazgo arqueológico, como muestra la Figura 1, hallada en la Estela Egipcia de Ruma y conservada en el Museo Carlsberg de Copenhague, se observa la figura de un hombre con atrofia y acortamiento del miembro inferior derecho, lo que ha sido interpretado como una de las primeras representaciones documentadas de la poliomielitis (Maynard, 2000; Shepherd, 1976).

A lo largo de la historia, la poliomielitis fue mal diagnosticada y tratada hasta que se identificó el poliovirus como la causa, en 1908. Las primeras epidemias se dieron en el siglo XIX en Europa y América del Norte. En 1955, con la vacuna de Jonas Salk (virus inactivado), y luego con la vacuna de Sabin (virus atenuado), se logró un control masivo de la enfermedad.

Aunque muchos casos los síntomas desaparecen tras la fase aguda, una parte de los sobrevivientes desarrolla el síndrome post- poliomelitis (SPP), una condición neuromuscular que puede manifestarse entre los 15 y 40 años después de la infección inicial. Este síndrome se caracteriza por la reaparición o agravamiento de síntomas como la debilidad muscular progresiva, fatiga intensa, atrofia, contracturas musculares, dolor crónico y disminución de la resistencia al esfuerzo (Cárdenas-Cruz et al., 2023; Ávila Vinueza et al., 2025). Se estima que entre el 25% y el 40% de los sobrevivientes de poliomelitis desarrollan SPP (PostPolio Health International, 2024)

El dolor crónico que aparece como secuela es una de las manifestaciones más limitantes ya que afectan negativamente la movilidad, el descanso, la funcionalidad y el estado emocional. En muchos casos, la combinación de debilidad muscular y dolor sostenido desemboca en trastornos psicológicos como ansiedad, tristeza o depresión, afectando profundamente la calidad de vida.

A nivel legal, el síndrome post-polio está reconocido por la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) con el código 8E49.0 como entidad neurológica crónica. En España, la Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social (Real Decreto Legislativo 1/2013) garantiza el derecho a la atención integral, a la rehabilitación y a la participación social de las personas con condiciones discapacitantes como esta. Sin embargo, en la práctica, las personas con SPP continúan enfrentando falta de reconocimiento médico, desconocimiento clínico, escasez de recursos específicos y poca presencia en los planes de salud pública.

A nivel social, diversas asociaciones2 de personas afectadas han denunciado que esta población ha sido históricamente invisibilizada, y que muchas personas con poliomielitis han tenido que adaptarse en soledad, sin seguimiento médico adecuado y sin acceso a terapias integrativas. Esta situación propicia un sentimiento de abandono institucional que se suma al dolor físico y funcional.

2.2 Alteraciones del sistema nervioso en la poliomielitis y mecanismos de percepción del dolor.
El sistema nervioso puede entenderse como una red extensa de conexiones que permite la comunicación entre el cerebro, la medula espinal y el resto del cuerpo. Esta red regula funciones esenciales, como el movimiento muscular, la percepción sensorial y los estados de activación o relajación del organismo.

En el caso de la poliomielitis, el virus afecta principalmente a las motoneuronas o neuronas motoras inferiores ubicadas en el asta anterior de la médula espinal. Estas neuronas son responsables de transmitir las señales motoras desde el sistema nervioso central hacia los músculos esqueléticos, permitiendo el control voluntario del movimiento. La destrucción selectiva de estas células conduce a una debilidad muscular progresiva y, en muchos casos, a parálisis (Mayo Clinic, 2024).

Más allá de la afectación motora, el deterioro neuronal también puede comprometer los mecanismos de transmisión del dolor, en especial cuando el daño es crónico o sostenido. El dolor crónico en personas con síndrome post-polio puede explicarse mediante dos conceptos clave en neurociencia: la neuroplasticidad y la sensibilización central.

La neuroplasticidad es la capacidad del sistema nervioso para reorganizar sus conexiones estructurales y funcionales como respuesta a una lesión, estimulación crónica o aprendizaje (Flor, 2003), por tanto, en personas con poliomielitis la pérdida de motoneuronas puede inducir cambios plásticos en las vías nerviosas, lo que puede alterar la percepción del dolor (señal nociceptiva).

Por otro lado, la sensibilización central implica un aumento de la excitabilidad de las neuronas en el sistema nervioso central, lo que resulta en una ampliación de las señales de dolor. Este fenómeno puede provocar que estímulos no dolorosos se perciban como dolorosos o que el dolor sea más intenso de lo esperado (Woolf, 2011).

En personas con secuelas de poliomielitis, este estado de hiperexcitación puede mantenerse por años, afectando tanto la percepción del dolor físico como el procesamiento de estímulos emocionales y sensoriales. Por este motivo, abordar el dolor en este grupo requiere no solo tratamientos físicos, sino también estrategias que modulen la actividad cerebral y autónoma.

Entre las alternativas complementarias, el sonido ha demostrado influir de forma significativa en el sistema nervioso. Específicamente, las frecuencias, como las del Gong, pueden activar el sistema nervioso parasimpático, responsable del estado de descanso y restauración fisiológica (Gaynor, 1999). Esta activación contribuye a disminuir el tono simpático elevado, reducir la tensión muscular y facilitar procesos de homeostasis y equilibrio interno.

En personas con disfunción motora y dolor crónico, las vibraciones del Gong, percibidas tanto a nivel auditivo como somático, pueden estimular rutas sensoriales alternativas y favorecer una modulación descendente del dolor, lo que se traduce en una mejora del bienestar y la percepción corporal.

Estudios recientes desarrollados en el marco del Instituto Internacional de Terapia de Sonido, bajo la dirección de Vikrampal, han sido realizados por alumnas y ofrecen evidencia preliminar sobre los efectos del Gong en condiciones de dolor crónico. Por ejemplo, María Alejandra Montti Trepat (2024) llevó a cabo un estudio observacional en un paciente con lumbociatalgia, en el que se documentaron mejoras significativas tanto en el bienestar físico como en el estado emocional tras las sesiones de Terapia de Sonido con Gong. De forma similar, María Esther del Río Fernández (2024) exploró los efectos del Gong en una paciente con condromalacia rotuliana grado 3, observando una disminución relevante en indicadores de dolor, ansiedad y tristeza, así como una mejora en la percepción subjetiva del bienestar. Estos trabajos, aunque centrados en distintos cuadros clínicos, refuerzan la hipótesis de que la Terapia con Gong puede regular las respuestas físicas y emocionales que se activan cuando el dolor se mantiene en el tiempo.

Además, Vikrampal ha compartido su experiencia y conocimientos sobre cómo el Gong afecta al sistema nervioso, destacando su capacidad para inducir estados de relajación profunda y equilibrio emocional. Su enfoque terapéutico se basa en la combinación de la Terapia de Sonido con Gong y las enseñanzas del Kundalini Yoga, ofreciendo herramientas efectivas para la gestión del dolor y el bienestar integral.

2.3 Ondas Cerebrales, Estados Emocionales y Modulación del Dolor

El cerebro humano opera a través de patrones rítmicos de actividad eléctrica conocidos como ondas cerebrales, que resultan de la comunicación sincronizada entre neuronas. Estas ondas, que se miden en hercios (Hz), están asociadas a distintos estados de conciencia, funciones cognitivas y respuestas emocionales (Klimesch, 1999).
Según Nazareth Castellanos (2022), estos ritmos neuronales pueden entenderse como «idiomas eléctricos» del cerebro, es decir, formas distintas en las que las neuronas se sincronizan para procesar la realidad. Se distinguen cinco tipos principales de ondas cerebrales:

  • Delta (0.5 – 4 Hz): asociadas con el sueño profundo y la regeneración física y celular.
  • Theta (4 – 8 Hz): vinculadas con la relajación profunda, la creatividad, la intuición y estados meditativos.
  • Alpha (8 – 12 Hz): reflejan un estado de calma mental, equilibrio emocional y atención relajada
  • Beta (12 – 30 Hz): predominan en estados de alerta, pensamiento lógico, resolución de problemas y estrés.
  • Gamma (30 – 100 Hz): relacionadas con la integración sensorial, la consciencia plena y el procesamiento cognitivo de alto nivel.

El sonido del gong influye en la actividad cerebral al estimular un cambio en estos patrones. Al recibir las frecuencias a través del sistema auditivo y cutáneo, se produce un fenómeno conocido como arrastre cerebral, en el cual las ondas cerebrales tienden a sincronizarse con las frecuencias externas rítmicas (Tegeler et al., 2017).

Por tanto, las vibraciones del gong influyen directamente sobre el sistema nervioso, facilitando que el cerebro transite de un estado de alerta a uno de relajación profunda. Este descenso en la actividad cerebral favorece no solo la reducción del dolor, sino también una mayor sensación de calma. Las ondas alfa y theta, típicas de estados meditativos, disminuyen la activación del sistema nervioso simpático; mientras que las ondas delta, asociadas al descanso profundo, apoyan la regeneración celular y los procesos de recuperación neurológica, especialmente relevantes en personas con secuelas neuromusculares.

Además, los estados de ondas lentas favorecen una mayor regulación emocional, facilitando la reducción de pensamientos rumiantes, ansiedad y reactividad ante el dolor. En este sentido, el Gong actúa no solo como instrumento físico, sino como modulador del estado mental y emocional del paciente.

2.4 Fundamentos de la Terapia de Sonido con Gong

La Terapia de Sonido con Gong es una práctica ancestral que combina la vibración, el ritmo y la resonancia para inducir efectos terapéuticos en el cuerpo y la mente. Su uso se remonta a civilizaciones antiguas como la mesopotámica, la egipcia y la hindú, donde el sonido era considerado un medio sagrado de sanación. Desde las primeras culturas chamánicas hasta la medicina pitagórica, el sonido ha sido empleado como herramienta para armonizar cuerpo, mente y espíritu (David & Zheng, 2020).

En esta práctica, se contemplan tres principios fundamentales que la sostienen:

  • El principio de arrastre: basado en cómo nuestras ondas cerebrales tienden a sincronizarse con ritmos externos, como las frecuencias del Gong, facilitando estados de relajación profunda y equilibrio interno.
  • La resonancia holística: entendida como la capacidad de la vibración para armonizar no solo estructuras físicas, sino también tensiones emocionales o energéticas.
  • El poder de la intención: la vibración que se genera cuando mente y corazón están alineados, tanto por parte de quien ofrece la sesión como de quien la recibe. Esa intención puede convertirse en frecuencia y actuar como catalizador del proceso de sanación (Gaynor, 1999).

A diferencia de otros instrumentos, el Gong produce una gama de frecuencias ricas en armónicos, que impactan de manera profunda en el sistema nervioso, el sistema endocrino y el estado de consciencia. Estas vibraciones son percibidas no solo a través del oído, sino también corporalmente, afectando directamente el tejido muscular, los fluidos y la estructura ósea (Tomatis, 1991).

El Gong favorece la activación del sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de los procesos de descanso, reparación y restauración del organismo. En contextos de estrés o dolor crónico, donde predomina la activación simpática (alerta constante), el Gong actúa como un puente hacia la regulación del sistema autónomo. Esta activación se traduce en efectos como la reducción de la frecuencia cardíaca, la relajación muscular, la disminución del cortisol y una sensación profunda de seguridad (Castellanos, 2022).

Además de facilitar estados de relajación, el sonido del Gong tiene la capacidad de estimular la neuroplasticidad: es decir, la posibilidad del cerebro de reorganizar sus conexiones. En personas con dolor crónico, como quienes conviven con secuelas neuromusculares tras la poliomielitis, esto puede marcar una gran diferencia. Las vibraciones del Gong pueden ayudar a:

  • Reducir la percepción del dolor reorganizando los circuitos neuronales.
  • Activar áreas cerebrales relacionadas con el bienestar emocional.
  • Mejorar la conectividad entre regiones del cerebro, lo que favorece la regulación emocional y la resiliencia (Tegeler et al., 2017).

Desde la evidencia científica, diversos estudios han comenzado a explorar el impacto terapéutico del Gong. Por ejemplo, se han documentado mejoras significativas en mujeres con cáncer de mama durante el postoperatorio (Vikrampal, 2022), así como en personas con fibromialgia, donde el uso de instrumentos como cuencos tibetanos y Gong ayudó a reducir el dolor, la fatiga y la ansiedad (Galasso & Goldberg, 2019). Un estudio publicado por Patel y Khan (2020) también observó mejoras en personas con artritis, destacando la disminución del dolor y el aumento del bienestar general tras la práctica regular con Gong.

Junto a esta mirada científica, también existe un enfoque más simbólico y transpersonal del Gong. Autores como Don Conreaux, considerado uno de los mayores referentes contemporáneos del Gong terapéutico, afirman que su sonido es una forma de medicina vibracional capaz de tocar planos físicos, emocionales y espirituales. Según él, la resonancia profunda del Gong puede facilitar procesos de regeneración celular, desbloqueo emocional y estados de conexión interior. De manera similar, Dane Rudhyar subraya cómo el Gong favorece estados de introspección y apertura de conciencia, y lo relaciona con la meditación, el yoga y la expansión espiritual.

Aunque estas visiones no se sitúan dentro de la medicina convencional, forman parte del paradigma integrativo que da sentido a muchas experiencias de sanación en contextos terapéuticos como los baños de Gong. Su inclusión en este trabajo permite reconocer no solo lo que se puede medir, sino también lo que se puede sentir.

En definitiva, la Terapia de Sonido con Gong reúne una sabiduría ancestral con una evidencia científica emergente. Aunque su aplicación aún no está normalizada en los sistemas sanitarios, su perfil seguro, no invasivo y profundamente transformador la convierte en una herramienta prometedora en el acompañamiento del dolor, la regulación emocional y el bienestar integral.

A partir de este marco teórico, se plantea una propuesta de investigación centrada en explorar cómo la Terapia de Sonido con Gong puede actuar como herramienta complementaria en el abordaje del dolor crónico en personas con poliomielitis, desde una perspectiva integradora.

METODOLOGÍA

3.1 Diseño

Se realizó un estudio cuantitativo, descriptivo y longitudinal, para analizar las percepciones de los participantes sobre el impacto de la Terapia de Sonido con Gong en la percepción del dolor y el bienestar físico y emocional en personas con antecedentes de poliomielitis.
Durante las sesiones se emplearon diversos instrumentos, seleccionados por su efecto terapéutico (Tabla 1):

3.2 Sujetos de Estudio

La población de este estudio estuvo compuesta por personas adultas con diagnóstico confirmado de poliomielitis o síndrome post-poliomielitis, que presentan dolor crónico de origen neuromuscular. La muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, incluyendo a quienes manifestaron interés y disponibilidad para participar en todas las fases del estudio.

  • Población objetivo: personas adultas con poliomielitis o síndrome post-polio, con dolor crónico y disposición para recibir sesiones de Terapia de Sonido con Gong.
  • Criterios de inclusión:
    1. Diagnóstico confirmado de poliomielitis o síndrome post-polio.
    2. Presencia de dolor crónico autoinformado durante al menos 6 meses.
    3. Consentimiento informado firmado para participar en el estudio.
  • Criterios de exclusión:
    1. Presentar trastornos psiquiátricos o neurológicos que impidan la participación.
    2. Falta de disponibilidad para asistir a todas las sesiones.
    3. Personas en tratamiento médico que impida o interfiera con las sesiones.
  • Tamaño de la muestra: la muestra estuvo compuesta por 3 participantes mujeres, con edades comprendidas entre los 63- 67 años con diagnóstico confirmado, seleccionados por su experiencia previa con dolor crónico y su disposición a colaborar de forma activa en esta investigación exploratoria.

3.3 Ámbito y Periodo de Estudio

El estudio se realizó en febrero de 2025 en el Centro de Yoga La Moraleja (Madrid), con cuatro sesiones alternas (días 15, 17, 19 y 21) en un entorno diseñado para favorecer la relajación.

3.4 Recogida de Información

La recogida de información se realizó mediante una combinación de instrumentos validados y herramientas de elaboración propia, con el fin de evaluar los efectos de la Terapia de Sonido con Gong tanto a nivel físico como emocional.

Se utilizaron los siguientes instrumentos:

  • Datos sociodemográficos: para contextualizar el perfil de las participantes (Anexo I).
  • Escala de Dolor de McGill (Melzack, 1975): evalúa la percepción y la intensidad del dolor crónico (Anexo II)
  • Cuestionario SF-36 de Calidad de Vida (Ware & Sherbourne, 1992): mide el impacto del estado de salud en la vida cotidiana, se utiliza una versión reducida (Anexo III)
  • Escala de Ansiedad y Depresión de Goldberg (Goldberg et al., 1988): permite detectar niveles de malestar emocional asociados a estados de ansiedad y depresión (Anexo IV).
  • Cuestionario de evaluación subjetiva del bienestar (diseño propio): recoge la experiencia individual antes y después de cada sesión, incluyendo sensaciones físicas, emociones, y nivel de dolor percibido (Anexo V).

La diversidad de instrumentos permitió recoger datos tanto cuantitativos como cualitativos. La aplicación de los cuestionarios se organizó de forma cuidadosa en diferentes momentos del proceso, tal como se detalla en los apartados siguientes.

3.5 Procedimiento de Recogida de la Información

Las sesiones, de una hora de duración, se realizaron en un entorno adaptado para la relajación, con una fase inicial de conexión, 33 minutos de sonido y un cierre de integración. Dos participantes estuvieron sentadas y una tumbada, con materiales de apoyo para su comodidad.

Se garantizó el consentimiento informado, la participación voluntaria y la confidencialidad conforme a la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

3.6 Aplicación de Cuestionarios en el Tiempo

La aplicación de los instrumentos de evaluación se organizó en tres fases principales:

1. Antes del inicio de las sesiones: se aplicaron los cuestionarios Sociodemográfico, McGill, SF-36 y Goldberg, con el objetivo de establecer una línea base del estado físico, emocional y funcional de las participantes. Estos formularios se completaron en formato digital (Google Forms), desde casa, el día anterior al comienzo de la intervención.

2. Durante el proceso (antes y después de cada sesión): se utilizó el Cuestionario de Evaluación Subjetiva del Bienestar, diseñado específicamente para este estudio. Este instrumento recogía sensaciones físicas, emocionales y niveles de dolor antes y después de cada sesión, y fue completado en formato papel en la propia sala.

3. Después de finalizar la intervención: se reaplicaron los cuestionarios McGill, SF-36 y Goldberg, esta vez como post-test, para evaluar los cambios tras las cuatro sesiones. Las participantes los completaron también por vía digital, desde sus casas, el día posterior a la última sesión.

La organización estructurada de los cuestionarios a lo largo del proceso permitió observar no solo los cambios generales al inicio y al final de la intervención, sino también las transformaciones más sutiles que surgieron sesión a sesión.

3.7 ANÁLISIS DE DATOS

Dado el carácter longitudinal del estudio y el reducido tamaño de la muestra (tres participantes), se optó por un análisis descriptivo no paramétrico de los datos cuantitativos obtenidos a través de los cuestionarios McGill, SF-36 y Goldberg.

Los resultados fueron comparados entre el día 1 y el día final de forma individual y grupal, con el fin de observar tendencias de cambio en la percepción del dolor, el bienestar físico y emocional.
En cuanto a los datos cualitativos del cuestionario subjetivo de bienestar, se realizó una comparación de respuestas antes y después de cada sesión, observando la evolución personal de cada participante, así como patrones comunes en el impacto emocional y corporal percibido.

RESULTADOS

4.1 Descripción General de la Muestra

La muestra estuvo formada por tres mujeres de 63 a 67 años con diagnóstico confirmado, dolor crónico y limitaciones en la movilidad. Dos recibieron las sesiones sentadas y una tumbada. Todas mostraron alta motivación. Por confidencialidad, se las denomina Participante 1, 2 y 3.

A continuación, se presentan los resultados individuales de cada participante, organizados en tres bloques, por un lado, tabla y gráficos que ilustran la evolución durante las sesiones día tras días, junto con algunos comentarios, por otro, tabla y gráficos que ilustran algunos cambios antes y después de la experiencia completa, y comentarios sobre ello. Y por último, una pequeña aportación sobre los comentarios y reflexiones en las preguntas abiertas.

  • PARTICIPANTE 1

En cuantos a los resultados cuantitativos durante las primeras sesiones se observa una mejoría muy significativa en las tres variables (Tabla 3). El dolor físico pasó de un nivel intenso a prácticamente desaparecer. El estrés disminuyó desde la primera sesión y se mantuvo en valores mínimos. El estado emocional mostró una recuperación rápida y se estabilizó en niveles óptimos. Cómo se puede observar en los Gráficos 1 y 2.

Los comentarios cualitativos de la Participante 1 son específicos y detallados en cada una de las sesiones. Utiliza un lenguaje corporal técnico y preciso (“hígado”, “diafragma”, “clavícula”), lo que evidencia una gran consciencia corporal y una conexión profunda con su experiencia.

Su expresión “desaparición del dolor en el brazo derecho” y “mejoría en cuello y clavícula” indica una mejora inmediata tras la sesión del día 17, algo que también se refleja en los datos cuantitativos. El término “muy positivo”, repetido en las sesiones, refuerza la percepción global de bienestar.

La tabla y el gráfico muestran una mejora clara y significativa en todos los indicadores evaluados: la intensidad del dolor descendió de 7 a 2, pasando de un nivel intenso a uno mínimo; la interferencia del dolor en la rutina diaria se redujo a la mitad (de 4 a 2), indicando una mejora funcional; la percepción del estado general de salud aumentó de 2 a 3, reflejando una visión más positiva de su condición física; la limitación en actividades físicas mejoró ligeramente (de 4 a 3), lo que sugiere mayor autonomía o confianza en el movimiento; y el impacto del dolor en la rutina disminuyó (de 4 a 2), en coherencia con el resto de los resultados.

Cabe destacar que, en las semanas previas al estudio, la Participante 1 decidió no tomar medicación para el dolor, con el fin de observar con mayor claridad los posibles beneficios de la Terapia de Sonido. Esta disposición podría haber influido positivamente en la experiencia.

El comentario del cuestionario final, después de todas las sesiones refleja los beneficios que le ha aportado a la Participante 1:

“Me he sentido más ligera, con más paz interior y con más fuerza. He dormido mejor y he tenido menos dolor. Recomendaría esta práctica a cualquier persona que esté sufriendo, es un regalo.”

  • PARTICIPANTE 2

Se observaron mejoras moderadas en el dolor físico en dos de las cuatro sesiones (notablemente en la segunda y tercera), mientras que en las otras dos se mantuvo igual. El nivel de estrés se redujo en la primera sesión y se mantuvo en las sesiones restantes. El estado emocional mejoró al inicio y se estabilizó en las siguientes sesiones.

La participante 2 compartió una experiencia muy positiva. Aunque en algunos momentos no sintió un alivio completo del dolor, sí expresó que el sonido le aportó sensaciones de calor y de ligereza, e incluso alivio puntual en zonas donde suele tener molestias.

Sus palabras reflejan haber vivido una experiencia profunda, en la que convivieron tanto momentos de paz como otros de desafío. Expresa que algunos sonidos más intensos le resultaron difíciles, pero que verbalizo como: “algo salía fuera de mí”, lo que podría interpretarse como un proceso de liberación o depuración.

En general, en sus comentarios expresa: mayor tranquilidad interior, ligereza y paz, que se fueron haciendo más presentes a lo largo del proceso.

 

La participante 2 muestra una mejora leve pero constante, como se observa en el Gráfico 6: el dolor disminuyó de un nivel moderado (6) a uno más leve (4); aunque la interferencia del dolor en la rutina diaria se mantuvo en 4, el impacto global del dolor se redujo de 4 a 3, lo que sugiere una mejor tolerancia; la limitación en actividades físicas también bajó ligeramente (de 4 a 3), reflejando una percepción más funcional de su cuerpo; y la percepción del estado general de salud se mantuvo estable en 3, indicando una visión constante de su situación física sin empeoramiento.

El comentario del cuestionario final, después de todas las sesiones refleja los beneficios que le ha aportado a la Participante 2:

“Ha sido un proceso muy interesante. Me ha dado paz y me he sentido muy acompañada. Aunque el dolor no desapareció por completo, sí sentí que mi cuerpo estaba más relajado. Repetiría”

Cabe destacar que, semanas después del estudio, la participante expresó por mensaje personal que seguía sin tomar analgésicos y se sentía más tranquila en su día a día. Agradeció la experiencia vivida y la oportunidad de participar, describiendo el proceso como “maravilloso” y lleno de aprendizajes. Actualmente, continúa escuchando vídeos de Gong en casa como forma de acompañamiento.

  • PARTICIPANTE 3

 

Los resultados muestran una evolución en el dolor físico, con algunas sesiones sin cambio (día 15), una ligera mejora (días 17 y 21) y un leve aumento (día 19). El estrés se mantuvo bajo y estable en todas las sesiones. El estado emocional mostró pequeñas fluctuaciones, con una leve mejora puntual y luego estabilización en valores bajos.

A nivel cualitativo, la participante expresó que la experiencia era “sutil”, difícil de describir, y mencionó haber sentido “una necesidad de coger el sonido con las manos”, lo que sugiere una búsqueda de conexión corporal directa con la vibración.

 

Los resultados cuantitativos muestran una mejora leve en la intensidad del dolor (de 8 a 7) y una percepción más positiva de su estado general de salud (de 3 a 4). Aunque el nivel de interferencia del dolor y las limitaciones físicas se mantuvieron estables, el impacto del dolor en la rutina se redujo. A nivel emocional, destaca la desaparición del sentimiento de desmotivación tras la experiencia.

El comentario del cuestionario final, después de todas las sesiones refleja los beneficios que le ha aportado a la Participante 3:

“Es un regalo permitirme este espacio para mí. Aunque el dolor no desaparezca del todo, siento que algo dentro se ordena.”

4.2 Síntesis de Resultados

Tras el análisis individual de cada participante, se presenta a continuación una visión comparativa que permite observar las similitudes y diferencias en los procesos vividos a lo largo de la experiencia con la Terapia de Sonido con Gong.

La siguiente tabla resume la evolución de cada mujer en relación con las variables principales evaluadas antes y después del proceso: dolor físico, nivel de estrés, estado emocional y percepción subjetiva de la experiencia.

Se observa que las tres participantes experimentaron cambios positivos en al menos una de las dimensiones evaluadas:

  • La Participante 1 presentó el cambio más significativo, con una mejora clara y sostenida en dolor, estrés y estado emocional desde la primera sesión.
  • La Participante 2 mostró un progreso más gradual, con descensos en el dolor y una regulación emocional estable.
  • La Participante 3 mantuvo valores constantes en estrés y estado emocional, y aunque el dolor físico varió levemente, su testimonio reflejó una integración interna profunda.

Estos resultados muestran que el impacto del Gong puede manifestarse de forma distinta en cada persona: para unas, en forma de alivio físico inmediato; para otras, como un proceso de autorregulación emocional o de reconexión interior.

DISCUSIÓN Y LIMITACIONES

Los resultados obtenidos en este estudio muestran que la Terapia de Sonido con Gong puede generar efectos positivos en personas con dolor crónico asociado a la poliomielitis. Aunque cada participante vivió el proceso de manera única, en los tres casos se observaron cambios favorables en al menos una de las dimensiones evaluadas (dolor físico, estrés o estado emocional).

Desde una mirada comparativa, los gráficos y los testimonios personales han permitido observar que, en algunos casos, la transformación fue visible desde la primera sesión (como en la Participante 1), mientras que en otros el proceso fue más gradual (Participante 2) o más sútil (Participante 3).

Estos resultados coinciden con investigaciones previas que destacan los efectos del Gong sobre la regulación del sistema nervioso autónomo y la reducción del estrés, como el estudio de Vikrampal Singh (2022) sobre mujeres con cáncer de mama, donde se observó una disminución del dolor, la ansiedad y una mejora del sueño.

Asimismo, otros estudios publicados en el Instituto Internacional de Terapia de Sonido, como el caso de condromalacia rotuliana (Del Río Fernández, M. E. , 2024) y el estudio sobre lumbociatalgia (Montti Trepat, 2024), también reportan mejorías a nivel físico y emocional, similares a las observadas en este trabajo. Esto refuerza la idea de que el Gong es una práctica que ayuda a conectar cuerpo y mente, ofreciendo beneficios tanto para aliviar molestias físicas como para recuperar el equilibrio emocional.

Considero que el mayor valor de este estudio no solo está en las puntuaciones, sino en lo que cada mujer expresó con su palabra. La capacidad del Gong para facilitar un espacio de silencio interno, de descanso profundo y de reconexión con lo sutil fue evidente sesión tras sesión.

Me ha sorprendido gratamente comprobar cómo incluso en participantes que no mostraron grandes descensos en las escalas, como el caso de la Participante 3, se percibió una transformación subjetiva profunda. Ella misma expresó en el grupo de WhatsApp que le costaba poner en palabras su vivencia y que algunas respuestas podían parecer contradictorias debido a su situación personal, lo cual refuerza la importancia de combinar lo cuantitativo con lo cualitativo, especialmente cuando trabajamos desde una perspectiva transpersonal.

Este estudio presenta varias limitaciones que deben tenerse en cuenta: la muestra fue reducida (tres participantes), lo que impide generalizar los resultados; hubo condicionantes logísticos y geográficos que afectaron la duración y continuidad del estudio; el diseño intensivo en pocos días pudo limitar la integración de los efectos; y se utilizaron instrumentos subjetivos, algunos diseñados específicamente para este trabajo, sin validación previa. Además, factores personales influyeron en la participación y, como en el caso de la Participante 3, ciertos efectos sutiles o simbólicos no se reflejan fácilmente en las mediciones cuantitativas.

CONCLUSIÓN

A partir de los resultados obtenidos y del análisis cualitativo y cuantitativo realizado, se presentan las conclusiones del estudio, organizadas en relación con los objetivos planteados.

1. Analizar la evolución del dolor físico en la vida diaria de los participantes antes y después de recibir sesiones de Terapia de Sonido con Gong.

Los datos muestran una disminución del dolor físico en los tres casos, aunque con diferente intensidad. La Participante 1 presentó una reducción muy significativa, la
Participante 2 una mejora progresiva, y la Participante 3 una disminución más leve pero constante. Esto sugiere que el Gong puede actuar como modulador del dolor, especialmente cuando se trabaja de forma regular.

2. Identificar los cambios en los niveles de estrés y bienestar emocional tras la aplicación de la Terapia de Sonido con Gong.

Se observaron descensos importantes en el nivel de estrés y una estabilización emocional en las tres participantes. En particular, la Participante 1 mostró una mejora inmediata en ambas variables, mientras que las otras dos participantes mantuvieron niveles bajos y estables de estrés y emoción. Esto refuerza la idea de que el Gong puede favorecer la activación del sistema nervioso parasimpático, facilitar estados de calma y apoyar la autorregulación emocional.

3. Explorar la percepción subjetiva de cambio en la calidad de vida y funcionalidad tras la participación en las sesiones de Terapia de Sonido con Gong.

A pesar de que no todos los cambios fueron cuantificables en las escalas utilizadas, la percepción subjetiva de mejora estuvo presente en todos los casos. Este tipo de respuesta evidencia el valor de la Terapia de Sonido como herramienta que no solo alivia síntomas, sino que facilita procesos de reconexión interna y presencia corporal.

Además, ha sido una vivencia transformadora, una experiencia de encuentro con otras realidades, con mujeres que transitan el dolor desde la resiliencia y la sensibilidad. Estar cerca de personas que miran el mundo con otros ojos ha sido, en sí mismo, un aprendizaje de vida.

Como enseñó Vikrampal, esta práctica no se limita a aliviar síntomas; es una vía para volver a habitar el cuerpo con dignidad, calmar la mente y abrir el corazón. Este estudio ha sido un paso humilde dentro de una visión mucho más amplia, la de un sonido que no cura, sino que recuerda.

«El sonido no solo alivia el cuerpo, también despierta el alma. El Gong no es un instrumento para sanar, sino un portal hacia el silencio donde todo se ordena, donde el dolor se disuelve y emerge la presencia. Este estudio ha sido solo un paso más para recordar que cuando el ser humano vibra en armonía, todo su sistema se reorganiza hacia la vida.»

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