Autora: Beatriz Alzueta Ibañez
La vida no es un problema a resolver, sino que es un misterio para ser vivido.
Don conreaux
RESUMEN
En el contexto actual de la medicina integrativa, el interés por las terapias complementarias ha ido en aumento, especialmente aquellas que abordan la dimensión emocional y el equilibrio del sistema nervioso. Entre ellas se encuentra la terapia de sonido con gong (TSG) que utilizando frecuencias y vibraciones puede convertirse en un complemento perfecto a la medicina convencional en ciertas patologías por su capacidad de inducir estados de relajación profunda y por sus posibles beneficios sobre el sistema nervioso, hormonal y emocional. La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad crónica y autoinmune que requiere atención constante, existiendo múltiples factores que afectan a la regulación glucémica, incluyendo el estrés, la calidad del sueño y el estado emocional. Desde esa perspectiva, surge la necesidad de explorar intervenciones no farmacológicas que puedan apoyar a las personas diagnosticadas con DM1 en su proceso de autocuidado. Este estudio exploratorio se propuso analizar la influencia de la TSG en la regulación glucémica y el bienestar emocional de personas diagnosticadas con DM1 que utilizan sensores de monitorización continua de glucosa (MCG). El enfoque se centró en observar tanto los efectos fisiológicos como las vivencias subjetivas asociadas a la intervención. A partir de un diseño metodológico de tipo cuantitativo y longitudinal, se llevaron a cabo seis sesiones de TSG a lo largo de tres meses, en un entorno terapéutico estructurado, con la participación de dos mujeres diagnosticadas de DM1 portadoras de sensores de MCG. Se recogieron datos biomédicos objetivos a través de sus sensores y se aplicaron diversos cuestionarios para evaluar variables relacionadas con el estado físico, emocional y de bienestar general antes y después de cada sesión. Los resultados muestran una evolución favorable en los principales parámetros glucémicos analizados: reducción en la media de glucosa, disminución del indicador GMI (estimación indirecta de la HbA1c), aumento del porcentaje de tiempo en rango (TIR), y una menor presencia de episodios de hiperglucemia severa. Estos cambios, aunque sutiles, se hicieron más evidentes a partir de la cuarta sesión, lo que sugiere un efecto acumulativo de la terapia. A nivel fisiológico inmediato, la frecuencia cardíaca mostró un descenso constante tras cada sesión, lo que apunta a una activación del sistema nervioso parasimpático y un posible efecto regulador sobre la respuesta al estrés. En cuanto a los cuestionarios subjetivos, los cambios fueron menos notorios, aunque las participantes manifestaron sensaciones de calma, mejora en el sueño y una actitud más positiva hacia su proceso de salud. A modo de síntesis, este trabajo aporta una experiencia documentada sobre la aplicación de la TSG en personas con DM1 que utilizan sensores de MCG, dentro del marco de la medicina integrativa. Si bien las limitaciones del estudio impiden generalizar los resultados, las tendencias observadas permiten considerar la TSG como una herramienta complementaria que podría beneficiar tanto el control glucémico como el bienestar emocional de las personas con DM1. Los resultados refuerzan la necesidad de continuar investigando en esta línea, ampliando la muestra y combinando enfoques cuantitativos y cualitativos que permitan una comprensión más profunda del impacto terapéutico del sonido.
Descriptores : Gong, terapia de sonido, diabetes tipo1, HbA1c, glucosa, estrés.
ABSTRACT
In the current context of integrative medicine, interest in complementary therapies has been steadily increasing, especially those that address emotional well-being and nervous system balance. Among them is Gong Sound Therapy (GST), which uses frequencies and vibrations and may serve as an ideal complement to conventional medicine in certain conditions due to its capacity to induce deep relaxation states and its potential effects on the nervous, hormonal, and emotional systems. Type 1 diabetes mellitus (T1DM) is a chronic autoimmune disease that requires constant attention, with multiple factors influencing glycemic regulation, including stress, sleep quality, and emotional state. From this perspective, the need arises to explore non-pharmacological interventions that can support individuals with T1DM in their self-care process. This exploratory study aimed to analyse the influence of GST on glycemic regulation and emotional well-being in individuals diagnosed with T1DM using continuous glucose monitoring (CGM) devices. The approach focused on observing both physiological effects and the subjective experiences related to the intervention. Through a quantitative, longitudinal design, six sessions of GST were conducted over a three-month period in a structured therapeutic setting, involving two women diagnosed with T1DM and using CGM sensors. Objective biomedical data were collected from their monitoring devices, and various questionnaires were applied to assess physical, emotional, and general well-being variables before and after each session. The results showed favourable changes in the main glycemic indicators analysed: reduction in average glucose levels, decrease in the GMI (an indirect estimate of HbA1c), increase in time in range (TIR), and fewer episodes of severe hyperglycemia. These changes, although subtle, became more evident from the fourth session onward, suggesting a cumulative effect of the therapy. On a short-term physiological level, heart rate showed a consistent decrease after each session, indicating activation of the parasympathetic nervous system and a potential regulatory effect on stress response. Regarding the subjective questionnaires, changes were less pronounced, although participants reported feelings of calm, improved sleep, and a more positive outlook on their health process. In summary, this work presents a documented experience of the application of GST in people with T1DM using CGM systems, within the framework of integrative medicine. While the limitations of the study prevent broad generalizations, the observed trends suggest that GST could be a valuable complementary tool for improving both glycemic control and emotional well-being in individuals with T1DM. The results reinforce the need for continued research in this field, expanding the sample size and combining quantitative and qualitative approaches to gain deeper insight into the therapeutic impact of sound.
Keywords: Gong, sound therapy, type 1 diabetes, HbA1c, glucose, stress
2. INTRODUCCIÓN
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por la destrucción de las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina, lo que obliga a quienes la padecen a administrarse esta hormona de forma exógena de por vida. Su manejo requiere una vigilancia constante de los niveles de glucosa en sangre, una alimentación controlada, actividad física regular y una coordinación rigurosa entre insulina y carbohidratos (American Diabetes Association (ADA),2025). En este complejo equilibrio, los estados emocionales y el estrés desempeñan un papel muchas veces subestimado, pero de creciente interés clínico (Fisher et al., 2010).
El estrés crónico activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, generando un aumento de cortisol y catecolaminas que elevan los niveles de glucosa, dificultando su regulación. Así, las emociones no solo influyen en la percepción de la enfermedad, sino que tienen un impacto directo sobre el metabolismo (Surwit et al., 2002). Diversos estudios han documentado este fenómeno, señalando que el abordaje integral de la DM debe considerar los aspectos psicológicos, sociales y emocionales como parte esencial del tratamiento. (Peyrot et al., 2013)
En los últimos años, la medicina integrativa ha impulsado la incorporación de terapias complementarias al abordaje tradicional de las enfermedades crónicas. Entre ellas, la musicoterapia y particularmente la terapia de sonido (TS) puede convertirse en un complemento perfecto a la medicina convencional (alopática) en ciertas patologías por su capacidad de inducir estados de relajación profunda y por sus posibles beneficios sobre el sistema nervioso, hormonal y emocional.
En este estudio se aborda el uso de la TS utilizando principalmente el gong como instrumento terapéutico. El gong es un instrumento milenario de origen asiático que produce vibraciones sonoras generando un masaje interno a nivel celular. Esta experiencia sonora estimula el sistema nervioso parasimpático, favoreciendo la regulación del sistema autónomo y disminuyendo la respuesta de estrés (Goldsby et al., 2017).
La acción que produce del gong a través de la vibración no solo se percibe auditivamente, sino que se propaga por los tejidos del cuerpo por conducción ósea. Esta transmisión mecánica de ondas sonoras puede tener efectos en la frecuencia cardiaca, la presión arterial, el ritmo respiratorio y ciertos marcadores hormonales relacionados con el equilibrio homeostático (Bartel et al., 2021).
A nivel subjetivo, muchas personas reportan sensaciones de calma, conexión interior, mejora en el sueño y reducción de la ansiedad tras una sesión de gong.
Hasta donde alcanza nuestra revisión bibliográfica, los estudios específicos sobre la Terapia de Sonido con Gong (TSG) en poblaciones con DM1 son nulos. Pero no se puede dejar de hacer mención a los más de treinta trabajos de investigación realizados en el Instituto Internacional de Terapia de Sonido (IITS) (Instituto Internacional de terapia de sonido, 2025) que han documentado resultados positivos en la aplicación de la TSG en una amplia variedad de contextos clínicos y personales que se detallarán en el marco teórico.
En el ámbito general de la musicoterapia, la evidencia indirecta recogida sugiere que el sonido puede ser una herramienta válida para mejorar el bienestar y reducir factores indirectos que dificultan el control glucémico. (Pelletier 2004),
Uno de los trabajos pioneros en esta línea es el estudio de Gelernter et al. (Gelernter et al., 2016), quienes evaluaron el efecto de una intervención de imaginería guiada auditiva (auditory guided imagery, AGI) en combinación con música relajante sobre los niveles de glucosa en niños y adolescentes con DM1. Los resultados mostraron una disminución significativa de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) en el grupo de AGI en comparación con el grupo que solo escuchó la música sin guía verbal. Además, durante las sesiones se observaron descensos moderados en los niveles de glucosa intersticial medidos mediante sensores de monitorización continua de glucosa (MCG).
El creciente acceso a estos sensores permite analizar con precisión el efecto de este tipo de intervenciones en tiempo real, aportando una base cuantitativa para explorar nuevas vías de investigación.
Desde el plano subjetivo, los beneficios percibidos por los participantes con DM1 en experiencias de musicoterapia no se limitan a lo fisiológico. Estudios centrados en el impacto emocional han documentado mejoras en la percepción de control, disminución del malestar emocional relacionado con la enfermedad, y mayor motivación para el autocuidado cuando se incluyen actividades musicales estructuradas (Bacus et al., 2022). En niños y adolescentes, la música ha sido utilizada como recurso terapéutico lúdico, contribuyendo a disminuir el rechazo a la monitorización continua y a promover una relación más amable con la enfermedad.
Este estudio se desarrolla en el marco de la formación en terapia de sonido con gong impartida por el Instituto Internacional de Terapia de Sonido (IITS, 2024) y parte de una mirada integradora, reconociendo que la salud no puede entenderse de forma fragmentada. Las personas diagnosticadas con DM1 no solo gestionan cifras, sino también emociones, creencias, miedos y expectativas que influyen en su adherencia al tratamiento y en su calidad de vida. Por ello, el estudio de la influencia de la TSG en personas con DM1 que utilizan sensores de MCG, se propone como una línea novedosa, que abre un espacio para que la ciencia y la experiencia vibracional se encuentren con respeto mutuo y con el foco puesto en el bienestar global del ser humano.
3. OBJETIVOS
3.1. Objetivo General
Evaluar la influencia de la terapia de sonido con gong en la regulación glucémica y el bienestar emocional de las personas con diabetes mellitus tipo 1 que utilizan sensores de monitorización continua de glucosa, empleando un enfoque mixto que combine métodos cuantitativos (análisis de datos médicos y escalas) y cualitativos (entrevistas y testimonios personales) con el propósito de explorar su potencial como terapia complementaria en el manejo integral de la enfermedad.
3.2. Objetivos Específicos
1. Medir el impacto de la terapia de sonido con gong en indicadores biomédicos: Analizar los cambios en los niveles de glucosa, presión arterial y frecuencia cardiaca antes y después de las sesiones mediante el uso de sensores de monitorización continua de glucosa.
2. Evaluar el impacto de la terapia de sonido con gong en aspectos subjetivos que afectan directamente a la calidad de vida y el bienestar emocional de las personas con diabetes: nivel de energía, de estrés, y la calidad el sueño.
3. Determinar el impacto acumulativo: Evaluar si la repetición de las sesiones de terapia de sonido con gong durante tres meses genera mejoras sostenidas en las variables estudiadas.
4. Contribuir al conocimiento científico en terapias complementarias: Identificar posibles beneficios de la terapia de sonido con gong como complemento en el manejo integral de la diabetes.
4. MARCO TEÓRICO
El presente estudio se centra en personas diagnosticadas de diabetes mellitus tipo 1 (DM1) que utilizan sensores de monitorización continua de glucosa (MCG) como parte de su tratamiento.
4.1. Definición
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad metabólica en la cual el organismo no puede regular adecuadamente los niveles de glucosa (azúcar) en sangre. Esta alteración se produce porque el cuerpo no genera suficiente insulina, o bien porque las células no responden de forma eficaz a su acción. La insulina, producida por las células beta pancreáticas, es la hormona encargada de facilitar la entrada de glucosa en las células para su uso como energía.
Durante el proceso normal de digestión, los alimentos se descomponen en diversos nutrientes, entre ellos la glucosa, que pasa al torrente sanguíneo. Ante este aumento de glucosa, el páncreas segrega insulina (MedlinePlus, 2024). En las personas con diabetes, este sistema no funciona correctamente y en ausencia de insulina suficiente, la glucosa no puede entrar a las células y su concentración en la sangre aumenta por encima de lo normal (hiperglucemia), dañando con el tiempo diversos órganos, vasos sanguíneos y nervios.
Existen varios tipos de diabetes; pero de ellas hay dos que son las más comunes la Tipo 1 (DM1), la Tipo 2 (DM2), las cuales difieren en su fisiopatología, perfil de paciente y manejo clínico. Este estudio está centrado en la DM1, que representa entre un 5 y un 10% de los casos totales.
La DM1 concretamente es una enfermedad metabólica crónica de origen autoinmune que se caracteriza porque el sistema inmunitario ataca por error las células beta del páncreas, responsables de la producción de insulina, provocando una deficiencia absoluta de insulina. La DM1 aparece con mayor frecuencia en la infancia, la adolescencia o en adultos jóvenes, aunque puede surgir a cualquier edad y requiere insulina exógena desde el momento del diagnóstico para la supervivencia.
Las causas exactas de este proceso autoinmune aún no se conocen, aunque se cree que factores genéticos y ambientales (por ejemplo, infecciones virales) pueden desencadenar la respuesta inmune en personas genéticamente susceptibles. A diferencia de la DM2, la DM1 no está relacionada con el estilo de vida ni con el sobrepeso. Tampoco se puede prevenir, al menos con el conocimiento actual. (Federación Española de Diabéticos, FEDE, 2024)
Entre los síntomas más frecuentes destacan: aumento de la sed (polidipsia), aumento del volumen de orina (poliuria), hambre constante (polifagia) pérdida de peso sin causa aparente, fatiga intensa, visión borrosa y, en casos más graves, cetoacidosis diabética (una complicación grave y potencialmente mortal).
El diagnóstico de diabetes se confirma mediante pruebas de laboratorio. Los criterios habituales incluyen; glucemia en ayunas ≥ 126 mg/dL en dos ocasiones, o glucemia ≥ 200 mg/dL en cualquier momento con síntomas clásicos, hemoglobina glicosilada (HbA1c) ≥ 6,5% (ADA, 2025).
Una vez diagnosticada la enfermedad la hemoglobina glicosilada (HbA1c) es el parámetro de referencia para evaluar el control por parte del personal médico: se recomienda mantenerla por debajo del 7%, aunque puede individualizarse (International Diabetes Federation (IDF), 2024).
El tratamiento de la DM1 exige insulina exógena diaria de por vida (que imita la secreción de insulina de un páncreas sano), ya que el páncreas de la persona prácticamente no produce insulina, por lo que necesita administrarse insulina varias veces al día (mediante inyecciones o bomba). Además de la insulina se requiere una atención constante diaria y de por vida: múltiples mediciones diarias de glucosa, control de la dieta (contaje de raciones de carbohidratos) y actividad física, entre otros cuidados.
Incluso con el mejor manejo, la glucemia de estas personas puede ser inestable debido a factores como variaciones hormonales, estrés o enfermedades intercurrentes, lo que los expone a episodios de hiperglucemia e hipoglucemia. Un control glucémico inadecuado puede conducir a numerosas complicaciones agudas y crónicas que afectan prácticamente a todos los sistemas del organismo lo que conlleva a que la vigilancia de la glucosa y el ajuste de las dosis sean los pilares fundamentales en la vida diaria de la persona con DM1.
A corto plazo, las principales complicaciones agudas son la hipoglucemia (bajada brusca de azúcar en sangre por exceso de insulina) y la cetoacidosis diabética (CAD) (acumulación de ácidos cetónicos por déficit de insulina). Ambas condiciones pueden llegar a requieren atención urgente.
A largo plazo, la DM1 puede tener complicaciones crónicas derivadas de la hiperglucemia crónica, las cuales afectan principalmente a: ojos (retinopatía diabética, que puede llevar a ceguera), riñones (nefropatía diabética, que puede progresar a insuficiencia renal crónica), nervios periféricos (neuropatía diabética, causante de dolor neuropático o pérdida de sensibilidad, especialmente en extremidades) y sistema cardiovascular (arteriosclerosis acelerada que aumenta riesgo de infarto de miocardio, ictus y enfermedad arterial periférica), también puede dañar a la circulación y la sensibilidad de los pies, favoreciendo las úlceras de pie diabético e infecciones que, en casos avanzados, pueden requerir amputaciones de miembros inferiores.
De hecho, la OMS advierte que la diabetes es una de las principales causas de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, ictus y amputación de miembros inferiores a nivel mundial. (OMS, 2023)
Por todo esto, la DM1 exige una gestión activa, continua y altamente personalizada, donde la educación terapéutica, el apoyo emocional y los avances tecnológicos desempeñan un papel cada vez más importante.
En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico ha permitido un avance significativo en la gestión de esta enfermedad. Los sensores MCG, ofrecen una lectura constante de los niveles de glucosa intersticial, permitiendo detectar tendencias, activar alarmas, compartir datos en tiempo real con cuidadores o profesionales, prevenir hipoglucemias y ajustar el tratamiento en tiempo real.
Estos dispositivos han demostrado mejorar el tiempo en rango (TIR), reducir la variabilidad glucémica y contribuir a una mayor calidad de vida (Reyes García, 2023).
Para el presente estudio estos aparatos son de vital importancia, pues con los registros diarios de glucosa almacenado vamos a poder analizar la influencia de la TSG sobre la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y el TIR (Time in Range/ Tiempo en Rango), dos de los parámetros de referencia para el personal médico.
4.2. Marco legal
La Organización Mundial de la Salud reconoce las Medicinas Tradicionales, Complementarias e Integrativas (MTCI) como un amplio abanico de prácticas de salud que existen al margen o como complemento de la medicina convencional. En su estrategia global 2014-2023, la OMS señaló la necesidad de integrar racionalmente aquellas terapias complementarias cuya seguridad y eficacia estén demostradas, al tiempo que instó a desarrollar políticas y marcos regulatorios claros para estas prácticas. (OMS, 2013)
En España, la situación de las terapias complementarias históricamente se ha caracterizado por un cierto vacío legal y un debate recurrente. No existe una ley integral que regule todas las terapias naturales, más bien, se han dado pasos puntuales. En 2018 el Gobierno español lanzó el Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias, que diferencia aquellas terapias con evidencia de aquellas sin respaldo científico, con el objetivo de evitar la promoción de métodos no validados que pudieran poner en riesgo a los pacientes. La musicoterapia aparece entre las intervenciones consideradas seguras cuando son aplicadas con formación y objetivos terapéuticos concretos (Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social & Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, 2018).
En 2021, una Plataforma Pro Ley MTCI promovida por asociaciones de profesionales de terapias naturales inició una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para intentar llevar al Congreso una propuesta de ley que regule el sector en España, pero hasta el momento, no se ha aprobado ninguna ley específica.
Desde el punto de vista normativo, el sistema sanitario español ampara a las personas con DM1 a través del artículo 43 de la Constitución Española (1978) que reconoce el derecho a la protección de la salud. La Ley 14/1986, General de Sanidad, y la Ley 16/2003, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, son pilares normativos que garantizan una atención equitativa y de calidad. En este marco, el Ministerio de Sanidad promueve desde 2007 una Estrategia en Diabetes que apuesta por el empoderamiento del paciente, la humanización de la atención, la promoción de hábitos saludables y el acceso a tecnologías (Ministerio de Sanidad, 2020).
Según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019), la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se encuentra codificada bajo el código: E10.
En cuanto a la protección de datos, los dispositivos de monitorización continua de glucosa (sensores MCG) generan información especialmente sensible. El Reglamento General de Protección de Datos (UE) 2016/679 (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2016) y la Ley Orgánica 3/2018 (Gobierno de España, 2018) obligan a proteger estos datos, garantizando privacidad, consentimiento informado y medidas de seguridad en cualquier intervención o estudio con sensores.
4.3. Marco social.
La DM1 ha sido tradicionalmente un desafío importante para la medicina y la sociedad, hasta comienzos del siglo XX, la esperanza de vida de un niño con DM1 era de apenas unos meses. El descubrimiento de la insulina en 1921 por Banting y Best revolucionó el abordaje de esta enfermedad, transformándola de una condición aguda letal a una condición crónica manejable.
Actualmente, la diabetes mellitus en su conjunto ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel global. La Federación Internacional de Diabetes (FID, 2025), en su Atlas de la Diabetes 2025, indica que aproximadamente el 11,1 % de la población adulta mundial (20-79 años) padece diabetes, lo que equivale a 590 millones de personas en 2024. Las proyecciones indican que para 2050 esta cifra ascenderá a 1 de cada 8 adultos (unos 853 millones), reflejando un aumento continuo impulsado en gran medida por cambios demográficos (envejecimiento poblacional) y de estilos de vida. Entre el 90-95 % de todos los casos de diabetes a nivel global corresponden a DM2, asociada a factores socioeconómicos, ambientales y conductuales. En contraste, la DM1 representa alrededor del 5-10 % restante de casos totales. A pesar de que el porcentaje de DM1 es mucho menor, al afectar a individuos jóvenes, genera décadas de convivencia con la condición y riesgo de complicaciones.
Actualmente en España, se estima que más de 5 millones de personas viven con diabetes, de ellas, se calcula que alrededor de 120.000 padecen DM1 (FID, 2025).
Por suerte, el abordaje de la DM1 ha evolucionado desde un modelo centrado únicamente en la supervivencia fisiológica hacia un modelo integral que busca la calidad de vida. A mediados del siglo XX se introdujo la auto monitorización con tiras reactivas de glucosa y, décadas más tarde, los glucómetros portátiles, lo que permitió a los pacientes un mayor control diario. Un hito clave fue el estudio de la Diabetes Control and Complications Trial Research Group (DCCT,1993), que evidenció que un control glucémico estricto reduce drásticamente las complicaciones a largo plazo, consolidando la insulinoterapia intensiva (múltiples dosis o infusión continua) como estándar de cuidado.
La sociedad en su conjunto ha pasado de ocultar la diabetes, por temor o vergüenza, a visibilizarla y normalizarla, en parte gracias a campañas de concienciación, como el Día Mundial de la Diabetes que se celebra cada 14 de noviembre, impulsado desde 1991 por la FID/IDF y la OMS y a la creación de asociaciones nacionales como FEDE (fundada en 1985), que es la entidad de referencia a nivel nacional y agrupa a más de 150 asociaciones locales y autonómicas, entre ellas cabe destacar a ANADI (Asociación Navarra de Diabetes), que ha colaborado en el presente estudio, la Fundación DiabetesCERO, cuyo foco principal es la investigación científica, especialmente en la cura de la DM1, o la Sociedad Española de Diabetes (SED) ,una sociedad médica-científica que se dedica fundamentalmente a la investigación, formación médica, congresos y publicación de guías clínicas y colabora frecuentemente con FEDE y con el Ministerio de Sanidad.
En los últimos años, el enfoque en la atención a la diabetes ha avanzado notablemente, no solo desde la perspectiva tecnológica, con el uso generalizado de sensores de MCG en tiempo real y bombas de insulina inteligentes, sino también desde una mirada más humana e integral. A pesar de estos avances, los desafíos emocionales siguen estando muy presentes en el día a día de quienes conviven con esta condición.
Diversos estudios revelan que entre el 70% y el 80% de las personas con diabetes experimentan niveles significativos de malestar emocional, ansiedad o incluso burnout relacionado con el control constante que exige la enfermedad (Peyrot et al., 2013; IDF, 2024). Este fenómeno se conoce como diabetes distress, y puede estar directamente relacionado con el agotamiento mental, la frustración ante las fluctuaciones glucémicas y el miedo a las complicaciones a largo plazo.
Este impacto emocional no solo afecta al bienestar psicológico, sino que también puede tener consecuencias clínicas relevantes. Se ha observado que las personas que presentan niveles más elevados de estrés o fatiga emocional tienen una menor adherencia al tratamiento, peores controles glucémicos y mayor riesgo de eventos adversos (Fisher et al., 2010).
Por tanto, abordar la diabetes desde un enfoque multidimensional que contemple no solo los parámetros clínicos sino también las emociones, el entorno social y el bienestar general, es hoy una prioridad reconocida por organismos como la IDF y la Asociación Americana de Diabetes (ADA, 2023).
4.3.1. Colectivo de estudio
El objetivo de este estudio es analizar la influencia de la TSG en personas diagnosticadas de DM1 que sean portadoras de sensores de MCG. Estas personas representan un grupo de pacientes con un manejo muy activo de su condición, con alto nivel de implicación, preocupadas por su salud y por mantener su estabilidad glucémica. Gracias a la tecnología, estas personas logran un mejor control metabólico y una mayor seguridad. Sin embargo, también están más expuestas a datos y alarmas constantes, lo que puede incrementar su nivel de estrés.
Este perfil hace particularmente pertinente explorar intervenciones de carácter integral, como la TSG, que puedan incorporarse en su plan de cuidados para abordar necesidades más allá de la glucemia.
4.3.2. Medicina integrativa, musicoterapias y terapia de sonido
Como ya se ha señalado en párrafos anteriores, vivir con DM1 va mucho más allá de gestionar cifras y dosis. Supone convivir con una atención constante, con la sensación de que el cuerpo puede volverse impredecible y con la presión de estar siempre en alerta.
En el contexto de las enfermedades crónicas como la diabetes, el rol de la musicoterapia encaja dentro de un enfoque de medicina integrativa. La medicina integrativa (MI), tal como la define Mayo Clinic (Mayo Clinic, 2024), combina la medicina convencional con terapias complementarias basadas en la evidencia, personalizando la atención a las necesidades de cada individuo. Entre esas terapias complementarias investigadas se incluyen técnicas como meditación, yoga, masaje, acupuntura y la musicoterapia.
El objetivo de la MI es abordar no solo la enfermedad en sus parámetros biomédicos, sino también el bienestar global de la persona. La MI no rechaza la ciencia ni pretende reemplazar los tratamientos médicos. Lo que propone es ampliar la mirada, incluir lo emocional, lo espiritual, lo simbólico, sin perder el rigor clínico.
La OMS (2023) subraya que el bienestar emocional es un componente esencial del cuidado crónico y avala el uso de terapias complementarias seguras, especialmente en contextos de enfermedades crónicas donde el componente emocional tiene un peso relevante.
La musicoterapia, dentro de este enfoque, se consolida como una herramienta terapéutica eficaz para reducir ansiedad, mejorar la calidad del sueño y fomentar la expresión emocional.
La musicoterapia se define como la aplicación clínica de la música y sus elementos por un profesional acreditado, con fines terapéuticos en aspectos físicos, emocionales, cognitivos y sociales. La musicoterapia, a diferencia de simplemente escuchar música por cuenta propia, se desarrolla dentro de una relación terapéutica estructurada, adaptada a las necesidades de cada paciente.
En España ha ido ganando presencia en entornos clínicos en las últimas décadas, aunque aún carece de un reconocimiento legal pleno como profesión sanitaria.
No existe una ley nacional que regule el ejercicio profesional del musicoterapeuta (a diferencia de países como Argentina, Estados Unidos o Reino Unido donde está más institucionalizada). Sin embargo, sí se han dado pasos importantes: universidades españolas imparten Másteres oficiales en Musicoterapia desde 2014 y existen asociaciones y fundaciones como la Fundación Musicoterapia y Salud, la Asociación Española de Musicoterapeutas Profesionales (AEMP) o la Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia (FEAMT), que agrupan a profesionales formados.
El uso terapéutico de la música ha sido documentado en numerosos estudios como un recurso eficaz para modular el estado de ánimo, reducir la ansiedad, mejorar la memoria y promover estados de calma y bienestar.
En relación con la diabetes, Eseadi & Amedu (Eseadi & Amedu ,2023) destacan que las intervenciones musicales pueden generar una disminución significativa de la glucemia, la ansiedad y la presión arterial en personas con DM2. Estos efectos, aunque no extrapolables directamente, invitan a explorar intervenciones similares en personas con DM1.
Dentro de la musicoterapia existen diferentes técnicas y enfoques, entre ellas se encuentra la terapia de sonido (TS). La figura del terapeuta de sonido con gong aún no dispone de una regulación oficial, aunque existen organizaciones como el Instituto Internacional de Terapia de Sonido con Gong (IITS) que promueven la formación rigurosa y el uso ético de esta disciplina.
El fundamento de la TS reside en el principio de «Resonancia Holística» por la cual, las vibraciones sonoras emitidas por la voz e instrumentos musicales ancestrales pueden inducir frecuencias armonizadoras en el cuerpo, liberando tensiones y promoviendo bienestar emocional y físico. (Goldman, 2002)
Autores de historia de la medicina y musicoterapia reconocen a Pitágoras como el primer «Terapeuta del sonido» documentado. Fue el primero en prescribir melodías para armonizar problemas físicos y emocionales. La investigación de Sergio González (Sergio González, 2006), concluye que las fuentes pitagóricas abundan en referencias a aplicaciones curativas de la música y demás artes, confirmando que Pitágoras utilizó la música deliberadamente para lograr efectos beneficiosos en el cuerpo y el alma.
El terapeuta no solo ejecuta sonidos: sostiene un espacio de resonancia, de intención, de presencia. Jonathan Goldman lo resume con su principio de frecuencia: “frecuencia + intención = sanación” (Goldman,2004).
Desde la neurofisiología, se ha demostrado que los sonidos armónicos pueden inducir estados de ondas cerebrales alfa y theta, asociados a relajación y regeneración (Le Scouarnec et al., 2001).
El gong, por su riqueza vibracional, actúa sobre el sistema nervioso autónomo, estimulando el sistema parasimpático y modulando la respuesta de estrés. La activación sostenida del sistema simpático, (provocada por el estrés crónico) interfiere directamente con el control glucémico, ya que eleva la secreción de cortisol y adrenalina, dos hormonas que aumentan los niveles de glucosa en sangre (Stumvoll et al., 2005).
L
os más de treinta trabajos de investigación realizados en el Instituto Internacional de Terapia de Sonido (IITS) han documentado resultados positivos en la aplicación de la Terapia de Sonido con Gong (TSG) en una amplia variedad de contextos clínicos y personales. Desde casos de insomnio (Sosa Barreiro, 2025), hasta enfermedades complejas como la fibromialgia (Vicente Pachés, 2021), el lupus (Roche González, 2025) o psoriasis (Soto Paniagua, 2025), los efectos reportados incluyen mejoras significativas en cada uno de los casos estudiados.
Cabe destacar de entre todos ellos un estudio científico publicado en una revista médica internacional (American Journal of Health Education) en el que se demuestra la influencia de la TSG en mujeres con cáncer de mama durante el postoperatorio (Fernández-Company et al., 2024)
Estos hallazgos, aunque exploratorios en muchos casos, refuerzan el potencial terapéutico del sonido como herramienta integradora en el abordaje de la salud física y emocional (Instituto Internacional de Terapia de Sonido, 2025).
En el caso concreto de la DM1, no se han publicado, hasta donde alcanza esta revisión, estudios científicos formales que evalúen el uso del gong como intervención para mejorar resultados clínicos (control glucémico, presión arterial) o psicológicos (estrés, ansiedad). Sin embargo, se puede extrapolar algunos razonamientos: dado que el estrés crónico y los estados emocionales negativos pueden impactar en el control de la glucemia (vía hormonas como cortisol y adrenalina que elevan la glucemia), cualquier técnica que reduzca el estrés y mejore el bienestar mental podría secundariamente beneficiar la estabilidad glucémica o al menos la calidad de vida del paciente con diabetes.
4.4. Justificación
Este estudio surge como respuesta a una realidad compleja que viven muchas personas con DM1, una enfermedad que no solo implica un control médico continuo, sino también una fuerte carga emocional.
Así mismo estamos en un momento social en que la salud se entiende cada vez más como un proceso integral, por lo que explorar intervenciones que atiendan de forma simultánea el cuerpo, la mente y el entorno resulta más necesario que nunca.
Para justificar esta propuesta, se exponen a continuación cinco razones principales que respaldan la necesidad del estudio:
- Su pertinencia clínica, al explorar nuevas formas de mejorar el control glucémico.
- Su pertinencia emocional, al inducir estados de relajación y calma que ayuden a sobrellevar la enfermedad.
- Su pertinencia social, al alinear la intervención con las recomendaciones de la OMS sobre medicina integrativa.
- Su pertinencia académica, al abrir una nueva línea de investigación en el campo de la terapia de sonido con gong y la diabetes.
- Y su pertinencia simbólica, al integrar niveles sutiles del ser humano que la medicina convencional no siempre contempla.
El presente estudio busca aportar alguna evidencia preliminar sobre el impacto de la TSG en las personas con DM1. No se trata de sustituir tratamientos médicos, sino de sumar una herramienta adicional, validada y adaptada, para mejorar la calidad de vida de estas personas.
5. METODOLOGÍA
En este apartado se describen los principios metodológicos que guiaron el desarrollo de este estudio en el que se ha evaluado la influencia de la TSG en la regulación glucémica y el bienestar emocional de las personas con DM1 que utilizan sensores de MCG.
A continuación, se detallan: su diseño, participantes, periodo de estudio, así como los instrumentos y procedimientos utilizados para garantizar una recogida de datos sistemática a lo largo del tiempo.
5.1. Diseño
Este trabajo es un estudio cuantitativo, descriptivo y de tipo longitudinal, con el objetivo general de evaluar la influencia de la terapia de sonido con gong en la regulación glucémica y el bienestar emocional de las personas con DM1 que utilizan sensores de MCG. Para ello se diseñaron 6 sesiones de terapia con gong durante un periodo de tres meses.
5.1.1. Diseño de las sesiones
Las sesiones fueron diseñadas para dos personas con DM1 que llevaban incorporados sensores de MCG. Cada sesión se diseñó con el objetivo de trabajar un aspecto emocional, mental y energético relacionado con la DM1 desde un enfoque holístico, teniendo en cuenta en todas las sesiones el objetivo clínico de regular los niveles de glucosa.
Las sesiones fueron diseñadas desde una perspectiva integrativa, incorporando tanto parámetros técnicos como aspectos holísticos.
Además, a la hora de ejecutar los toques con el gong se incluyeron secuencias numéricas de Grabovoi seleccionadas en función del propósito de la sesión (calma mental, regulación energética, apertura emocional, etc.). Esta decisión responde a un enfoque personal de diseño, donde se considera que la intención del terapeuta y la vibración del número pueden actuar como una guía resonante. Aunque esta práctica no forma parte de los protocolos estandarizados en musicoterapia, se enmarca dentro de una tradición de medicina energética que valora la dimensión simbólica del número como canal de conciencia.
En todo momento, el uso de estas herramientas fue respetuoso con el diseño del estudio, y se dejó constancia de que no sustituyen ningún tratamiento médico, sino que actúan como un soporte vibracional dentro del espacio terapéutico.
En cada una de las sesiones se ha trabajado un aspecto, que si bien indirectamente, puede influir directamente en la regulación glucémica o en el estado emocional o mental.
Cada sesión completa tuvo una duración aproximada de 60 minutos, pero la terapia con sonido de gong fue de 22 minutos.
5.1.2. Instrumentos utilizados
En la Tabla 1 se recogen los instrumentos utilizados durante las sesiones de TSG.
5.2. Sujetos de estudio
El estudio se realizó con dos personas adultas con diagnóstico confirmado de DM1 y portadoras de sensores de MCG.
Las dos participantes son mujeres, ambas de nacionalidad española. La participante P01 tiene 36 años y la participante P02 tiene 27 años.
La muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico por conveniencia, incluyendo únicamente participantes que manifestaron su interés voluntario en participar en el estudio y que cumplieran los siguientes criterios de inclusión.
- Tener un diagnóstico confirmado de diabetes tipo 1 y llevar sensores de MCG.
- Ser mayor de 18 años.
- Firmar el consentimiento para participar en el estudio.
Los criterios de exclusión fueron los siguientes:
- Presentar alguna patología que pudiera interferir con el estudio
- No estar en disposición de querer compartir sus datos del sensor de MCG para analizarlos en el presente estudio.
- No comprometerse a acudir a todas las sesiones propuestas.
El tamaño de la muestra fue en un principio de 5 personas, pero 2 de ellas no se podían comprometer a acudir a todas las sesiones y una tercera persona, una vez iniciado el estudio, decidió abandonarlo por motivos personales después de la segunda sesión, por lo que el tamaño final de la muestra fue de 2 personas.
5.3. Ámbito y periodo de estudio
Las sesiones se realizaron en una estancia de mi domicilio en Ansoain, Navarra. La sala está adecuada y con espacio suficiente para hacer sesiones de terapia de sonido.
La estancia estaba limpia, ventilada y decorada con luces cálidas. Las condiciones del espacio eran adecuadas para crear un ambiente que favoreciese la relajación, la calma y el bienestar de las participantes.
Cada participante estaba tumbada sobre una colchoneta y disponía de almohadas para la cabeza y mantas ligeras para abrigarse en caso necesario.
Los gongs estaban colocados a los pies de las participantes con la caja de resonancia hacia ellas.
Las sesiones se desarrollaron entre el 28 de marzo de 2025 y el 10 de junio de 2025, si bien el periodo de estudio se alargó hasta el 25 de junio, para así poder disponer de datos de 3 meses completos (90 días).
A pesar de que en un principio se planificaron las sesiones para que fuesen cada 15 días, debido a la fecha en la que finalmente se pudo iniciar el estudio, las sesiones se tuvieron que adaptar debido a numerosos festivos en esos meses.
Finalmente, las sesiones se realizaron en las siguientes fechas:
• 28 de marzo de 2025 a las 20:00 h
• 11 de abril de 2025 a las 19:30 h
• 10 de mayo de 2025 a las 10:00 h
• 16 de mayo de 2025 a las 19:00 h
• 30 de mayo de 2025 a las 19:30 h
• 10 de junio de 2025 a las 19:30 h
Es importante tener en cuenta la hora para comprobar en los dispositivos los valores de la glucosa antes y después de cada sesión.
5.4. Recogida de información
Para la recolección de datos y su posterior análisis se utilizaron diferentes instrumentos dependiendo de los parámetros a medir:
A. Para la obtención de los datos relativos a los niveles de glucosa se utilizaron los datos registrados por las participantes en sus dispositivos FreeStyle Libre Link (P01) y FreeStyle Libre2 (P02), gestionados en la plataforma LibreView, plataforma vinculada a los dispositivos de MCG y que permite obtener informes a partir de los datos registrados.
Los días de cada sesión se anotaron los datos del sensor antes y después de la terapia de sonido en una ficha en papel de elaboración propia.
B. Para valorar las condiciones de salud en general de cada participante y en concreto en lo relativo a la diabetes se utilizó un cuestionario de elaboración propia en conjunto con la enfermera de ANADI (Asociación Navarra de Diabetes) (Cuestionario 1),
C. Para la toma de datos de tensión y frecuencia cardiaca se utilizó el tensiómetro de brazo “OMROM M3 Comfort” y los datos se anotaron en una ficha en papel de elaboración propia.
D. Para evaluar el estado físico, mental y emocional de las participantes se utilizó el “Cuestionario beneficios gong Vikrampal V22-01” diseñado por Privado y Sandnes (2025), el cual por medio de 6 items evalúa el impacto percibido de la terapia de sonido con gong en el estado físico y emocional de las participantes justo antes y después de cada sesión. Se trata de una escala tipo Likert, aún no publicada pero que cuenta con validación previa para población similar, que recoge respuestas en una escala de 0 a 4 puntos (0=nada, 4=muchísimo).
Los valores de los parámetros A, B y C, se recogieron en un único cuestionario. (Cuestionario 2)
5.5. Procedimiento de recogida de información
Todos los cuestionarios fueron entregados en formato papel de forma individual a cada participante y los completaron de forma presencial antes y después de cada una de las sesiones. Esta dinámica permitió observar la evolución de cada participante a lo largo del proceso de forma detallada.
La recogida de información del Cuestionario 1 y Cuestionario 2 se realizó en unos 10 minutos.
En la primera sesión se les entregó un documento de confidencialidad en el que se solicitaba su firma. En el documento se describía el objetivo del estudio, se les informaba y se garantizaba la confidencialidad y el anonimato de los datos durante el periodo de estudio y en posibles publicaciones posteriores, el carácter voluntario de su participación y su derecho de desistimiento, todo ello con arreglo a la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).
Aparte de los cuestionarios mencionados, durante todo el periodo del estudio, comprendido entre el 28 de marzo y el 25 de junio de 2025, los niveles de glucosa fueron monitorizados de forma continua a través de los dispositivos de medición intersticial utilizados por cada participante. Esto ha permitido disponer de más de 7.000 registros de glucosa durante esos tres meses.
Del mismo modo, se contó con los datos generados por los mismos dispositivos en el periodo de tres meses anteriores al periodo de estudio. Esta doble recogida de datos posibilita una comparativa entre ambos periodos que permite observar, desde una perspectiva cuantitativa, la posible influencia de la terapia de sonido con Gong sobre la regulación glucémica en personas con DM1 con sensores de MCG.
5.6. Aplicación de cuestionarios en el tiempo
En la Tabla 2 se muestran los momentos en los que se aplicaron los cuestionarios. La toma de datos se ha estructurado de esta forma para que nos permita medir, por un lado, el impacto de la terapia de sonido con gong antes (T1) y después de cada sesión (T2) sobre los indicadores biomédicos, la calidad de vida y el bienestar emocional y por otro lado, determinar el impacto acumulativo de las sesiones sobre las variables estudiadas.
El Cuestionario 1 solo se aplicó en las fases del estudio mostradas en la Tabla 2, pues lo más relevante era tener en cuenta que no hubiera modificaciones en su tratamiento o apareciesen nuevas patologías que tener en cuenta.
5.7. Análisis de datos
El análisis de los datos se realizó de forma descriptiva y no paramétrica, dado el carácter exploratorio del estudio, el tamaño reducido de la muestra de participantes (n=2) y el tipo de variables recogidas, tanto objetivas como subjetivas, y se enfocó en la evolución individual y los cambios detectables, más que en la comparación estadística formal entre grupos.
Se trabajó con dos tipos de datos principales:
• Datos biomédicos objetivos. Estos datos fueron obtenidos directamente desde los informes proporcionados por el sistema LibreView, asociado a los sensores de MCG utilizados por las participantes. A partir de estos informes, se extrajeron y analizaron los siguientes parámetros:
- Glucosa media diaria (mg/dL)
- TIR (Time in Range): porcentaje de tiempo con glucosa entre 70 y 180 mg/Dl
- Tiempo en hipoglucemia (<70 mg/dL)
- Tiempo en hiperglucemia (>180 mg/dL
- Variabilidad glucémica, calculada mediante el coeficiente de variación (CV%)
- GMI (Glucose Management Indicator): indicador que estima el valor de hemoglobina glicosilada (HbA1(%) )a partir de los niveles medios de glucosa.
Así mismo los datos se descargaron y se analizaron en Microsoft Excel 2011. Para cada participante, se compararon los datos de los tres meses previos a la intervención (29/12/2024 al 28/03/2025) con los tres meses durante la intervención de Gong (28/03/2025 al 25/06/2025).
También se extrajeron y analizaron los valores de glucosa registrados 1, 3 y 7 días antes y después de cada sesión y de los 3 días anteriores y posteriores al estudio, así como los datos del propio día de la intervención.
• Cuestionarios subjetivos. Los cuestionarios aplicados antes y después de la intervención se codificaron numéricamente utilizando las escalas tipo Likert correspondientes. Los análisis de estos datos también se realizaron en Microsoft Excel 2011. No se aplicaron pruebas estadísticas inferenciales, dado que el objetivo principal era detectar tendencias y valorar posibles cambios en la evolución personal de cada participante, combinando información subjetiva y datos fisiológicos.
6. RESULTADOS
Se ha creído conveniente separar los resultados en dos apartados diferenciados, el primero con los resultados de los cuestionarios aplicados antes y después de cada sesión y en el segundo con los datos biomédicos objetivos referentes a los parámetros de glucosa medidos durante todo el periodo de estudio con los sensores de MCG
6.1. Resultados del Cuestionario 1
Con el Cuestionario 1 se pretendía tener una primera aproximación a las condiciones de salud en general de cada participante y, en concreto, en lo relativo a la diabetes. De dicho cuestionario se ha obtenido la información que a continuación se detalla de cada participante.
La participante P01 es una mujer de 36 años de nacionalidad española, diagnosticada hace 25 años y la participante P02 es una mujer de 27 años de nacionalidad española, diagnosticada hace 4 años.
Ninguna de las dos tiene otras patologías conocidas y no toman ninguna otra medicación, excepto la propia de la diabetes. Desde que fueron diagnosticadas, ambas cuidan su alimentación haciendo contaje de raciones.
Las dos tienen estudios universitarios y hacen deporte regular 2 o 3 veces por semana. Nunca habían recibido una sesión de gong y ambas reconocen que su calidad de sueño es muy buena.
Durante los tres meses de intervención, las participantes han mantenido una notable estabilidad en sus condiciones generales de salud y estilo de vida. No ha reportado cambios en su alimentación (manteniendo el contaje de raciones desde el inicio), ni han incorporado nuevos tratamientos médicos o desarrollado patologías añadidas. Tampoco se han producido alteraciones en la frecuencia de actividad física ni en su calidad del sueño, que ya era calificada como muy buena al inicio del estudio. Esta continuidad en sus rutinas y estado de salud supone un valor añadido para el análisis, ya que, aunque siempre van a existir variables externas que influyan en los resultados, al menos se descartan cambios significativos en los hábitos o condiciones personales que puedan haber distorsionado la interpretación del posible efecto de la TSG.
6.2. Resultados del Cuestionario2
A continuación, se muestran los resultados obtenidos del Cuestionario 2. Los resultados fueron analizados de manera individual para cada participante, observando las variaciones a corto plazo entre el momento previo y posterior a cada sesión. Todas las variables, excepto la glucosa y la frecuencia cardiaca se evaluaron con una escala tipo Likert de 0 a 4 puntos (0=nada, 4=muchísimo).
Como se muestra a continuación, en términos generales, no se aprecian grandes fluctuaciones en la mayoría de las variables medidas. Sin embargo, algunas tendencias repetidas ofrecen información que merece ser analizada, especialmente en relación con los posibles efectos inmediatos de la TSG.

En la Tabla 3 se muestran las medias en los cambios registrados en las diferentes variables analizadas por ambas participantes en el Cuestionario 2 y a continuación se detallan los resultados de cada una de las variables analizadas.
• Frecuencia cardíaca: En ambas participantes se observó un descenso sostenido tras las sesiones. La media fue un descenso de 8 latidos/minuto en P01 y 4,5 latidos/minuto en P02. Este patrón, consistente en todas las sesiones, refuerza la hipótesis de que la terapia induce un efecto relajante perceptible a nivel físico. En un entorno terapéutico que busca precisamente activar el sistema parasimpático y reducir la activación del eje del estrés, esta respuesta fisiológica es coherente y valiosa, aunque sutil.
• Glucosa: Los valores mostraron variabilidad importante entre sesiones y entre participantes, con un aumento medio de 10,67 mg/dL en P01 y de 4,17 mg/dL en P02. No se detecta una tendencia clara ni homogénea hacia la reducción, en algunas sesiones los niveles bajaron de forma clara, y en otras subieron de manera más o menos acusada. Esta dispersión era esperable, dado que la glucosa está sujeta a múltiples factores personales y ambientales, alimentación, hipo o hiperglucemias previas a las sesiones, emociones, sueño, actividad física, momento del ciclo hormonal, entre otros. En varias sesiones que coinciden con las subidas de glucosa, las participantes habían sufrido una hipoglucemia y habían ingerido azúcar antes de empezar la sesión, por lo que es normal que el valor subiese debido a esta ingesta y no como consecuencia directa de la TSG. Precisamente por este motivo, se consideró necesario extender el análisis más allá de las sesiones puntuales, comparando con los datos de los tres meses previos, para poder valorar si la intervención tiene un efecto global sobre la regulación glucémica a lo largo del tiempo.
• Energía: Ambas participantes reflejaron una disminución del nivel de energía percibida tras las sesiones de 0,83 puntos en P01 y de 1,33 en P02, (en una escala de 0 a 4).
Aunque pueda parecer contradictorio, este resultado debe interpretarse en el contexto subjetivo de la experiencia. En los testimonios recogidos verbalmente al finalizar las sesiones, ambas participantes manifestaron sentirse profundamente relajadas, con una sensación de mucha calma. Este estado puede conllevar una percepción subjetiva de menor vitalidad externa o de menor necesidad de acción, sin que ello implique una pérdida real de energía.
Desde una mirada fisiológica, este tipo de respuesta es compatible con una disminución del tono simpático (vinculado a la alerta) y una mayor activación parasimpática. En términos más sutiles o energéticos, podríamos decir que la energía no se ha perdido, sino que cambia de forma, se vuelve más interna, más receptiva, menos orientada hacia la actividad. Por lo tanto, el descenso en la variable “energía” no debe interpretarse como una señal negativa, sino como un posible efecto del proceso de reorganización y autorregulación interna que la terapia promueve.
Estrés: descendió en ambas participantes 0,83 puntos en P01 y 0,17 en P02, lo cual es coherente con el efecto relajante que se busca en esta terapia. Aunque los cambios no fueron drásticos, la repetición de esta tendencia refuerza la hipótesis de un impacto positivo sobre el estado emocional inmediato.
Dolor, ansiedad y sensación de estar enferma: No mostraron cambios en ninguna de las participantes. Ambas participantes marcaron sistemáticamente 0 puntos tanto antes como después de todas las sesiones, lo que indica que no presentaban síntomas relevantes en estas áreas emocionales o físicas durante el periodo del estudio. Este resultado refuerza la idea de que el contexto en el que se desarrolló la intervención fue percibido como seguro, estable y no generó malestar ni incomodidad añadida.
• Tristeza: Se mantuvo estable en P01 (0 puntos tanto antes como después de todas las sesiones) y bajó levemente 0,17 puntos en P02 (0 puntos tanto antes como después de todas las sesiones, excepto en la primera). Aunque el cambio es muy sutil, podría reflejar una ligera mejora subjetiva, aunque no puede considerarse concluyente.
En resumen, podemos afirmar que en este estudio no se han observado cambios significativos a nivel emocional, probablemente porque ambas participantes ya partían de un buen estado anímico antes de comenzar la intervención. En cuanto a la glucosa, los resultados de los datos previos y posteriores a cada sesión no permiten establecer conclusiones claras, ya que como se ha mencionado anteriormente, este parámetro está sujeto a múltiples factores externos y es más apropiado evaluar el impacto en un periodo más amplio de tiempo de 3 o 6 meses.
La única variable que ha mostrado un cambio constante y relevante ha sido la frecuencia cardíaca, que descendió de forma sostenida tras las sesiones, lo que podría reflejar un efecto positivo de la TSG sobre el sistema nervioso autónomo.
6.3. Resultados de los sensores de medición continua de glucosa
Para poder entender los resultados obtenidos, es necesario explicar los parámetros más relevantes que se han tenido en cuenta para el presente estudio.
Uno de los parámetros médicos más importantes en las personas con DM1 es la hemoglobina glicosilada o HbA1c, este es un marcador que refleja el promedio de glucosa en sangre durante los últimos 2-3 meses. Se basa en la proporción de hemoglobina (la proteína de los glóbulos rojos) que ha reaccionado de forma irreversible con la glucosa en sangre, formando un producto llamado hemoglobina glicosilada. Una HbA1c del 7% indica que el 7% de toda la hemoglobina está glicosilada.
El Indicador de Manejo de la Glucosa (GMI) es un parámetro derivado del promedio de glucosa intersticial medido por dispositivos de monitorización continua de glucosa, como los sistemas FreeStyle Libre. Su valor se expresa en porcentaje y se ha diseñado para aproximarse al de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), facilitando una interpretación clínica inmediata basada en estándares de control glucémico (Bergenstal et al., 2018).
En términos clínicos, una disminución de al menos 0,5 puntos porcentuales en el GMI se considera significativa, ya que refleja una mejora sostenida en el control metabólico. Esta cifra se apoya en la evidencia histórica del estudio DCCT (Diabetes Control and Complications Trial Research Group, 1993).
Además, el consenso internacional de expertos en diabetes sugiere que reducciones menores a 0,5% pueden ser clínicamente relevantes si se acompañan de mejoras en otros indicadores como el porcentaje de tiempo en rango (TIR), reducción de episodios de hipoglucemia, o menor variabilidad glucémica (Battelino et al., 2019).
Con las nuevas tecnologías como los sensores de MCG cada vez es más importante el concepto del TIR (porcentaje de tiempo que la glucosa permanece en el rango óptimo). El rango deseado, de forma general, es de 70-180 mg/dl. Idealmente y según lo establecido por consenso (ADA 2023) el objetivo de TIR para la mayoría de personas con diabetes es del 70% del tiempo. El resto del tiempo debe ser menos de un 4% en cifras de hipoglucemias (por debajo de 70 mg/dl) y menos del 30% del tiempo en hiperglucemia (cifras por encima de 180 mg/dl). Teniendo en cuenta estas recomendaciones, se consideran cifras altas entre 180 mg/dl y 250 mg/dl y muy altas por encima de 250mg/dl, siendo el objetivo no presentar más del 5% de las mediciones en este rango superior a 250 mg/dl.
Una vez explicados estos conceptos, se muestran los resultados de cada participante por separado debido al tamaño limitado de la muestra.
A lo largo del estudio, se analizaron los registros de glucosa de las participantes en distintos periodos temporales. Por un lado, se compararon los valores globales de los tres meses previos al inicio de las sesiones de Gong con los valores registrados durante los tres meses del estudio. Por otro lado, también se extrajeron y analizaron los valores de glucosa registrados 1, 3 y 7 días antes y después de cada sesión, con el objetivo de observar si existían efectos a corto plazo. Así mismo se analizaron los valores de los 3 días anteriores y posteriores al periodo de la intervención.
Sin embargo, tras revisar todas estas ventanas de tiempo y para facilitar la comprensión de los resultados, se ha decidido no incluir en los resultados todos los datos de esas comparativas, ya que en la mayoría de los casos no reflejan variaciones significativas en los valores, ni permiten establecer patrones consistentes. En su lugar, se presenta aquí un pequeño resumen de ambas participantes y posteriormente se muestran un análisis más detallado de los datos de los tres meses previos a la intervención (29/12/2024 al 28/03/2025) con los tres meses durante la intervención de Gong (28/03/2025 al 25/06/2025) de cada participante por separado siguiendo las recomendaciones de prácticamente todos los organismos oficiales como la ADA que recomiendan evaluarla variación de los indicadores glucémicos en un periodo más amplio de tiempo de 3 o 6 meses (ADA, 2025).
Al analizar los periodos más cercanos a cada sesión de TSG, los resultados de las participantes muestran que no hay una mejoría inmediata tras las sesiones, pero al ampliar el foco de análisis a la ventana de 7 días posteriores a cada sesión, los resultados comienzan a mostrar cambios más prometedores. A partir de la cuarta sesión, especialmente después de la sesión 5, se observan mejoras tanto en la glucosa media como en el porcentaje de tiempo en rango de ambas participantes.
El contraste entre los datos registrados al inicio y al final del estudio es aún más revelador. Durante los tres primeros días del estudio de la P01, la media de glucosa fue de 178 mg/dL, el tiempo en rango se situó en 48,6 % y las hiperglucemias severas alcanzaron el 8,3 %. En cambio, durante los últimos tres días del estudio, la media descendió hasta 151 mg/dL, el tiempo en rango aumentó hasta el 66 % y las hiperglucemias severas prácticamente desaparecieron (0,6 %).
En el caso de la P02, al inicio, la glucosa media fue de 180,6 mg/dL, el TIR se situaba en el 51,2 % y las hiperglucemias severas superaban el 10 %. En cambio, al final del estudio, la glucosa media descendió a 160,7 mg/dL, el TIR mejoró hasta el 69,4 % y las hiperglucemias severas cayeron por debajo del 3 %.
Estos valores indican una tendencia favorable y más sostenida, que podría estar relacionada con la repetición regular de las sesiones y una posible adaptación progresiva del sistema nervioso a la vibración del Gong.
En la figura 1 se muestran las medias diarias de glucosa de la participante P01, así como las fechas en las que se realizaron las sesiones.
En la Tabla 4 se muestran los distintos parámetros analizados de la participante P01 y su unidad de medida, así como la interpretación de la variación observada en los tres meses previos a la intervención (29/12/2024 al 28/03/2025) con los tres meses durante la intervención de Gong (28/03/2025 al 25/06/2025).
Analizando estos datos podemos concluir que la participante P01 mostró una evolución favorable en su perfil glucémico tras recibir las sesiones de TSG. Se observó una mejora general en la estabilidad de la glucosa, con una reducción tanto en la media como en la estimación de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), una mayor proporción de tiempo dentro del rango óptimo y una reducción notable de los episodios de hiperglucemia, especialmente los más severos. Aunque el tiempo en hipoglucemia se mantuvo estable, no presentó valores preocupantes. Además, la menor variabilidad en los niveles de glucosa sugiere una mayor estabilidad metabólica.
En la figura 2 se muestran las medias diarias de glucosa de la participante P02, así como las fechas de las sesiones.
En la Tabla 5 se muestran los distintos parámetros analizados de la participante P02 y su unidad de medida, así como la interpretación de la variación observada en los tres meses previos a la intervención (29/12/2024 al 28/03/2025) con los tres meses durante la intervención de Gong (28/03/2025 al 25/06/2025).
Analizando estos datos podemos concluir que la participante P02 mostró una evolución favorable en su perfil glucémico tras recibir las sesiones de TSG. Se observó una mejora general en la estabilidad de la glucosa, con una reducción tanto en la media como en la estimación de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), una mayor proporción de tiempo dentro del rango óptimo y la frecuencia de hiperglucemias severas disminuyó considerablemente, mientras que las hipoglucemias se mantuvieron estables y dentro de un margen aceptable. Este patrón coincide con lo observado en P01 y apoya la hipótesis de que el efecto del Gong se produce a medio y largo plazo, de forma acumulativa, favoreciendo una mayor estabilidad y equilibrio en la autorregulación de la glucosa.
En ambos casos el volumen de datos recogidos por los sensores de MCG y analizados en este estudio (unos 8000 en ambos periodos) respalda la fiabilidad estadística de los resultados obtenidos.
7. DISCUSIÓN
Los hallazgos obtenidos en este estudio, si bien exploratorios y limitados en cuanto al tamaño de la muestra, ofrecen información valiosa sobre la posible influencia de la terapia de sonido con gong (TSG) en personas con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) que utilizan sensores de monitorización continua de glucosa (MCG). Las mejoras observadas en varios parámetros glucémicos, el descenso del GMI (estimación indirecta de la HbA1c), el aumento del tiempo en rango (TIR) y la disminución de episodios de hiperglucemia, constituyen indicadores clínicos relevantes, especialmente considerando que estas variaciones se mantuvieron a lo largo de los tres meses de estudio.
Este tipo de efecto coincide con lo observado en estudios como el de Gelernter et al. (2016), donde la combinación de música relajante e imaginería auditiva guiada en niños y adolescentes con DM1 produjo una disminución significativa de la HbA1c. Aunque en nuestro caso no se utilizó guía verbal, la activación del sistema nervioso parasimpático a través del sonido parece jugar un papel común en ambos enfoques.
En la misma línea, Fernández-Company et al. (2024) demostraron en mujeres con cáncer de mama que la TSG puede generar mejoras significativas en índices de bienestar percibido. Si bien las participantes de ese estudio no padecían DM1, el impacto emocional y somático de la vibración sonora podría funcionar por mecanismos similares. Nuestro estudio refuerza la posibilidad de que esa respuesta positiva pueda trasladarse también a personas con enfermedades metabólicas.
Las participantes no modificaron otros aspectos de su rutina ni introdujeron cambios en la alimentación, medicación o actividad física. Esta estabilidad aporta solidez al análisis, ya que permite atribuir con mayor claridad los cambios observados al efecto potencial de la intervención sonora. En este sentido, la mejora sostenida en los valores de glucosa sugiere que la TSG podría estar actuando como una herramienta reguladora de base, especialmente útil cuando se incorpora de forma continuada.
El descenso de la frecuencia cardíaca tras las sesiones refuerza esta hipótesis. Esta variable, más estable y menos influida por factores externos inmediatos, mostró un patrón coherente en ambas participantes. Es razonable interpretar este resultado como una señal de activación del sistema parasimpático, asociado a estados de relajación profunda. Esta interpretación es coherente con los hallazgos de Pelletier (2004), quien identificó efectos similares de reducción de la frecuencia cardíaca en intervenciones basadas en música y sonido terapéutico, especialmente aquellas dirigidas a inducir calma y reposo fisiológico.
En cuanto al impacto emocional, los resultados no muestran grandes variaciones, aunque esto puede explicarse por el hecho de que ambas participantes ya partían de un buen estado anímico. No se registraron emociones negativas de forma destacada en los cuestionarios, lo que podría indicar que la TSG contribuyó a mantener ese equilibrio. En lugar de generar una transformación emocional llamativa, la intervención parece haber reforzado un estado de bienestar ya presente.
Por otro lado, es destacable que la energía percibida descendiera tras las sesiones, lo que a priori puede parecer contradictorio. Sin embargo, este patrón fue interpretado por las propias participantes como un efecto de relajación profunda, una especie de retirada temporal de la energía activa hacia un estado más interno y receptivo. Este matiz ha sido descrito también en estudios sobre meditación sonora y terapias vibracionales (Goldsby et al., 2017), donde se observa una transición del sistema nervioso hacia estados de mayor calma.
Los resultados, por tanto, apuntan hacia un efecto acumulativo de la TSG, más que inmediato. En varios análisis se observó que a partir de la cuarta sesión comenzaron a verse tendencias más sostenidas de mejora. Esta progresión sugiere que la intervención de TSG necesita cierto tiempo para favorecer ajustes sostenidos en la regulación glucémica, especialmente en parámetros como la variabilidad de la glucosa o el tiempo en rango. Estudios previos en musicoterapia ya habían advertido de este comportamiento progresivo, especialmente en contextos crónicos o de regulación endocrina (Eseadi & Amedu, 2023).
Más allá de los datos recogidos, la experiencia compartida con las participantes ha ofrecido matices que los números no alcanzan a mostrar por completo. Ambas verbalizaron al final del estudio una sensación de mayor calma, mejora del sueño y un mayor bienestar emocional. Una de ellas, además, expresó que la TSG le ayudó a aceptar mejor su diagnóstico de diabetes, reconociendo que al principio lo vivió con dureza. La otra manifestó sentirse más motivada para cuidar su alimentación. Estas reflexiones, aunque subjetivas, revelan un impacto que va más allá de los parámetros fisiológicos: hablan de un cambio en la relación con la enfermedad, de un movimiento interno que abre la puerta a nuevas formas de vivir el autocuidado. Como terapeuta e investigadora, considero que este tipo de transformaciones, sutiles pero profundas, son también evidencia. Tal vez no cuantificables con exactitud, pero sí valiosas en el acompañamiento real de personas que conviven con condiciones crónicas como la DM1.
7.1. Limitaciones
El presente trabajo, como toda investigación exploratoria, se enfrenta a ciertas limitaciones. La principal es el número reducido de participantes (n=2), lo que impide generalizar los resultados. La falta de un grupo control también dificulta distinguir entre el efecto real de la intervención y otros factores externos.
Además, aunque se han utilizado cuestionarios validados, existe siempre un grado de subjetividad en las respuestas. En cuanto a los niveles de glucosa, estos están sujetos a muchas influencias: alimentación, emociones, ciclo hormonal, calidad del sueño, etc., que no siempre son fácilmente controlables.
También es importante señalar que el estudio se llevó a cabo en un periodo relativamente corto. Tres meses permiten ver una tendencia, pero sería necesario un seguimiento más prolongado para comprobar si los efectos observados se mantienen en el tiempo o incluso se potencian.
8. CONCLUSIONES
Este estudio tuvo como objetivo general evaluar la influencia de la terapia de sonido con gong en la regulación glucémica y el bienestar emocional de personas con diabetes mellitus tipo 1 que utilizan sensores de monitorización continua de glucosa. Si bien el alcance fue limitado por el número reducido de participantes, los hallazgos apuntan a que esta intervención podría tener un efecto positivo acumulativo, especialmente en ciertos parámetros biomédicos y en la percepción subjetiva del bienestar. La TSG no se presenta aquí como una solución sustitutiva de otros tratamientos, sino como un complemento viable dentro de un enfoque de salud integrador. La combinación de datos objetivos, recogidos por los sensores, y la vivencia expresada por las participantes permite sostener que el gong puede abrir un espacio terapéutico para la autorregulación, tanto física como emocional.
• Primer objetivo específico: Medir el impacto de la terapia de sonido con gong en indicadores biomédicos: Analizar los cambios en los niveles de glucosa, presión arterial y frecuencia cardiaca antes y después de las sesiones mediante el uso de sensores de monitorización continua de glucosa.
Se observó una tendencia general a la mejora. La media de glucosa descendió en ambos casos, al igual que el GMI (estimación indirecta de la HbA1c), y el porcentaje de tiempo en rango aumentó de manera sostenida durante el periodo de estudio. Aunque los resultados no son concluyentes en términos estadísticos, sí reflejan una evolución coherente, más marcada a partir de la cuarta sesión. En cuanto a la frecuencia cardíaca, el descenso fue constante tras cada intervención. Estos cambios indican que la TSG podría actuar como herramienta complementaria en la regulación glucémica.
• Segundo objetivo específico: Evaluar el impacto de la terapia de sonido con gong en aspectos subjetivos que afectan directamente a la calidad de vida y el bienestar emocional de las personas con diabetes: nivel de energía, de estrés, y la calidad del sueño.
Los datos cualitativos muestran estabilidad más que cambio, sin embargo, las observaciones posteriores a las sesiones y los testimonios recogidos indican que sí se produjo un cambio significativo. La percepción subjetiva de las participantes apunta a una mayor calma, una mejor calidad del sueño y una actitud más abierta hacia el propio proceso de salud. Esos matices, por más que no aparezcan como valores altos en una escala Likert, tienen un peso importante cuando pensamos en salud como un proceso subjetivo y global y resultan fundamentales en el abordaje integral de una enfermedad crónica como la DM1.
• Tercer objetivo específico: Determinar el impacto acumulativo: Evaluar si la repetición de las sesiones de terapia de sonido con gong durante tres meses genera mejoras sostenidas en las variables estudiadas.
Los datos obtenidos respaldan esta hipótesis ya que no hubo transformaciones inmediatas, pero sí una progresión clara en la estabilidad glucémica y en la calidad de las sensaciones percibidas tras las sesiones. A medida que avanzaban las sesiones, las participantes mostraban una mayor receptividad y menor variabilidad en sus mediciones. Esta progresión sugiere que la intervención de TSG necesita cierto tiempo para favorecer ajustes sostenidos en la regulación glucémica, especialmente en parámetros como la variabilidad de la glucosa o el tiempo en rango.
• Cuarto objetivo específico: Contribuir al conocimiento científico en terapias complementarias: Identificar posibles beneficios de la terapia de sonido con gong como complemento en el manejo integral de la diabetes.
Se puede afirmar que esta investigación aporta una experiencia concreta, cuidadosamente documentada, que se suma a la escasa bibliografía existente sobre terapias complementarias aplicadas a la diabetes. Aunque la muestra es pequeña, se ha documentado con precisión una experiencia de TSG aplicada con metodología longitudinal y con registros biométricos de alta calidad y ofrece un modelo riguroso que puede inspirar futuras investigaciones. Además, el enfoque personalizado y respetuoso adoptado durante todo el proceso aporta valor ético y humano al conjunto del estudio y representa un aporte valioso en el contexto actual de la medicina integrativa.
8.1. Futuras líneas de investigación
- Replicar el estudio con una muestra más amplia y con la inclusión de grupo control para obtener resultados más generalizables y comparaciones más sólidas.
- Evaluar el impacto de la TSG en otras dimensiones relacionadas con la DM1, como la adherencia al tratamiento o la percepción de autoeficacia.
- Explorar el efecto de la TSG en la calidad del sueño mediante instrumentos de medición específicos y validados.
- Estudiar los efectos de la TSG a medio y largo plazo, ampliando el seguimiento a periodos de 6 a 12 meses para observar la sostenibilidad de los resultados.
- Incorporar análisis cualitativos más profundos (entrevistas, diarios de experiencia) que complementen los datos cuantitativos y permitan capturar mejor los cambios subjetivos.
- Ampliar la aplicación de la TSG a otros perfiles clínicos dentro del espectro de enfermedades crónicas donde el estrés y la autorregulación desempeñan un papel clave.
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