Efectos del uso de códigos numéricos Agesta como patrones de toque en terapia de sonido con gong

Autora: Marta Orts Alis

Aunque nacemos en un mundo material, recurrimos a la música [el sonido] en busca de una inspiración
que nos ayude a ir más allá de sus dimensiones más obvias
Mark Tanner


RESUMEN
Este estudio aborda la incidencia de la utilización de los Códigos Sagrados en la Terapia de Sonido con Gong. Se ha hecho un ensayo con nueve de dichos códigos numéricos, para observar cómo su utilización como patrones de toque en el gong influye en la mejora de la percepción del estado físico y emocional del sujeto participante, recién acabado un tratamiento con medicación por depresión.

La metodología de investigación ha consistido en un estudio de caso de carácter cuantitativo, descriptivo y longitudinal, realizado durante nueve sesiones consecutivas, con una mujer de 65 años. Cada intervención sonora ha durado unos 60 minutos y se han utilizado dos gongs, un tam tam modelo Maitreya (A2, 108 Hz) con el que se realizaron los patrones de toque de los códigos Agesta (Cerón, s/a), y un gong nepalí (G2, 96 Hz) para el resto de toques según partitura de Vikrampal para la celebración de Luna Wesak de 2023 y ss; tres cuencos sonoros modelo jambati (60 Hz, 256 Hz y 256 Hz) para la armonización inicial y otros cuencos sonoros (C3, D3, E3, F3, G3, A3, B3, C4) para reproducir melódicamente los códigos utilizados, atendiendo al sistema numérico de lenguaje musical Ward (Orts Alis, 2005). Y para las transiciones, la voz cantada, un tambor chamánico, y otro oceánico, palos de lluvia, vasijas silbadoras, reclamos de caza y campanas de viento. Atendiendo a los criterios para su utilización, los dos códigos seleccionados en cada sesión se han repetido 45 veces. Para poder extrapolar los dígitos en base diez de las series numéricas con las que se expresan dichos códigos, se organizaron los puntos de toque en el gong según la disposición del eneagrama.

Antes y después de las sesiones, se aplicó un cuestionario tipo Likert, modelo V22-01 (Privado & Sandes, 2005), con el que se ha valorado la percepción del estado físico y emocional de la participante, que amplió en un diario de seguimiento. Los resultados se compararon con un grupo de control con los 363 sujetos de siete países que participaron en diferentes localidades en el Baño de Sonido de Luna Wesak de 2022 (Vikrampal, 2022). Todo apunta a que el uso de los Códigos Sagrados Agesta en la Terapia de Sonido con Gongs, como parte de la intención de la sesión, permitió una mejoría en los parámetros analizados, especialmente en la mitigación de la tristeza y la desaparición de la culpa que llevaron al sujeto participante al estado depresivo por el que tuvo que medicarse, sí como el aumento de la percepción de energía. En síntesis, esta investigación constituye una primera aproximación al uso de los códigos sagrados en la Terapia de Sonido, atendiendo a los puntos de toque del gong según la disposición numérica del eneagrama y como elemento intencional de las sesiones.

Descriptores (palabras clave): Códigos Agesta, Códigos sagrados, Depresión, Eneagrama, Gong, Método Ward, Terapia de sonido.

INTRODUCCIÓN
El color y el sonido no son solo el lenguaje con el que uno se comunica con el mundo exterior, sino también el lenguaje con el que uno se comunica con el mundo interior (Hazrat Inayat Khan)

Si la terapia de sonido con gong ha necesitado de un esfuerzo y trabajo importante para que científicamente y socialmente obtenga su reconocimiento como herramienta para el bienestar físico y emocional, el uso de los Códigos Sagrados (aunque patrones numéricos) con los mismos fines, aún está en sus albores. De modo que, su utilización como secuencias de toque en el gong en sesiones terapéuticas con gongs, requiere de un despertar. Por otra parte, el hecho que sean canalizaciones, no resulta de gran ayuda por el momento. Pese a ello, en este estudio abordamos la posibilidad de su utilización en la terapia de sonido con gong, puesto que también se fundamentan en el poder de la intención que es, precisamente, según Vikrampal , uno de los cinco pilares sobre los que se basa la eficacia de este tipo de intervención terapéutica, junto a la resonancia holística, el principio de arrastre, la musicalidad (ritmo, melodía y armonía), y el uso de la voz (pensamiento semilla).

Nos planteamos pues, que, si la intención puede expresarse mediante visualizaciones (lenguaje visual) o frases (lenguaje verbal), ¿por qué no utilizar otro tipo de lenguaje como podría ser el matemático o el musical, o ambos inclusive, como en el caso que proponemos, de incluir los Códigos Sagrados como patrones de toques en el gong y acaso, también, con el apoyo de secuencias melódicas en cuencos tibetanos según el método Ward de lectoescritura musical (Orts Alis, 2005)?

Puesto que todos ellos son lenguajes, debemos convenir que son tipos de comunicación, con un emisor y un receptor, con un mensaje, un código (signos utilizados para transmitir el mensaje, esto es, la representación simbólica de ideas), un canal (medio por el que se envía el mensaje) y un contexto relacional. Huelga decir que todas estas formas de expresión constituyen un sistema de interacción rico y complejo, que requiere del ejercicio de áreas cerebrales específicas y diferenciadas pero que pueden utilizarse de modo integrativo. Y en este caso concreto, «la gran cantidad de tonos generados por el gong, provocan una activación global y masiva del cerebro» (Vikrampal, 2023 a)

Lo que aquí presentamos es un estudio preliminar que nos ha permitido empezar a manejar las posibilidades del uso terapéutico de los Códigos Sagrados mediante series de toques en el gong, y resolver algunas de las dificultades que ello planteaba. Así que, el camino está trazado, pero aún queda mucho por recorrer. Como dijo Wayne Dyer (2005) a propósito de una experiencia personal, al principio «no podía demostrarlo. No tenía pruebas científicas. No lo pensaba; lo sabía. Este es un ejemplo de lo que quiero decir con el saber silencioso». Con este mismo convencimiento, nos embarcamos en una travesía equipados con buenas intenciones y mucho empeño para intentar darle una fundamentación científica. Y he aquí el resultado.

1. OBJETIVOS
Lo que importa verdaderamente en la vida no son los objetivos que nos marcamos, sino los caminos que seguimos para lograrlos (Peter Bamm)

1.1. Objetivo general
Observar los efectos del uso de códigos numéricos Agesta como patrones de toque en terapia de sonido con gong en la percepción del estado físico y emocional
de una persona que recién acabó un tratamiento con medicación por depresión

1.2. Objetivos específicos
1. Estudiar los efectos físicos y emocionales de los códigos numéricos Agesta como secuencias y patrones de toque en la terapia de sonido con gong.
2. Evaluar los efectos físicos y emocionales de la utilización de nueve Códigos Sagrados Agesta en la terapia de sonido con gong:
I. 339 (culpa)
II. 770 (tristeza)
III. 888 (perdón)
IV. 9999 (compasión)
V. 10845 (cerrar ciclos)
VI. 5772 (cortar lazos sexuales con exparejas)
VII. 2526 (atraer el amor)
VIII. 11550 (atraer el amor de tu vida)
IX. 0447 (empezar de nuevo)

2. MARCO TEÓRICO
La Música es una revelación más alta que la Ciencia o la Filosofía (Beethoven)

Dadas las características del tema, abordaremos su contextualización desde diversas perspectivas que nos permitan mostrar su complejidad y, por ende, la dificultad de su estudio y análisis. En este sentido, deberemos tener en cuenta que, «solo en una cultura y en una época –en el románico–, Dawy señala que la diversidad de fuentes ya excede las posibilidades humanas de investigación, que habrían de abarcar: teología, filosofía, mística, (…) música, números, poesía, (…) magia, astrología, ciencia de los sueños, (…) folklore, tradiciones (…)» (Cirlot, 1992)

2.1. Marco legal
No hemos hallado referencias a nivel sanitario en el ámbito de la jurisprudencia ni a normas estatutarias o constitucionales que puedan constituir, propiamente, el marco legal de la investigación en relación a los Códigos Sagrados y su uso terapéutico, ni tampoco como patrones de toque en el gong. Aun así, tanto a nivel estatal (España) y autonómico (Catalunya), como a nivel mundial a través de informes de la OMS, existen estudios que hacen hincapié en la necesidad de atender a la salud mental como parte del bienestar integral de las personas que han llevado a la aprobación de leyes que regulan su atención.
Puesto que los Códigos Sagrados no han dado lugar a ninguna legislación, nos referiremos a códigos, criptogramas y mensajes cifrados con dígitos numéricos, históricamente vinculados al mundo diplomático y militar y que, por su eficacia, su uso se extendió a otros ámbitos.
Salud mental

Tal como reza en la presentación del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 (WHA66.8) de la OMS (2022), «la salud mental y el bienestar son imprescindibles para que todos llevemos una vida satisfactoria, alcancemos nuestro máximo potencial, participemos de forma constructiva en nuestras comunidades y superemos el estrés y las adversidades». En este informe se reconoce que «los trastornos mentales influyen a menudo en otras enfermedades tales como el cáncer , las enfermedades cardiovasculares (…) y se ven influidos por ellas, por lo que requieren servicios y medidas de movilización de recursos». En este sentido, la utilización del gong en entornos de salud, tanto a nivel profiláctico como paliativo, es una alternativa a considerar. Para ello, resultan necesarias investigaciones como las que se van realizando bajo el auspicio del Instituto Internacional Terapia de Sonido y la Fundación Musicoterapia y Salud, puesto que «la investigación, los datos empíricos y la investigación son ingredientes básicos para un adecuado proceso de elaboración de políticas, planificación y evaluación en materia de salud mental» (OMS, 2022)

El empleo del gong con fines terapéuticos
Desde 2020, el Instituto Internacional Terapia de Sonido (iITS), está publicando estudios realizados con criterios científicos para dar a conocer el impacto del gong en la salud física, mental y emocional de quienes los reciben, ya sea en sesiones de terapia individual o en baños de gong grupales. Los casos abarcan un amplio espectro de sujetos y dolencias, entornos laborales y situaciones personales, y los resultados están en consonancia con el primer estudio del efecto de un baño de gong (Vikrampal, 2022), en el que se demuestra su «capacidad para aumentar el nivel de energía de los participantes, aliviar el dolor, reducir la sensación de sentirse enfermo, eliminar la tristeza, reducir el estrés y rebajar la ansiedad. Esto confirma al gong, como un excelente terapeuta de sonido, ya que muchas veces la enfermedad y el malestar físico tienen un componente emocional o de estrés que se quedará liberado por el impacto de su sonido en nuestra mente y en nuestro cuerpo físico» (Vikrampal, 2023 a)

En lo que respecta a nuestra investigación, de las tesinas publicadas por el iITS, destacamos el estudio “El gong como recurso terapéutico para el cuidado de la salud mental” (2025) realizado por Halem E. Pardo Isaac, por cuanto tiene similitudes en lo que respecta a las características de punto de partida, esto es, sexo y diagnóstico del sujeto participante, metodología de investigación e instrumentos de medición, e intención de la terapia, por cuanto «la intervención con el gong, instrumento ancestral reconocido por su capacidad para inducir armonía y relajación profunda, fue utilizada para facilitar la liberación emocional y la mejora del estado psicológico de la paciente [estrés crónico y estados depresivos leves a moderados]» (Pardo, 2025). Además, sus conclusiones están en la línea de lo que hemos indicado sobre las recomendaciones de la OMS (2022), puesto que los resultados de su estudio le permitieron observar «cómo la terapia de sonido con gong, aplicada de manera constante y sostenida, puede convertirse en un recurso terapéutico significativo para acompañar procesos de cuidado de salud mental» (Pardo, 2025).

Códigos secretos en el contexto militar, político y económico
Según Lehning (2020), tradicionalmente los códigos secretos se han utilizado con finalidades estratégicas y defensivas, militares y políticas, porque impedían o dificultaban que los mensajes pudieran descifrarse. Y a pesar de que los hallamos ya en épocas remotas, afirma que la idea de sustituir sílabas, letras y palabras por números, se atribuye al matemático Antoine Rossignol al servicio del rey francés Luís XIV. Y que, para encriptar y luego poder transcribir el mensaje oculto, se requería de diccionarios, artefactos descodificadores, máquinas que, más recientemente, se han substituido por programas informáticos complejos. Como también afirma, que a nivel mercantil se han venido utilizando códigos numéricos de distinta índole. Como los actuales códigos de barras (con líneas y números asociados a ellas), empleados para la identificación productos (tipología, país de procedencia, fabricante), registro de precios y control de inventario, de modo que la información que contienen también está codificada .

Códigos secretos en la era digital
En la actualidad, cuando se habla de códigos secretos, es para hacer alusión a combinaciones de dígitos numéricos, signos ortográficos y otros símbolos para acceder a la información técnica de los dispositivos electrónicos. Así mismo, los lenguajes informáticos utilizan combinaciones de cifras y signos gráficos para generar códigos. Con ellos, los ordenadores ejecutan determinadas acciones para que los programas sean operativos, y «cuando queremos que nuestro ordenador haga algo diferente, no cambiamos el sistema operativo, cambiamos lo que introducimos en él» (Braden, 2022). Del mismo modo, los denominados Códigos Sagrados, son combinaciones de números que se utilizan con el fin de producir algún cambio en el estado físico, emocional y espiritual en quienes los utilizan como método de restaurar la salud o sanar (Grabovoi, 2024).

No entraremos en la cuestión que apunta Seth Lloyd (en Braden, 2022) de si «el universo es un ordenador cuántico», aunque, tal como señala Braden, quizás tenga alguna relación por cuanto explica que «en la década de 1940, Konrad Zuse, el hombre al que se atribuye el desarrollo de los primeros ordenadores, tuvo un destello de intuición con respecto al funcionamiento del universo (…)» y se planteó si «¿es posible que la totalidad del universo opere como un gran ordenador, con un código que posibilita lo que es posible? (…) o, lo que tal vez sea aún más extraño, se preguntó si algún tipo de maquinaria informática cósmica está creando continuamente el universo y todo lo que contiene».

2.2. Marco sociocultural
Así como los lenguajes son códigos simbólicos que se refieren, según el caso, a cuestiones abstractas o físicas, los Códigos Sagrados son concreciones de energías, transcripciones ideográficas mediante series numéricas procedentes de canalizaciones que, a nuestro parecer, tendrían similitud con en el valor atribuido a los sueños premonitorios y a las visiones místicas (Cirlot, 1992).

Dejando al margen la oniromancia y la adivinación, por su valor simbólico y cultural abordaremos sucintamente la relación entre los números y la música. También trataremos de cómo los símbolos contienen mensajes y que, en su codificación para transmitirlos, hay una intención. El hecho de ocultar a simple vista cuál es el mensaje, los imbuye de un halo misterioso y mágico, pero también alude a la importancia y valor de lo que encierran, y su sentido pragmático compendia todo el contenido a transmitir en la brevedad de un mensaje que, en el caso que nos ocupa, se reduce a dígitos numéricos.

Lista Representativa del PCIH de la UNESCO
Por cuanto el gong es el medio y canal a través del cual ejecutaremos los códigos numéricos, fundamentaremos la importancia cultural de su uso más allá de los meramente musicales. Para ello, tomamos como referencia la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCIH) donde encontramos diversas manifestaciones culturales en las que se utiliza el gong, por lo que se le reconoce un valor etnomusicológico e histórico.

Realizando la búsqueda por “gong” en la opción “Listas”, obtenemos 19 resultados. Sólo cuatro de estas manifestaciones tradicionales tendrían cierto paralelismo con el uso de los Códigos Sagrados. De ellas, destacamos dos: “El espacio de cultura de los gongs” de pueblos vietnamitas, por cuando se dice que «sus sistemas de creencias forman un mundo místico donde los gongs producen un lenguaje privilegiado entre los hombres, las divinidades y el mundo sobrenatural»; y el “Teatro Mak Yong” de Malasia, puesto que «se asocia a los rituales en los cuales los chamanes tratan de curar con cantos, bailes de trance y posesión de los espíritus» y «la orquesta «consiste en un violín de tres cuerdas (rebab), un par de tambores de barril con doble cabeza (gendang)y dos gongs colgados (tetawak)» . (UNESCO, s/a)

La intención
«La noción de intencionalidad se relaciona con el principio hermético de que “todo es mente”, porque la intención surge de la mente del creador del sonido. Todo es vibración y ritmo» (Goldman, 2024) y, como dijimos en la introducción, la intención es, tal como asegura Vikrampal, uno de los cinco pilares sobre los que se basa la eficacia de la terapia de sonido con gong. Según él, «la palabra intención está formada por “el deseo de conseguir algo” (…) más “la acción”. La intención es igual a deseo más acción (…). Y vamos a poner en marcha esa acción a través del poder de la intención y de la visualización» . Es decir, que «la intención de una persona que trabaja con el sonido es tan importante como la frecuencia que está proyectando sobre otro individuo para crear un proceso curativo mediante frecuencias resonantes» (Goldman, 2024). Del mismo modo, en las representaciones simbólicas e ideográficas subyace una intencionalidad entre el emisario y el receptor en relación al mensaje que contienen. Y aunque el símbolo contenga todas las características de lo representado, lo hace en un discurso no lineal, por lo que su percepción e interpretación se produce a nivel global y holístico.

En el caso de los Códigos Sagrados, además estaríamos en la línea que apunta Revilla (2007) al decir que «el símbolo (…) implica, por naturaleza, una orientación: es algo así como un “hacia” musitado (…) “pone sobre la pista”, (…) en ocasiones, incluso impele. El resto será completado o no, según los casos». Es decir, que este “ir hacia” lleva a algún lugar, impele e induce, y los imbuye de una intencionalidad no explícita pero sí manifiesta. Y es que, «activar la intención significa reintegrarte a tu Fuente y convertirte en un moderno hechicero. Ser hechicero significa alcanzar el nivel de consciencia en el que se pueden conseguir cosas antes inconcebibles» (Dyer, 2005). Para ello, debemos tener en cuenta que «si existe una fuerza omnipresente de la intención que no está solo dentro de mí sino en todo y en todos; [si] estamos conectados por esa Fuente omnipresente a todo y a todos» (Dyer, 2005), tanto el Gong Player como el paciente deben prepararse adecuadamente antes de proceder a utilizar los Códigos Sagrados. Y es que «consigues lo que tienes intención de crear estando en armonía con la fuerza de la intención, responsable de toda la creación», asegura Dyer. Es más, «iguálate con la intención y contribuirás a crear cuanto contemplas», porque «cuando llegas a ser uno con la intención, trasciendes la mente orientada por el ego y te conviertes en la mente universal que todo lo crea». Es decir, que la intención o propósito debe abordarse, sobre todo, como una fuerza creativa, una energía armónica, ética y bienintencionada, que se interpele desde un estado de impecabilidad y coherencia, sin enjuiciar ni rechazar. «Es algo que podemos sentir y conocer, que podemos conectarnos con ella y confiar en ella. Es una conciencia interior que notamos explícitamente, pero que al mismo tiempo no podemos describir con palabras»  (Dyer, 2005).

Como en la música, donde el intérprete es el receptor cuando lee la partitura (mensaje escrito del compositor/emisor) y, a su vez, el emisor en relación al público (receptor del mensaje de su creador o compositor) y, por lo tanto, en esta situación el intérprete resulta ser un canal, en el caso del gong y en el uso de los Códigos Sagrados, el terapeuta es emisor del mensaje en relación a la intención del toque y el paciente, su receptor. Al mismo tiempo, el primero también es emisor y canal por cuanto, a través de él, envía y transmite el mensaje o intención que alberga el Código Sagrado para beneficio del cliente. Y es que, «en un universo participativo (…) somos al mismo tiempo catalizadores de los sucesos de nuestras vidas y experimentadores de lo que creamos. Ambas cosas están ocurriendo al mismo tiempo» (Braden, 2022)

Por ello, es importante tener en cuenta que «activar la fuerza de la intención es un proceso que consiste en conectar con tu ser natural y deshacerte de la identificación del ego» (Dyer, 2005). Así, el terapeuta debe prepararse adecuadamente para estar al servicio de quien recibe el baño de sonido y le llegue el mensaje que alberga el código numérico a través de las secuencias de toque que intenciona al ejecutarlas. Y del mismo modo, el paciente también debe prepararse para recibir esta intención codificada a través de números y sonido, porque «los deseos que quiera[s] cumplir son hechos existentes, ya presentes en el Espíritu», asegura Dyer, y recomienda eliminar de la mente, pensamientos que pudieran ser condicionantes que limiten la posibilidad de que se manifiesten; solo así, «si lo dejas tranquilo en tu mente y en la mente de la intención al mismo tiempo, germinará en la realidad del mundo físico».

Recomendamos que, después de la sesión de terapia de sonido, por su cuenta, a modo de autosanación, el paciente se concentre el código realizado. «Puede visualizar, imaginar o escribir el número en cuestión, o bien utilizar cualquier otro método» (Grabovoi, 2024) para reforzar e interiorizar los beneficios del baño de sonido. En la línea de lo que señala Murphy (2024), apelaríamos al poder de la mente subconsciente. Además, en lo que a nuestro estudio se refiere, la repetición de los dígitos uno a uno, permite dirigir la atención y la sitúa en el presente, así que, quizás también, como indica Dandapani (2023), «la capacidad de controlar la conciencia en el interior de la mente y sostenerla en una cosa detrás de otra con un foco firme es la clave para eliminar el estrés y la ansiedad de la vida».

Así como «las palabras son códigos» y «cuando nos permitimos acoger totalmente lo que significan las palabras que decimos en los niveles de conciencia más profundos posibles, éstas desencadenan las respuestas neurológicas y biológicas que reflejan la intención de los códigos» (Braden, 2021), los Códigos Sagrados tampoco son cifras que se refieran a cantidades, a pesar de que su idea se represente mediante dígitos numéricos. Y dado que «la intención se presenta (…) como un campo de energía invisible inherente a toda forma física, pertenece, por lo tanto, al mundo inexplicable, inmaterial, del Espíritu» (Dyer, 2005). Es decir, que «la intención no es una sustancia material con cualidades físicas que se puedan cuantificar» (Dyer, 2005)

Los símbolos
«El lenguaje verbal es plenamente eficiente para referirse a realidades concretas, inmediatas, aprensibles» pero «la verbalidad se muestra torpe para el acceso a ciertos valores no objetivos: la belleza, (…) el bien y la bondad, la justicia, la amistad, el amor… (…) cuando tiene que operar sobre realidades absolutas: la vida, el espíritu…» (Revilla, 2007); del mismo modo, las emociones o las percepciones sutiles, lo incógnito, aquellas realidades que exceden al hombre. De ahí la necesidad de utilizar otros lenguajes, más allá del verbal, como los símbolos (Cirlot, 1992).

Genéricamente, «el símbolo es una realidad aprehensible por los sentidos que coloca al sujeto en presencia de otra realidad inaprehensible (…). Lo que el símbolo evoca permanece en su misma inalcanzabilidad (…). Por lo tanto, el símbolo no es nunca equivalente a lo simbolizado, ni análogo siquiera, ni intercambiable con ello, sino esencialmente exterior y ajeno, útil solo en cuanto medio para orientar hacia ello» (Revilla, 2007). Por ello, «el simbolismo se organiza en su vasta función explicativa y creadora como un sistema de relaciones muy complejas, pero en las cuales el factor dominante es siempre de carácter polar, ligando los mundos físico y metafísico» (Cirlot, 1992).

Como los Códigos Sagrados objeto de nuestro estudio.
Según la realidad dónde se originan, los símbolos pueden ser exteriores o personales. A su vez, comprenden los subgrupos en que se clasifica los símbolos, esto es, en los naturales (intuiciones presimbólicas), los miméticos y los racionalizados (símbolos propiamente dichos). Y cada uno de estos tres subgrupos son una de las opciones de los distintos tipos de signos: símbolos unitarios, símbolos complejos (material recibido de los antepasados) y discursos simbólicos (concatenaciones simbólicas, complejas y eruditas) (Revilla, 2007). «Al ahondar en los dominios del simbolismo, bien en su forma codificada gráfica o artística, o en su forma viviente y dinámica de los sueños o visiones, uno de nuestros esenciales intereses ha sido delimitar el campo de la acción simbólica (…). No hay ideas o creencias, sino ideas y creencias, es decir, que en las primeras hay siempre algo o mucho de las segundas, aparte de que, en torno al simbolismo, cristalizan otros fenómenos espirituales» (Cirlot, 1992).

Por su contenido simbólico, el valor atribuido a los sueños proviene de la Antigüedad y debemos hacer hincapié en que tanto en su representación como en su interpretación y en su uso como arte adivinatoria, convergen aspectos personales como colectivos, que se relacionaría con el inconsciente colectivo al que aludía Carl Jung. Las diferentes fuentes atestiguan la importancia de los sueños como «como portadores de verdades ocultas concernientes a la vida profunda de la psique» (Cirlot, 1992). En cambio, en las canalizaciones que permitieron obtener los Códigos Sagrados numéricos, la información se obtuvo de una fuente cósmica, y aunque en un contexto laico, podríamos hablar de revelación espiritual.

Sonido vs. música
Siendo el sonido la materia prima de la Música –de cuyo estudio se encarga la Acústica, una rama de la Física– y la Música, una de las Bellas Artes y, por ende, con elementos psicológicos y metafísicos asociados, la Terapia de Sonido debería atender a sus características y a su condición tanto física como simbólica y comunicativa.

Desde sus orígenes, la Música ha sido objeto de estudio y práctica del quehacer humano desde diferentes enfoques y perspectivas, y por ello, se le han atribuido finalidades y funciones distintas. En lo que se refiere a su vertiente metafísica y cosmológica, con un mensaje simbólico y trascendente, tendríamos que remontarnos a las culturas de Oriente Medio (Mesopotamia y Egipto), Oriente Lejano (China e India), y a las civilizaciones prehispánicas, donde era considerada como un lenguaje divino (Valdivia, Quitaqui, 2024). Y es que «la música es aquel sonido manifiesto, diferenciado y contingente que, convenientemente cultivado, nos puede conducir hasta aquel otro que no es manifiesto, indiferenciado y eterno (…). Nos puede llevar hasta la unión perfecta con el Absoluto» (Pombo, 2015).

Pese a las aparentes diferencias culturales, observamos cómo todas las civilizaciones comparten unas mismas inquietudes fundamentales y trascendentes sobre la naturaleza y la vida, aunque su plasmación ideográfica, material y ritual pueda divergir según las características del territorio en el que se desenvuelven. «Erich Fromm indica que, a pesar de las diferencias existentes, los mitos babilónicos, hindúes, egipcios, hebreos, turcos, griegos o ashantis están “escritos”en una misma lengua simbólica» (Cirlot, 1992). Aunque también, como señala el mismo mitólogo y músico catalán, a la hora de pretender abordar su estudio, deberíamos considerar que «solo en una cultura y en una época (…) la diversidad de fuentes ya excede las posibilidades humanas de investigación que habrían de abarcar: teología, filosofía, mística, liturgia, hagiografía, sermones, música, números, poesía, bestiarios, lapidarios, alquimia, magia, astrología, ciencia de los sueños, de los colores, drama litúrgico, literatura profana, folklore, tradiciones o influjos diversos, supersticiones, pintura, escultura, ornamentación y arquitectura».

Ya en los albores de la humanidad, la música estaba vinculada a la vida espiritual y trascendente (Pombo, 2015) y era utilizada con fines sagrados y ritualistas, «y a medida que la humanidad profundizó en sus conocimientos sobre el sonido y lo comprendió mejor, los maestros de las antiguas escuelas de misterios se dieron cuenta de que realmente se trataba de una herramienta valiosa para curar y transformar» (Goldman, 2024). Paralelamente, la evolución de la representación simbólica del mundo tangible e intangible habría seguido diferentes etapas: animismo, totemismo, cultura megalítica lunar y solar, ritual cósmico, politeísmo, monoteísmo, filosofía moral… (Cirlot, 1992). Luego se institucionalizó y configuró una ritualidad que se concretizó en las diferentes manifestaciones religiosas. A su vez, adquirió una funcionalidad social de carácter laico y se desarrolló, también, como un producto artístico ajeno a su trascendentalidad primigenia (Valdivia, Rocha, Vergara, & Rocha, 2024). Sea como fuere, «por la profundidad de esa raíz secreta de todos los sistemas de significaciones (se base en el origen espiritual o en el inconsciente colectivo y desde el supuesto de que deban distinguirse), nos inclinamos hacia la admisión de la hipótesis del fondo general y del origen único de todas las tradiciones simbolistas, sean occidentales u orientales» (Cirlot, 1992).

En relación a nuestra cultura occidental, debemos hacer referencia a la mitología griega. Concretamente, a las nueve hijas del dios Zeus y Mnemósine, las musas, protectoras del saber y las artes, que formaban parte del séquito de Apolo, dios de la música y la medicina (Goldman, 2024). Estas y otras personificaciones, con sus relaciones parentales y sociales paralelas a lo humano, constituyen construcciones narrativas de símbolos, antropomorfizaciones de los contenidos simbólicos que dieron lugar a los mitos, y éstos, a los ritos y su sacralización, y a doctrinas y credos que los llevaron a su secularización (folklore) y resimbolización, en una transposición ideográfica común en todas las culturas y civilizaciones de la antigüedad (Revilla, 2007). Siglos después, las musas dieron lugar a las llamadas Bellas Artes y constituyeron un conjunto de manifestaciones artísticas que incluirían la Arquitectura, la Escultura y la Pintura como artes estáticas (transcurren en el espacio), y la Música, la Literatura y la Danza como artes dinámicas (transcurren en el tiempo).

En la evolución de la música en Occidente, ha habido compositores como Johann S. Bach, que, trascendiendo al aparente hedonismo al que se la conducía, continuaron desarrollando una visión espiritual e intelectual y, mediante los recursos de los elementos del lenguaje musical, encriptaron conceptos simbólicos y religiosos; y otros como Arnold Schönberg, utilizaron los números como elemento estructural para sus composiciones (Muñoz, 2022).

Música y Matemáticas
Puesto que los Códigos Sagrados son secuencias numéricas y aquí abordamos la terapia a través del sonido, debemos hacer alusión a la relación entre el lenguaje matemático y el musical. Dicha conexión proviene, también, de las primeras civilizaciones. En la edad antigua, Pitágoras lo puso de relieve al plasmar numéricamente las relaciones armónicas de los sonidos, lo que ahora denominamos Acústica. «Pitágoras creía que el universo era un monocordio inmenso, un instrumento dotado de una única cuerda que se extendía entre el cielo y la tierra. El extremo superior se encontraba unido al espíritu absoluto, mientras que el inferior estaba conectado a la materia absoluta. A través del estudio de la música como una ciencia exacta, era posible familiarizarse con todos los aspectos de la naturaleza (…) demostrando la relación armónica que existía entre los elementos, los planetas y las constelaciones» (Goldman, 2024). Posteriormente, en la Edad Media, la Música formó parte del cuadrivio (quadrivium  o de las Matemáticas), junto con la Aritmética, la Geometría y la Astronomía (RAE, 2024). Así, no es de extrañar que la pedagoga Justine Ward (1879-1975), experta en música medieval, desarrollara un sistema de lectoescritura musical según el cual las notas musicales se representan mediante números (Ward & Perkins, 1920), esto es:
Do=1, Re=2, Mi=3, Fa=4, Sol=5, La=6 y Si (Ti)=7.

La numerología
«La numerología reconoce que los números son vibraciones (…). Cada sonido, color, aroma y pensamiento [también] es una vibración» (Phillps, 2024). Ya lo postuló Einstein, que en el universo todo tiene una vibración molecular, que todo se mueve y que, por lo tanto, nosotros somos energía en movimiento. Como asegura Phillips, «la clave para descubrir el yo interior a través de la numerología es la tabla natal», de modo que «el propósito principal de esta herramienta es ver rápidamente la fórmula o patrón general de nuestros aspectos fuertes y débiles». Se confecciona a partir de la fecha de nacimiento, organizando convenientemente sus números. Según su disposición, cada cuadrante de la tabla se refiere al Yo consciente (pensamientos y actitudes, memoria, creatividad e idealismo), al Yo Superior (virtudes morales, ideas filosóficas y valores espirituales, esencia de la sensibilidad y el sentimiento) y al Yo básico (el cuerpo y los cinco sentidos), cada uno en los tres planos de la existencia: el de la mente (pensamiento, en la cabeza), el del alma (mundo espiritual y de los sentimientos, en el corazón) y el físico (práctica o acción, mediante la actividad humana). Fue Pitágoras quien estableció la forma de realizar la tabla natal y cómo interpretarla a tenor del significado metafísico esencial que atribuyó a los números del 1 al 9, puesto que «el 0 no es un número, sino un símbolo. Desde las perspectivas filosófica y matemática, no representa nada (como numerador) y lo representa todo (como denominador). La nada y el todo son los dos extremos infinitos de lo finito, y ninguno de estos dos polos se puede alcanzar físicamente. Por lo tanto, el 0 es un símbolo totalmente místico» (Phillps, 2024) lo que le da un matiz particular a la interpretación de la tabla cuando éste aparece en la fecha de nacimiento de un sujeto. En su momento, retomaremos el hecho de utilizar los números del 0 al 9 como puntos de toque en el gong en relación a su correspondencia a los dígitos numéricos que constituyen los Códigos Sagrados y el patrón del eneagrama.

Si «para el científico materialista, los números no son más que símbolos que sirven para comparar cantidades (…) para el científico metafísico o numerólogo, los números tienen un significado más profundo. Representan aspectos de lo que significa ser humano» (Phillps, 2024). Como apuntamos, su significación profunda fue desarrollada por Pitágoras, quién les identificó un significado más allá de la realidad física y tangible. Desconocemos el significado de las codificaciones de los Códigos Sagrados, pero al parecer, «en el sistema simbolista, los números no son expresiones meramente cuantitativas, son ideas-fuerza, con una caracterización específica para cada uno de ellos» asegura Cirlot (1992), lo cual ya fue tratado en la antigüedad. «Los diez primeros números, en la tradición griega (doce, en la oriental), pertenecen al espíritu: son entidades, arquetipos, símbolos. Los demás resultan de las combinaciones de esos números primordiales» y, a partir de ahí, según apunta el erudito catalán, «la filosofía de los números (…) fue desarrollada por los hebreos, gnósticos y cabalistas».

Así como en relación a los códigos militares dijimos que se requería de complejos descodificadores para desencriptarlos, en relación a la numerología hebrea, se utiliza la gematría, esto es, un método de interpretación de nombres, palabras y frases escritas en hebreo, puesto que las 22 letras de este alfabeto tienen asignado un valor numérico que permite calcular el significado oculto de la Torá –que se corresponde a los cinco primeros libros de la Biblia–. «Para Abulafia, cada letra era una entidad simbólica en sí misma, y su combinación, un vehículo con el que alcanzar la sabiduría. Las letras representan la realidad de los principios del Orden Universal, y mediante sus estudio y meditación pueden conducir al supremo conocimiento» (Zurdo, s/a). Quizás por ello, la notación musical de la Grecia de la antigüedad se hiciera eco de ello al utilizar letras para referirse a la altura de los sonidos.

Los códigos sagrados o numéricos
Según sus compiladores, los listados de códigos numéricos son fruto de canalizaciones, procedentes de los llamados Seres de Luz (Maestros ascendidos, María, María Magdalena, Arcángeles…); por ello se dice que son bienintencionados y que permiten favorecer a las personas (Cerón, s/a). De ahí que se adjetivicen como sagrados y no se denominen, simplemente, códigos numéricos. Entendemos que, en un estudio científico, hablar de “Seres de Luz” resulta algo extraño, sobre todo si lo circunscribimos en el ámbito de las Ciencias y la Tecnología, no así en el de las Humanidades, donde tienen cabida las Bellas Artes, la Filosofía –y con ella, la Metafísica y la Estética–, así como la Psicología y las Ciencias Sociales –con la Sociología, la Historia y la Antropología–, entre otras ramas del saber. Y nos acogemos a ello.

Volviendo a los Seres de Luz, son entidades que brindan protección espiritual, guía y orientación a la humanidad (Soca, 2025). Otra cosa es si son una realidad demostrable según la lógica cartesiana, y la creencia de ello, un acto de fe o un satori. Se dice que se puede acceder a ellos mediante la meditación, sueños lúcidos o la canalización, que «es el proceso de recibir información y mensajes de los seres de luz de manera consciente. Esto se logra entrando en un estado de relajación profunda y permitiendo que estos seres se comuniquen a través de pensamientos, imágenes o palabras» (Soca, 2025)

Para la activación de los Códigos Sagrados, todos los canalizadores hablan de que deben repetirse un número de veces determinado y según unas especificaciones concretas. Del mismo modo, en relación a la meditación, Vikrampal indica que «para que podamos cambiar algunos patrones de comportamiento no deseados o hábitos no saludables, ya sean mentales, físicos o emocionales, por unos nuevos y más positivos, debemos establecer un compromiso con una meditación durante un periodo de tiempo específico y constante» y que, para «romper el patrón anclado en nuestro subconsciente, la práctica debe realizarse durante 40 días» (Vikrampal, 2023 b). En ambos casos, también se apela al poder de la intención.

Veamos algunas de las características de diferentes códigos sagrados.

1. CÓDIGOS AGESTA. Fueron canalizados por José Gabriel Uribe Agesta (Colombia). Para activarlos, deben repetirse 45 veces durante 21 días consecutivos. La compilación se ordena alfabéticamente, según lo que trate cada uno. A su vez, se agrupan según el ámbito a que se refieran, con sus subclasificaciones. Tratan tanto la salud física, la emocional como la espiritual (Cerón, s/a)

2. CÓDIGOS GRABOVOI. Su canalizador asegura que los códigos que llevan su nombre son un «método para mejorar el nivel de salud por medio (…) de series de números de siete, ocho y nueve dígitos» (Grabovoi, 2024). Para él, «la restauración del cuerpo (…) solo puede llevarla a cabo el propio paciente», enfocándose en la secuencia numérica que se refiera a su caso a tratar. Al afirmar que «es importante entender la importancia que nuestra mente tiene en el desarrollo y la eliminación de enfermedades», pone énfasis en el poder de la intención en el proceso de sanación.

3. CÓDIGOS HENN. Canalizados por Isabel Henn, son códigos cuya serie numérica es larga. Los dígitos se agrupan y presentan espacios entre ellos que es importante respetarlos a la hora de decirlos. Para ello se deben hacer pequeños espacios al escribirlos y pausas al decirlos. Hay dos modos para activarlos: o bien escribiendo los dígitos al aire con el dedo índice, con un mineral o cristal, o un plumón, y visualizando los dígitos. Debe realizarse dos veces al día; o bien escribiéndolos en un papel, en una foto o en la parte
del cuerpo afectado, sobre un alimento a tomar o su envase, y en el caso del agua, en dos lados de un vaso o la botella (Soltero, 2025).

4. CÓDIGOS VIRTUE. En su publicación Números de los Ángeles, Doren Virtue ordena las secuencias numéricas del 0 al 999 y explica su significado. Como en ciertos mensajes encriptados a los que nos hemos referido, con este listado Virtue ofrece la desencriptación de los códigos. Así, se requiere prestar atención a las secuencias numéricas que llegan tras la solicitud de intercesión y ayuda angélica y localizar su significado en el listado. Por sus características, queda fuera del campo de nuestro estudio.
Finalmente, decir que los códigos Agesta, Grabovoi y Henn, son secuencias que se basan en la teoría de la resonancia numérica, según la cual, la vibración y energía de los números puede influir en nuestra realidad.

Puntos de toque del gong
Tenemos diferentes zonas donde percutir el gong (Vikrampal, 2023 a). Así, según los estudiado en la Certificación de Terapia de Sonido con Gong (2024-2025), si asociamos su superficie con la esfera de un reloj analógico, las horas indicarían doce puntos de toque, el punto cero correspondería al centro de la esfera, y el 0 up y 0 down se ubicarían ligeramente encima y debajo, respectivamente, de este punto central. Por otro lado, puesto que con el gong se pueden alinear y equilibrar los chacras, tenemos otros puntos cuyo toque se corresponde al eje vertebral del cuerpo humano y, por consiguiente, a la diagonal vertical del gong. Así, obtenemos un total de 15 puntos de toque. Pero para nuestro estudio, solo requeriríamos 10 para corresponderlos con los 10 dígitos numéricos (del 0 al 9) que son los que se utilizan en los Códigos Sagrados, de modo que, de utilizar la disposición de las horas del reloj, se inutilizarían los puntos 10, 11 y 12. Por ello, nos planteamos recurrir a otro patrón. Concretamente, el eneagrama.

El eneagrama
Una forma de abordar el eneagrama podría ser a través de un nuevo enfoque matemático por cuanto «algunos autores como Marko Rodin, a través de las matemáticas vorticiales, proponen simplificar las matemáticas (los números grandes) y trabajar más cómodamente con una reducción de cualquier número a un solo dígito (base nueve)» . Esta rama de las matemáticas busca patrones de energía, en la línea de lo que postulaba Nicola Tesla, quien consideraba que el universo está compuesto de energía, frecuencia y vibración . Sus fundamentos científicos se alejan del campo de conocimiento de nuestro ámbito profesional, y lamentablemente no podemos abordarlos con la suficiente rigurosidad, por lo que nos limitaremos a hacer esta breve alusión.

Otra forma de referirnos a él sería a través de la Psicología, puesto que el eneagrama se utiliza como una herramienta para descubrir el tipo de personalidad de un individuo. Cada tipología (eneatipo) se identifica con un número del 1 al 9 al que se le asocia una emoción prevalente que ejerce una influencia que muestra sus puntos fuertes y débiles. Los nueve tipos básicos de personalidad se agrupan en tríadas, y cada una hace alusión a un carácter. Unos eneatipos son instintivos (8, 9, 1); otros, emocionales (2, 3, 4); y el otro grupo, mentales (5, 6, 7) (Psicólogos y terapeutas Gestalt en Barcelona, 2024). Esta diferenciación tiene su paralelismo con lo expuesto en relación a la tabla natal sobre la que trabaja la numerología. Ambas consideraciones apelarían a tres de los cuerpos que configuran el hombre. De hecho, este conjunto de observaciones constituye una especie de mapa de la personalidad que permite mostrar las motivaciones básicas de cada sujeto a partir de la cual puede permitirle iniciar un proceso de transformación consciente (Allan, 2008).
Entendido como forma de autoconocimiento, el eneagrama fue desarrollado en occidente por Oscar Ichazo y Claudio Naranjo a partir de las formulaciones del filósofo armenio Georges Gurdjief quien, a su vez, se nutrió de fuentes místicas orientales, influencias sufíes y babilonias, y del cristianismo (Psicólogos y terapeutas Gestalt en Barcelona, 2024) y en principios pitagóricos, puesto que «en el sistema de Gurdjief la escala musical es un modelo del universo, un reflejo del orden cósmico, y la “música objetiva” se basa en un conocimiento y de las leyes matemáticas que rigen el sonido, por lo que establece un reflejo en la persona que la escucha» (Muñoz, 2022).

Retomando el hilo de sus orígenes, «se supone que este polígono estrellado de nueve puntas es una señal de la presencia de Dios, según las tradiciones sufíes de la orden Naqshbandi de Asia central, en las que puede que haya servido como una forma de adivinación numerológica» (Allan, 2008). Si, efectivamente, inicialmente se relacionaba con la adivinación, se alejaría de nuestro enfoque. No obstante, teniendo en cuenta las tradiciones orientales para las cuales «los sufíes tienen wali (“santos”), pero no son santos en el sentido cristiano de la palabra, sino más bien personas que están armonizadas con la realidad» (Allan, 2008), nos acogeríamos a esta idea de armonización, puesto que los Códigos

Sagrados se activan con la intención de recuperar la salud y el bienestar emocional.
Y dado que «los símbolos son un lenguaje oculto que no funciona por referencia directa, sino más bien mediante un sutil proceso de alusión» (Allan, 2008), el utilizar este patrón geométrico para ubicar puntos de toque de los dígitos numéricos de los códigos sagrados, nos permitirá intencionar su activación de un modo significativo.

3. METODOLOGÍA
El gong activa las áreas de procesamiento de la música, y también las áreas de la emoción, del movimiento y de la memoria (Vikrampal, Gong. Meditaciones, 2023)

Este estudio constituye una investigación aplicada, puesto que se pondrán en práctica los conocimientos adquiridos en el curso Terapia de Sonido con Gong del Instituto Internacional de Terapia de Sonido y en el de la Certificación correspondiente avalada por la Fundación Musicoterapia y Salud, y en las sesiones de estudio on-line del Camino del Gong, además de la experimentación con los Códigos Sagrados utilizados en baños de gong según la metodología de estudio de casos. Y, en ese sentido se trata de una investigación cualitativa, descriptiva y longitudinal.

Veamos a continuación cómo hemos abordado la intervención de terapia de sonido con gongs para esta investigación.

3.1. Hipótesis de investigación
Para el estudio de caso de esta la investigación, nos planteamos la siguiente hipótesis:
La utilización de los Códigos Sagrados Agesta en sesiones de terapia de sonido con gong, entendidos como patrones de toque cuyos dígitos numéricos se ejecutan en los puntos del eneagrama, contribuye a la mejora de la percepción del estado
físico y emocional de la participante que recién acababa un tratamiento con medicación por depresión
Para llevarla a cabo, nos centramos en los siguientes aspectos:

  1. Realización de nueve sesiones de terapia de sonido con gong durante nueve días consecutivos .
  2. Utilización de la disposición del eneagrama en el gong para realizar los patrones de toque de las secuencias numéricas correspondientes a los códigos sagrados Agesta seleccionados para la terapia de sonido.
  3. Empleo de la intención en las sesiones de terapia de sonido mediante las secuencias de toque según los Códigos Sagrados correspondientes a los aspectos a tratar: 339 (culpa), 770 (tristeza), 888 (perdón), 9999 (compasión), 10845 (cerrar ciclos), 5772 (cortar lazos sexuales con exparejas), 2526 (atraer el amor), 11550 (atraer el amor de tu vida) y 0447 (empezar de nuevo).

3.2. Tipo de estudio
En esta investigación se ha procedido a realizar un estudio de caso a un único participante, esto es, una metodología cualitativa y descriptiva de tipo longitudinal, a partir del análisis de sus valoraciones en las nueve sesiones de terapia de sonido con gong y otros instrumentos de apoyo. Para ello se empleó un cuestionario de valoración tipo Likert (Privado & Sandes, 2005) que se pasó antes y después de cada sesión. Para complementar las valoraciones, también se tuvo en cuenta el diario personal del sujeto participante en el estudio, que realizó a lo largo de los días en que se llevaron a cabo las sesiones de terapia de sonido con gong, y luego, durante la semana siguiente.

3.3. Instrumentos de medida
Como instrumentos de medida, utilizamos las siguientes herramientas:

  1. Cuestionario de recogida de datos sociométricos del sujeto participante en el estudio.
  2. Cuestionarios de valoración para antes y después de cada sesión, modelo V22-01 (Privado & Sandes, 2005)
  3. Diario personal del sujeto participante a raíz de lo experimentado a lo largo de los nueve días en que se realizaron las sesiones, y luego, durante la semana siguiente.
  4. Como grupo de control, utilizamos el estudio realizado a partir del análisis de 363 formularios válidos de los 471 asistentes a las 42 sesiones de baños de gong realizadas por 42 terapeutas de sonido en 7 países, el 16 de mayo de 2022, coincidiendo con la celebración de la Luna Wesak (Vikrampal, 2022). En estas sesiones, el baño de gong se realizó teniendo en cuenta los puntos de toque en el gong según el reloj analógico, esto es, en 12 puntos.

3.4. Diseño
Para llevar a cabo la investigación, procedimos a diseñar las sesiones de terapia de sonido con gong de modo que posteriormente pudiéramos abordarlas de modo organizado y, posteriormente, poder realizar el tratamiento de los datos con el máximo rigor posible (Anexo).

En primer lugar, para localizar los puntos de toque de cada dígito numérico de los códigos sagrados, marcamos los vértices de la estrella del eneagrama en un gong para poder ejecutarlos con precisión. Así, además de apelar a su simbología como elemento intencional de las sesiones de terapia, dichos códigos serían patrones de secuencias de toque para el baño de sonido que diseñaríamos según las necesidades el sujeto participante en el estudio.

Por lo expuesto en el apartado del marco teórico, y tal como recogemos en el anexo, decidimos centrarnos en los códigos sagrados Agesta. Las secuencias de los dígitos numéricos no son excesivamente largas (en nuestro caso, entre 3 y 5 dígitos), por lo que facilitaron su memorización a la hora de ejecutarlas en el gong y permitieron realizar patrones que pudieron encajarse en el compás de 4/4. En algunos casos, pudimos combinar secuencias en el gong con otras melódicas con los cuencos tibetanos según el lenguaje musical Ward, basado en números (Orts, 2005)

Además, en relación al sujeto participante, la extensión de la secuencia numérica permitió una pronta memorización e hizo asequible la repetición de los códigos durante la semana posterior a las sesiones de terapia de sonido.

Para facilitar las 45 repeticiones a la hora de realizar los baños de sonido, empleamos la técnica de meditación con el Japa Mala que aparece en los antiguos Vedas, que consiste en repetir un mantra (código numérico en nuestro caso) al tiempo que se enfoca la atención en lo que se tiene intención de manifestar. Puesto que, habitualmente, los Japa Mala son collares de 108 cuentas, realizamos un diseño según los requerimientos de recuento de los Códigos Sagrados. Este collar de cuentas facilitó la automatización del recuento para así poder llevar la intención de los Códigos Sagrados al mundo de lo manifiesto a través del sonido y los puntos de toque según la disposición del eneagrama. Puesto que «los mantras, al igual que el sonido del gong, son también sonidos transformadores que cambian la conciencia y promueven la integración (…) se puede cantar un mantra junto con el sonido del gong para crear un efecto sinérgico» (Vikrampa, 2023 a). Por ello, también utilizamos el susurro como forma de decir los códigos al tiempo que los ejecutábamos en el gong.

Finalmente, en la fase de preparación, realizamos una entrevista previa al sujeto participante para valorar sus intereses y determinar qué aspectos quería trabajar y, por ende, qué códigos en concreto utilizaríamos en el diseño del baño de sonido con gong
(Anexo).

4. ESTUDIO
La experiencia no es lo que sucede, sino lo que haces con lo que sucede (Aldous Huxley)

A continuación, veamos cómo abordamos este estudio de caso.

4.1. Ámbito y periodo del estudio
En el estudio de caso, las nueve sesiones se realizaron en un domicilio particular en un municipio costero de Girona (España) durante nueve días consecutivos, a principios de junio de 2025.

4.2. Sujeto del estudio
El sujeto que participó voluntariamente en las nueve sesiones de terapia de sonido individual para este estudio fue una mujer de 65 años con estudios superiores, actualmente jubilada, y divorciada desde hace 30 años, con dos hijos adultos emancipados, y sin nietos. Hace siete años se mudó de población, y vive sola en un piso de propiedad. Medita regularmente y ha practicado Tai Chi y Chi Kung. Tiene interés en el desarrollo personal y crecimiento espiritual, y está familiarizada con diferentes terapias. Por otra parte, ya había realizado un baño de sonido grupal en la Luna Wesak de 2025 con nosotros.

Es importante destacar que, a petición propia y de común acuerdo con el psiquiatra que la trata, la semana anterior al inicio de las sesiones había dejado los antidepresivos porque afirmaba que con la medicación no sentía nada y la desvinculaban de sus emociones y capacidad de sentir. Como veremos, esto influyó en la valoración de su percepción del estado físico y psicoemocional antes y después de las sesiones.

Sus requerimientos en relación a la terapia de sonido se circunscribieron al ámbito emocional, lo que nos llevó a centrar la atención de la intención de los baños de sonido en los siguientes aspectos: culpa, tristeza, perdón, compasión, cerrar ciclos, cortar lazos sexuales con exparejas, atraer el amor y atraer el amor de tu vida.

4.3. Aspectos técnicos que tuvimos en cuenta en el estudio
Musicograma
Como base para las sesiones, utilizamos la partitura de Luna Wesak de 2024 de Vikrampal (2023), que incluye el Código Sagrado de la compasión (9999). Para este estudio en concreto, en cada sesión fuimos utilizando dos de las series numéricas seleccionadas (Anexo).

Set de instrumentos y objetos sonoros utilizados
A continuación (tabla 2), indicamos cuál fue el set de instrumentos utilizados y especificamos sus características acústicas (afinación, índice acústico y Hertz).

Material para acomodar a la participante
En las nueve sesiones individuales realizadas, utilizamos los siguientes materiales: estores enrollables tipo screen para matizar la luz, puesto que las sesiones fueron diurnas; sillón anatómico regulable; antifaz y saquito de semillas para los párpados; cobertura (para mantener temperatura corporal); pañuelos de papel (para acompañar el llanto, si procedía) y agua filtrada e infusión al finalizar la sesión, además de la libreta de registro (diario) y bolígrafo.

4.4. Recogida de información
Antes de proceder a iniciar las sesiones, se informó por escrito a la persona que se ofrecía para el estudio, de la finalidad de los cuestionarios y las sesiones de terapia individualizada, la confidencialidad del trato de los datos obtenidos y que solo se utilizarían para esta investigación. Así mismo, se le pidió que firmara su consentimiento para tratar los datos facilitados.

El cuestionario de datos sociométricos se realizó de forma oral en la entrevista preliminar. En los cuestionarios antes y después de cada sesión para valorar el estado físico y emocional de la participante, se utilizó una escala Likert según el formulario Beneficios Gong (Privado & Sandes, 2005). Ambos formaban parte, también, del diario personal que se invitó a que realizara a lo largo de los 9 días de realización de las sesiones de terapia de sonido y la semana inmediatamente posterior, con observaciones que pudieran estar relacionadas con los efectos del baño de gong, como: calidad del sueño; ansiedad por la comida y antojos; estado anímico; otras consideraciones que fueran diferentes a lo que solía ocurrirle antes de iniciar el proceso de las sesiones de baño de gongs; síntomas de malestar físico o dolor específico; y otras apreciaciones de libre observación.

Los datos obtenidos en los cuestionarios con las escalas de valoración Likert fueron transcritos en una hoja de cálculo Excel para proceder a su análisis mediante una estadística descriptiva estándar y gráficas de códigos de barras con los que poder comparar los resultados.
Los comentarios realizados por el sujeto participante en su diario de seguimiento, así como realizados espontáneamente y compartidos por WhatsApp, serían objeto de un tratamiento y estudio aparte, mediante algún programa de análisis cualitativo que no disponemos. No obstante, nos permitieron hacer una valoración general y observar la evolución en relación a la percepción del tema de estudio. Como sugiere Pardo (2025), «para profundizar en el impacto de la terapia de sonido con gong, es fundamental incorporar la experiencia subjetiva de la paciente, expresada en sus propias palabras (…). Estos testimonios (…) aportan un valioso componente cualitativo que enriquece la comprensión integral del proceso terapéutico, ofreciendo una visión más humana y cercana del efecto en su bienestar».

5. RESULTADOS Y ANÁLISIS
Rara vez ocurre lo que anticipamos; suele ocurrir lo que menos esperamos (Benjamin Disraeli)

A continuación, procedemos a recoger los resultados obtenidos en la percepción del estado físico y emocional del sujeto participante antes y después de las sesiones de terapia de sonido con gong utilizando códigos Agesta como patrones de toque.

5.1. Seguimiento de las 9 sesiones
En el volcado de los datos, obtuvimos los siguientes resultados en relación a cómo se sentía física y emocionalmente el sujeto participante en los baños de sonido, y la evolución de la mejoría o empeoramiento de cada parámetro en relación a los Códigos Sagrados Agesta utilizado, esto es, a la intención de cada sesión.

A continuación, veamos en gráficos de barras la evolución de las valoraciones del sujeto participante en este estudio, antes y después de cada una de las nueve sesiones realizadas según el cuestionario V22-01 (Privado & Sandes, 2005). Y paralelamente, mediante gráficos de líneas de evolución, la percepción de cada parámetro según la intención trabajada en cada sesión con el Código Sagrado Agesta correspondiente.

Energía
En cuatro de las sesiones, se observa una mejoría después de la sesión de baño de gong; en dos no se observan diferencias entre cómo se sentía antes y después de ella; y en tres, experimentó una pérdida de energía. Excepto en el quinto día y el último, las diferencias no resultan significativas. El resultado de mejoría manifiesta sería del 44,44%

La mejoría en cuanto al nivel de energía se percibe en las sesiones correspondientes a la intención de mitigar el sentimiento de culpa, apelar a la compasión, el cerrar ciclos y el deseo de atraer el amor. La mejora más evidente antes y después de la sesión es en la de cerrar ciclos. Por el contrario, las sesiones en que se aprecia un empeoramiento, corresponderían a las que se intencionó el perdón, el cortar lazos sexuales con exparejas y el empezar de nuevo. Lo que sugerirían una resistencia o dificultad, según el caso, para afrontar lo que suponen.
Dolor y enfermedad

En ambos casos, las valoraciones son nulas antes y después de la sesión, de modo que la participante no experimentó ningún cambio sobre su estado en relación a estos dos parámetros. Lo cual, sin ser significativo, por lo menos no sugiere que el baño de sonido tuviera ninguna repercusión negativa.

Tristeza

Pese a querer trabajar la tristeza, en las cuatro primeras sesiones la participante no manifestó sentirla ni antes ni después de las sesiones. Como explicó ella misma en su diario, quizás fue producto de los efectos de la medicación, que aún persistían. A partir de la quinta sesión, en la que se intencionó el cerrar ciclos, se produjo un cambio sistemático en la percepción de la participante en relación a la tristeza y luego, al terminar cada sesión, se sintió más aliviada. Concretamente, en las que se trabajó el cortar lazos sexuales con las exparejas, el atraer el amor, el atraer el amor de su vida y el empezar de nuevo. Así, el resultado total de mejoría manifiesta sería del 44,44%
Por los datos obtenidos y por lo que plasmó el sujeto en su diario, gracias a las sesiones de terapia de sonido con gongs, a partir del cuarto día experimentó una reacción significativa en relación a la tristeza que le permitió expresarla y liberarla, lo cual le hizo sentir mucho mejor.

Estrés

Según observamos en el diagrama de barras correspondiente, en las tres primeras sesiones y en las tres últimas, la participante no manifestó tener síntomas de estrés. Pero en cambio, en las tres intermedias, sí. En la cuarta, llegó con un ligero estrés y al finalizar, había remitido. Correspondió a la intencionalidad de la compasión. En las dos siguientes, no tenía estrés al iniciar las sesiones, pero sí, algo al finalizarlas. Correspondían a las intenciones de cerrar ciclos y el cortar lazos sexuales con exparejas, lo que tiene su correlación con lo comentado en relación la percepción de empeoramiento del nivel de energía, puesto que también se dio en estos parámetros.
Según su diario, en dichas sesiones tuvo algunas ensoñaciones que la inquietaron.

AnsiedadSi bien en la mayoría de las sesiones la participante no mostró sentir ninguna ansiedad, en la tercera y quinta sesión, las valoraciones sí hacen referencia a ella. En la sesión 3 llegó con cierto nivel de ansiedad y al terminar, experimentó una ligera mejoría. En cambio, en la 5 fue al revés, empeoró. Si atendemos a los códigos sagrados intencionados en cada una, en la tercera sesión se había intencionado el perdón y en la quinta, el cerrar ciclos, así que observamos, de nuevo, otra correlación: disminución de energía, estrés y ansiedad en relación al cerrar ciclos.

Por la observación de las escalas de valoración, constatamos que con las sesiones diseñadas para el estudio se produjeron variaciones en la percepción del estado físico y emocional del sujeto participante, lo que nos sugiere que las sesiones terapéuticas de baño de sonido intencionado con patrones de toque en el gong según las secuencias numéricas de los Códigos Sagrados Agesta, tuvieron influencia en él.

Para contextualizar las observaciones, debemos tener en cuenta que en todo momento puso de manifiesto que el hecho de hacer sólo una semana que había dejado de tomar antidepresivos, notaba que le costaba identificar y valorar sus emociones. Así mismo que, en los días de realización de las sesiones, estuvo expuesta a una fuerte sacudida emocional a causa de un problema de su hija, y ello quedó reflejado en cómo se sentía antes de las sesiones. En cualquier caso, después de las sesiones decía sentirse mejor, y luego, en casa, lo sobrellevaba todo con más ánimo.

5.2. Observaciones al cabo de una semana de las sesiones
Por los comentarios realizados en el diario a lo largo de la semana posterior a las sesiones de terapia de sonido con gong, observamos una mejoría en la percepción del malestar emocional que el sujeto participante en el estudio decía padecer antes de las nueve sesiones de terapia de sonido con gongs. En la tabla siguiente recogemos las apreciaciones.

5.3. Valoración en relación a los resultados del estudio de caso
Según el registro de observaciones del sujeto que ha participado en el estudio de caso realizado, observamos que las sesiones realizadas intencionadas con las secuencias numéricas de los Códigos Sagrados Agesta mediante toques en el gong según el eneagrama, tienen incidencia en la percepción de la mejoría de su estado emocional en general y en particular, en relación a los asuntos tratados. Así, además de constituir una opción para intencionar y focalizar el baño de sonido con fines terapéuticos, resultan ejecutables como de patrones de toque en el gong. No obstante, somos conscientes que los resultados no son concluyentes, aunque creemos que arrojan cierta luz al tema de estudio. Entendemos que se deberían corregir algunas intervenciones en los términos que indicamos en el apartado “Discusión y limitaciones”.

En relación a la hipótesis formulada para el estudio de caso en concreto, esto es, «la utilización de los Códigos Sagrados Agesta en sesiones de terapia de sonido con gongs, entendidos como patrones numéricos cuyos dígitos se ejecutan en los puntos del eneagrama, contribuye a mejorar molestias específicas de la participante en el estudio», podemos concluir que los resultados obtenidos son favorables y permiten abrir nuevas vías de investigación tal como apuntamos en el apartado “Futuras líneas de investigación”.

10 Escala de valoración según el cuestionario V22-01 (Privado & Sandes, 2005): Nada=0 / Un poco=1 / Algo=2 / Mucho= 3 / Muchísimo=4

6. CONCLUSIONES
Si no te equivocas de vez en cuando, es que no te arriesgas (Woody Allen)
Veamos en qué modo el estudio que hemos abordado permite alcanzar los objetivos propuestos, qué limitaciones hemos observado y hacia dónde podrían apuntar futuras líneas de investigación.

6.1. Conclusiones
Veamos en qué medida se lograron abarcar los objetivos propuestos en este trabajo de investigación para la Certificación en Terapia de Sonido.

OBJETIVO GENERAL. Observar los efectos del uso de códigos numéricos Agesta como patrones de toque en terapia de sonido con gong en la percepción del estado físico y emocional de una persona que recién acabó un tratamiento con medicación por depresión.

La realización de nueve sesiones de terapia de sonido con gong con un único sujeto de estudio mediante una metodología de investigación de caso, ha permitido una primera observación sistemática de cómo los dígitos numéricos de los Códigos Sagrados Agesta, utilizados como patrones de toque según el eneagrama, permiten dar una intención sonora a los mismos.

Comparando los resultados con un grupo de control con el que se utilizó el patrón de toque del reloj analógico, observamos que también inciden favorablemente en la percepción de la mejora del estado físico y emocional del sujeto participante.

En nuestro estudio, la valoración significativa se ha dado en la percepción del nivel de estrés y en la disminución de la tristeza, obteniendo un 44,44% de mejoría en cada caso. Esta mejora, aun siendo propia de los baños de sonido –tal como constatamos en el grupo de control–, nos ha permitido observar que esta percepción puede darse también desde la intención explícita utilizando patrones de toques específicos, y no solo como un efecto inherente al sonido del gong. En el caso de la tristeza, según los registros diarios a lo largo de la semana posterior a la intervención con la terapia de gong, llegó incluso a desaparecer.

OBJETIVO ESPECÍFICO 1. Estudiar los efectos físicos y emocionales de los códigos numéricos Agesta como secuencias y patrones de toque en la terapia de sonido con gong.
A raíz del resultado de las valoraciones obtenidas por el sujeto participante en el estudio, podemos afirmar que los Códigos Sagrados Agesta, por cuanto son secuencias con dígitos numéricos que van del 0 al 9, pueden utilizarse como patrones de toque con una intención sonora que alude implícitamente a su secuencia numérica codificada, tanto en las sesiones de terapia de sonido como en los baños de gong. Para ello, se recomienda el empleo de la disposición numérica del eneagrama.

OBJETIVO ESPECÍFICO 2. Evaluar los efectos físicos y emocionales de la utilización de nueve Códigos Sagrados Agesta en la terapia de sonidos con gong: 339 (culpa), 770 (tristeza), 888 (perdón), 9999 (compasión), 10845 (cerrar ciclos), 5772 (cortar lazos sexuales con exparejas), 2526 (atraer el amor), 11550 (atraer el amor de tu vida) y 0447 (empezar de nuevo).

La percepción del efecto a nivel físico y emocional de aplicar los Códigos Sagrados Agesta como patrones de toque en el gong con la intencionalidad por la que fueron canalizados, no son concluyentes puesto que, al finalizar las nueve sesiones, el 44,44% obtenido en la mejoría se concreta solo en el nivel de energía y en la mitigación de la tristeza. Aun así, el resultado abre un camino para continuar trabajando en su observación, implementación y desarrollo.

Los datos que sí resultan relevantes son los obtenidos al cabo de una semana, puesto que, al finalizar este período, el sujeto participante en el estudio valoró que sentía mucha mejoría en relación a la culpa y la ansiedad; que se sentía totalmente aliviado en relación a la tristeza y que había superado el tema del perdón. «Perdonar… Perdonarme… Creo que lo he
resuelto»

6.2. Discusión
No hemos hallado estudios específicos relacionados con la utilización de los códigos Agesta como patrones de toque en el gong ni con la utilización de la disposición de los dígitos según el eneagrama. Pero, puesto que, como indicamos en el anexo 6, utilizamos el mismo cuestionario de valoración para antes y después de la sesión que en el estudio del Baño de Gongs de Luna Wesak de 2022, en el que se analizaron 363 formularios de asistentes a 42 sesiones realizadas en 7 países (Vikrampal, 2022), lo tomaremos como referencia como grupo de control para este estudio.

Según los datos obtenidos en la investigación de 2022, observamos que la mejoría en relación a la percepción del nivel de energía fue del 53% y en el de la tristeza, de un 65%. Si comparamos estos resultados con el 44,44% que hemos obtenido en nuestro estudio en relación a los mismos parámetros, constatamos que son ligeramente inferiores, pero no tanto de la media de ambos, que es del 59%. En nuestro caso, tal como comentamos, los datos que sí resultan relevantes son los datos obtenidos al cabo de una semana, puesto que, al finalizar este período, el sujeto participante en el estudio valoró que sentía un 50% en el de la ansiedad, un 75% de mejora en la percepción de la culpa y un 100% tanto en la superación tanto de la tristeza como del perdón.

«Quizás el principio más importante del éxito y la felicidad está contenido en la ley del perdón: mentalmente estás saludable en la medida en que puedes perdonar, olvidar y abandonar cualquier experiencia negativa» (Tracy, 2022)

Teniendo en cuenta que la media de todos los parámetros es de 54,16%, aquí sí que la percepción de la mejoría global se aproxima mucho al 58% obtenido en el estudio Wesak del 2022 (Vikrampal, 2022).

Los datos recogidos en nuestra investigación mediante una metodología de caso, permiten demostrar que la propuesta que nos planteábamos en este estudio está en la línea de otros ya contrastados sobre cómo el gong influye en la percepción de la mejora del estado físico y emocional de los participantes. De modo que creemos que los patrones de toque en el gong con los dígitos de los Códigos Sagrados Agesta en los puntos del eneagrama, apuntan en la misma dirección que el de los baños de sonido con secuencias de toque según el reloj analógico.

6.3. Limitaciones
En la implementación de este estudio, observamos algunas limitaciones que debiéramos de tener en cuenta y corregir en investigaciones posteriores.

  1. El hecho que el sujeto participante hiciera una semana que había dejado los antidepresivos, repercutió en la percepción emocional y de valoración de las primeras sesiones. Sería recomendable, pues, tener en cuenta que quienes participen en los próximos estudios no estén bajo los efectos de medicación de este tipo o que, en caso de haberla dejado, estén estabilizados en este sentido.
  2. Las sesiones de terapia de sonido con gong, usando Códigos Sagrados, se deberían espaciar para favorecer la integración de lo trabajado en ellas y los cambios que se derivaran. Como ya dijimos, en nuestro caso no ha sido posible, pero a raíz del caso, constatamos que hubiera sido lo óptimo. Más aun tratándose de un sujeto que hacía poco había dejado una medicación, precisamente porque lo insensibilizaba, y que la experiencia con la terapia de sonido debía haberse realizado progresivamente.
    No obstante, la temporización realizada podría considerarse como un planteamiento para un retiro de salud integral, de modo que, en estos términos, podría formar parte de un trabajo intensivo de terapia holística en el que confluyeran diferentes disciplinas.
  3. Puesto que los códigos sagrados requieren ser repetidos 45 veces durante 21 días, consideramos que la temporización adecuada sería la de una sesión cada 22 días, de modo que, entre sesión y sesión de terapia de sonido, el sujeto participante debería realizar la repetición verbal de los dígitos numéricos por su cuenta. También se podría tener en cuenta el facilitarle un audio con las secuencias sonoras para sumar ambas intenciones, la verbal y la sonora.
  4. En cada sesión, se debería utilizar solo un Código Sagrado como intención. Es decir, trabajar los temas uno a uno para irlos integrando a lo largo de les 21 días que recomendados entre las sesiones. Para ello, debería determinarse, de común acuerdo con el sujeto participante, cuáles son las prioridades a tratar y establecer la secuencia.
  5. Utilizar dos grupos de control en los que, en cada sesión, solo se utilizara el patrón de toque en el gong que generen los propios dígitos del código sagrado a comparar. Es decir, evitar incluir otros sonidos complementarios como los que se usan habitualmente en las transiciones. En un grupo, los toques se realizarían según el patrón del eneagrama y en otro, según los dígitos del reloj analógico.En relación a la necesidad de reducir las variables que confluyen en un estudio, nos remitimos al denominado “Estudio de las Monjas” , iniciado en 1968 por el neurólogo David Snowdon. Se trataba de una investigación de carácter longitudinal sobre el envejecimiento y las causas del Alzheimer en el que participaron 678 monjas de clausura durante varios años, sometidas voluntariamente a unas mismas condiciones de vida (estilo e historia de vida, hábitat, alimentación, etc.) dentro de un convento de clausura de Estados Unidos.
  6. La utilización de cuencos tibetanos según la asociación numérica de las notas que se emplea en el método de lenguaje musical Ward, seria objeto de otra investigación paralela, específica para ello. En cualquier caso, se trataría de determinar si los códigos sagrados, utilizados con una intencionalidad sonora, tienen una incidencia positiva en la percepción física y emocional de quienes reciben la terapia correspondiente.
  7. Hemos observado que, en este estudio en concreto, el diario arrojaba mucha información y matizaba o explicaba las puntuaciones de valoración del cuestionario. De modo que, tanto para el análisis del diario como de las transcripciones de conversaciones en la sesión (a modo de entrevista abierta), antes y después del baño de sonido, como de las realizadas por WhatsApp posteriormente, creemos necesario:
    a. No dejar los datos a la libre interpretación del observador/investigador, por el sesgo cognitivo y profesional que ello conlleva. Sería imprescindible triangular su análisis.b. Definir categorías previas y tener en cuenta las emergentes.

    c. Utilizar un programa informático específico para el análisis de las anotaciones, tipo Atlas, Provalis Research, Quirkos, MAXQDA, Dedoose o Reven’s Eye . Se trata de herramientas que permiten analizar entrevistas, conversaciones telefónicas, correos electrónicos o mensajes de Whats App, para descubrir patrones del lenguaje y observar pensamientos y sentimientos asociados a ellos, y así comparar datos y establecer conexiones según las categorías definidas, para una codificación objetiva con la que poder un análisis profundo del contenido cualitativo del discurso.

6.4. Futuras líneas de investigación
A lo largo de la realización de este estudio, surgieron consideraciones que creemos que debían ser abordadas de nuevo bajo otro enfoque. Así mismo, al concluirlo, quedaron otras por resolver. De modo que, dada la complejidad de la validación de la viabilidad del uso de los Códigos Sagrados, nos planteamos nuevas líneas de investigación en base a nuevas premisas que corrijan las desviaciones observadas en este estudio preliminar de tanteo.

Los objetivos serían los siguientes:

  1. Dado que esta investigación se llevó a cabo con los Códigos Sagrados Agesta, creemos que se debería continuar con ellos hasta obtener suficientes datos para validar los resultados que nos ha aportado este estudio de caso. Para ello, en cada una de las sesiones de terapia de sonido, se aplicaría un único código sagrado tanto como elemento intencional como patrón de toque.
    a. Durante los 21 días siguientes, el/la paciente debería repetir el código numérico 45 veces al menos una vez al día.
    b. A los 22 días, repetir la sesión y comparar los resultados.
  2. Comparar el efecto en la percepción física y emocional en sesiones de terapia de sonido con gong en las que se empleen los mismos dígitos de los códigos sagrados Agesta en los puntos de toque según la disposición numérica del reloj analógico y en otras, según la disposición del eneagrama.
  3. Comparar la incidencia en la percepción física y emocional de los sujetos participantes en diferentes sesiones de terapia de sonido con gong, en que se utilicen los Códigos Agesta como secuencias y patrones de toque, y en otras, las de Grabovoi en relación a las mismas dolencias y malestar físico o emocional.
  4. Comparar series numéricas de Agesta y Grabovoi que se refieran a los mismos parámetros en relación al estado físico, y utilizar mediciones y pruebas médicas antes y después de las intervenciones sonoras, paralelas a los cuestionarios de valoración.
  5. Comparar series numéricas de Agesta y Grabovoi que se refieran a los mismos parámetros en relación a la percepción del estado emocional, mediante instrumentos de medición y evaluación del ámbito de la psicología, antes y después de las intervenciones sonoras.

En cualquier caso, consideramos que trabajar en equipo sería lo ideal, para así poder triangular los datos y dar una respuesta contrastada a su análisis.

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor (Confucio)

REFERENCIAS
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Instituto Internacional Terapia de Sonido
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