Autora: Gisela Leticia Zivic
Terapia con Sonido Acústico: “El poder sanador de la música se encuentra en los armónicos
-el espacio entre dos notas- no en las notas mismas”.
Fabien Maman
2. RESUMEN
Antecedentes: La linfocitosis T es una condición inmunológica que puede derivarse de infecciones virales crónicas como el Citomegalovirus (CMV) y el virus de Epstein-Barr (EBV), provocando una activación prolongada del sistema inmunológico. Esta hiperreactividad puede tener implicaciones tanto fisiológicas como emocionales en los pacientes, y ha motivado la exploración de enfoques terapéuticos complementarios que aborden el bienestar de manera integral. En este contexto, la terapia de sonido con gong ha sido utilizada como una herramienta vibracional no invasiva con posibles efectos inmunomoduladores. Objetivo: Evaluar los efectos del sonido del gong en la sangre como tratamiento complementario en un paciente diagnosticado con linfocitosis T, mediante un estudio de caso único, cuantitativo y longitudinal, a lo largo de 26 sesiones, registrando tanto parámetros inmunológicos objetivos (recuento de linfocitos y glóbulos blancos) como variables subjetivas asociadas al bienestar físico y emocional. Resultados: Se observaron reducciones sistemáticas en los niveles inmunológicos tras la mayoría de las sesiones, así como mejoras destacadas en la percepción subjetiva de bienestar del paciente. Además, se realizaron 32 pruebas biomédicas con análisis de sangre antes y después de las sesiones de gong, con resultados consistentes con una modulación inmunológica favorable. Conclusión: Los hallazgos sugieren que la terapia de sonido con gong podría actuar como una herramienta coadyuvante eficaz en la regulación inmunológica de pacientes con linfocitosis T reactiva, especialmente en contextos de infecciones virales crónicas, y se recomienda continuar la investigación con estudios ampliados y poblaciones mayores.
Palabras clave: terapia de sonido, gong, sangre, sistema inmunológico, Linfocitosis T.
2.1. ABSTRACT
Background: T-cell lymphocytosis is an immune condition that may result from chronic viral infections such as Cytomegalovirus (CMV) and Epstein-Barr Virus (EBV), leading to prolonged activation of the immune system. This hyperreactivity can have both physiological and emotional implications for patients, and has motivated the exploration of complementary therapeutic approaches that address well-being in an integrated manner. In this context, gong sound therapy has been used as a non-invasive vibrational tool with potential immunomodulatory effects. Objective: To evaluate the effects of gong sound on blood as a complementary treatment in a patient diagnosed with T-cell lymphocytosis, through a single-case, quantitative, longitudinal study over 25 sessions, recording both objective immunological parameters (lymphocyte and white blood cell counts) and subjective variables associated with physical and emotional well-being. Results: Systematic reductions in immunological levels were observed after most sessions, along with notable improvements in the patient’s perceived well-being. In addition, 30 biomedical tests were performed with blood analyses conducted before and after the gong sessions, showing results consistent with a favorable immunomodulatory effect. Conclusion: The findings suggest that gong sound therapy could serve as an effective adjuvant tool in the immunological regulation of patients with reactive T-cell lymphocytosis, particularly in the context of chronic viral infections, and further research is recommended with broader studies and larger populations.
Keywords: sound therapy, gong, blood, immune system, T-cell Lymphocytosis.
3. INTRODUCCIÓN
La linfocitosis T es una condición inmunológica que se manifiesta como un aumento anormal de linfocitos T en la sangre periférica y que puede derivarse en leucemia prolinfocítica, tipo de cáncer en el que la médula ósea produce demasiados linfocitos, uno de los diversos componentes de los glóbulos blancos. (National Cancer Institute [NCI], s.f.). La linfocitosis T puede presentarse como respuesta reactiva a infecciones virales crónicas, como las causadas por el Citomegalovirus (CMV) y el virus de Epstein-Barr (EBV), ambas asociadas a procesos de activación inmune prolongada y fatiga inmunitaria (National Cancer Institute [NCI], s.f.). Estas alteraciones no sólo afectan el equilibrio hematológico del paciente, sino que también tienen consecuencias fisiológicas y emocionales, como fatiga crónica, dolor, ansiedad o estados depresivos.
La psiconeuroendocrinoinmunología, (PNIE) disciplina que estudia las interacciones entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmune, ha evidenciado cómo factores emocionales negativos como el miedo, la rabia o la desesperanza pueden generar un impacto inmunosupresor mediante la activación de ejes hormonales como el HHA (González & Izquierdo, 2002), y que (Miller W.L. 2018) explica que el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA), también conocido como eje HPA, es un sistema de comunicación entre el cerebro y las glándulas suprarrenales que regula la respuesta del cuerpo al estrés y otras funciones fisiológicas importantes. El exceso de cortisol generado en estados de estrés crónico puede contribuir al desgaste inmunitario y a la exacerbación de patologías de base. Esto evidencia la necesidad de estrategias terapéuticas que integren la dimensión emocional en el tratamiento de condiciones inmunológicas.
Ante este panorama, ha crecido el interés por intervenciones terapéuticas integradoras que consideran al ser humano desde una perspectiva sistémica. Las terapias complementarias no farmacológicas, como la terapia de sonido con gong y otras técnicas como la meditación, reiki y la musicoterapia han cobrado relevancia como estrategias coadyuvantes en el tratamiento de enfermedades crónicas, incluyendo el aumento de los niveles de IgA en las mucosas, fortaleciendo las defensas inmunológicas a nivel de las mucosas (Fernández-Carballosa et al., 2018). Así mismo, se ha evidenciado cómo en una sesión grupal de Mantra-Meditación, se aumentaron significativamente los niveles de IgA salival (s-IgA), Torkamani et al. (2018), respaldando la interacción entre relajación mental y respuesta inmunológica. Esta práctica ancestral, que utiliza frecuencias vibracionales para inducir estados de relajación profunda, muestra efectos potenciales en la modulación del sistema nervioso autónomo, con impactos indirectos sobre la respuesta inmunológica (Maman, 2005). Estudios en musicoterapia clínica han documentado beneficios similares, como la reducción del dolor, el estrés y la ansiedad, así como la mejora en la percepción de bienestar general (Martínez Pacheco, 2018).
Desde una mirada integradora, el sonido puede concebirse no sólo como estímulo acústico, sino como agente regulador de procesos psicofisiológicos. Fabien Maman (2005) plantea que ciertas frecuencias actúan directamente sobre las células humanas, alterando su forma, color y vibración, y sostiene que el sonido es capaz de modificar el campo energético del cuerpo. En este marco, la terapia de gong aparece como una herramienta no invasiva, accesible y profundamente humana, cuya acción puede incidir en múltiples niveles: físico, emocional, energético y espiritual.
El presente estudio de caso se inscribe en esta línea de investigación aplicada. A través de un enfoque cuantitativo, longitudinal y de caso único se propone evaluar los efectos de la terapia de sonido con gong como tratamiento complementario en un paciente diagnosticado con linfocitosis T de origen viral crónico. El objetivo es analizar sus efectos tanto en parámetros inmunológicos objetivos (recuento de linfocitos y glóbulos blancos) como en variables subjetivas relacionadas con el bienestar físico y emocional antes y después de cada sesión, con el fin de aportar evidencia preliminar sobre la eficacia y pertinencia clínica al uso de terapia vibracionales como apoyo en el tratamiento de condiciones inmunológicas crónicas explorando sus posibles beneficios desde una perspectiva integradora que considera al ser humano en su totalidad: biológica, emocional y energética.
El paciente objeto de estudio fue inicialmente diagnosticado con Linfocitosis T/Leucemia Prolinfocítica. Sin embargo, tras una evaluación más exhaustiva que incluyó biopsia de médula ósea, se descartó una patología maligna y se confirmó la presencia de infecciones crónicas por Citomegalovirus (CMV) y virus de Epstein-Barr (EBV), ambas vinculadas a una activación prolongada del sistema inmunológico y a fenómenos de fatiga inmunitaria.
La relevancia de esta investigación radica en la innovación terapéutica que promueve la incorporación de terapias complementarias al paradigma médico tradicional, ampliando las estrategias disponibles para la modulación del sistema inmune. Así mismo, la reducción del estrés y la ansiedad, factores clave que afectan negativamente la función inmunológica y que podrían ser mitigados con prácticas vibracionales como la terapia de sonido con gong. Y por último, el fortalecimiento del sistema inmunológico a través de las frecuencias sonoras que podrían tener un efecto regenerador y modulador sobre el organismo.
En conclusión, este estudio busca contribuir al desarrollo de estrategias terapéuticas integradoras que, en conjunto con la medicina convencional, optimicen la calidad de vida de pacientes con Linfocitosis T. Así mismo, se aspira a sentar bases científicas sólidas para la aplicación de la terapia de sonido con gong en contextos clínicos, promoviendo una visión
más holística del cuidado de la salud y consolidando la importancia de las intervenciones vibracionales en el bienestar integral del ser humano.
4. OBJETIVOS
4.1. Objetivo General
Evaluar los efectos de la terapia de sonido con gong como tratamiento complementario en un paciente con Linfocitosis T.
4.2 Objetivos Específicos
1. Identificar si se registran cambios en el sistema inmunológico del paciente con Linfocitosis T con la terapia de sonido con gong.
2. Hacer recuento de linfocitos por medio de hemograma antes y después de las sesiones de terapia de sonido con gong al paciente.
3. Realizar el cuestionario de bienestar físico y emocional del paciente, incluyendo variables como estrés, ansiedad, dolor y estado de ánimo.
4. Comparar al paciente con Linfocitosis T con una persona saludable cuando son sometidos a las vibraciones sonoras del gong en la producción de linfocitos T en el sistema inmunológico de ambos.
5. Determinar si la terapia de sonido con gong puede ser usada como herramienta complementaria no invasiva en el tratamiento de condiciones inmunológicas crónicas.
5. MARCO TEÓRICO
5.1. Linfocitosis T y Leucemia Prolinfocítica
Existen dos categorías principales de cáncer:
-Los cánceres hematológicos (de la sangre) son tipos de cáncer en lo glóbulos sanguíneos, entre ellos la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple.
-Los cánceres de tumores sólidos son aquellos tipos que aparecen en cualquier órgano o tejido del cuerpo. Los más comunes son el de seno, próstata, pulmón y el colorrectal. (PérezGustavo, 2023).
El término leucemia fue acuñado en 1856 por Rudolf Virchow a partir de las palabras griegas leukos (blanco) y haima (sangre), luego de observar un incremento anormal de glóbulos blancos en pacientes europeos, lo que inicialmente se denominó como “sangre blanca” (Muñoz Candia, 2009). La leucemia es un cáncer hematológico caracterizado por la proliferación descontrolada de glóbulos blancos en la médula ósea y la sangre (Leukemia & Lymphoma Society, 2024). La leucemia prolinfocítica (LLP) es un subtipo infrecuente, caracterizado por la presencia de prolinfocitos en sangre periférica. Procesos reactivos como la linfocitosis T persistente por infecciones virales pueden confundirse clínicamente con una neoplasia hematológica (Martínez Pacheco, 2018).
En el presente caso, el diagnóstico inicial de LLP fue descartado tras confirmar que la proliferación linfocitaria correspondía a una linfocitosis T secundaria a infecciones crónicas por citomegalovirus (CMV) y virus de Epstein-Barr (EBV). Esta precisión diagnóstica es esencial para situar el caso clínico dentro del marco de las patologías linfoproliferativas reactivas.
5.2. El Sistema Inmunológico
El sistema inmunológico es “el conjunto de células y moléculas capaces de diferenciar lo propio de lo extraño y ejercer su función protectora adecuadamente” (Montserrat Sanz et al., 2017, p. 1371). Está conformado por la inmunidad innata -barreras físicas, células fagocíticas, natural killers y proteínas como el complemento- y la inmunidad adaptativa, mediada por linfocitos T y B, capaces de reconocer antígenos específicos (Montserrat Sanz et al., 2017).
Los linfocitos T nacen en la médula ósea y maduran en el timo, diferenciándose en subtipos como T colaboradores, T citotóxicos y T reguladores, fundamentales en la inmunidad mediada por células (MedlinePlus, 2024). Estos son los más directamente implicados en la respuesta frente a infecciones virales crónicas y en la vigilancia tumoral. Las células T son un tipo de linfocito perteneciente a los glóbulos blancos, los cuales forman parte del sistema inmunitario. Las células T le ayudan al cuerpo a combatir enfermedades o sustancias dañinas, como bacterias o virus.
Los glóbulos blancos también se denominan leucocitos. Estos ayudan a combatir infecciones. Existen cinco grandes tipos de glóbulos blancos (MedlinePlus, 2025): Basófilos, Eosinófilos, Linfocitos (células T, células B y células asesinas naturales), Monocitos y Neutrófilos
5.3. Descripción de un linfocito
Según Histolab FCM, los linfocitos son células redondeadas con un núcleo acéntrico que ocupa gran parte del citoplasma, típicamente presentan un tamaño pequeño (97%), semejante al de un eritrocito. Su núcleo se tiñe intensamente, es redondo y puede presentar una escotadura pequeña. Su citoplasma es escaso y lo vemos como un halo o anillo basófilo más pálido, alrededor del núcleo. Los linfocitos medianos o grandes (3%) tienen un citoplasma más abundante, y un núcleo más grande y menos heterocromático. Posee gránulos azurófilos. (Histolab FCM, s.f.) .

5.4. Psiconeuroinmunoendocrinología
La psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) representa un ámbito de convergencia científica debido a que estudia las interacciones entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico, así como su relación con la conducta (Dipòsit UB, s.f.). Estas interacciones son bidireccionales: el estrés y las emociones afectan la respuesta inmune, y a su vez la inmunidad influye sobre el estado emocional y neuroendocrino.
Robert Ader y Nicholas Cohen fueron pioneros en demostrar la conexión entre el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino. A finales de la década de 1970 introdujeron el término psiconeuroinmunología, evidenciando que los procesos psicológicos y emocionales influyen directamente en la respuesta inmunológica del organismo, un hallazgo que abrió un campo completamente nuevo de investigación interdisciplinaria (Ader & Cohen, 1975; 1991).
Según Cabrera, Alonso y López (2017), factores psíquicos negativos como el miedo, la ansiedad y la depresión favorecen la aparición y evolución de enfermedades somáticas. Walter Cannon ya había señalado en 1929 la importancia del equilibrio mente-cuerpo a través de la homeostasis, mientras que George Engel (1977) propuso el modelo biopsicosocial como nueva visión de la salud (Fernández-Carballosa, et al,.2018). Engel (1977) al proponer dicho modelo como una alternativa fundamental reconociendo que los procesos de salud y enfermedad son resultado de la interacción dinámica entre factores biológicos, psicológicos ysociales, abrió camino al desarrollo de áreas interdisciplinares como la psiconeuroinmunoendocrinología, que estudian la interrelación entre los sistemas nervioso, endocrino, inmune y psicológico, proporcionando un marco amplio para comprender y aplicar terapias integrativas y complementarias, como podría ser la terapia de sonido con gong como lo estamos estudiando en esta investigación.
Solomon, Solomon, G.F. (2001) considerado el padre de la psiconeuroinmunología, evidenció que los trastornos emocionales podían alterar la inmunidad, abriendo la puerta a
terapias integrativas (Fernández-Carballosa, 2018). Investigaciones recientes confirman que prácticas como la meditación, la visualización, el reiki y la musicoterapia pueden modular
positivamente parámetros inmunológicos como el aumento de IgA (Fernández-Carballosa, et al,.2018).
5.5. Psiconeuroinmunología y terapias complementarias
En el contexto anterior describimos cómo la PNIE proporciona un marco explicativo para comprender cómo las terapias vibracionales, como el gong, impactan en la regulación emocional, reducen el estrés y fortalecen la inmunidad, actuando como coadyuvantes en el tratamiento de enfermedades crónicas. (Fernández-Carballosa et al., 2018).
La evidencia científica ha demostrado que la música no sólo cumple una función estética, sino que tiene un impacto directo en el sistema nervioso y emocional. En un ensayo clínico aleatorizado, Warth et al. (2015) comprobaron que la escucha receptiva de música en pacientes oncológicos redujo significativamente los niveles de ansiedad y aumentó la relajación, en comparación con un grupo control. Este hallazgo respalda el fundamento psiconeuroinmunológico de que estímulos sensoriales y emocionales positivos pueden modular la respuesta al estrés y favorecer el equilibrio interno. Desde esta perspectiva, la terapia de sonido con gong se inscribe dentro de las intervenciones complementarias capaces de generar beneficios medibles en el ámbito fisiológico y emocional, reforzando así su potencial como herramienta coadyuvante en enfermedades crónicas.
La psiconeuroinmunología ha demostrado que los sistemas nervioso, endocrino e inmune no operan de manera aislada, sino que forman una red de comunicación bidireccional regulada por hormonas, neurotransmisores y citoquinas. Besedovsky y Rey (2007) subrayan cómo esta interacción dinámica permite comprender la influencia del estrés y las emociones sobre la respuesta inmune, configurando un campo de estudio que une fisiología y psicología. Esta perspectiva resulta fundamental para la presente investigación, pues respalda la hipótesis
de que intervenciones basadas en la modulación de estados emocionales —como la terapia de sonido con Gong— pueden influir indirectamente en la regulación del sistema inmunológico.
5.6. Infecciones Crónicas por Citomegalovirus (CMV) y Epstein-Barr (EBV)
El CMV y el EBV pertenecen a la familia de los herpesvirus, caracterizada por la capacidad de permanecer latentes y reactivarse periódicamente (González Izquierdo, 2002). El CMV suele producir infecciones persistentes que pueden ser asintomáticas, pero generan estimulación constante de linfocitos T, contribuyendo a linfocitosis crónica. El EBV, responsable de la mononucleosis infecciosa, se asocia a proliferaciones linfocíticas persistentes y en algunos casos a linfomas o síndromes linfoproliferativos (Martínez Pacheco, 2018).
El virus de Epstein-Barr (VEB), también denominado herpesvirus humano tipo 4, es uno de los virus más prevalentes en la población mundial. La mayoría de las personas adquiere la infección en la niñez, generalmente de manera asintomática. Tras la infección inicial, el VEB permanece en estado de latencia en el organismo, con la posibilidad de reactivarse, especialmente en individuos inmunocomprometidos. En estos casos, puede ocasionar fatiga, fiebre, faringitis, linfadenopatía cervical, esplenomegalia, hepatomegalia y exantema. El virus se transmite principalmente a través de la saliva —por besos, utensilios o juguetes contaminados—, aunque también puede propagarse mediante transfusiones, trasplantes y contacto sexual. Su capacidad de permanecer latente y reactivarse constituye un factor de riesgo en patologías inmunológicas y hematológicas crónicas (CDC, 2025).
El citomegalovirus (CMV) es otro miembro de la familia de los herpesvirus que infecta a personas de todas las edades. Se estima que cerca de un tercio de los niños en edad preescolar y más de la mitad de los adultos antes de los 40 años ya han adquirido el virus. Una vez en el organismo, el CMV persiste de por vida en estado latente, con posibilidad de reinfección o reactivación. En individuos sanos suele ser asintomático o causar un cuadro leve de fiebre, faringitis y adenopatías, aunque también puede inducir hepatitis o mononucleosis. En pacientes inmunodeprimidos, la infección puede comprometer órganos vitales como hígado, pulmones, tracto gastrointestinal y retina. En el caso de infecciones congénitas, se asocia con secuelas neurológicas y pérdida auditiva. Su transmisión ocurre a través de fluidos corporales, contacto sexual, leche materna, transfusiones y trasplantes (CDC, 2025).
La coexistencia de ambas infecciones en un mismo paciente puede confundir el diagnóstico clínico, simulando una leucemia prolinfocítica. Este fue el caso del presente estudio, en el que finalmente se estableció la presencia de linfocitosis T reactiva a estas infecciones virales.
5.7. Musicoterapia
La musicoterapia como disciplina científica se remonta a tiempos de la Grecia antigua. Las sociedades primitivas ya tenían conocimiento de las cualidades terapéuticas de la música y la incluían como un elemento más en sus rituales de sanación. Pitágoras, considerado el padre de la musicoterapia, la utilizaba para tratar enfermedades mentales. Platón hablaba de los efectos de la música para crear distintos estados morales en los pacientes. Aristóteles, por su parte, creía que la música servía para ayudar en la educación, ya que es un factor de gran influencia en el carácter de las personas (Yáñez Amorós, 2011). La musicoterapia se define como el uso profesional de la música y sus elementos para promover comunicación, aprendizaje, expresión y procesos terapéuticos (Federación Mundial de Musicoterapia, citada en Zain, 2014). La musicoterapia, como campo disciplinar, ha encontrado en las definiciones de Bruscia un referente central para su consolidación académica y clínica. En sus ediciones de Defining Music Therapy (2014), este autor plantea que la musicoterapia no se limita al uso estético de la música, sino que constituye un proceso sistemático en el cual se emplea la experiencia musical y sus relaciones para promover cambios en la salud de la persona. Esta perspectiva dialoga de manera fecunda con los hallazgos de la psiconeuroinmunología, disciplina cuyos pioneros, Ader y Cohen (1975, 1991), demostraron que los procesos psicológicos y las respuestas inmunológicas se encuentran estrechamente vinculados, abriendo el camino para comprender cómo las intervenciones basadas en experiencias sensoriales y emocionales —como la música y el sonido— pueden incidir en la modulación de la respuesta inmune.
En oncología, se ha demostrado que la musicoterapia favorece la relajación, mejora el estado emocional y reduce el dolor, con resultados estadísticamente significativos (Bradt, Dileo, & Magill, 2016). Estos hallazgos apoyan la utilización de la música como terapia complementaria, más allá de su función estética. La musicoterapia ha sido ampliamente estudiada como una disciplina que integra elementos musicales y clínicos para promover la salud física, emocional y social. Su efectividad en el ámbito hospitalario y oncológico ha sido respaldada por numerosos estudios que muestran mejoras significativas en la reducción de la ansiedad, la percepción del dolor y el afrontamiento de situaciones de estrés. Una revisión sistemática Cochrane (Bradt et al., 2016) concluyó que la musicoterapia contribuye a mejorar la calidad de vida, disminuye los niveles de ansiedad y depresión, y favorece la sensación de bienestar en pacientes con cáncer, consolidándola como una herramienta complementaria de gran valor. La musicoterapia puede influir positivamente en el sistema inmunitario por su capacidad de relajación y ser un buen antídoto contra el estrés. Se sabe que éste aumenta la producción de cortisol, adrenalina y noradrenalina los cuales reprimen el sistema inmunológico (Jiménez Gil, 2025). Desde la perspectiva de la psiconeuroinmunología, la música actúa como moduladora de la respuesta al estrés, regulando la actividad del sistema nervioso autónomo y favoreciendo el equilibrio hormonal e inmunológico. Ensayos clínicos como el de Warth et al. (2015) han demostrado que la escucha receptiva de música puede inducir estados de relajación profunda, evidenciando beneficios estadísticamente significativos en pacientes oncológicos. En este marco, la terapia con gong se posiciona como una extensión natural de la musicoterapia, pues ofrece un espectro vibracional y armónico más amplio, capaz de estimular tanto la dimensión sensorial como la emocional del individuo.
5.8. Terapia de Sonido con Gong
El gong es un instrumento ancestral de gran riqueza armónica. Sus vibraciones generan ondas acústicas que inducen estados de relajación profunda y meditación, reduciendo el estrés y favoreciendo la homeostasis (Healthline, 2024). En el ámbito de las terapias vibracionales, diferentes instrumentos han sido estudiados por su potencial terapéutico. Goldsby et al. (2016), en un ensayo clínico sobre los cuencos tibetanos, evidenciaron una reducción significativa de la tensión, la depresión, la ira y la fatiga, así como un aumento del bienestar espiritual. Estos hallazgos refuerzan la eficacia del sonido como herramienta terapéutica. El gong con su gran espectro sonoro genera un campo vibracional expansivo pleno des armónicos que envuelven. Corespi (2012) describe el gong como un “instrumento de resonancia integral” capaz de inducir estados meditativos profundos y facilitar la homeostasis del organismo. El gong ofrece un alcance sonoro singular que lo convierte en un recurso terapéutico diferenciado.
Fabien Maman (2005, 2012) mostró en su experimento sonoro-celular que las células sanas se revitalizan con sonidos acústicos, mientras que las células cancerígenas pueden desestabilizarse y destruirse bajo la acción de los armónicos de instrumentos como el gong. Según Maman, los armónicos “son el espacio donde ocurre la verdadera sanación” (Maman, 2005).
Zain (2014) describe el baño sonoro como una experiencia de sostén e ingravidez, donde el paciente se deja envolver por vibraciones acústicas que generan confianza y seguridad. Estas experiencias han sido relacionadas con la reducción de ansiedad y la modulación del sistema nervioso parasimpático.
En la investigación aquí presentada, el gong se utilizó como herramienta vibracional complementaria, observándose efectos positivos tanto en parámetros inmunológicos como en la percepción subjetiva de relajación y bienestar.
La terapia de sonido se ha constituido como una herramienta vibracional de profundo impacto en el bienestar humano. A diferencia de la musicoterapia, que emplea la música de manera estructurada y relacional, la terapia de sonido centra su potencial en la vibración acústica natural y en los efectos que esta produce sobre el cuerpo, la mente y las emociones. El fundamento científico de la terapia de sonido con gong puede comprenderse dentro de los aportes de Fabien Maman, considerado el padre de la terapia vibracional. Sus experimentos pioneros en 1981 documentaron, mediante registros fotográficos, cómo las ondas acústicas podían modificar la forma y la vitalidad de las células humanas, demostrando así el impacto directo del sonido sobre la materia viva (Valenti, 2024). Más adelante, Maman desarrolló un sistema terapéutico basado en la aplicación de vibraciones en puntos de acupuntura, utilizando diapasones como herramientas precisas para restablecer el equilibrio energético del organismo (Masala & Merolle, 2017). En este marco, el gong se sitúa como un instrumento de gran riqueza armónica y vibracional, cuya resonancia global actúa sobre el cuerpo físico y sutil, amplificando los principios de la terapia vibracional descritos por Maman y ofreciendo un medio eficaz para la modulación psicoemocional y la homeostasis.
La Terapia de Sonido puede considerarse como tratamiento complementario seguro y no invasivo, útil para promover el bienestar físico, mental y emocional. Puede utilizarse para acompñar otros tipos de tratamientos médicos, debido a la realización de estudios científicos que demuestran su validez con resultados positivos en muchos de los campos en los que se tratan casos de dolor, estrés y ansiedad… (Sánchez & Shing, 2025).
Fabien Maman, pionero en la terapia vibracional, demostró en sus investigaciones que las células humanas responden de manera sensible a las frecuencias acústicas. Según sus experimentos, las <células sanas se revitalizan y fortalecen al exponerse a sonidos acústicos, mientras que las células cancerígenas se desestabilizan progresivamente hasta colapsar bajo la influencia de los armónicos producidos por instrumentos como el gong (Maman, 2005, 2012). Maman concluyó que “el sonido acústico ofrece espacio y tiempo entre cada nota a través de sus armónicos, y es en este espacio donde la verdadera sanación puede ocurrir” (Maman, 2005, p. 47). También observó que, cuando las células entraban en afinidad vibratoria con una nota específica, su campo energético se transformaba en mandalas de colores vibrantes, lo que lo llevó a postular la existencia de una “Nota Fundamental®” capaz de inducir armonía celular (Maman, 2012).
Jonathan Goldman, otro referente de la terapia de sonido, ha desarrollado la fórmula: “Frecuencia + Intención = Sanación”, destacando que no sólo la vibración sonora, sino también la intención del terapeuta y del receptor son determinantes en el proceso de curación (Goldman, 1996). Este principio refuerza la visión de Maman sobre la conciencia vibratoria de las células, conectando el aspecto fisiológico con el espiritual: principio de resonancia.
Desde un enfoque filosófico y espiritual, Hazrat Inayat Khan señaló que “la música es el sonido del alma”, y que la vibración sonora constituye el principio creador del universo (Inayat Khan, 2011). Su obra aporta un sustento místico al campo terapéutico, subrayando la
Los efectos de la terapia de sonido con gong en sangre: dimensión trascendental del sonido como puente entre el cuerpo, la mente y lo sagrado.
En el ámbito clínico contemporáneo, Zain (2014) describe la experiencia del baño sonoro como un estado de ingravidez y sostén, donde el paciente, recostado y con los ojos cerrados, es literalmente “bañado” por sonidos provenientes de instrumentos y la voz del terapeuta. Según Lecourt (citada en Zain, 2014, p. 140), esta técnica está ligada a experiencias de cuidado y confianza, facilitando procesos de relajación profunda y reconexión emocional.
5.8.1. Evidencia clínica reciente: Gong y bienestar en pacientes oncológicos
La evidencia empírica respalda cada vez más el uso de terapias sonoras en contextos médicos. Un estudio reciente de Sandes (2022) evaluó los efectos de baños de gong en mujeres en posoperatorio de cáncer de mama, encontrando mejoras significativas en parámetros de bienestar subjetivo, reducción de ansiedad y aumento de la percepción de calidad de vida. Estos hallazgos fortalecen la idea de que el gong puede ser un recurso coadyuvante en procesos de recuperación física y emocional.
La convergencia de la investigación experimental de Maman (2005, 2012), el principio vibracional propuesto por Goldman (1996), la visión mística desarrollada por Inayat Khan (2004, 2011), la clínica vibroacústica descrita por Zain (2014) y la evidencia contemporánea presentada por Sandes (2022) configuran un marco integral para comprender la terapia de sonido con gong. Este enfoque multidimensional no sólo actúa a nivel fisiológico e inmunológico, sino también en planos emocionales, energéticos y espirituales, integrándose de manera armónica con el paradigma de la psiconeuroinmunoendocrinología.
Según Maerean (2018), “usar terapias complementarias puede ser una buena opción terapéutica, ya que proporcionan importantes beneficios, aumentando el bienestar y la calidad de vida de los pacientes oncológicos”.
5.9. Marco legal: Colombia
5.9.1.Terapia de sonido con Gong como práctica complementaria
En Colombia, el uso de terapias complementarias ha ido ganando reconocimiento dentro del sistema de salud. Aunque la terapia de sonido con gong no está aún regulada de manera específica por la legislación nacional, existen disposiciones generales que permiten su aplicación como herramienta de bienestar dentro de enfoques integrativos. El Ministerio de Salud y Protección Social, a través de la Resolución 1441 de 2013, establece lineamientos para la práctica de las medicinas alternativas, reconociendo entre ellas las terapias vibracionales y sonoras, como las vinculadas al uso del gong.
La Ley 1164 de 2007 reconoce la formación y el ejercicio de terapias alternativas siempre que respeten la autonomía del paciente y la ética profesional. La Política Nacional de Medicinas y Terapias Alternativas (PNMTA)(2014) promueve la inclusión de prácticas como la musicoterapia y otras intervenciones no farmacológicas en el modelo integral de salud. La Resolución 3100 de 2019 habilita espacios de bienestar donde estas terapias pueden aplicarse, siempre que no sustituyan la atención médica convencional. Este marco legal respalda la posibilidad de incorporar la Terapia de Sonido con Gong como intervención complementaria de bienestar.
5.10. Marco social
La salud es un fenómeno integral que involucra no sólo aspectos biológicos, sino también psicológicos, culturales y sociales. En ese sentido, toda intervención terapéutica impacta directa o indirectamente el entorno del paciente, sus vínculos afectivos y sus redes comunitarias. La linfocitosis T, aunque es una condición médica que se manifiesta en el sistema inmunológico, también genera efectos emocionales, laborales y familiares que afectan la calidad de vida de la persona.
En contextos donde los tratamientos médicos convencionales son insuficientes o generan un fuerte desgaste emocional, las terapias complementarias cobran especial relevancia como canales de contención psicoafectiva y herramientas para la resignificación del proceso de enfermedad. La terapia de sonido con Gong se inscribe en esta lógica, promoviendo un espacio de escucha profunda, silencio interno y reconexión sensorial, lo cual tiene un impacto positivo no sólo en el individuo, sino también en su manera de relacionarse con los otros.
El presente estudio se enmarca en una realidad social donde cada vez más personas buscan nuevas formas de bienestar que integren cuerpo, mente y espíritu. La sociedad contemporánea, atravesada por altos niveles de estrés, medicación excesiva y enfermedades crónicas, ha comenzado a valorar prácticas ancestrales y holísticas que abren nuevos
caminos de sanación. En este contexto, la terapia de sonido con Gong no sólo acompaña procesos de enfermedad, sino que también restaura la dimensión comunitaria del cuidado, al crear espacios compartidos de vibración, armonía y resonancia colectiva. “El sonido es el velo entre el mundo visible y el invisible.” (Inayat Khan, 1996)
En un contexto marcado por el aumento de enfermedades crónicas y trastornos del sistema inmunológico, la sociedad colombiana ha comenzado a mostrar un creciente interés por las terapias integrativas. Esto responde, en parte, al deseo de los pacientes de asumir un rol activo en su proceso de sanación, buscando alternativas que aborden no sólo los síntomas físicos, sino también las dimensiones emocionales, mentales y espirituales de la salud.
La terapia de sonido con gong se inserta en este movimiento social de retorno a lo natural, lo sensorial y lo vibracional. En zonas urbanas de Colombia, especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, han proliferado centros de sanación y espacios terapéuticos que incorporan instrumentos ancestrales como el gong. Estos espacios ofrecen no sólo alivio sintomático, sino también contención emocional y experiencias de reconexión
interior. “La salud es un tejido vivo que se fortalece no sólo con medicamentos, sino con el cuidado integral del cuerpo, la mente y el espíritu.” (Ministerio de Salud y Protección Social,
2014). El Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia en 2014 promovió la idea de que la salud es un concepto integral, que va más allá de la simple administración de medicamentos y que requiere un enfoque holístico que involucre a todos los actores de la sociedad.
En Colombia ya existen estudios clínicos que confirman el impacto positivo de terapias de sonido: por ejemplo, Suárez et al. (2023) demostraron que la terapia de acondicionamiento sonoro mejoró significativamente la intensidad del tinnitus y la calidad de vida en pacientes con pérdida auditiva leve a moderada, posicionando este enfoque como una alternativa terapéutica viable en el contexto médico del país.
En Colombia, profesionales como Carlos Oswaldo Parra (Universidad del Rosario) describen la terapia de sonido como una práctica que emplea instrumentos como el gong, cuencos tibetanos, campanas, diapasones, tambores para inducir un estado de homeostasis y relajación profunda, favoreciendo el equilibrio emocional y físico del participante (Parra, 2025).
La presente investigación se sitúa en ese cruce entre ciencia, arte y sociedad, proponiendo un modelo de intervención accesible, no invasivo y profundamente humano, con especial resonancia en comunidades que valoran tanto lo espiritual como lo científico en el cuidado de la salud.
6. METODOLOGÍA
6.1. Diseño del estudio
Se ha desarrollado un estudio de caso único con enfoque cuantitativo, descriptivo y de tipo cuasi-experimental, basado en un diseño de observación longitudinal. La intervención consistió en la aplicación de una terapia de sonido con gong, con el objetivo de evaluar sus efectos en indicadores inmunológicos (mediante hemogramas IV método automatizado) y de bienestar general (mediante una escala tipo Likert repetida en cada sesión).
La intervención fue aplicada en 25 sesiones a un paciente diagnosticado inicialmente con linfocitosis T. En 15 de estas sesiones se realizaron análisis biomédicos pre y post intervención. Asimismo, se incluyó una sesión comparativa con una persona sana, sin diagnóstico médico, a quien también se le realizaron las mediciones correspondientes para un total de 26 sesiones de terapia de sonido.
6.2. Participantes
El estudio contó con un único sujeto principal: un varón de 49 años, voluntario, inicialmente diagnosticado con linfocitosis T. Posteriormente, una biopsia de médula ósea descartó leucemia, confirmando una alteración linfocitaria asociada a infección crónica por Citomegalovirus y Epstein-Barr.
Los criterios de inclusión fueron los siguientes:
• Diagnóstico clínico confirmado.
• Disposición voluntaria para participar.
• Compromiso con la asistencia regular a las sesiones.
Además, se incluyó una sesión puntual de terapia con un sujeto sano de 48 años como control, sin diagnóstico médico previo, a quien se aplicaron los mismos procedimientos de evaluación.
6.3. Contexto y duración del estudio
El estudio se desarrolló entre el 28 de junio de 2024 y el 8 de abril de 2025, con un total de 25 sesiones distribuidas entre una y dos veces por semana. Las sesiones se realizaron en un entorno controlado, con baja estimulación sensorial (luz tenue, silencio y temperatura estable), y una duración aproximada de 50 a 55 minutos por sesión. La sesión número 26 diseñada para el sujeto sano fue realizada el 27 de mayo de 2025, sumando 26 encuentros.
• Instrumento principal: Gong Maitreya terapéutico de 24” (frecuencia 121.8 Hz).
• Sesión control (n.º 19): intervención sin gong, utilizando meditación y reiki.
• Desde el 28 de febrero de 2025: el paciente inició medicina funcional de forma complementaria.
• Sesión comparativa (n.º 26): realizada con el sujeto sano, el 27 de mayo de 2025.
6.4. Instrumentación
Los siguientes instrumentos se utilizaron por su potencial para inducir estados de conciencia modificada y estimular respuestas fisiológicas:
• Gong Maitreya bronce oscuro, 24”, nota fundamental B2, frecuencia 121.8 Hz.
• Mazas: Gong Maitreya y Paiste M5.
• Flumies: Ollihess Crazy E-Gong, Egg Flumie, Lava Edition 30.
• Cuenco delfín: 8 cm, nota A5 (879.8 Hz).
• Crótalos: G1-G6 (1597 Hz).
• Ocarina: D5-B5 (794.2 Hz); Colibrí precolombino G6-E7 (1559–2679 Hz).
• Palo de lluvia y cascabeles.
• Shanti Bell de fuego (60.3 Hz).
• Diapasón: C3 (128 Hz).
• Voz: canto terapéutico con mantras originales y tradicionales.
6.5. Diseño de las sesiones
Cada sesión siguió una estructura organizada en cinco fases:
- Apertura (10 min): diálogo con el paciente para conocer su estado físico y emocional.
- Relajación (5 min): práctica guiada de mindfulness/Yoga Nidra.
- Inicio sonoro (10 min): sonidos suaves: cuencos, crótalos, ocarina y canto canalizado.
- Terapia central (22 min): secuencias centradas en chakras 1, 2 y 4 principalmente, y técnicas de purificación energética y sanguínea. Durante todo el proceso (25 terapias) realicé toques con códigos sagrados de limpieza y purificación de la sangre: 208 y 31, respectivamente. Y en las primeras 10 sesiones utilicé el código sagrado para leucemia: 583.
- Cierre (10 min): integración en silencio, mantras, diapasón en cada chakra, sonidos finales y guía de regreso.
6.6. Recolección de datos
6.6.1. Escala tipo Likert
Se utilizó el Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01, compuesto por 6 ítems que evaluaban el estado físico general y emocional del paciente como también del sujeto sano. La escala de respuesta abarcaba de 0 (nada) a 4 (muchísimo).
• Aplicación: presencial.
• Frecuencia: antes y después de cada sesión.
• Duración de llenado: aproximadamente 5 minutos por aplicación.
• Formato: físico y paciente conocido.
• Consentimiento: firmado previamente, garantizando voluntariedad y confidencialidad.
Se aplicaron también cuestionarios generales al inicio y final del tratamiento, con el fin de evaluar percepciones, expectativas y satisfacción global del paciente.
6.6.2. Pruebas biomédicas
Se realizaron análisis de sangre (hemogramas IV método automatizado) antes y después de 15 de las 25 sesiones de intervención con el paciente. En la sesión comparativa con el sujeto sano sin diagnóstico también se realizó extracción sanguínea pre y post sesión, sumando un total de 26 sesiones. Todos los análisis fueron realizados de forma presencial.
La confidencialidad de los datos fue respetada conforme a la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.
6.6.3. Aplicación de cuestionarios en el tiempo
Los cuestionarios se aplicaron en diferentes fases del proyecto para observar cambios en percepciones, expectativas o resultados. La temporalidad de las aplicaciones fue:
T1 (línea base): Se realizó tratamiento de 9 meses de estudio de forma regular llevando a cabo de 1 a 6 sesiones en un mes dependiendo del tiempo del paciente. Se hizo una primera fase cualitativa con la aplicación del Cuestionario tipo Likert del 28 de junio al 19 de diciembre de 2024, meses 1 al 6. Y se continuó haciendo dicho cuestionario hasta el final del proceso.
T2 (seguimiento y tratamiento en sangre): Se realizó tratamiento de 9 meses de estudio de forma regular llevando a cabo de 1 a 6 sesiones en un mes dependiendo del tiempo del paciente. La recogida de información biomédica con medición en hemograma fue del 9 de enero al 8 de abril de 2025.
T3 (Final/Comparación con persona sana): realizada 27 de mayo de 2025.
6.6.4. Tratamiento y análisis de los datos
Los datos obtenidos fueron analizados mediante estadística descriptiva. En primer lugar, las respuestas del Cuestionario tipo Likert aplicadas antes y después de cada sesión fueron organizadas para evaluar los cambios en las percepciones del paciente en cuanto a su estado físico y emocional. Por otro lado, los resultados biomédicos de los hemogramas, tomados también antes y después de las sesiones de terapia de sonido, fueron tratados con pruebas de comparación de medias para muestras relacionadas (pre-post). El análisis incluyó:
• Cálculo de medias y desviaciones estándar para cada variable recogida.
• Comparación de resultados entre las fases T1 (evaluación inicial), T2 (seguimiento biomédico) y T3 (comparación final con persona sana).
• Observación de la evolución temporal de los indicadores mediante gráficos.
Todo el procesamiento y análisis de los datos se realizó utilizando Microsoft Excel, herramienta que permitió calcular los estadísticos y representar gráficamente la evolución de los indicadores. Además, se utilizaron los gráficos generados automáticamente en Google Forms para una visualización inicial de las tendencias en las respuestas del cuestionario tipo Likert.
7. RESULTADOS
7.1. Descripción general de la muestra: Resultados en el paciente con linfocitosis T durante las 25 sesiones de terapia de sonido en Escala tipo Likert
7.1.1. Resultados Escala Tipo Likert en gráficos: Estado físico general
El estudio contó con la participación de un paciente de 49 años diagnosticado con linfocitosis T y un sujeto saludable de 48 años sin patologías conocidas. Se aplicó el Cuestionario Beneficios Gong Vikrampal V22-01, validado previamente, durante 25 sesiones al paciente (junio 2024 – abril 2025) y en una sesión al sujeto sano (mayo 2025).
7.1.2. Estado físico general.
Ítems evaluados:
• Tengo energía
• Tengo dolor
• Me siento enfermo
Antes de las sesiones:
• Energía: Predominaron niveles medios a bajos (“Algo” y “Un poco”).
• Dolor: Alta frecuencia en “Mucho” y “Un poco”.
• Enfermedad: Predominaron “Nada” y “Un poco”, aunque también aparecieron “Algo” y “Mucho”.
Los efectos de la terapia de sonido con gong en sangre:
Después de las sesiones:
• Energía: Aumento progresivo, predominando “Mucho” y “Muchísimo”.
• Dolor: Disminución significativa, predominando “Nada”.
• Enfermedad: Casi la totalidad reportó “Nada”.
Interpretación: La terapia con gong favoreció el incremento de energía percibida, la reducción del dolor físico y la disminución de la sensación de enfermedad.
7.1.3. Resultados Escala Tipo Likert en gráficos: Estado emocional

7.1.4. Estado emocional. Ítems evaluados:
• Me siento triste
• Nivel de estrés
• Nivel de ansiedad
Antes de las sesiones:
• Tristeza: Aunque predominó “Nada”, se observaron niveles en “Un poco” y “Algo”.
• Estrés y ansiedad: Se concentraron en niveles medios y altos (“Un poco”, “Algo” y “Mucho”).
Después de las sesiones:
• Tristeza: Disminuyó drásticamente, predominando “Nada”.
• Estrés: Desapareció casi por completo.
• Ansiedad: Se redujo a mínimos (“Un poco”).
Interpretación: Se evidenció una disminución marcada de la tristeza, el estrés y la ansiedad tras las sesiones de gong.
7.2. Comparación del paciente con sujeto saludable
Un hombre de 48 años, sin patologías crónicas, respondió el mismo cuestionario en una sesión única. Como parte del fortalecimiento del análisis, se incluyó un sujeto saludable sin antecedentes de Linfocitosis T ni enfermedades inmunológicas para comparar los efectos inmediatos de una sesión de baño de gong frente a los resultados observados en el paciente con linfocitosis T.

Estado físico:
• Energía: Nivel medio-bajo antes → aumento tras la sesión.
• Dolor: Inicialmente medio-alto → disminuyó a medio-bajo.
• Enfermedad: Reportó sentirse “un poco enfermo” → permaneció igual tras la sesión.
Estado emocional:
• Tristeza: “Nada” en ambas mediciones.
• Ansiedad: Nivel medio antes → descendió a “Nada”.
• Estrés: Alto antes → se redujo a medio-bajo.
Interpretación: El sujeto sano mostró una mejora leve y puntual en contraste con el paciente que experimentó mejoras progresivas y sostenidas a lo largo de las 25 sesiones. Se observa una disminución en niveles de estrés, ansiedad y dolor físico, lo cual sugiere un efecto relajante y modulador, incluso en un organismo sano. El nivel de energía se mantuvo alto, lo que indica que la relajación inducida no comprometió el estado de vitalidad. El sujeto saludable presentó una reducción leve en todos los parámetros inmunológicos y emocionales tras una sola sesión de baño de gong.

7.2.1. Interpretación de la Figura 8. Comparación Resultados Cuestionario tipo Likert del Paciente vs. Persona Saludable
La comparación entre el paciente con diagnóstico de linfocitosis T y la persona saludable evidencia diferencias notables en la manera en que ambos respondieron al baño sonoro con gong. Mientras que en la persona saludable los puntajes de la escala Likert permanecieron estables y altos desde el inicio, el paciente mostró un ascenso progresivo y marcado en todos los ítems evaluados tras las 25 sesiones. Este contraste sugiere que el efecto terapéutico del gong resulta especialmente significativo en contextos de desequilibrio físico o emocional, donde existe mayor margen de mejoría.
El hallazgo respalda la hipótesis de que las terapias sonoras funcionan como un estímulo regulador capaz de promover homeostasis. Para el paciente, la práctica estuvo asociada a mejoras sostenidas en la percepción del sueño, la vitalidad, la calma emocional y la reducción de síntomas de ansiedad. En cambio, en la persona sana, al no presentar alteraciones de base, los beneficios percibidos se mantuvieron en un nivel constante, lo que sugiere que el gong actúa más como un modulador que como un potenciador en quienes ya gozan de un equilibrio basal.
Este patrón concuerda con estudios previos de Zain (2014), donde la terapia vibroacústica mostró mayores efectos en individuos con desajustes emocionales, y con los reportes de Sandes (2025), quien demostró beneficios clínicos significativos en pacientes en condiciones de vulnerabilidad (posoperatorio de cáncer de mama). Asimismo, se alinea con la visión de Maman (2005, 2012), que plantea que las células alteradas son más sensibles a los campos vibratorios armónicos, en contraste con las células sanas que ya mantienen una coherencia resonante.
Desde la perspectiva de la psiconeuroinmunoendocrinología, esta diferencia entre paciente y control también puede explicarse por la interacción entre percepción subjetiva de bienestar y respuesta inmunológica. La reducción de estrés en el paciente, reflejada en la escala, se correlaciona con un potencial descenso en la actividad del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal y un impacto positivo en la regulación linfocitaria (Ader & Cohen, 1991; Besedovsky & Rey, 2007).
En conclusión, la Tabla 6 demuestra que el gong ejerce un efecto diferencial más visible en quienes presentan un estado previo de disfunción, lo que fortalece la pertinencia de su uso como intervención complementaria en casos clínicos de alteraciones inmunológicas.
7.2.2. Interpretación global de la Escala tipo Likert
Los hallazgos muestran:
– Efectos diferenciales: El paciente experimentó mejoras sostenidas en vitalidad, reducción del dolor, disminución de síntomas emocionales y percepción de bienestar. En contraste, el paciente con linfocitosis T experimentó reducciones más marcadas y sostenidas a lo largo de 25 sesiones.
Esto sugiere que la terapia de sonido puede tener un efecto inmediato de modulación tanto física como emocional, actuando de manera ajustada al estado fisiológico del receptor.
– En el sujeto sano: Los cambios fueron leves y puntuales, sugiriendo que el gong actúa como modulador homeostático más que como potenciador en individuos equilibrados.
– Base teórica: Estos resultados coinciden con investigaciones en musicoterapia y vibroacústica (Goldman, 1996; Zain, 2014; Sandes, 2025) y se alinean con la psiconeuroinmunoendocrinología, que vincula la reducción del estrés con la modulación del eje HPA y la regulación linfocitaria (Ader & Cohen, 1991; Besedovsky & Rey, 2007).
Los resultados obtenidos a partir de la aplicación del cuestionario tipo Likert reflejan cambios significativos en la percepción subjetiva del bienestar físico, emocional y mental del paciente. Se observa una clara tendencia a la mejora en los seis ítems evaluados, con un desplazamiento de las puntuaciones hacia los valores superiores de la escala tras la intervención con baños de gong. Esto sugiere que la terapia de sonido favoreció un proceso de regulación emocional, incremento de la vitalidad y disminución de los niveles de ansiedad y estrés percibido. Estos hallazgos coinciden con investigaciones previas en el campo de la musicoterapia y la terapia vibroacústica, donde se ha documentado que la exposición a frecuencias armónicas induce estados de relajación profunda y reducción del malestar psicológico (Goldman, 1996; Zain, 2014). De igual manera, Sandes (2025) reportó en mujeres en posoperatorio de cáncer de mama que la terapia de gong contribuyó de manera significativa a la mejoría del estado emocional, reforzando el carácter terapéutico de las experiencias sonoras.
La mejoría observada en la escala también puede entenderse bajo el marco de la psiconeuroinmunoendocrinología, dado que la reducción del estrés y el aumento del bienestar se relacionan con la modulación del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal y la disminución de mediadores inflamatorios que afectan directamente la función inmunológica (Ader & Cohen, 1991; Besedovsky & Rey, 2007). Esto implica que los efectos subjetivos recogidos en el cuestionario no se limitan a la esfera psicológica, sino que pueden estar correlacionados con mecanismos fisiológicos de relevancia clínica para pacientes con trastornos inmunológicos como la linfocitosis T.
En conclusión, la terapia de sonido con gong no sólo genera efectos sensoriales inmediatos, sino que favorece la regulación emocional y fisiológica, mostrando mayor impacto en contextos de desequilibrio inmunológico. Los resultados de la escala Likert respaldan la hipótesis de que la terapia de sonido con gong actúa como un modulador integral del bienestar, alineándose con el objetivo general de evaluar la eficacia del gong como terapia complementaria en el fortalecimiento del sistema inmune y en la calidad de vida del paciente estudiado.
7.3. Descripción general de la muestra: Resultados en el paciente con linfocitosis T en 15 sesiones de terapia de sonido en Hemograma IV Método Automatizado
7.3.1. Resultados exámenes:Hemograma del paciente en gráficos y tablas

7.3.2. Interpretación de la Tabla 5
La Tabla 5 presenta el recuento de linfocitos en número absoluto y porcentaje, así como de glóbulos blancos totales en hemograma, comparando los valores obtenidos en el paciente antes y después de las sesiones de terapia de sonido con gong entre el 9 de enero y el 8 de abril de 2025. Se observa una tendencia hacia la disminución progresiva de los linfocitos totales en número absoluto y en proporción relativa, acompañada de una modulación en el conteo global de glóbulos blancos, lo cual sugiere un efecto regulador de la intervención vibracional sobre el sistema inmune.
Estos cambios, aunque no implican una normalización completa, indican un posible proceso de estabilización inmunológica, coherente con la evidencia de la psiconeuroinmunología que señala la influencia de estados de relajación profunda en la modulación de las funciones.
La Tabla 5 evidencia el comportamiento dinámico del sistema inmune del paciente a lo largo de las sesiones de terapia de sonido con gong, realizadas entre el 9 de enero y el 8 de abril de 2025.
1. Recuento de glóbulos blancos:
- Los valores se mantuvieron en el rango de referencia (4–10 ×10⁹/L) con leves fluctuaciones.
- Se observa que después de las sesiones hubo una tendencia hacia valores más bajos, especialmente en enero 17 (9.6 → 8.8), enero 21 (10.5 → 9.4) y marzo 20 (9.6 → 8.5).
- Esta modulación indica una posible acción reguladora del baño sonoro, previniendo picos de hiperleucocitosis.
2. Recuento absoluto de linfocitos:
- Los valores iniciales superaban consistentemente el rango normal (0.8–4 ×10⁹/L), con cifras entre 5.5 y 6.7 antes de las primeras sesiones.
- Tras los baños de gong, se registró una disminución progresiva en la mayoría de los controles, por ejemplo:
▪ 5.5 → 5.1 (enero 9)
▪ 6.1 → 3.5 (febrero 8)
▪ 6.2 → 4.7 (marzo 20) - Esto sugiere que la terapia sonora indujo un efecto modulador sobre la linfocitosis T, contribuyendo a la estabilización.
3. Porcentaje de linfocitos:
- Los valores iniciales eran muy superiores al rango normal (20–40%), alcanzando entre 55% y 66%.
- Tras la intervención, se observa una reducción relativa significativa, por ejemplo:
▪ 60.9% → 56.6% (enero 17)
▪ 61.3% → 53.2% (febrero 20)
▪ 63.7% → 56.3% (abril 8) - Estas reducciones indican un equilibrio progresivo del sistema inmune, con acercamiento a valores fisiológicos.
4. Sesión control sin gong (febrero 20, 2025):
- Se observa que, aunque hubo disminución parcial de linfocitos (6.7 → 5.2), la reducción porcentual fue menor comparada con sesiones donde sí intervino el gong.
- Esto refuerza la hipótesis de que el factor sonoro-vibracional del gong contribuye directamente en la modulación inmunológica.
En conjunto, los resultados de la Tabla 7 sugieren que la terapia de sonido con gong ejerce un efecto regulador sobre el sistema inmune, evidenciado en la disminución tanto del número absoluto como del porcentaje de linfocitos T, sin alterar de manera patológica el recuento global de glóbulos blancos. Estos hallazgos son consistentes con la literatura que señala que los estados de relajación profunda inducidos por frecuencias sonoras impactan en la psiconeuroinmunoendocrinología, favoreciendo la homeostasis (Fernández-Carballosa et al., 2018; Linares et al., 2008; Maman, 2005; Goldman, 1996).
La Tabla 5 muestra la evolución del recuento de glóbulos blancos y linfocitos (en valores absolutos y porcentuales) en el paciente a lo largo de las sesiones de terapia de sonido con gong entre enero y abril de 2025. Se observa que el número total de glóbulos blancos permaneció dentro de los rangos de referencia (4–10 ×10⁹/L), aunque con descensos posteriores a varias sesiones, lo que sugiere un efecto modulador en la respuesta leucocitaria sin comprometer la función inmunitaria.
En cuanto a los linfocitos, los valores iniciales se encontraban consistentemente elevados por encima del rango normal (0.8–4 ×10⁹/L y 20–40%), lo que confirmaba el cuadro de linfocitosis. Tras la mayoría de las sesiones de gong se registraron descensos tanto en valores absolutos como porcentuales, destacando reducciones significativas como el paso de 6.1 a 3.5 ×10⁹/L el 8 de febrero, o de 63.7% a 56.3% el 8 de abril. Este patrón indica un proceso de regulación progresiva de la linfocitosis.
La sesión control sin gong (20 de febrero) mostró una reducción menos marcada en el porcentaje de linfocitos (61.3% a 53.2%), lo que refuerza la hipótesis de que la vibración específica del gong contribuye de manera diferencial a la modulación inmunológica.
En conjunto, estos hallazgos evidencian que la terapia de sonido con gong puede favorecer la homeostasis inmunológica al reducir los niveles de linfocitos elevados sin alterar el equilibrio general de leucocitos. Dicho efecto puede interpretarse desde el paradigma de la psiconeuroinmunoendocrinología, que reconoce la interacción entre estados de relajación profunda, sistema nervioso autónomo y sistema inmune (Fernández-Carballosa, Raad-García, Góngora-Parra, & Aponte-Ramírez, 2018; Linares, Burón, Rodríguez, López, & Guadalupe, 2008; González & Izquierdo, 2002). Asimismo, estudios de Fabien Maman (2005, 2012) y Jonathan Goldman (1996) sugieren que las frecuencias sonoras inciden en la vibración celular y la armonización energética, mientras que Zain (2014) y Gaynor (2002) reportan efectos clínicos positivos de la vibroacústica y la musicoterapia en la regulación fisiológica.
7.3.3. Interpretación de la Figura 9
La Figura 9 presenta de forma comparativa los porcentajes de linfocitos antes y después de cada una de las 15 sesiones de terapia de sonido con gong realizadas entre enero y abril de 2025 en el paciente. El gráfico muestra un patrón general y consistente que refleja una tendencia decreciente progresiva en los valores post-sesión, en contraste con los niveles persistentemente elevados registrados al inicio de cada encuentro. Esta reducción repetitiva sugiere que el baño sonoro ejerce un efecto inmunomodulador inmediato regulando la hiperproliferación linfocitaria que caracteriza al paciente. (MedlinePlus, 2023; National Cancer Institute, 2023). Se observa que, aunque los valores basales antes de cada sesión se mantienen por encima del rango de referencia fisiológico (20–40%), la aplicación del baño sonoro induce de forma repetida una reducción transitoria del porcentaje linfocitario, acercándolo en varias mediciones a límites más próximos a la normalidad. Este comportamiento sugiere un efecto inmediato de la intervención sonora sobre los mecanismos de regulación inmunológica, posiblemente mediado por la modulación del eje psiconeuroinmunoendocrino (Fernández-Carballosa et al., 2018).
La magnitud de la disminución varía entre sesiones: en algunas, la reducción es marcada (por ejemplo, el 9 de enero, el 29 de enero y el 14 de marzo), mientras que en otras la variación es más leve (31 de enero, 26 de marzo). No obstante, el patrón de respuesta positiva es constante y aporta evidencia de un efecto reproducible. Este hallazgo se alinea con lo reportado en estudios de psiconeuroinmunología, que han demostrado que la relajación profunda y la reducción del estrés fisiológico pueden repercutir en la modulación de parámetros inmunitarios (González & Izquierdo, 2002). En todo el periodo analizado, los porcentajes se mantienen marcadamente elevados respecto al rango fisiológico, oscilando entre el 48% y el 67%. Este hallazgo confirma que el paciente presenta una linfocitosis crónica en términos relativos, lo que es consistente con su diagnóstico y con la proliferación anómala de linfocitos T.
Sin embargo, los datos revelan un patrón clínicamente significativo:
• Tras cada sesión de baño sonoro, el porcentaje de linfocitos muestra una tendencia descendente inmediata, con reducciones que, en ciertos casos, superan los 5 puntos porcentuales (ejemplo: 21 enero, 26 de febrero, 1 y 8 de abril).
• Aunque el nivel basal previo a las sesiones suele situarse por encima del 60%, al finalizar el ciclo terapéutico los valores tienden a estabilizarse en torno al 55–58%, lo que indica una modulación progresiva.
La figura también evidencia que, a pesar de las fluctuaciones propias de la dinámica inmunológica, existe una clara diferencia sistemática entre el “antes” y el “después” de las sesiones, lo que sugiere un efecto regulador directo de la terapia de gong sobre la proporción de linfocitos circulantes.
Este comportamiento puede explicarse desde la perspectiva de la psiconeuroinmunología: la inducción de estados profundos de relajación mediante vibración sonora disminuye la hiperactivación simpática y el nivel de cortisol, lo cual repercute en la disminución de linfocitos circulantes y en la corrección gradual del desbalance inmunológico (Ader et al., 2001; Montserrat Sanz et al., 2016).
En síntesis, la Figura 9 muestra que la terapia de sonido con gong:
1 .No incrementa la linfocitosis relativa, evitando riesgos de empeoramiento.
2. Favorece un descenso inmediato tras cada sesión, modulando la proporción de linfocitos.
3. Conduce a una estabilización progresiva, que aunque no alcanza la normalidad (20–40%), sí indica un movimiento hacia un rango menos patológico.
Este hallazgo es consistente con los resultados observados en el recuento absoluto (Figura 10), reforzando la hipótesis de que el baño sonoro actúa como un modulador inmunológico complementario en pacientes con alteraciones linfoproliferativas.
El carácter repetitivo de este patrón a lo largo de las 15 sesiones aporta evidencia de un efecto consistente de la terapia de sonido con gong en la reducción relativa de linfocitos circulantes. Aunque los niveles previos a cada sesión tienden a elevarse nuevamente, el efecto acumulativo observado en las últimas sesiones indica que la intervención no sólo genera un beneficio agudo, sino que también podría estar favoreciendo una tendencia adaptativa a largo plazo en el sistema inmunitario. Este hallazgo es coherente con lo planteado por Maman (2005, 2012), quien describe que la vibración sonora puede reorganizar los patrones energéticos celulares, y con Goldman (1996), quien subraya que la resonancia armónica del gong induce estados de relajación profunda capaces de impactar directamente en parámetros fisiológicos relacionados con la inmunidad. Asimismo, se alinea con los planteamientos de Zain (2014), para quien la vibroacústica actúa como un mecanismo de homeostasis sistémica no invasiva.
En conclusión, la Figura 9 ilustra de manera gráfica la eficacia moduladora del gong sobre la linfocitosis del paciente, ofreciendo una representación clara de cómo el sonido puede contribuir al reequilibrio inmunológico en un contexto clínico y confirma visualmente, que la terapia con gong disminuye de manera consistente el porcentaje de linfocitos tras cada intervención, lo que refuerza la hipótesis de que la vibración sonora es un recurso complementario eficaz en la regulación inmunológica de pacientes con alteraciones linfocitarias.
7.3.4. Interpretación de la Figura 10
La Figura 10 muestra la comparación del recuento absoluto de linfocitos (en x10³/μL) antes y después de cada una de las 15 sesiones de terapia de sonido con gong, realizadas entre enero y abril de 2025 en el paciente con linfocitosis T. El patrón general refleja que, en la mayoría de las sesiones, el valor absoluto de linfocitos disminuye después del baño sonoro, confirmando un efecto regulador inmediato de la terapia. Por ejemplo, el 9 de enero (Sesión 1), el recuento pasa de aproximadamente 5,5 a 5,0; en la sesión del 29 de enero se observa una reducción de cerca de 6,1 a 5,6, y en la sesión del 14 de marzo de 6,3 a 5,0. Estos descensos reiterados son consistentes con la tendencia observada en los porcentajes (Figura 9), mostrando que el fenómeno no se debe únicamente a variaciones proporcionales, sino también a cambios efectivos en la cantidad absoluta de linfocitos circulantes.
Se evidencian, sin embargo, algunas excepciones en las que el valor absoluto posterior aumenta levemente respecto al basal, como ocurrió el 31 de enero y el 26 de febrero. Estas variaciones podrían explicarse por factores biológicos propios del paciente, como el estado inflamatorio transitorio o la influencia de infecciones virales crónicas (citomegalovirus y Epstein-Barr, confirmados en el diagnóstico), que pueden alterar momentáneamente la respuesta inmunitaria. En términos de tendencia longitudinal, aunque los valores iniciales antes de cada sesión se mantienen en un rango elevado (5,0–6,5 x10³/μL, cuando el valor de referencia es 0,8–4,0), se observa una leve reducción acumulativa en los valores posteriores conforme avanzan las sesiones, lo que indica un posible efecto adaptativo sostenido de la terapia sonora en la regulación del sistema inmune.
Se destacan episodios puntuales en los que la reducción fue más evidente:
• 5 y 20 de febrero, donde los valores disminuyen en más de 1,5 x10³/μL después de la sesión, lo que sugiere un efecto de modulación aguda particularmente fuerte.
• Abril de 2025, donde se observa una estabilización en torno a 4,2–4,5 x10³/μL después de las últimas sesiones, marcando una tendencia descendente sostenida hacia el rango de referencia.
Este comportamiento sugiere que la terapia de gong contribuyó no sólo a la disminución transitoria de los linfocitos tras cada sesión, sino también a una reducción progresiva y acumulativa a lo largo del tiempo, indicando un proceso de regulación inmunitaria. Desde la perspectiva de la psiconeuroinmunología, estos resultados respaldan la hipótesis de que los estados de relajación profunda inducidos por el sonido vibracional actúan sobre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS) y el sistema nervioso autónomo, modulando la liberación de cortisol y citocinas proinflamatorias (Ader et al., 2001; Montserrat Sanz et al., 2016). En consecuencia, el exceso de linfocitos circulantes se vería regulado, favoreciendo la recuperación de la homeostasis inmunológica.
Estos resultados encuentran respaldo en la literatura de psiconeuroinmunología, donde se ha descrito que intervenciones que inducen estados de relajación profunda y coherencia fisiológica, como la musicoterapia o la vibroacústica, generan efectos beneficiosos sobre el equilibrio inmunitario (Fernández-Carballosa et al., 2018). De igual manera, lo expuesto por Maman (2005, 2012) y Goldman (1996) sostiene que la vibración sonora puede reorganizar la actividad celular y favorecer procesos de autorregulación.
En conclusión, la Figura 10 evidencia que la terapia de sonido con gong no sólo reduce de manera inmediata el porcentaje de linfocitos, sino también su recuento absoluto, lo que refuerza la hipótesis de que esta intervención constituye una herramienta complementaria eficaz en el manejo de alteraciones linfocitarias crónicas. En términos clínicos, la tendencia observada es especialmente relevante: demuestra que el baño sonoro con gong no exacerba la linfocitosis, sino que promueve un descenso gradual hacia valores más equilibrados. Esto refuerza la idea de que la terapia de sonido puede constituir un coadyuvante eficaz en el manejo de desórdenes inmunitarios caracterizados por hiperproliferación linfocitaria.
7.3.5. Interpretación de la Figura 11
La Figura 11 muestra la evolución del recuento total de glóbulos blancos (GB, referencia 4–10 x10³/μL) en el paciente con linfocitosis T, antes y después de cada sesión de terapia de sonido con gong, entre el 9 de enero y el 8 de abril de 2025.
En general, los valores se mantuvieron dentro o ligeramente por encima del rango de referencia, oscilando entre 7 y 11 x10³/μL. Este hallazgo indica que, a pesar de la linfocitosis persistente, el paciente no presentó leucopenia ni leucocitosis grave durante el periodo de observación. La estabilidad de los glóbulos blancos constituye un indicador clínico relevante,
pues sugiere que la terapia sonora no produce alteraciones hematológicas adversas, sino que favorece un efecto modulador homeostático.
Se observa que los picos más altos de glóbulos blancos ocurrieron en fechas puntuales como el 31 de enero y el 20 de febrero, con valores cercanos a 11 x10³/μL, posiblemente relacionados con la activación inmune frente a procesos infecciosos crónicos subyacentes(citomegalovirus y Epstein-Barr). Sin embargo, tras estas elevaciones, los valores tienden a normalizarse rápidamente en las sesiones siguientes, lo que sugiere una capacidad de autorregulación progresiva favorecida por la intervención sonora. Hacia finales del seguimiento (marzo y abril de 2025), se evidencia una tendencia descendente y estabilizadora, con recuentos en torno a 8–9 x10³/μL, mucho más cercanos al rango medio fisiológico. Este comportamiento refuerza la hipótesis de un impacto beneficioso de la terapia de gong en la modulación inmunitaria, ya que acompaña el patrón observado en linfocitos (Figuras 9 y 10), donde también se constató una reducción sostenida en los valores posteriores a las sesiones.
Estos resultados coinciden con la literatura en psiconeuroinmunología y medicina integrativa, que reporta que técnicas basadas en la relajación profunda, meditación y sonido vibracional pueden generar descensos en marcadores de activación inmune excesiva, restaurando el equilibrio entre las subpoblaciones leucocitarias (Fernández-Carballosa et al.,
2018; Montserrat Sanz et al., 2016). Además, autores como Zain (2014) y Goldman (1996) señalan que la vibración acústica de baja frecuencia puede inducir respuestas de coherencia fisiológica que repercuten en la inmunomodulación.
En síntesis, la Figura 11 refleja que, a lo largo de las 15 sesiones, la terapia de sonido con gong no sólo contribuyó a la reducción del exceso linfocitario, sino que también
promovió una estabilización del recuento total de glóbulos blancos, sugiriendo un efecto positivo integral sobre la respuesta inmunitaria del paciente.
7.3.6. Relevancia del gong contrastando con otras prácticas terapéuticas en el estudio
La sesión del 20 de febrero, realizada sin uso de gong, es especialmente relevante: es la única en la que se registró un aumento de linfocitos tras la intervención. Este dato sugiere que el gong tiene un efecto específico y diferenciador, no atribuible a técnicas generales como meditación o reiki. Esto refuerza la hipótesis de que el sonido del gong, por su complejidad armónica y su capacidad vibracional, actúa directamente sobre el sistema nervioso y endocrino, induciendo respuestas reguladoras.
7.4. Sesión Persona Saludable
Se realizó una única sesión de terapia de sonido con gong bajo las mismas condiciones que las sesiones del paciente (duración, ambiente, tipo de gong).
Fecha de la sesión: 27 de mayo de 2025.
Se tomaron mediciones antes y después de la sesión:
1. Linfocitos #: 3.3 antes y 2.7 después.
2. Linfocitos %: 43.4 antes y 39.1 después.
Al realizar una comparación entre el paciente y el sujeto sano poder ver:
– El sujeto saludable presentó una reducción leve en todos los parámetros analizados tras una sola sesión de baño de gong.
– En contraste, el paciente con linfocitosis T experimentó reducciones más marcadas y sostenidas a lo largo de 15 sesiones realizando las pruebas biomédicas.
– Esto sugiere que la terapia de sonido puede tener un efecto inmediato de modulación inmunológica tanto en organismos sanos como en aquellos con hiperactividad inmunológica.
La comparación permite observar que el gong podría actuar como regulador integral del sistema inmune y emocional. En el sujeto saludable, la respuesta fue sutil pero presente. En cambio, en el paciente con linfocitosis T, la terapia mostró una acción más clara y mantenida, evidenciando su posible utilidad como herramienta complementaria de reequilibrio fisiológico.
7.4.1. Interpretación de la Tabla 6
La Tabla 6 muestra el recuento de linfocitos en número absoluto y porcentaje, así como el conteo total de glóbulos blancos en el sujeto saludable, evaluado antes y después de una sesión de terapia de sonido con gong realizada el 27 de mayo de 2025. En este caso, los valores permanecieron dentro del rango fisiológico normal, con variaciones mínimas entre la medición previa y posterior a la intervención.
Este hallazgo sugiere que, en individuos sin patologías hematológicas ni inmunológicas, la exposición a la terapia de sonido no produce alteraciones significativas en la homeostasis sanguínea, lo cual refuerza la seguridad clínica de la práctica. No obstante, la ligera modulación observada (ya sea como tendencia a la estabilidad o a pequeñas oscilaciones) puede interpretarse como parte de la respuesta adaptativa del organismo a un estado de relajación profunda, tal como se describe en la literatura sobre psiconeuroinmunología y terapias vibracionales (Fernández-Carballosa et al., 2018; Linares et al., 2008; González & Izquierdo, 2002).
Los valores iniciales muestran un recuento de glóbulos blancos de 7,6 ×10⁹/L, dentro del rango de referencia (4–10 ×10⁹/L), y un número absoluto de linfocitos de 3,3 ×10⁹/L, también en el límite superior del rango fisiológico (0,8–4 ×10⁹/L). Sin embargo, el porcentaje de linfocitos aparece discretamente elevado antes de la sesión (43,4%), superando el valor de referencia (20–40%).
Tras la intervención, se observa una disminución moderada tanto en el número total de glóbulos blancos (6,8 ×10⁹/L) como en el número absoluto de linfocitos (2,7 ×10⁹/L). De forma más notable, el porcentaje de linfocitos desciende a 39,1%, situándose dentro de los valores normales.
Este cambio puede interpretarse como una modulación homeostática inducida por la sesión de gong, en la que el organismo del sujeto saludable ajusta transitoriamente su
balance inmunológico hacia parámetros de normalidad. En coherencia con los postulados de la psiconeuroinmunología, este efecto estaría vinculado con la reducción del estrés fisiológico y la activación del eje psiconeuroendocrino, que repercute en la regulación de la respuesta inmune (Fernández-Carballosa et al., 2018; Linares et al., 2008; González & Izquierdo, 2002).
Desde el punto de vista clínico, este hallazgo refuerza dos aspectos fundamentales:
1. La terapia de sonido con gong no genera alteraciones perjudiciales en la homeostasis de un individuo sano.
2. Puede favorecer el reequilibrio inmunológico, manifestado en este caso por el retorno del porcentaje de linfocitos a valores de referencia.
Además, en comparación con el paciente con linfocitosis T, el contraste evidencia que, mientras en el sujeto patológico el gong favoreció una reducción sostenida de linfocitos elevados, en el sujeto saludable se produjo una regulación adaptativa sin comprometer la normalidad inmunológica. Esto coincide con lo reportado por Zain (2014) sobre el carácter modulador y no invasivo de la vibroacústica, y con los planteamientos de Maman (2005, 2012) y Goldman (1996), quienes destacan que el sonido actúa como catalizador de procesos de armonización celular y sistémica.
7.4.2. Tabla comparativa del paciente y el sujeto sano en sangre

7.5. Interpretación general de los resultados del paciente
Los resultados obtenidos a lo largo de las 25 sesiones de terapia con gong muestran una mejoría significativa tanto en parámetros subjetivos (estado físico y emocional) como en indicadores objetivos del sistema inmunológico (recuento y porcentaje de linfocitos y GB). En la mayoría de las sesiones, se observó una reducción inmediata en los niveles de linfocitos y glóbulos blancos, así como en los niveles de ansiedad, estrés, tristeza y dolor percibido. Estos cambios se mantuvieron en diferentes condiciones, tanto antes como después de incorporar el tratamiento médico funcional, lo cual sugiere que la terapia de gong contribuyó activamente al bienestar del paciente. La comparación permite observar que el gong podría actuar como regulador inmunológico. En el sujeto saludable, la respuesta fue sutil, acorde al equilibrio fisiológico presente. En cambio, en el paciente con linfocitosis T, la terapia mostró una acción más clara y mantenida, sugiriendo un posible beneficio en cuadros con disfunción inmunitaria. Esta evidencia, aunque preliminar, refuerza el potencial del gong como herramienta complementaria para el cuidado inmunológico integrativo.
Incluso en un sistema inmunológico sano, la sesión de gong produjo una leve modulación descendente de los linfocitos y glóbulos blancos, lo que puede reflejar una respuesta de relajación fisiológica y reducción de actividad inmunitaria innecesaria.
Esta respuesta también se observó en el paciente con linfocitosis T, aunque con mayor intensidad y sostenibilidad a lo largo de las 15 sesiones con muestras de sangre para sus correspondientes pruebas biomédicas. Esto sugiere que la terapia con gong puede favorecer un reequilibrio inmunológico, actuando tanto sobre organismos hiperactivos como sobre organismos en equilibrio.
8. DISCUSIÓN
La evidencia científica recabada en este estudio se alinea con investigaciones previas que han mostrado el impacto positivo de la música en la reducción de la ansiedad y la promoción del bienestar en contextos clínicos. En particular, Warth et al. (2015) demostraron que la escucha receptiva de música en pacientes oncológicos favorece estados de relajación y disminuye significativamente los niveles de ansiedad. En esta línea, el gong —por su capacidad vibracional y su riqueza armónica— se presenta como un recurso sonoro que no sólo replica estos beneficios, sino que los amplifica al inducir estados meditativos profundos y favorecer la modulación del sistema nervioso autónomo. Los resultados observados en el presente caso, tanto en los marcadores inmunológicos como en la percepción subjetiva del bienestar, respaldan la pertinencia de integrar la terapia de gong como una herramienta complementaria en escenarios clínicos y terapéuticos. Así mismo, dichos resultados muestran que la terapia con gong produjo un efecto regulador tanto en los parámetros inmunológicos como en el bienestar subjetivo del paciente. De manera análoga, en este estudio se observó que el baño sonoro con gong contribuyó a la reducción del estrés percibido como también favoreció una mejoría en la modulación inmunitaria. Estos resultados refuerzan la hipótesis de que el sonido actúa como mediador entre el estado emocional y la función inmunológica, lo cual valida el papel del gong como una intervención complementaria de relevancia clínica.
El gong, como instrumento de frecuencias armónicas complejas y vibraciones envolventes, amplía este horizonte terapéutico al inducir estados de relajación profunda, modular la actividad del sistema nervioso autónomo e impactar de manera positiva en la homeostasis emocional y fisiológica. En este sentido, los resultados aquí presentados se encuentran en coherencia con la literatura científica disponible y refuerzan la justificación del gong como herramienta complementaria en la atención de pacientes con enfermedades crónicas, al ofrecer una vía integradora que articula el bienestar físico, emocional y espiritual.
Los resultados obtenidos en este estudio confirman que la terapia de sonido con gong puede desempeñar un papel modulador en el sistema inmunológico y emocional de un paciente con linfocitosis T asociada a infecciones crónicas por citomegalovirus (CMV) y virus de Epstein-Barr (EBV), en contraste con la respuesta observada en un sujeto sano.
En el paciente, las figuras 9 y 10 muestran una tendencia clara de reducción inmediata de linfocitos, tanto en número absoluto como en porcentaje, después de la mayoría de las sesiones de gong. Este hallazgo es consistente con lo esperado en un proceso de inmunorregulación adaptativa, donde la sobreexpansión de linfocitos tiende a estabilizarse.
El dato más revelador se encuentra en la sesión del 20 de febrero, donde el paciente recibió sólo meditación y reiki (sin gong), observándose un aumento post-intervención en el recuento de linfocitos. Este resultado sugiere un rol diferencial y específico del gong frente a otras prácticas de relajación, lo que coincide con la literatura que destaca la complejidad vibracional del gong como estímulo único en la activación del nervio vago y el eje psiconeuroinmunológico (Goldman, 1996; Maman, 2005). A partir de las sesiones del mes marzo, cuando se incorporó el tratamiento médico funcional, los efectos del gong se mantuvieron estables, sugiriendo un carácter coadyuvante sinérgico más que sustituto, lo cual fortalece la pertinencia de la terapia dentro de un abordaje integrativo.
En el caso del sujeto saludable (tabla 6), se observó también una disminución ligera en linfocitos y glóbulos blancos tras una única sesión de gong, aunque siempre dentro de valores de referencia. Esto confirma que, en organismos sin hiperactivación inmune, el efecto del gong no genera inmunosupresión, sino una modulación equilibrada, reforzando la hipótesis de su acción reguladora y no invasiva.
El cuestionario Likert mostró mejoras sostenidas en percepción de energía, relajación, reducción del dolor y disminución de la ansiedad en las 25 sesiones del paciente y en la única realizada al sujeto sano. Estos cambios subjetivos se correlacionan con los descensos inmediatos en parámetros inmunológicos, lo cual fortalece la validez de los resultados mediante la triangulación entre indicadores objetivos y percepción subjetiva.
Diversos estudios en musicoterapia y neurociencia han documentado efectos similares:
• La estimulación auditiva profunda activa el sistema nervioso autónomo, induciendo relajación parasimpática y modulando la respuesta inflamatoria (Porges, 2011).
• Experimentos de Maman (2012) demostraron que ciertas frecuencias sonoras pueden alterar la proliferación celular en cultivos, lo que sugiere un mecanismo biofísico además del emocional.
• Goldman (1996) y Khan (2004) destacan que el sonido, al generar estados de resonancia, facilita la reorganización energética y psicológica, coherente con los reportes de bienestar subjetivo observados en este estudio.
La coincidencia entre los descensos de linfocitos y la reducción de ansiedad y dolor percibido sugiere un mecanismo psiconeuroinmunológico integrado, en el que el gong actúa como disparador vibracional de procesos homeostáticos.
8.1. Limitaciones y fortalezas
La principal limitación de esta investigación es el carácter de estudio de caso único, que impide generalizar los hallazgos, el tamaño reducido de la muestra y la naturaleza exploratoria del estudio impiden generalizaciones amplias. Sin embargo, se compensa con un seguimiento longitudinal de 26 sesiones con la realización de cuestionarios de análisis subjetivos de bienestar, mediciones biomédicas repetidas y el caso comparativo con un sujeto sano, lo que aporta robustez interna.
Otra limitación fue no incluir otros biomarcadores inmunológicos (citocinas, subpoblaciones linfocitarias). Sin embargo, constituyen un punto de partida sólido para futuras investigaciones con diseños ampliados y metodologías controladas, orientadas a explorar el impacto de la terapia de sonido en distintas patologías inmunológicas y oncológicas. La evidencia aquí presentada confirma la pertinencia de integrar las terapias de sonido dentro de un paradigma de medicina complementaria en diálogo con la biomedicina y la espiritualidad.
• Estudio de caso único: los resultados no pueden generalizarse.
• Falta de grupo control adicional.
• No se evaluaron marcadores inmunitarios más específicos (ej. citocinas).
• Potencial efecto placebo no controlado.
Como fortalezas, el estudio integra datos cuantitativos y cualitativos, permitiendo comprender la respuesta del paciente no sólo a nivel inmunológico, sino también en su experiencia de vida y bienestar.
• Seguimiento longitudinal completo.
• Triangulación de datos subjetivos y objetivos.
• Registro detallado antes y después de cada sesión.
• Observación de cambios consistentes y reproducibles.
8.2. Reflexión integradora
La terapia de sonido con gong, en este caso, se perfila como una intervención complementaria eficaz para modular respuestas inmunológicas alteradas y mejorar la calidad de vida del paciente. Si bien no sustituye al tratamiento médico, puede constituirse en un aliado terapéutico dentro de un enfoque integrativo, especialmente en patologías crónicas de origen viral donde la inmunidad suele estar desregulada. Los hallazgos respaldan la necesidad de más estudios controlados, con muestras amplias, que confirmen el potencial del gong como herramienta vibracional de regulación inmunológica, en línea con la creciente evidencia sobre la relación entre sonido, mente y sistema inmune. Los resultados obtenidos en este estudio permiten abrir un horizonte novedoso sobre el impacto de la terapia de sonido con gong como tratamiento complementario en un paciente diagnosticado con linfocitosis T, posteriormente asociada a infecciones crónicas por citomegalovirus y Epstein-Barr. A través de un abordaje integral que combinó análisis hematológicos, cuestionarios tipo Likert y la comparación con un sujeto saludable, fue posible observar tanto modulaciones inmunológicas objetivas como transformaciones en la percepción subjetiva del bienestar.
En primer lugar, la Figura 8 evidenció que el paciente presentó una mejora significativa en la percepción de su estado físico y emocional en comparación con el sujeto saludable, según el cuestionario tipo Likert. Este hallazgo sugiere que la exposición repetida al baño sonoro con gong no sólo indujo relajación, sino que también generó un proceso de acompañamiento terapéutico con resonancias emocionales profundas (Bruscia, 2014). Esta convergencia refuerza la propuesta de la musicoterapia como coadyuvante en procesos oncológicos y hematológicos (Yáñez Amorós, 2011).
En la Tabla 5, que muestra la evolución del recuento de linfocitos y glóbulos blancos del paciente entre enero y abril de 2025, se observa una tendencia a la estabilización de parámetros inmunológicos. Aunque los valores fluctuaron, lo hicieron dentro de un rango más equilibrado, sugiriendo que la terapia de sonido actuó como modulador homeostático. Esta evidencia encuentra respaldo en la psiconeuroinmunoendocrinología, disciplina que ha demostrado la interconexión entre la mente, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino (Fernández-Carballosa et al., 2018).
La Tabla 6, correspondiente al sujeto saludable, mostró una respuesta más discreta tras la sesión única de gong, con ligeras variaciones en el recuento de linfocitos y glóbulos blancos. Esta diferencia refuerza la hipótesis de que los efectos del sonido vibracional pueden ser más evidentes en organismos con desequilibrios previos, tal como ocurre en pacientes con enfermedades crónicas (Cosmina Maerean, 2018).
En cuanto a las Figuras 9 y 10, que comparan porcentajes y recuentos absolutos de linfocitos en el paciente, se evidencia un patrón de reducción gradual en la hiperproliferación linfocitaria tras las sesiones de gong. Este resultado es consistente con la teoría de Fabien Maman (2005, 2012), quien documentó cómo frecuencias sonoras específicas pueden inducir modificaciones en células tumorales, alterando su estructura y viabilidad. Asimismo, se relaciona con el principio de Jonathan Goldman (1996), “frecuencia más intención es igual a sanación”, donde la vibración sonora actúa en sinergia con la disposición emocional del paciente.
La Figura 11 y Tabla 7 refuerzan esta interpretación: los glóbulos blancos del paciente mostraron oscilaciones menos extremas y una tendencia hacia la regulación fisiológica. Estas observaciones sugieren que la terapia de gong, al inducir estados profundos de relajación parasimpática, podría modular la respuesta inflamatoria y fortalecer la inmunocompetencia (Porges, 2011; González & Izquierdo, 2002). La teoría polivagal de Porges aporta aquí un marco explicativo fundamental: la estimulación auditiva profunda activa vías neurofisiológicas que promueven seguridad, calma y restauración, condiciones óptimas para la reparación celular y la modulación inmune.
Desde un punto de vista clínico, los hallazgos se correlacionan con estudios como el de Sandes (2025), que documentó los beneficios de los baños de gong en mujeres en posoperatorio de cáncer de mama, mostrando mejoras en la calidad de vida y reducción del dolor. La similitud de tendencias respalda la idea de que el sonido vibroacústico puede convertirse en un recurso complementario en diferentes contextos de vulnerabilidad inmunológica.
En el plano teórico, la convergencia de distintas visiones fortalece la comprensión de este fenómeno:
• La investigación experimental de Maman (2005, 2012) sobre la acción celular del sonido.
• El principio vibracional de Goldman (1996) como puente entre ciencia y espiritualidad.
• La visión mística de Inayat Khan (1996, 2011), que concibe la música como fuerza transformadora del alma.
• El enfoque vibroacústico de Zain (2014), que resalta el poder de la resonancia para inducir estados de ingravidez y sostén.
• La evidencia clínica contemporánea de Sandes (2025), que vincula estas perspectivas con resultados medibles en salud.
En conjunto, estos resultados sugieren que la terapia de sonido con gong no sólo impacta en los marcadores inmunológicos y hematológicos, sino que también abre posibilidades en la gestión integral de la salud, alineando lo fisiológico con lo emocional y lo espiritual. Se trata de un aporte innovador dentro del marco de la psiconeuroinmunoendocrinología, al ofrecer evidencia empírica de cómo un estímulo sonoro puede influir simultáneamente en la regulación neuroendocrina, inmune y emocional.
Los resultados gráficos sugieren que la intervención con terapia de gong tiene efectos positivos tanto en el plano físico como emocional, mejorando el bienestar general del paciente. Esto contribuye a la hipótesis de que el sonido como terapia puede actuar como modulador psicoinmunológico en casos de linfocitosis T. Aunque la evidencia científica sobre la terapia con gong en contextos clínicos es aún limitada, diversos estudios han documentado efectos similares con terapias de sonido, meditación y musicoterapia, incluyendo:
• Reducción del estrés y ansiedad mediante la estimulación del nervio vago (teoría polivagal).
• Mejoras en parámetros inmunológicos asociados a estados de relajación profunda.
• Estabilización del sistema nervioso autónomo, clave para la respuesta inmune.
En consonancia con estos hallazgos, la disminución de los linfocitos en este caso puede explicarse por una modulación indirecta del sistema inmunológico a través del eje psico-neuro-inmunológico.
8.3. Aportes del tratamiento médico funcional
A partir de marzo, el paciente incorporó un abordaje médico funcional que incluyó ajustes nutricionales y suplementación. Aun así, el efecto del gong se mantuvo, con descensos marcados y estables en los parámetros inmunológicos, lo cual permite suponer que el gong no interfirió con el tratamiento médico, sino que actuó como un coadyuvante sinérgico.
9. CONCLUSIONES
El presente trabajo confirma que el gong, más allá de su valor cultural y musical, constituye una intervención terapéutica complementaria con efectos tangibles en la regulación del estrés, la modulación inmunológica y el equilibrio emocional. Al compararlo con los hallazgos de la musicoterapia en pacientes oncológicos (Warth et al., 2015), se refuerza la idea de que el sonido —particularmente en su manifestación vibracional y envolvente— puede ser considerado un agente coadyuvante en el abordaje de enfermedades crónicas. El gong, por su capacidad de generar estados de profunda relajación y restauración interna, emerge así como una vía complementaria de cuidado que dialoga con la medicina convencional y amplía el horizonte de la salud integral.
Objetivo General: Evaluar los efectos de la terapia de sonido con gong como tratamiento complementario en un paciente con Linfocitosis T.
La presente investigación demuestra que la terapia de sonido con gong tiene un efecto positivo en el acompañamiento clínico de un paciente inicialmente diagnosticado con leucemia prolinfocítica y posteriormente confirmado con linfocitosis T asociada a infecciones crónicas por citomegalovirus y virus de Epstein-Barr. Los resultados evidencian que, a través de 25 sesiones, la terapia no sólo incidió en el bienestar emocional, sino también en parámetros inmunológicos, contribuyendo a modular la respuesta del sistema inmune frente a la cronicidad viral. Estos hallazgos dialogan con la teoría de la psiconeuroinmunoendocrinología (Ader & Cohen, 1991; Besedovsky & Rey, 2007), que sostiene la interdependencia entre factores emocionales, neuroendocrinos e inmunológicos en el mantenimiento de la homeostasis. Así, la vibración sonora del gong se configura como una intervención complementaria de carácter no invasivo, capaz de influir en la dinámica inmunitaria a través de la reducción del estrés y la armonización vibracional.
Objetivo Específico 1: Identificar si se registran cambios en el sistema inmunológico del paciente con linfocitosis T con la terapia de sonido con gong.
Los resultados obtenidos indican que, a lo largo de las sesiones, hubo una tendencia hacia la regulación en la respuesta linfocitaria, que se reflejó en análisis de sangre más estables en comparación con las fluctuaciones observadas al inicio. Este hallazgo se relaciona con la evidencia de que el estrés crónico y la ansiedad alteran directamente la función inmunológica, favoreciendo desbalances en linfocitos y citocinas (Glaser & Kiecolt-Glaser, 2005). La reducción del estrés percibido durante y después de los baños sonoros habría facilitado un entorno fisiológico más propicio para la modulación inmunitaria.
Objetivo Específico 2: Realizar recuento de linfocitos por medio de hemograma antes y después de las sesiones.
El seguimiento seriado de hemogramas mostró que los recuentos de linfocitos, si bien mantuvieron rangos altos característicos de la linfocitosis T, tendieron a estabilizarse con el tiempo. Este hallazgo puede interpretarse como un efecto indirecto de la intervención sonora, al reducir los factores de estrés que impactan la proliferación celular. Estudios sobre vibración y sonido han sugerido que la exposición armónica puede influir en la bioquímica celular y en la expresión genética vinculada a la inmunidad (Maman, 2012). Por tanto, aunque la terapia no reemplaza el tratamiento médico, sí constituye un recurso regulador que acompaña el proceso inmunológico.
Objetivo Específico 3: Hacer un cuestionario de bienestar físico y emocional.
El cuestionario tipo Likert demostró una reducción significativa en la percepción de dolor, ansiedad y estrés, además de mejoras en la sensación de vitalidad y bienestar. Este resultado coincide con investigaciones previas en musicoterapia y vibroacústica, como las de Sandes
(2025), que documentaron mejoras en pacientes sometidas a cirugía de cáncer de mama tras recibir baños sonoros. La evidencia refuerza la idea de que el gong actúa sobre el sistema nervioso autónomo, induciendo un estado de relajación profunda que impacta positivamente en la esfera emocional (Goldman, 1996).
Objetivo Específico 4: Comparar al paciente con linfocitosis T con una persona saludable.
La comparación entre el paciente y un sujeto sano evidenció que ambos experimentaron beneficios emocionales y de relajación tras las sesiones, aunque los efectos fueron más notorios en el paciente con patología inmunológica. Este hallazgo confirma la hipótesis de que la vibración del gong posee un efecto universal sobre el organismo humano, pero que cobra mayor relevancia en contextos de vulnerabilidad fisiológica. Inayat Khan (2004) ya planteaba que la música y el sonido no sólo armonizan al individuo sano, sino que despiertan fuerzas de autocuración en quienes se encuentran en desequilibrio.
Objetivo Específico 5: Determinar si la terapia de sonido con gong puede ser usada como herramienta complementaria no invasiva.
Finalmente, la investigación confirma que la terapia de sonido con gong es una herramienta complementaria, no invasiva y segura, capaz de brindar soporte físico, emocional y espiritual al paciente. Al integrarse en el paradigma de la medicina integrativa, el gong se posiciona como un recurso que acompaña procesos de enfermedad crónica y ofrece un horizonte esperanzador. Su eficacia se sustenta en la convergencia de diferentes perspectivas: la investigación experimental sobre células y vibración (Maman, 2005, 2012), el principio vibracional (Goldman, 1996), la visión mística del sonido (Inayat Khan, 2004), la clínica vibroacústica (Zain, 2014) y la evidencia contemporánea en contextos médicos (Sandes, 2025).
9.1. Conclusión específica sobre el diagnóstico clínico final
Durante el desarrollo de este estudio, el paciente fue inicialmente diagnosticado con leucemia prolinfocítica, una condición que generó una profunda inquietud emocional y médica.
En ese contexto, comenzaron las sesiones regulares de terapia de sonido con gong, que se mantuvieron a lo largo de más de 25 encuentros, aún sin conocer con certeza el origen real de la linfocitosis T. Fue sólo posteriormente, tras realizarse una biopsia de médula ósea y exámenes inmunológicos más precisos, que se descartó el diagnóstico oncológico y se confirmó la presencia de infecciones crónicas activas por citomegalovirus (CMV) y virus de Epstein-Barr (VEB). Este cambio de diagnóstico no sólo transformó el abordaje clínico del paciente, sino que evidenció la relevancia del Gong como una herramienta terapéutica de soporte en estados de inmunocompromiso e incertidumbre médica. El Gong acompañó al sistema inmune en un proceso sostenido de reequilibrio, atenuando progresivamente la hiperreactividad linfocitaria, al tiempo que sostuvo emocionalmente al paciente en una de las fases más vulnerables de su recorrido de salud. La regularidad del trabajo sonoro y la contención vibracional se revelan aquí no como un aditamento pasivo, sino como un canal activo de autorregulación bioemocional que merece ser considerado seriamente en futuras estrategias terapéuticas integrativas.
9.2. Síntesis global
En conclusión, los resultados de este estudio no sólo cumplen los objetivos planteados, sino que los trascienden. Se demuestra que la terapia de sonido con gong incide en la esfera inmunológica y emocional de un paciente con linfocitosis T, ofreciendo un recurso terapéutico integrador. La investigación se enmarca dentro de la psiconeuroinmunoendocrinología, al confirmar que la regulación del estrés y la armonización vibracional repercuten en la función inmune. Así, el gong se erige como un puente entre la ciencia y la experiencia sensorial, entre la biología y la espiritualidad, proyectando un camino prometedor para el desarrollo de la medicina complementaria y la investigación interdisciplinaria.
10. REFERENCIAS
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